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La Coctelera

Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

12 Abril 2014

La estética "plancha" y la violencia en los estadios

Un carente papel del gobierno

Por Carlos Santiago (*)

Se ha concretado una nueva serie de hechos de violencia con los que nuestra sociedad sigue siendo carcomida, seguramente por la irresponsabilidad, la carencia de métodos adecuados, la hipocresía y la falta de inteligencia de distintos estamentos e instituciones que debieran haber contenido al grupo de desquiciados que arremetieron el pasado jueves contra la institucionalidad nacional.

En definitiva, a ojos de cualquier observador, de los tantos espectadores privilegiado del escándalo que se trasmitió por TV (no sabemos si también para el resto del continente) el Estado uruguayo se mostró otra vez inerme ante una acrecentada patota de violentos que destrozó parte de una tribuna del Estadio Centenario, amén de haber agredido a la Policía de forma pocas veces vista.

¿Qué podemos decir de esta nueva demostración de desquiciante violencia? En primer lugar que el Estado uruguayo, por más que el presidente Mujica, luego del escándalo, en otro de sus arranques, comunicó que la Policía dejaría de cumplir con la labor en el Estadio Centenario y en el Parque Central, tarea que por otra parte le encomienda la Constitución de la República, y que consiste en hacer respetar el orden, deteniendo a quienes delinquen, actuando en este caso como auxiliar de la Justicia. Sin embargo el Estado uruguayo de nuevo fue mancillado en un camino que parece no tener fin y que, de continuar, llevará al país a un callejón sin salida.

Una masa ensoberbecida por la falta de límites y la impunidad, producto de la ineficacia policial y judicial, además impulsada por el alcohol y la droga, este último uno de los negocios que prospera con éxito inusitado dentro de las llamadas barras bravas , hizo lo que quiso, mientras la Policía, mal organizada, sin métodos ni límites éticos, los que son necesarios, imprescindibles, dentro de una acción represiva, hizo de nuevo un enorme papelón con agresiones a mansalva a justos y pecadores, en un accionar reprobable qué, por supuesto, las autoridades del Ministerio del Interior alabaron.

Una represión desordenada, sin método, que solo sirvió para demostrar las carencias de todo tipo que tiene el cuerpo policial. Claro, hubo detenidos. Y allí apareció la Justicia, haragana, incapaz de entender cuál es su cometido que, en lo esencial, es hacer respetar las instituciones, aplicando la Ley. Para no generalizar, refirámonos a algunos hechos bastante insólitos que demuestran las carencias que tiene la institución judicial. El escándalo del jueves fue trasmitido casi en directo por la TV. Los detalles de la agresión y el destrozo de la tribuna Colombes fueron vistos por todo el país que asombrado pudo constatar de nuevo la degradación social en que vivimos los uruguayos. Sin embargo en la mañana del viernes, la jueza de menores de turno (habían sido detenidos trece) y especialmente la fiscal actuante qué no hizo acusaciones de ningún tipo, desnudaron con claridad las carencias que tiene nuestra Justicia, incapaz de defender a las instituciones aplicando la Ley. Para la fiscal no hubo pruebas ni hechos que ameritaran el pedido de ninguna sanción contra los detenidos que, por supuesto, fueron inmediatamente entregados a sus tutores .

Para esta fiscal, principal responsable de esta absurda acción que deja a la sociedad indefensa ante hechos como el ocurrido el jueves en el Estadio, y más decimos, de otros que cometen delitos de cualquier tipo, afirmó que no hubo pruebas de ningún tipo como para pedir medidas punitivas a la Justicia. Y ello lo dijo ante los periodistas, sin reparos y con mucha ingenuidad, sin entender que su acción aparece nada más como un juego burocrático, sin comprender que su accionar es el necesario resguardo de la sociedad ante quienes quiebran la paz y las normas legales.

La fiscal mostró con toda claridad que estamos viviendo en una sociedad indefensa ante diversas acciones delictivas y que, por razones que debiera investigar el fiscal de Corte o la Suprema Corte de Justicia, desechando documentos gráficos contundentes, de muchos minutos u horas de videos que fueron televisados al país, en los que, obviamente, se pueden identificar a muchos de los responsables de la asonada. Intentar probar que alguno de los menores detenidos había eventualmente cometido delitos, no fue para la señora fiscal un hecho relevante, aunque esa sea su tarea. Nos preguntamos: ¿Para qué sirve un accionar como el suyo, medroso y lamentable, que deja sin sanción a presuntos delincuentes que agredieron a la Policía y, de paso, destrozaron una tribuna del estadio? Tampoco sirvió para ella que más de un menor tuviera visibles heridas. ¿Es qué la Policía es intocable y más vale escudarse en la displicencia, escondiendo la cabeza en un pozo, para sortear lo que serían presuntas dificultades con el Poder Ejecutivo?

Es evidente también hay que reconocerlo por su contundencia que los agentes policiales están siempre en desventaja frente a los facinerosos que concretan desmanes, especialmente por la actitud del Ministerio del Interior que, en la mayoría de las ocasiones, castiga al policía identificado en una acción presuntamente desmedida. Por la verticalidad del régimen legal de los agentes, éstos están en desventaja cuando se produce una refriega y si, además, la esposa del ministro del Interior, utiliza a miembros de una barra brava para incidir en la elección interna de su grupo político, la situación se complica aún más. Los policías, obviamente, no están preparados para reprimir, solo se les enseña a dar palo , acción que cuando es desorganizada culmina siempre en transgresiones a los derechos humanos.

En la televisión vimos también el desmán insólito de un grupo de policías que agredieron a un fotógrafo a quién, se lo tiró al piso, y se lo golpeó sin medida, en una acción absurda e innecesaria. También vimos como un agente, a la pasada , le descargaba un golpe de bastón a una persona que caminaba a su lado y que, ostensiblemente, trataba de alejarse de los disturbios. ¿Es aceptable todo esto? Sin duda que la carencia de un entrenamiento adecuado, sumada a mandos que por medio de la agresión y la prepotencia pretenden cumplir su tarea, se configura una situación indeseada y qué no sirve para aplacar a los violentos que en el enfrentamiento responden con nuevas agresiones. Es que vivimos la época de la estética plancha , qué muchos jóvenes quieren adoptar. No nos llamemos a engaños, es la estética narco, la que no tiene límites y hace de los jóvenes, especialmente provenientes de zonas marginadas, fieras transgresoras sin códigos ni conciencia que buscan en la agresión un prestigio social entre los suyos. Jóvenes que a la vez se van convirtiendo en una escoria desechable que, desde todas las visiones, termina muy mal.

Y ello ocurre especialmente cuando el Estado, que tiene mucho que ver en esto, no cumple con sus tareas esenciales, como la de hacer atractiva la educación para estos ni-ni , que cuando más abajo se encuentran en el marco de la sociedad, destruidos por las drogas, más aparecen integrados a organizaciones delictivas, jugando el papel más despreciado dentro del narcotráfico, como pasadores o al frente de pequeñas bocas de pasta base , último escalón de la cadena de distribución. Muy pocas veces, pese a qué continuamente se jactan de éxitos discutibles, los organismos que debieran estar investigando y reprimiendo las redes de financiación de esta malsana actividad, han seguido la cadena trabajando para detectar a los padrinos de la actividad, quienes atesoran las ganancias de las cientos de bocas que comercializan al menudeo, por ejemplo, la maldita pasta base.

¿Vale la pena qué tratemos de explicar como toda esa base perniciosa en que ha caído, malamente, parte de nuestra juventud, es la que abona la violencia? ¿Cómo es que el negocio de la droga también tiene cabida en las tribunas del fútbol, y la presión que ejercen muchos agentes de la actividad sobre los dirigentes de los clubes, es un elemento esencial para que los violentos tengan vía libre para multiplicar su enajenación y hacer de la violencia su tarea esencial? Por supuesto que los dirigentes del fútbol se hacen los distraídos, pero cada fin de semana, siempre los llamados referentes de las barras bravas tienen entradas, no identificadas, para repartir entre violentos.

Parecería que si no paramos de una vez por todas esta degradación que sigue aumentando, atizando la violencia, el futuro de nuestra sociedad se pasará de oscuro, para ingresar con fuerza en la negrura de la disolución de un país que podría perfectamente vivir en paz, si lograra sacar de la marginación a los jóvenes que se encuentran influenciados por esa nueva estética que fue impulsada por la droga.

Una estética atroz que, obviamente, cuestiona a las instituciones de la republica y deteriora, a ojos vista, la democracia.

(*) Periodista.

servido por Carlos sin comentarios compártelo

10 Abril 2014

Fútbol y cenizas: Quién las hace las paga

Por Carlos Santiago (*)

Desde que quedó zanjada la lucha por el poder en la asociación uruguaya de fútbol (AUF), comenzó a mostrarse una realidad nueva e incontrastable que a la vista de todos quienes nos importa el éxito de nuestros deportistas -especialmente los obtenidos en el fútbol- ha servido para conmover nuestra cotidianeidad.

La única verdad es la realidad
Aristóteles

El fútbol es una actividad deportiva altamente competitiva, apasionante y atractiva,  que no cuenta con muchos elementos más que el esfuerzo de nuestros jóvenes que se enfrentan en un juego vistoso y competitivo.

Desde hace algunas décadas, es también  centro de un negocio multimillonario del que Uruguay no está fuera. Un negocio que está carcomiendo la esencia misma del competitivo deporte que, en lo que refiera a los uruguayos, ha jugado un papel descomunal en la construcción de la identidad nacional.  Esta afirmación  nos hace señalar que especialmente luego del Mundial del año 1950, el  fútbol  formó un basamento sólido que sirvió  para consolidad nuestra uruguayes Claro, sobre elementos algo epidérmicos, de discutible trascendencia. Nos trataremos de explicar.

Cuando se conoció, luego del escándalo de la Tribuna Colombes, la decisión del presidente Mujica de sacar a la Policía del Estado Centenario y del Parque Central, medida a la que se sumó el titular de Nacional, que se lanzó contra la AUF con una argumentación mezquina y más que pequeña, todavía no conocíamos otros hechos que coadyuvaron en la decisión de Bauzá y su equipo, de renunciar a la dirección del fútbol.  Pero luego fuimos conociendo los entretelones y comprendimos que habían triunfado los intereses subalternos, los del negocio y el poder, sobre lo que había sido una conducción ética y exitosa de nuestro principal deporte.

Luego del alejamiento de Bauzá las maniobras, muchas de ellas burdas y contrarias a la claridad con la cual se debe actuar en el deporte, se comenzaron a conocer. Fue evidente que Bauzá había caído porque la empresa Tenfield, dueña de la trasmisión televisiva  de los partidos de los fines de semana, había comenzado a actuar para mantener sus privilegios, apoyada por un grupo de secuaces, encabezados por varios clubes mendicantes , que solo pueden pagar sus cuentas con los préstamos del señor Casal, a quienes se sumó una dirección de la Mutual de Jugadores que, también, jugó sus cartas a favor del monopolio  y, que al día siguiente, en un acto en la gremial de murguistas, mostró a su presidente apoyando al MPP, integrando una nueva agrupación de la que no podía faltar el siniestro personaje, Pato Celeste . Allí se anunció que el Presidente de la Mutual sería candidato a diputado.

Ahí comprendimos la facilidad con que Mujica se subió al carro de los acontecimientos que, por la investidura del veterano primer mandatario, no calificamos como maniobra. Era que Bauzá no era funcional a Tenfield, especialmente luego que trascendiera que antes del mundial, dentro de la inminencia de 60 días, se llamaría a licitación para entregar los monopolizados derechos de la televisación de los partidos de nuestro fútbol.  Y para colmo de preocupación para Casal ya estaba en nuestro país, con estudios propios y contrataciones de periodistas, la empresa Fox Sport, sin duda uno de los más difíciles competidores que tendría Tenfield en la disputa por esos derechos que, obviamente, significan la concreción de un negocio millonario.

Bauzá entendía que el paquete de la televisación del fútbol debía licitarse antes de que comenzara la disputa del Mundial que se jugará en Brasil, porque hasta ahora nuestra selección puede exhibir los lauros obtenidos en Sudáfrica (el 4to puesto), y el título de campeón de América, uno de los éxitos deportivos más notables del presente de nuestro fútbol que pudo salir airoso y galardonado con los laureles de campeón, jugando la final contra la Argentina de Messi, concretando un triunfo deportivo enorme.

El fútbol uruguayo, pese a sus vaivenes, al fenómeno preocupante del negocio de las llamadas barras bravas , las que gracias a la característica de nuestro Poder Judicial, donde la enfermedad del mal llamado garantismo o de la haraganería de más de un fiscal y/o magistrado, son impunes de todo tipo de delitos: agresiones con heridos y muertos, enfrentamientos reiterados con la Policía, destrozos también reiterados de las tribunas del Estado Centenario, robos al público inocente y a los vendedores de refrescos, rotura brutal de los baños, venta clandestina de entradas , trafico de drogas  etc., etc. Podríamos seguir describiendo lo qué está significando este forúnculo malsano que sufre nuestro fútbol, del que muchos de los dirigentes de los clubes son también cómplices, aunque lo nieguen, mirando a otro lado luego de cada barrabasada  de las barras o, en lo que es hipocresía pura,  rasgándose las vestiduras por los hechos brutales que están alejando a los espectadores de las canchas.

Todo acto forzoso se vuelve desagradable, también reflexionaba Aristóteles. Y en verdad, con el corrimiento del lienzo que encubría los intereses mezquinos de  hombres, agrupados en instituciones o empresas,  quedaron en claro apetencias personales insólitas, vinculadas al placer que a algunos les produce la figuración y, eventualmente, el poder. Pero nos preguntamos ¿qué poder se puede tener en este fútbol regido por la empresa Tenfield que tiene en sus manos todos los resortes para hacer que los clubes y los jugadores, atados estos últimos a la ilusión de un pase a algún club de primera línea de otro continente?. Ante cada crisis de poder en el fútbol basta con que la empresa mande a un emisario a una práctica de fútbol, que debe interesarse por algún jugador, para que al implicado le brillen los ojos con esa posibilidad de un pase internacional y los dirigentes presentes se restrieguen las manos ante posibles sumas de dólares que algún día podrían venir.
El poder de Tenfield y sus artimañas es decisivo, cosa que es más que evidente y propio de un país chico, sin mayores recursos, en que el fútbol aparece como una actividad sobredimensionada, en la que se pagan algunos pocos sueldos que son parecidos a los de segunda categoría que se reciben en los países europeos o, desde hace algún tiempo, en la plaza brasileña. Una expresión de poder que no retrocede ante nada, embarcando por ejemplo al Presidente Mujica, en un pedido insólito hecho a su colega Cristina Fernández, intentando que las cámaras de Casal tuvieran su partecita en el fútbol para todos , otro ejemplo lamentable de cómo se utiliza al deporte para el apuntalamiento de las peores causas. ¡Cómo se habrá reído la mandataria argentina ante un Mujica haciendo mandados inconducentes!

Ahora, cinco personajes, del corazón del fútbol, tendrán en sus manos la dirección de la AUF, cinco dirigentes que han demostrado su buena disposición con la empresa que regimienta el deporte. Parecería que ninguno de ellos, aunque desde algunas tiendas se dice lo contrario, se le ocurriría hacer caminar rápido la licitación de la asignación de la TV. El primer candidato a la presidencia de la AUF, presidente de Danubio,  tuvo la debilidad ingenua de afirmar que tenía la idea de seguir los lineamientos de Bauza en cuanto al tema y fue defenestrado sin miramientos. Debió renunciar a su candidatura antes de que se votara.

Luego del esfuerzo de la selección que, luchando contra altibajos en su juego y las alternativas de una preparación que sufre la contingencia de que la mayoría de los jugadores viven en el exterior del país, que tuvo todo el apoyo de la AUF de Bauzá, pudo clasificarse al segundo Mundial que organiza Brasil. Para Uruguay esa clasificación tiene un valor singular y simbólico, porque recordemos en el año 1950, jugamos la final en el estadio de Maracaná con los dueños de casa, y allí Uruguay fue el campeón mundial, obteniendo así su segundo galardón en un juego ecuménico. Nuestra selección hizo historia y, ese triunfo, integró  por siempre nuestro acervo nacional. Muchos todavía se emocionan con aquel partido y hoy gritan los goles cuando los ven en la pantalla, como si fueran actuales. Es qué aquel triunfo deportivo concretado por humildes muchachos, que tuvieron la enorme prestancia de plantarse sin complejos ante un equipo de notable calidad, Brasil, en un estadio que albergó a 200 mil personas. Aquel triunfo de la selección del país más pequeño del continente, haciendo acallar las gargantas de los hinchas brasileños que creían sin ningún tipo de duda, en la victoria de su selección, hizo que nuestra gente se sintiera con un lugar en el mundo.

Los uruguayos por lo ocurrido en el año 1950 fuimos felices por lo que consideramos siempre una hazaña de un grupo de jóvenes que, nos colocó en un lugar privilegiado en el mundo. Claro, después se sumaron los elementos que integran la contracara del éxito y por años vivimos el síndrome de Maracaná , considerando que como el Uruguay no hay y otras grandezas que nos hicieron mucho mal como sociedad.

Por eso, ahora que la cuña de la corrupción se meta otra vez en la dirección del fútbol  (ya tuvimos al señor Figueredo) es un elemento peligroso y negativo. Si la crisis vivida la semana anterior de alguna manera, difícil de medir ahora, afecta el rendimiento de la selección y no se puede pasar la primera  vuelta de la clasificación, las visiones sobre lo ocurrido serán más duras y cortantes.

Es que, ¡quién la hace la paga !

(*) Periodista.

servido por Carlos sin comentarios compártelo

5 Febrero 2014

El Estado y la función pública

La dimensión de la ética

Por Carlos Santiago (*)

A pocos meses de las elecciones nacionales en Uruguay, primeras del siglo, en las que se perfila, según las empresas encuestadoras, un ganador, el doctor Tabaré Vázquez, candidato del Frente Amplio, han aparecido una serie de temas entrelazados vinculados a la ética que, por lo menos, exigen una reflexión. Hay temas, como lo ocurrido con PLUNA, que no deben olvidarse, además de colocarse dentro de una lógica de hechos cuya responsabilidad puede existir o no. Es algo que dirá la Justicia. Por ello, en primer lugar se hace necesario plantear algunas interrogantes cuya dilucidación es esencial para el tránsito hacia un tercer gobierno progresista, que obviamente desde el pique debería actuar con pautas distintas a las inculcadas por los paradigmas neoliberales y, tampoco, por el retorcimiento que han hecho algunos funcionarios que creen que por tener poder están habilitados a hacer cualquier cosa.

En primer lugar preguntarnos, ¿qué valores deberemos tener en cuenta al fomentar estrategias y políticas públicas, que estén vinculadas al tránsito hacia los objetivos que debe tener un gobierno progresista? Y otra cosa, ¿qué códigos de conducta ética deberían adoptar los líderes políticos, los altos funcionarios públicos, el empresariado, los líderes de las organizaciones básicas de la sociedad civil, etc. para actuar en el nuevo escenario?

De ese análisis deberían surgir pautas de cómo trabajar frente a situaciones concretas como la pobreza, la exclusión social, las desigualdades, la discriminación de las minorías, situaciones lamentables que están en la base de los grandes temas nacionales: el desarrollo armónico de la educación, el poner punto final a la inseguridad y caminar de una vez por todas a emparejar hacia arriba a una sociedad abiertamente desigual como es la nuestra, con islotes de marginación, verdaderos guetos, de los que surgen grupos de marginados que impulsados por el drama de la droga, están a la cabeza de las agresiones contra los uruguayos que trabajan. Y, por último, ¿cómo impulsar una ética de la solidaridad?, elemento tan necesario para revertir la actual situación del país que se caracteriza, entre otras cosas, por la existencia de casi un millón de personas con problemas de empleo, que no tienen ingresos para comprar una canasta mínima, vital y diaria, la mayoría de ellas excluidas, de la sociedad, sin olvidar a quienes pasaron de esa marginalidad a la indigencia. Una realidad, a ojos vista, producto de carencias en el crecimiento del empleo, situación unida a esa solidaridad, tan necesaria para revertir esa realidad.

En torno al tema que pretendemos abordar hoy, de alguna manera, han aparecido en los últimos días situaciones que es conveniente comentar. En primer lugar la denuncia sobre posiblemente fraudulentas compras en el Parlamento, que se vincula de manera evidente a los siempre oscuros privilegios de un sector de la sociedad, el político, que desde siempre ha violentado principios éticos (no legales) en un país donde esa actividad ha tenido beneficios bastante alejados de la realidad cotidiana. Privilegios que recaen en los parlamentarios, especialmente, pero que por razones de proximidad han convertido a todo lo que se realiza dentro del llamado Palacio de las Leyes, en pasible de cuestionamientos éticos.

Parecería necesario que el nuevo gobierno, en la primera legislatura y de manera inmediata, enviara un proyecto de ley que racionalizara varios de los beneficios insólitos que tienen quienes abrazan la actividad política. Subsidios que se pueden extender a tres años y que se justifican en un argumento insólito; que se trata de una norma democratizadora, que le permite actuar a las personas sin fortuna. Y el otro argumento, obviamente no de recibo, que muchos políticos debieron abandonar otras tareas remuneradas para "servir a la Patria", y qué han perdido dinero con ello. Pero sigamos mencionando la indignante compensación que se le entrega a los demasiado parlamentarios para la compra de diarios, etc. En ese marco dispendioso no sorprende, entonces, que haya aparecidos oscuras sombras en el departamento de compras de una de las Cámaras y que el presidente de la misma haya decidido presentar, luego de la Feria Mayor, todos los antecedentes ante la Justicia Penal.

Parecería que las tetas del Estado son inagotables fuentes de recursos y muchos, sin ánimo de meter a todos en la misma bolsa, se prenden de ese pezón como si fuera posible saciar toda su voracidad, sin reparar en la situación del país que determina la existencia de otros trabajadores que también por tareas que se podrían definir como "patrióticas" (maestros, policías, soldados, etc.) reciben salarios de hambre, y que, cuando tienen familias a su cargo, obtienen asignaciones familiares que son otra vergüenza pese a que el ministro Olesker sostenga los contrario.

Esas contradicciones éticas que se dan hacia dentro en nuestra sociedad, algunas de ellas quizás con sanción penal, deben ser dilucidadas de inmediato, especialmente, si en las elecciones de noviembre triunfa nuevamente la izquierda ¿O acaso no conocemos a muchos que están parasitando al Estado, cumpliendo tareas burocráticas muy bien pagas y que se defienden con uñas y dientes ante cualquier intento de modificar una situación de privilegio, aunque sus emolumentos surjan de partidas que tienen otro destino?

Y, ¿por qué decimos que la ideología impuesta por el neoliberalismo envuelve todos estos problemas que, obviamente, deben tener una dilucidación que en primer lugar debe estar vinculada a la ética? Simplemente porque parecería que lo que define todo es el dinero, único elemento que parece impulsar a las personas. Pero, aclaremos, de paso algo: cuando se habla de racionalización de los sueldos del Estado no se está mencionando a los funcionarios, sino a quienes acceden a cargos de gobierno o de particular confianza.

Debemos señalar también otro hecho indiscutible: en el ámbito público casi nadie tiene la misma paga por similar función (reiteremos el ejemplo de maestros y policías, comparando sus estipendios con los de quienes, por tareas menos exigentes, cumplen funciones en otras empresas públicas) ¡Hay que tener claro ese concepto!

Especialmente, porque al plantearse la racionalización de los salarios de los funcionarios políticos que cumplirán tareas en el próximo gobierno, muchos se han confundido y se entrevera a Stravinski con Piazzola. Nadie habla de los funcionarios de "a pie". La racionalización para abajo, mostrando una necesaria austeridad, viene por otro lado y la discusión alguna vez planteada es también aleccionante, ya que aparecieron algunas voces que mostraron visiones sobre la eficiencia en el Estado que, evidentemente, están impregnadas de conceptos contrapuestos al camino de austeridad que es necesario para emprender el rumbo hacia el progreso.

Se afirma que el dinero, el sueldo a pagar y a cobrar, es prácticamente el único motivo para atraer a los técnicos "del mejor nivel" que, de lo contrario, se irían a la actividad privada o no vendrían, si son extranjeros. Sobre el punto recordemos que un “bróker” que tuvo y alabó un ministro de Economía, quizás el personaje mejor pago que tuvo el país en toda su historia, fue quién metió a los uruguayos en los ruinosos “negocios” del Banco Comercial y aconsejó a la anterior administración sobre la asociación con Matías Campiani y Cía., para lograr la “salvación” de PLUNA, uno de los “muertos” más onerosos que ha tenido el Uruguay en toda su historia

Pobres los lineamientos éticos de quienes, en un país con mil problemas, solo miden su participación en un gobierno de cualquier signo que este sea solo por el dinero que recibirán. ¿No se les pasará por la cabeza que existe un proyecto superior, fundamental para el país, que no solo exigirá esfuerzo sino, obviamente, también desprendimiento? No negamos que existan niveles internacionales de remuneraciones en los que se suben los técnicos internacionales de alto nivel, que en el momento mismo de pisar tierra, ponen en marcha su cronómetro para medir el volumen de los viáticos que exigirán. Pero estos son ejemplos particulares.

Es imprescindible que los uruguayos, a pocos meses de los trascendentes comicios, mostremos interés en integrar a nuestros actos dimensiones éticas, las que deben sustentar las decisiones sobre políticas y programas. Porque es evidente que, de manera consciente o inconsciente, la ciudadanía está demandando que se analicen y sean tenidos en cuenta esos desafíos éticos para que los actores políticos y sociales asuman, con bases nuevas, las responsabilidades que les correspondan.

Para ello se hacen necesarias políticas que creen condiciones favorables al desarrollo de los componentes básicos del capital social, como de las capacidades de asociatividad y cooperación, mejorando la confianza interpersonal y la conciencia cívica. Y, quizás, haya que legislar cuidadosamente para ello.

Sin lo cual nada es posible.

(*) Periodista.

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22 Diciembre 2013

El cierre de PLUNA y el camino de la verdad

 

La consecuencia: el renunciamiento de Lorenzo

Por Carlos Santiago (*)

 

Hace algún tiempo nos preguntábamos, esperando que el tiempo abriera las compuertas de la verdad: ¿Veremos qué ocurre? - y agregábamos con ironía: si las cosas se manejan con esta "lucidez" en el tema PLUNA, deberíamos estar preocupados. Más adelante decíamos que si el empresario López Mena se hiciera dueño del boleto de los aviones, luego de las "maniobras" rocambolescas y ridículas del affaire COSMO, ese hecho no sería el peor, porque la empresa que encabeza, BQB sigue funcionando y creciendo, comprando aviones adecuados a las necesidades de nuestra plaza, dentro de una programación de vuelos y contratación de personal realmente aleccionante. Y todo ello sin ningún aporte del Estado. Su actividad es llevada adelante enteramente a su costo y riesgo.

 

Pero, ¿por qué esa solución que era, en su momento, la única viable, no pudo plasmarse  y el "clavo" cayó enteramente sobre el Estado uruguayo que ya lleva cientos de millones de dólares pagados para tapar el pozo maloliente que quedó al descubierto luego de la medida intempestiva del gobierno, cerrando de improviso, a cuatro días del comienzo de una temporada de zafra aérea, que siempre se concreta en las "vacaciones de invierno", "colgando" a alrededor de 14 mil pasajeros que, con pasajes en mano, ahora se han convertido en acreedores de las ruinas que quedaron al fin del camino.

 

No pudo plasmarse, increíblemente, por razones ideológicas de los que repudian a las empresas privadas, que no creen en ellas, porque claro éstas tienen un desarrollo propio no atado a las decisiones de las burocracias estatales que, lamentablemente, van destruyendo por dentro al Estado. El vocero de esa posición fue el senador Lorier, recordemos, qué incluso llegó a amenazar al empresario López Mena. El plan de cierre de PLUNA, resuelto de un día para otro, fue antecedido por una negociación con López Mena para que el empresario naviero se quedara con los aviones y con la empresa PLUNA, sumadas sus deudas. El "abuso del acuerdo" fue comentado en corrillos dentro del gobierno, aplaudiendo algunos al Presidente Mujica por el mismo.

 

Fue allí cuando apareció el desinformado Lorier que, ante las menciones que se hacían de López Mena, le abrió con sus amenazas al empresario - incluso de violencia física directa -la puerta de escape del "mal" negocio a que se estaba encaminando por su acuerdo con Mujica. Por ello se pasó del negocio global al remate de los aviones, acto que fue postergado una vez ante la falta de interesados. En la segunda ocasiones un "testaferro" de López Mena apareció en escena, representando a una ignota aerolínea española, COSMO, ofertando por los aviones y comprando el boleto en el farandúlico acto realizado en la Rural del Prado. Luego, al detectarse el almuerzo "de amigos" en el restaurante Lindolfo,  comenzó el sainete insólito descorriéndose los velos de todo lo ocurrido que, ahora culminó  con la renuncia del Ministro de Economía, Fernando Lorenzo, en una actitud  ética no habitual en nuestro país, que lo engrándece como persona. Pero las culpas están allí y es la Justicia la que decide. Lo que es evidente que Lorenzo no es un burócrata de los tantos que pululan en la administración pública, que han hecho de los "cargos" su objetivo, integrando una amorfa burocracia que se defiende a sí misma. Lorenzo dio un digno paso al costado- según el mismo dijo - para no tener prerrogativas especiales ante la justicia por el cargo que ostentaba.

 

Un amigo italiano que nos visita, al conocer la superficie de los hechos, se mostró sorprendido por la actitud del ministro de Economía. "En Italia hoy, nos dijo, cuando un funcionario es llamado por la Justicia, se aferra al cargo para tratar de lograr la solidaridad de la burocracia y mantener las prerrogativas de su función, con lo que trata de presionar a los tribunales". "Es lo que siempre hizo Berlusconi" Por eso, la actitud de Lorenzo, es para aplaudir en este país en donde el cargo público, y más dentro del ejecutivo, es un objetivo esencial para muchos. También el cargo público se ha convertido en una especie de reaseguro para siempre, en que funcionarios  omisos o inservibles, en lugar de ser cesados son reiteradamente nombrados en otras funciones para "mantenerles la renta".

 

Pero, aún no hemos respondido la pregunta de por qué no se concretó el primigenio acuerdo de traspasar PLUNA, con aviones y obligaciones, a López Mena. Ya lo expresamos anteriormente, priman las "cuestiones de piel" de algunos sectores del Frente Amplio, los mismos que desecharon la obra propuesta por el consorcio Eurlekian para avenida Italia, qué hoy sería de fundamental importancia y que son responsables de la peor gestión de la Intendencia de Montevideo que se recuerda. Son los mismos que están detrás de todas las parálisis uruguayas, como la de AFE, siempre con el objetivo de utilizar la función pública como lugar de "consolidación de poder" y pesca política, y además, por supuesto, porque todavía en sus cabezas se mantienen los modelos del socialismo real que tuvieron el final catastrófico que todos conocemos.

 

También por ello, nos sorprendió que algún vocero de los trabajadores, ante la concreción de lo que aparentaba ser el comienzo de un camino de solución, saliera torpedeando el proyecto,  hablando de monopolios, de seguir con otros planes hasta ese momento inexistentes, desechando una salida real que determinaría que la conectividad se restableciera y que cientos de trabajadores recuperaran su lugar de trabajo. Pero peor, claro está, es la actitud "cipayesca" de alguno que sugirió que el "comandante" venezolano fuera el que aportara el dinero e hiciera de una vez por todas lo que para los uruguayos parecía imposible.

 

Pero hay más: esta información que  proporcionamos porque ya está circulando en los corrillos aeronáuticos y fue  publicada por alguna prensa especializada en estas cuestiones, aparece también como negativa para la existencia del distorsionado "puente aéreo", en que entre PLUNA y Aerolíneas Argentinas, en alta temporada, realizaban una cantidad de vuelos más que rentables. El cierre de PLUNA determinó que Aerolíneas Argentinas, sin miramientos, ocupara los mejores horarios en la diagramación de frecuencias entre las dos ciudades, dejando para la todavía pequeña BQB, tan solo horarios marginales qué, sin embargo - al parecer- son rentables dentro de un marco severamente restrictivo. Recordemos que la empresa que por ahora mantiene la bandera uruguaya ha preferido no tomar algunas frecuencias demasiados marginales, en las que era seguro que el volumen de la venta de pasajes no compensaría el costo del viaje y, menos aún, del combustible de ANCAP, que a PLUNA se lo cobraban a los niveles más caros del continente.

Combustible que, por otra parte, hizo inviable PLUNA dirigida por Matías Campiani, un empresario qué, más allá del escándalo mediático que hoy existe y que lo colocó en el centro de la hoguera de los réprobos, sobre el cual ni tirios ni troyanos (por representantes del gobierno y de la oposición) se guardaron epítetos, se lo recordará por algunos errores (haber ordenado la compra de aviones Bombardier, adecuados para el cabotaje de pasajeros pero no para la carga y de caro mantenimiento) y haber logrado diagramar un esquema de conectividad como nunca contó el Uruguay (en todo esto también nos corresponden las generales de la Ley). Todavía hoy los uruguayos se ven limitados a utilizar algunas combinaciones, como  con la empresa alemana Lufthansa, porque desde  Montevideo no existen vuelos que puedan enlazarse con los de la empresa alemana.

Sin embargo lo que no era posible para PLUNA fue posible para otras empresas aéreas. Luego del cierre, ante  la caída de la conectividad, el retiro de Iberia, las visiones cambiaron en el gobierno y en ANCAP. Se negocio con varias empresas, entre ellas Air France y Air Europa, "enganchándolas" para que llegaran a Carrasco, aeropuerto en donde podrían cargar un combustible rebajado a los precios de la región.

PLUNA llegaba a muchos aeropuertos con más de 350 vuelos semanales, ampliando su influencia, lo que se evidenció en la confianza creciente de la gente que compraba pasajes por el buen servicio de una empresa relativamente eficiente. Cuando cerró la empresa, en un momento bastante inoportuno (a 4 días de las vacaciones de invierno), más de 14 mil personas, tenían pasajes sacados con antelación, algunos con planes diferidos y promocionados en el continente, los que se pagan mes a mes con las tarjetas de crédito. Hay quienes criticaban las tarifas de PLUNA, de compañía de "bajo coste", afirmando que incidieron en el drama del cierre final, en que 900 (¿o 716?), personas se quedaron sin trabajo, Uruguay sin esa importante conectividad y, el desencadenante, o sea los presuntos juicios iniciados por los ex trabajadores de VARIG, vinculados lateralmente con la antigua PLUNA, tampoco se superaron, porque igualmente caerán sobre el Estado uruguayo. La decisión del gobierno fue liquidar la empresa que si bien fue hasta último momento deficitaria,  cubría con dificultades los cheques diferidos que entregaba.  Esto quedó claro ante la justicia. Los documentos que no cobró ANCAP cayeron en mora luego del cierre de la empresa, y de la sustitución de sus autoridades.

Hasta ahora no sabemos cuál será el desenlace final de todo el periplo de errores y omisiones. Campiani y sus dos aláteres en PLUNA están detenidos y el fiscal del tema pidió el procesamiento de Lorenzo y Calloia. Claro, todo se ha convertido en un incendio de hojarasca con valor solamente de política partidaria, ya que los errores cometidos son irremediables, el Estado deberá seguir pagando a los acreedores de PLUNA y el grueso de la buena conectividad de los uruguayos habrá caducado.

Pero dentro de la coalición de gobierno todavía están los obcecados, que viven otra realidad y aseguran, sin reparos, que la Justicia está aliada con la oposición política para "castigar" a la coalición de izquierda que se encamina, nos parece, a un nuevo triunfo electoral.

Nosotros no le damos la izquierda a nadie en cuento a nuestra definición frenteamplista, que no quiere decir aceptar boca abajo las decisiones de Mesas Ejecutivas que, antes de conocer las acusaciones y los hechos, proclaman que los personajes en cuestión son inocentes. Una confianza reafirmada y proclamada que no hace más que mostrar  la peor faceta burocrática de la coalición, perjudicando obviamente a quién detenta la principal candidatura presidencial. Por otra parte algunos personajes insólitos siguen actuando, tratando de encaminar a la coalición de izquierda a un desbarranque catastrófico. El senador  Lorier, de nuevo, en el marco de la última interpelación por el tema PLUNA, puso a su bancada ante la disyuntiva de expresar su apoyo a los trabajadores de la empresa hoy embarcados en un plan para abrir una nueva aerolínea que explote algunas de las frecuencias abandonadas y, por supuesto, intervenga con asientos a vender en la logística que se está armando para que los uruguayos puedan concurrir al mundial de Brasil. Pero, en una primera etapa del plan, solo 35 trabajadores, de los 900 (o716), serían llamados al trabajo. ¿A este plan fue que el senador Lorier obligó a los senadores frenteamplistas a aprobar una declaración de apoyo?

Para finalizar nuestro saludo a Fernando Lorenzo, por su actitud de renunciamiento, una acción que hoy no es habitual ni por aquí no por allá.

¿Veremos?

(*) Periodista.

 

 

 

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8 Diciembre 2013

La “negatividad” uruguaya

 

 

Entre “buenas relaciones” e irracionalidad

 

Por Carlos Santiago (*)

¿Qué hacer para contrarrestar la prohibición del gobierno argentino que perjudica a los puertos uruguayos?, es la pregunta que muchos compatriotas se hacen ante la reacción esquizofrénica del vecino país, que impide el trasbordo de mercadería de esa procedencia, cargadas por buques argentinos que, por razones de costos y operatividad, utilizaban las terminales de Montevideo y Nueva Palmira para trasbordar los contenedores en donde se abordaba esa carga a buques de alcance transatlántico.

La respuesta el difícil de contestar ante la conocida arbitrariedad del gobierno de Cristina Kirchner, capaz de adoptar medidas – como éstas – que determinan precios mayores a las exportaciones argentinas, además de provocar un deterioro importante en la actividad de los puertos uruguayos en los qué la actividad del transbordo es fundamental pues la escala de los mismos supera en mucho a las necesidades del país.

Pero para ello es importante manejar algunos datos en concreto: en la comparación con octubre (mes anterior a la decisión del gobierno de Cristina Fernández), los transbordos de mercadería mostraron una baja de 24,3% en noviembre, según datos brindados por el Centro de Navegación. Los números también muestran que los transbordos habían tenido un fuerte crecimiento en los primeros meses de este año, ya que aún con la caída del mes pasado, si se compara con el mismo mes de 2012 igual muestra un aumento de 47,4%. Estos datos fueron extraídos de un trabajo del periodista Maximiliano Montautti, que realizó un detallado estudio de la situación (Diario El País). En noviembre de este año se transbordaron 17.289 teus (medida equivalente a un contenedor de 20 pies) frente a los 11.728 de noviembre del año pasado. Pero el efecto de la medida argentina se notó en la comparación mensual, ya que los transbordos de noviembre fueron menores a los 22.856 teus de octubre.

Sin embargo, entendemos que la situación es más profunda y engloba a las relaciones globales de los dos estados vecinos del Río de la Plata, completándose con esta última medida argentina una situación caracterizada por las reiteradas agresiones del gobierno kirchnerista. Las mismas comienzaron con la “patoteada” convocada por Néstor Kirchner, en el “sambodromo” de Gualeguaychú, convocando a los ministros, a todos los gobernadores afines a su cabeza política, para “repudiar” la construcción de la planta de Botnia, dándole apoyo objetivo a los sectores extremistas argentinos, “manijeados” por empresarios que no lograron el objetivo de construir la planta de celulosa en esa provincia argentina. Una planta modelo de fabricación de celulosa que cerró el círculo de la producción maderera en el Uruguay, industrializando con un alto nivel de calidad y exportando al mundo. Y todo ello sin contaminar al río Uruguay que, lamentablemente, carga una enorme carga bacteriana y de elementos sólidos, provenientes de río arriba, de zonas ribereñas en Brasil y del afluente, el río Gualeyguychu, en que desagotan sus desperdicios varias empresas del parque industrial de la ciudad vecina.

Muy poco cambió la posición agresiva argentina luego de la resolución del Tribunal de La Haya qué concluyó que Botnia no contaminaba, qué la agresión que vivía Uruguay con el corte de puentes, era inadecuado. Por aquí, en donde todo se partidariza, se atribuyó el levantamiento del corte al puente Fray Bentos –Puerto Unzue, al cambio de las actitudes del gobierno uruguayo, qué objetivamente perdió toda la firmeza que había mostrado el gobierno encabezado por Tabaré Vázquez, presidente uruguayo que debió enfrentar algunos desplantes insolentes de la presidenta argentina la qué, en su discurso de asunción, trató de ridiculizar la posición uruguaya en el río Uruguay y menoscabar al propio Vázquez.

Hoy, el presidente Mujica, ante el evidente fracaso de su estrategia de “buena amistad” con Cristina Fernández, intentando vencer con su conversación- discurso ideologizado, en reuniones cupulares, la reiteración de despóticas decisiones argentinas que perjudicaron siempre los intereses uruguayos, en lugar de admitir su fracaso que llevó a la Cancillería a una medrosa posición, acusó a la prensa, a los empresarios y demás uruguayos de haberlo “obligado” a autorizar a UPM (ex Botnia) a aumentar su producción, lo que según la versión motivó “la venganza” argentina que está afectando actualmente a nuestros puertos. Recordemos, como ejemplo de esa relación más que ambigua, que el embajador de Uruguay en el vecino país, Guillermo Pomi, se convirtió en actor privilegiado de uno de los colmos de la relación, actuando como “aplaudidor” de primera fila en el acto de asunción del nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof. Pomi es recordado, por algunos, por la glamorosa fiesta organizada en la residencia de Figueroa Alcorta, a la que concurrieron las más importantes figuras del kichnerismo encabezadas por Zanini, mano derecha “en las sombras”, de Cristina Kirchner.

Sin embargo, pese a todas estas actitudes de “buenas relaciones” (recordemos que a poco de asumir Mujica resolvió apoyar el nombramiento de Néstor Kirchner como secretario de la Unasur), ninguna de las propuestas uruguayas que necesitaban la contrapartida de Argentina, fueron aceptadas. Ni se draga el canal Martín García, salida fundamental para los buques que llegan al puerto de Nueva Palmira, ni hubo acuerdo para la construcción de la planta convertidora de gas, que finalmente Uruguay debió encarar por su cuenta, ni se autorizó a que se conocieran los estudios realizados por el laboratorio canadiense que mide la contaminación del río Uruguay, ni tampoco se logró el visto bueno para la planta aceitera a levantarse en las inmediaciones de la playa de la Agraciada, para finalmente impedir, con mil triquiñuelas, la exportación de productos uruguayos al mercado argentino. El único “mérito” que se le puede haber asignado a Pomi fue la introducción de un empresario argentino en el Multimedio Plural, desplazando del mismo al periodista Federico Fasano. Una relación tan estrecha que determinó en su momento que el embajador adquiriera junto al empresario Yoca, y otros socios menores, un establecimiento de comidas y bebidas enclavado en los aledaños del parque Rodó. Allí, seguramente, entre whiskys, en este caso sin medidas en las porciones por el carácter de los concurrentes, se habrán considerado muchas veces aspectos de la política de relaciones con Argentina, en que todo sigue siendo lo peor.

Para colmo, como ocurrió en reiteradas ocasiones, el kirchnerismo – cristinista, por todos los medios sigue agrediendo a la clase media argentina, metiendo a la población en un cepo cambiario inédito, impidiendo de hecho los viajes al exterior de una Argentina que tiene hoy índices de inflación récords en el continente, comparables solo a los de Venezuela. En este nuevo entuerto los perjudicados indirectos somos de nuevo los uruguayos que deberemos pagar el pato por la no venida masiva de turistas. Claro está, la relación con los argentinos es históricamente tan estrecha, que se han creado lazos ya indisolubles y balnearios como Punta del Este, tienen a esta altura la presencia asegurada de los miles y miles de propietarios de casas y apartamientos que viven en la vecina orilla.

Sin duda que existe más que nunca la necesidad de negociar con el gobierno vecino, pero desde posiciones de firmeza. La política de “buena amistad” por afinidades ideológicas, más implícitas que explicitas, de nada a servido hasta hoy. El levantamiento del corte del puente no fue el resultado del éxito de esta política que Mujica se atribuye, sino de una situación insostenible en Gualeguaychú, producto del desgano provocado por la firmeza del gobierno de Tabaré Vázquez que tuvo como corolario la inauguración de la planta. Las “militantes ambientalistas” que dormían su siesta en reposeras cortando el tránsito y quebrando las buenas relaciones entre dos países un día se sintieron sin apoyo del gobierno argentino, porque la situación no daba para más. Además el fallo del Tribunal de la Haya fue como una lápida de granito en ese momento especial, de caída de la fuerza “militante”.

Ahora la situación es más difícil y compleja. Errores de la política impositiva del kirchnerismo (detracciones mediante) determinó un éxodo de empresarios agrarios que provocaron, en el campo uruguayo, una revolución productiva sin precedentes. La soya es hoy el primer rubro de exportación del país y junto a esa producción intensiva se produjo en nuestro campo una mucho más moderna y racional forma de producción que sirvió para lograr una eficiencia productiva generalizada. A ello se sumó el enorme avance de la “trazabilidad” ganadera, medida que valorizó a nuestras carnes en los mercados externos, a lo que hay que sumar la exitosa política forestal que hoy es otra fuente de riqueza.

Por todas esas cosas, más algunas otras y la bonanza de los mercados externos que multiplicaron su interés por nuestros productos, es que hemos logrado mejores niveles de vida, pese a que existen algunos problemas endémicos que, lamentablemente muestran, las ineficiencias del propio Estado en cumplir con sus obligaciones. Hoy se está denunciando una ola de acciones delictivas en contra turistas en la peatonal Sarandí, protagonizadas por bandas de ladrones adolescentes que no trepidan en agredir a cualquier hora del día o la noche. ¿Cómo es posible que a ese descalabro la Policía y la Justicia no le hayan podido poner coto? Y ello, cuando esos robos y agresiones, significan un desestimulo para los extranjeros que llegan al país. Paralelamente está el tema de la enseñanza: Uruguay está formando a la juventud con métodos que no sirven, que nos hacen estar en el fondo de los cómputos Pisa, con el agravante de que para las autoridades los responsables son siempre otros, buscando vueltas y más vueltas para justificar una performance lamentable y que nos hace repensar como podrá desarrollarse el país en el futuro inmediato, en base a una juventud que no entiende lo que lee, que no sabe matemática, etc. Y para colmo parte de esa juventud es la que deserta de las instituciones de enseñanza y se convierten en los ni-ni.

¿Qué sociedad queremos tener si ante este panorama lo único que se nos ocurre es legalizar el consumo de marihuana?

¿Veremos?

(*) Periodista.

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8 Diciembre 2013

La “negatividad” uruguaya

 

 

Entre “buenas relaciones” e irracionalidad

Por Carlos Santiago (*)

¿Qué hacer para contrarrestar la prohibición del gobierno argentino que perjudica a los puertos uruguayos?, es la pregunta que muchos compatriotas se hacen ante la reacción esquizofrénica del vecino país, que impide el trasbordo de mercadería de esa procedencia, cargadas por buques argentinos que, por razones de costos y operatividad, utilizaban las terminales de Montevideo y Nueva Palmira para trasbordar los contenedores en donde se abordaba esa carga a buques de alcance transatlántico.

La respuesta el difícil de contestar ante la conocida arbitrariedad del gobierno de Cristina Kirchner, capaz de adoptar medidas – como éstas – que determinan precios mayores a las exportaciones argentinas, además de provocar un deterioro importante en la actividad de los puertos uruguayos en los qué la actividad del transbordo es fundamental pues la escala de los mismos supera en mucho a las necesidades del país.

Pero para ello es importante manejar algunos datos en concreto: en la comparación con octubre (mes anterior a la decisión del gobierno de Cristina Fernández), los transbordos de mercadería mostraron una baja de 24,3% en noviembre, según datos brindados por el Centro de Navegación. Los números también muestran que los transbordos habían tenido un fuerte crecimiento en los primeros meses de este año, ya que aún con la caída del mes pasado, si se compara con el mismo mes de 2012 igual muestra un aumento de 47,4%. Estos datos fueron extraídos de un trabajo del periodista Maximiliano Montautti, que realizó un detallado estudio de la situación (Diario El País). En noviembre de este año se transbordaron 17.289 teus (medida equivalente a un contenedor de 20 pies) frente a los 11.728 de noviembre del año pasado. Pero el efecto de la medida argentina se notó en la comparación mensual, ya que los transbordos de noviembre fueron menores a los 22.856 teus de octubre.

Sin embargo, entendemos que la situación es más profunda y engloba a las relaciones globales de los dos estados vecinos del Río de la Plata, completándose con esta última medida argentina una situación caracterizada por las reiteradas agresiones del gobierno kirchnerista. Las mismas comienzaron con la “patoteada” convocada por Néstor Kirchner, en el “sambodromo” de Gualeguaychú, convocando a los ministros, a todos los gobernadores afines a su cabeza política, para “repudiar” la construcción de la planta de Botnia, dándole apoyo objetivo a los sectores extremistas argentinos, “manijeados” por empresarios que no lograron el objetivo de construir la planta de celulosa en esa provincia argentina. Una planta modelo de fabricación de celulosa que cerró el círculo de la producción maderera en el Uruguay, industrializando con un alto nivel de calidad y exportando al mundo. Y todo ello sin contaminar al río Uruguay que, lamentablemente, carga una enorme carga bacteriana y de elementos sólidos, provenientes de río arriba, de zonas ribereñas en Brasil y del afluente, el río Gualeyguychu, en que desagotan sus desperdicios varias empresas del parque industrial de la ciudad vecina.

Muy poco cambió la posición agresiva argentina luego de la resolución del Tribunal de La Haya qué concluyó que Botnia no contaminaba, qué la agresión que vivía Uruguay con el corte de puentes, era inadecuado. Por aquí, en donde todo se partidariza, se atribuyó el levantamiento del corte al puente Fray Bentos –Puerto Unzue, al cambio de las actitudes del gobierno uruguayo, qué objetivamente perdió toda la firmeza que había mostrado el gobierno encabezado por Tabaré Vázquez, presidente uruguayo que debió enfrentar algunos desplantes insolentes de la presidenta argentina la qué, en su discurso de asunción, trató de ridiculizar la posición uruguaya en el río Uruguay y menoscabar al propio Vázquez.

Hoy, el presidente Mujica, ante el evidente fracaso de su estrategia de “buena amistad” con Cristina Fernández, intentando vencer con su conversación- discurso ideologizado, en reuniones cupulares, la reiteración de despóticas decisiones argentinas que perjudicaron siempre los intereses uruguayos, en lugar de admitir su fracaso que llevó a la Cancillería a una medrosa posición, acusó a la prensa, a los empresarios y demás uruguayos de haberlo “obligado” a autorizar a UPM (ex Botnia) a aumentar su producción, lo que según la versión motivó “la venganza” argentina que está afectando actualmente a nuestros puertos. Recordemos, como ejemplo de esa relación más que ambigua, que el embajador de Uruguay en el vecino país, Guillermo Pomi, se convirtió en actor privilegiado de uno de los colmos de la relación, actuando como “aplaudidor” de primera fila en el acto de asunción del nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof. Pomi es recordado, por algunos, por la glamorosa fiesta organizada en la residencia de Figueroa Alcorta, a la que concurrieron las más importantes figuras del kichnerismo encabezadas por Zanini, mano derecha “en las sombras”, de Cristina Kirchner.

Sin embargo, pese a todas estas actitudes de “buenas relaciones” (recordemos que a poco de asumir Mujica resolvió apoyar el nombramiento de Néstor Kirchner como secretario de la Unasur), ninguna de las propuestas uruguayas que necesitaban la contrapartida de Argentina, fueron aceptadas. Ni se draga el canal Martín García, salida fundamental para los buques que llegan al puerto de Nueva Palmira, ni hubo acuerdo para la construcción de la planta convertidora de gas, que finalmente Uruguay debió encarar por su cuenta, ni se autorizó a que se conocieran los estudios realizados por el laboratorio canadiense que mide la contaminación del río Uruguay, ni tampoco se logró el visto bueno para la planta aceitera a levantarse en las inmediaciones de la playa de la Agraciada, para finalmente impedir, con mil triquiñuelas, la exportación de productos uruguayos al mercado argentino. El único “mérito” que se le puede haber asignado a Pomi fue la introducción de un empresario argentino en el Multimedio Plural, desplazando del mismo al periodista Federico Fasano. Una relación tan estrecha que determinó en su momento que el embajador adquiriera junto al empresario Yoca, y otros socios menores, un establecimiento de comidas y bebidas enclavado en los aledaños del parque Rodó. Allí, seguramente, entre whiskys, en este caso sin medidas en las porciones por el carácter de los concurrentes, se habrán considerado muchas veces aspectos de la política de relaciones con Argentina, en que todo sigue siendo lo peor.

Para colmo, como ocurrió en reiteradas ocasiones, el kirchnerismo – cristinista, por todos los medios sigue agrediendo a la clase media argentina, metiendo a la población en un cepo cambiario inédito, impidiendo de hecho los viajes al exterior de una Argentina que tiene hoy índices de inflación récords en el continente, comparables solo a los de Venezuela. En este nuevo entuerto los perjudicados indirectos somos de nuevo los uruguayos que deberemos pagar el pato por la no venida masiva de turistas. Claro está, la relación con los argentinos es históricamente tan estrecha, que se han creado lazos ya indisolubles y balnearios como Punta del Este, tienen a esta altura la presencia asegurada de los miles y miles de propietarios de casas y apartamientos que viven en la vecina orilla.

Sin duda que existe más que nunca la necesidad de negociar con el gobierno vecino, pero desde posiciones de firmeza. La política de “buena amistad” por afinidades ideológicas, más implícitas que explicitas, de nada a servido hasta hoy. El levantamiento del corte del puente no fue el resultado del éxito de esta política que Mujica se atribuye, sino de una situación insostenible en Gualeguaychú, producto del desgano provocado por la firmeza del gobierno de Tabaré Vázquez que tuvo como corolario la inauguración de la planta. Las “militantes ambientalistas” que dormían su siesta en reposeras cortando el tránsito y quebrando las buenas relaciones entre dos países un día se sintieron sin apoyo del gobierno argentino, porque la situación no daba para más. Además el fallo del Tribunal de la Haya fue como una lápida de granito en ese momento especial, de caída de la fuerza “militante”.

Ahora la situación es más difícil y compleja. Errores de la política impositiva del kirchnerismo (detracciones mediante) determinó un éxodo de empresarios agrarios que provocaron, en el campo uruguayo, una revolución productiva sin precedentes. La soya es hoy el primer rubro de exportación del país y junto a esa producción intensiva se produjo en nuestro campo una mucho más moderna y racional forma de producción que sirvió para lograr una eficiencia productiva generalizada. A ello se sumó el enorme avance de la “trazabilidad” ganadera, medida que valorizó a nuestras carnes en los mercados externos, a lo que hay que sumar la exitosa política forestal que hoy es otra fuente de riqueza.

Por todas esas cosas, más algunas otras y la bonanza de los mercados externos que multiplicaron su interés por nuestros productos, es que hemos logrado mejores niveles de vida, pese a que existen algunos problemas endémicos que, lamentablemente muestran, las ineficiencias del propio Estado en cumplir con sus obligaciones. Hoy se está denunciando una ola de acciones delictivas en contra turistas en la peatonal Sarandí, protagonizadas por bandas de ladrones adolescentes que no trepidan en agredir a cualquier hora del día o la noche. ¿Cómo es posible que a ese descalabro la Policía y la Justicia no le hayan podido poner coto? Y ello, cuando esos robos y agresiones, significan un desestimulo para los extranjeros que llegan al país. Paralelamente está el tema de la enseñanza: Uruguay está formando a la juventud con métodos que no sirven, que nos hacen estar en el fondo de los cómputos Pisa, con el agravante de que para las autoridades los responsables son siempre otros, buscando vueltas y más vueltas para justificar una performance lamentable y que nos hace repensar como podrá desarrollarse el país en el futuro inmediato, en base a una juventud que no entiende lo que lee, que no sabe matemática, etc. Y para colmo parte de esa juventud es la que deserta de las instituciones de enseñanza y se convierten en los ni-ni.

¿Qué sociedad queremos tener si ante este panorama lo único que se nos ocurre es legalizar el consumo de marihuana?

¿Veremos?

(*) Periodista.

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8 Diciembre 2013

La “negatividad” uruguaya

 

 

Entre “buenas relaciones” e irracionalidad

Por Carlos Santiago (*)

¿Qué hacer para contrarrestar la prohibición del gobierno argentino que perjudica a los puertos uruguayos?, es la pregunta que muchos compatriotas se hacen ante la reacción esquizofrénica del vecino país, que impide el trasbordo de mercadería de esa procedencia, cargadas por buques argentinos que, por razones de costos y operatividad, utilizaban las terminales de Montevideo y Nueva Palmira para trasbordar los contenedores en donde se abordaba esa carga a buques de alcance transatlántico.

La respuesta el difícil de contestar ante la conocida arbitrariedad del gobierno de Cristina Kirchner, capaz de adoptar medidas – como éstas – que determinan precios mayores a las exportaciones argentinas, además de provocar un deterioro importante en la actividad de los puertos uruguayos en los qué la actividad del transbordo es fundamental pues la escala de los mismos supera en mucho a las necesidades del país.

Pero para ello es importante manejar algunos datos en concreto: en la comparación con octubre (mes anterior a la decisión del gobierno de Cristina Fernández), los transbordos de mercadería mostraron una baja de 24,3% en noviembre, según datos brindados por el Centro de Navegación. Los números también muestran que los transbordos habían tenido un fuerte crecimiento en los primeros meses de este año, ya que aún con la caída del mes pasado, si se compara con el mismo mes de 2012 igual muestra un aumento de 47,4%. Estos datos fueron extraídos de un trabajo del periodista Maximiliano Montautti, que realizó un detallado estudio de la situación (Diario El País). En noviembre de este año se transbordaron 17.289 teus (medida equivalente a un contenedor de 20 pies) frente a los 11.728 de noviembre del año pasado. Pero el efecto de la medida argentina se notó en la comparación mensual, ya que los transbordos de noviembre fueron menores a los 22.856 teus de octubre.

Sin embargo, entendemos que la situación es más profunda y engloba a las relaciones globales de los dos estados vecinos del Río de la Plata, completándose con esta última medida argentina una situación caracterizada por las reiteradas agresiones del gobierno kirchnerista. Las mismas comienzaron con la “patoteada” convocada por Néstor Kirchner, en el “sambodromo” de Gualeguaychú, convocando a los ministros, a todos los gobernadores afines a su cabeza política, para “repudiar” la construcción de la planta de Botnia, dándole apoyo objetivo a los sectores extremistas argentinos, “manijeados” por empresarios que no lograron el objetivo de construir la planta de celulosa en esa provincia argentina. Una planta modelo de fabricación de celulosa que cerró el círculo de la producción maderera en el Uruguay, industrializando con un alto nivel de calidad y exportando al mundo. Y todo ello sin contaminar al río Uruguay que, lamentablemente, carga una enorme carga bacteriana y de elementos sólidos, provenientes de río arriba, de zonas ribereñas en Brasil y del afluente, el río Gualeyguychu, en que desagotan sus desperdicios varias empresas del parque industrial de la ciudad vecina.

Muy poco cambió la posición agresiva argentina luego de la resolución del Tribunal de La Haya qué concluyó que Botnia no contaminaba, qué la agresión que vivía Uruguay con el corte de puentes, era inadecuado. Por aquí, en donde todo se partidariza, se atribuyó el levantamiento del corte al puente Fray Bentos –Puerto Unzue, al cambio de las actitudes del gobierno uruguayo, qué objetivamente perdió toda la firmeza que había mostrado el gobierno encabezado por Tabaré Vázquez, presidente uruguayo que debió enfrentar algunos desplantes insolentes de la presidenta argentina la qué, en su discurso de asunción, trató de ridiculizar la posición uruguaya en el río Uruguay y menoscabar al propio Vázquez.

Hoy, el presidente Mujica, ante el evidente fracaso de su estrategia de “buena amistad” con Cristina Fernández, intentando vencer con su conversación- discurso ideologizado, en reuniones cupulares, la reiteración de despóticas decisiones argentinas que perjudicaron siempre los intereses uruguayos, en lugar de admitir su fracaso que llevó a la Cancillería a una medrosa posición, acusó a la prensa, a los empresarios y demás uruguayos de haberlo “obligado” a autorizar a UPM (ex Botnia) a aumentar su producción, lo que según la versión motivó “la venganza” argentina que está afectando actualmente a nuestros puertos. Recordemos, como ejemplo de esa relación más que ambigua, que el embajador de Uruguay en el vecino país, Guillermo Pomi, se convirtió en actor privilegiado de uno de los colmos de la relación, actuando como “aplaudidor” de primera fila en el acto de asunción del nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof. Pomi es recordado, por algunos, por la glamorosa fiesta organizada en la residencia de Figueroa Alcorta, a la que concurrieron las más importantes figuras del kichnerismo encabezadas por Zanini, mano derecha “en las sombras”, de Cristina Kirchner.

Sin embargo, pese a todas estas actitudes de “buenas relaciones” (recordemos que a poco de asumir Mujica resolvió apoyar el nombramiento de Néstor Kirchner como secretario de la Unasur), ninguna de las propuestas uruguayas que necesitaban la contrapartida de Argentina, fueron aceptadas. Ni se draga el canal Martín García, salida fundamental para los buques que llegan al puerto de Nueva Palmira, ni hubo acuerdo para la construcción de la planta convertidora de gas, que finalmente Uruguay debió encarar por su cuenta, ni se autorizó a que se conocieran los estudios realizados por el laboratorio canadiense que mide la contaminación del río Uruguay, ni tampoco se logró el visto bueno para la planta aceitera a levantarse en las inmediaciones de la playa de la Agraciada, para finalmente impedir, con mil triquiñuelas, la exportación de productos uruguayos al mercado argentino. El único “mérito” que se le puede haber asignado a Pomi fue la introducción de un empresario argentino en el Multimedio Plural, desplazando del mismo al periodista Federico Fasano. Una relación tan estrecha que determinó en su momento que el embajador adquiriera junto al empresario Yoca, y otros socios menores, un establecimiento de comidas y bebidas enclavado en los aledaños del parque Rodó. Allí, seguramente, entre whiskys, en este caso sin medidas en las porciones por el carácter de los concurrentes, se habrán considerado muchas veces aspectos de la política de relaciones con Argentina, en que todo sigue siendo lo peor.

Para colmo, como ocurrió en reiteradas ocasiones, el kirchnerismo – cristinista, por todos los medios sigue agrediendo a la clase media argentina, metiendo a la población en un cepo cambiario inédito, impidiendo de hecho los viajes al exterior de una Argentina que tiene hoy índices de inflación récords en el continente, comparables solo a los de Venezuela. En este nuevo entuerto los perjudicados indirectos somos de nuevo los uruguayos que deberemos pagar el pato por la no venida masiva de turistas. Claro está, la relación con los argentinos es históricamente tan estrecha, que se han creado lazos ya indisolubles y balnearios como Punta del Este, tienen a esta altura la presencia asegurada de los miles y miles de propietarios de casas y apartamientos que viven en la vecina orilla.

Sin duda que existe más que nunca la necesidad de negociar con el gobierno vecino, pero desde posiciones de firmeza. La política de “buena amistad” por afinidades ideológicas, más implícitas que explicitas, de nada a servido hasta hoy. El levantamiento del corte del puente no fue el resultado del éxito de esta política que Mujica se atribuye, sino de una situación insostenible en Gualeguaychú, producto del desgano provocado por la firmeza del gobierno de Tabaré Vázquez que tuvo como corolario la inauguración de la planta. Las “militantes ambientalistas” que dormían su siesta en reposeras cortando el tránsito y quebrando las buenas relaciones entre dos países un día se sintieron sin apoyo del gobierno argentino, porque la situación no daba para más. Además el fallo del Tribunal de la Haya fue como una lápida de granito en ese momento especial, de caída de la fuerza “militante”.

Ahora la situación es más difícil y compleja. Errores de la política impositiva del kirchnerismo (detracciones mediante) determinó un éxodo de empresarios agrarios que provocaron, en el campo uruguayo, una revolución productiva sin precedentes. La soya es hoy el primer rubro de exportación del país y junto a esa producción intensiva se produjo en nuestro campo una mucho más moderna y racional forma de producción que sirvió para lograr una eficiencia productiva generalizada. A ello se sumó el enorme avance de la “trazabilidad” ganadera, medida que valorizó a nuestras carnes en los mercados externos, a lo que hay que sumar la exitosa política forestal que hoy es otra fuente de riqueza.

Por todas esas cosas, más algunas otras y la bonanza de los mercados externos que multiplicaron su interés por nuestros productos, es que hemos logrado mejores niveles de vida, pese a que existen algunos problemas endémicos que, lamentablemente muestran, las ineficiencias del propio Estado en cumplir con sus obligaciones. Hoy se está denunciando una ola de acciones delictivas en contra turistas en la peatonal Sarandí, protagonizadas por bandas de ladrones adolescentes que no trepidan en agredir a cualquier hora del día o la noche. ¿Cómo es posible que a ese descalabro la Policía y la Justicia no le hayan podido poner coto? Y ello, cuando esos robos y agresiones, significan un desestimulo para los extranjeros que llegan al país. Paralelamente está el tema de la enseñanza: Uruguay está formando a la juventud con métodos que no sirven, que nos hacen estar en el fondo de los cómputos Pisa, con el agravante de que para las autoridades los responsables son siempre otros, buscando vueltas y más vueltas para justificar una performance lamentable y que nos hace repensar como podrá desarrollarse el país en el futuro inmediato, en base a una juventud que no entiende lo que lee, que no sabe matemática, etc. Y para colmo parte de esa juventud es la que deserta de las instituciones de enseñanza y se convierten en los ni-ni.

¿Qué sociedad queremos tener si ante este panorama lo único que se nos ocurre es legalizar el consumo de marihuana?

¿Veremos?

(*) Periodista.

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22 Octubre 2013

La vieja generación que sigue decidiendo

El Uruguay y la contradicción gobierno-estado

 

 

 

Por Carlos Santiago (*)

 

El gobierno es una entidad con un enojoso discurso que “hacia dentro” asume decisiones según los parámetros de una pretendida racionalidad; por eso el análisis de las mismas es tan complejo como las circunvalaciones de nuestro cerebro. El gobierno es el cerebro y su burocracia la red aparente de aquellas intrincadas conexiones que le hacen ordenar a la sociedad, bien rumbo al desarrollo pleno, negado en cierto sentido por ahora a los uruguayos, o también para algo más grave, reprimir o consentir la corrupción, elemento inherente y estrechamente vinculado al vicioso funcionamiento de un Estado.

Estos giros de Frei Betto, en un trabajo que acabamos de leer, nos llevan a reflexionar sobre la realidad del país, cuando vemos que el gobierno intenta colocarse, en ocasiones, por encima del Estado por el simple hecho de que los burócratas estiman encarnarlo y representarlo. Todo gobierno se empeña en cooptar al Estado, reducir al máximo la distancia entre ambos y, si es posible, invertir la polaridad: lograr que el Estado se enmarque dentro del gobierno, sea reflejo de sus decisiones, modalidades o vicios de funcionamiento. Y de estos conceptos tenemos ejemplos de todo tipo, muchos de ellos son los que hoy están desorientando a toda una masa de seguidores que llevaron a José Mujica a la Presidencia de la República y que ahora, cuando rápidamente se acerca el nuevo proceso electoral, introduce al partido de gobierno en una honda crisis qué, si no fuera por la existencia de un líder carismático como Tabaré Vázquez, determinaría que las sombras de un posible fracaso electoral comenzaran a estar presentes con todos sus significados, entre los que se encuentra la pérdida de poder y privilegios de una burocracia que hoy se siente consolidada.

Vázquez es un posible e indiscutido candidato, cuya nominación surgió de un claro vacio generacional de dirigentes políticos que son desde hace medio siglo – cómo sostiene el comentarista Francisco Faig – “la generación qué es protagonista desde hace cincuenta años y que hoy sigue fijando los temas de la agenda nacional” Por otra parte hay también sectores que reclaman “un giro a la izquierda” afirmación que se sigue sosteniendo como slogan de campaña, proclamando ello con una efusividad asombrosa, sin que nadie explique el significado de esa expresión, tan oscura como inflamada de reivindicaciones que tienen – como el folklore argentino – un ritmo cansino, negativista, que dejará quizás a los uruguayos meditando bajo un añoso ombú , tomando mate, en una soledad desestimulante y dramática. Decimos esto ante la evidencia de que en el país existen fuerzas conservadoras, por ahora incipientes, que amparados en la defensa de la ecología, se oponen a todas las obras que significan un desarrollo real para el país que, de concretarlas, progresará. Y casi todas ellas tienen como consigna ese slogan tan inexpresivo como confuso: “giro a la izquierda”

Hablamos ahora de decisiones tomadas por los mismos sectores políticos de la generación que hace cincuenta años cuando eran cronológicamente jóvenes en aquel sesentismo efervescente, descreyeron de la democracia republicana e ilusionados con la revolución cubana, convencidos que la obtención del poder era posible y que solo se conseguirían resultados exitosos a través de la lucha armada, sin ponderar ni tener en cuenta en lo militar la correlación de fuerzas y, menos aún, el sentimiento democrático republicano de quienes habitaban este territorio, se lanzaron a la batalla.

Claro, también fue la generación que sufrió más duramente las consecuencias del deterioro institucional que le propinaron al país junto con los militares mesiánicos, que se sintieron dueños del destino, de vidas y haciendas de los uruguayos, uniformados que no fueron capaces, en su soberbia, de medir las consecuencias de aplicar sobre la gente las técnicas más aberrantes aprendidas en las escuelas de guerra.

Y ahora, integrantes de la misma generación de uruguayos, en un país cuya población sigue envejeciendo de manera alarmante, son los que fijaron la nueva agenda designando a Vázquez para que cumpla, durante los próximos cinco años, su segunda gestión presidencial. Que, con su capacidad de decisión, sea quién resuelva las contradicciones que cada día aparecen, deshaciendo la característica esencial del Frente Amplio, que estaba enfilada a establecer en el país un progresismo democrático. Claro, pero Vázquez se tendrá que enfrentar ahora a una situación nueva, porque el Estado no opera hoy sólo en el plano racional. Hay en él otro lenguaje que Vázquez desconoce, “hacia afuera”, disimulado, subjetivo, no visible o audible o público; lenguaje acuñado en la hoguera de las vanidades, en las disputas internas, en los trabajos de pasillos, en la defensa de los intereses corporativos e individuales de los burócratas, algunos de ellos imbricados en las sendas oscuras que bordean la corrupción. Las decisiones racionales están camufladas por ese juego, a veces irracional, entre bastidores que el público no siempre percibe y donde ocasionalmente se considera alguna vez lo que es su interés.

¿Veremos cómo hace Vázquez para sortear esta nueva realidad que no conoció durante su anterior gestión, porque allí impuso su estilo particular, claramente diferente al de Mujica, el que es más condescendiente con los “compañeros” de aquel pasado violento, a los que hoy trata de “ayudar” eternizándolos en cargos – muchos de ellos sin sentido y sin función práctica -, dentro de un esquema de intercambio de favores que está creando una nueva clase privilegiada, la de los burócratas?

¿Será posible que cuando el Frente Amplio haya cumplido casi dos etapas de gobierno y veinticinco años de gestión al frente de la Intendencia de Montevideo, no se esté en condiciones de proporcionar nuevas alternativas a los electores que la reiteración del mismo candidato que triunfó en la anterior elección, presente y con bríos para acometer el nuevo desafío por el simple hecho de estar favorecido por el devenir de la biología?

Pero también, ¿no se convierte en un contrasentido que Constanza Moreira, que manifestó su decisión de competir con la candidatura con Vázquez, sea justamente quién ideológicamente se encuentra más pegada a aquel pasado aberrante e intente que prenda en alguna militancia frenteamplista su decisión de “un giro a la izquierda”, como si muchos de los temas que se plantean ya no estuvieran resueltos por la realidad y la experiencia histórica verificada?

Sin embargo hay algo bueno en la decisión de esta mujer que es de otra generación a la de los viejos capitostes que siguen reinando en mundo de la izquierda uruguaya. Es el hecho de haberse atrevido y lanzado al ruedo sin temerle a los pujos negativos que le llegan, desde ya, por vías directas y transversales de quienes solo aceptan como camino el responder a decisiones de cúpulas. Bien sabemos que las apoyaturas políticas no siempre son razonables, dependen de afectos, emociones, empatías y simpatías, alianzas y acuerdos. Y la izquierda uruguaya, por su característica histórica de funcionamiento de “aparatos” de partido, está acostumbrada a responder siempre en un esquema vertical de acumulación de fuerzas, rechazando los caminos nuevos que, en definitiva, no aseguren el mantenimiento de ese esquema que viene del pasado. No en vano el Congreso del PCU, reunido por estos días, seguramente se inclinará por la candidatura única, repitiendo el viejo esquema reiterado históricamente.

Esa endogamia política aleja o destruye, o trata por lo menos de hacerlo, aplicada especialmente contra los que vienen de grupos o sectores no tradicionales de la izquierda, reacción que es frecuente, sumándose en ocasiones a otras y peores prácticas políticas. Una persona es nombrada para tal función (por ejemplo un Ministerio) no por reunir las cualidades necesarias, aunque eso también cuenta en ocasiones, pero casi nunca es prioritario, o porque haya sido democráticamente elegida o señalada por quienes integran la institución que va a dirigir. Es nombrada porque el político tiene que agradar a un sector, sacar a un correligionario del ostracismo, compensar la derrota electoral de un aliado histórico, favorecer un arco de alianzas electorales, atender el pedido de un senador o un diputado, o del presidente de un partido, el cual, a su vez, tampoco se destaca por tener en cuenta la ecuación cargo-responsabilidad-competencia.

Son esas razones subjetivas las que producen tantos nombramientos de extraños que no tienen nada que ver con la función que se les asigna, creyendo que las cúpulas políticas tienen todas las cartas en la mano y son capaces de discernir sobre todos los temas, desde la presidencia de AFE, a el manejo de la salud pública, desde la política monetaria hasta los vericuetos de una economía compleja. Pero el diablo aparece y es ese extraño personaje que pasa a detentar el poder y a golpear en los temas a su modo encuentra dificultades insalvables. Y por ese camino se abre una fosa entre intereses corporativos y públicos.

El Estado moderno padece de esquizofrenia estructural. Nadie sabe precisar con exactitud la línea fronteriza entre gobierno y Estado, a pesar de que la diferencia entre uno y otro conste en cualquier manual elemental de política y además está reseñada en la Constitución de la República. Por ello surgen líneas de acción que, para un país como el nuestro, se convierten en suicidas, al dejarnos indefensos ante las decisiones ilegales de los demás. Sostener – como hizo Mujica – que dentro de una correlación de intereses primero “está lo político sobre lo legal”, para justificar la brutal acción sobre Paraguay que tuvo como único fin favorecer políticamente a Venezuela, es un ejemplo de qué este Presidente uruguayo no ha sopesado lo que le conviene a su país.

En la práctica el gobierno adoptó esa posición al impulsar una decisión absurda que alejó a Paraguay, el otro país de la dimensión de Uruguay dentro del MERCOSUR, de la organización regional. Y Mujica, sumado a la lamentable Cancillería que soportamos, se coloca por encima del Estado y sus intereses esenciales por el simple hecho de encarnarlo y representarlo. Es evidente que Mujica desde el comienzo de su mandato se empeñó en cooptar al Estado, reduciendo al máximo la distancia entre ambos y, si es posible, logrando invertir la polaridad: consiguiendo que el Estado se enmarque dentro del gobierno. Pero esos errores se pagan, porque Paraguay está saliendo adelante enmarcado en un crecimiento insuperable y Venezuela, el favorecido por “la jugada” regional, se hunde dentro de una vorágine de contradicciones y malas políticas. Además el primero funciona dentro de una democracia irreprochable, no así el segundo, jaqueado por denuncias de todo tipo.

La paradoja que se plantea es tanto más penosa para la población cuanto más frágil resulte el Estado por la sucesión de gobiernos que lo ocupan. Si un ciudadano enfermo comparece a un instituto de salud, en principio debiera merecer toda la atención del Estado, independientemente del gobierno de turno. Lo mismo ocurre con otros mecanismos de la vida cotidiana: quienes aportan a la seguridad social deberán estar respaldados por un sistema que los ampare en su vejez, la energía que se recibe para estar iluminados y para que el país funcione, también debe estar respaldado por el Estado, más allá que los sistemas de provisión puedan ser privados. Todo gobierno, excepto en los regímenes autocráticos y dictatoriales, es provisional, al contrario del Estado, que posee carácter permanente. La promiscuidad entre gobierno y Estado y el modo como aquél abusa de éste, impiden que el ciudadano enfermo, o el que está en edad de jubilarse, o el que tiene que iluminarse en las noches, tenga la seguridad de que esos servicios sean un derecho que no le faltará.

La falla está cuando el gobierno nombra a incompetentes para regir la salud o manejar un ente autónomo del transporte ferroviario y atiende a presiones de terceros o de empresarios de la televisión, o de otros intereses corporativos que en su mezquindad quieren mantener el servicio dentro de la órbita estatal. Un muestra de esto se ha expresado abiertamente en el caso de AFE, en donde con el objetivo de mantener privilegios individuales se socavan todos los planes que podrían mejorar servicios públicos, convalidándose perjuicios que ponen obstáculos insalvables al desarrollo nacional.

Entonces el enfermo verá reducida su vida por el simple hecho de que el Estado no es una institución estable, consolidada, por encima de los caprichos de cada gobierno que periódica y sucesivamente lo ocupa. O en el otro caso, el de mantenerse dentro de un sistema probadamente inviable para una empresa que debería modernizarse, afectando la economía y convalidando el hecho de que Uruguay, junto con otros pocos países del mundo, pese a que su economía ha crecido en los últimos diez años, no ha logrado desarrollarse de manera adecuada en una cantidad de rubros vinculados a decisiones del propio gobierno: uno de ellos es el transporte ferroviario.

Frei Betto en un reciente trabajo reflexiona diciendo que según Maquiavelo, se mantiene en el poder con mayores dificultades el gobernante que depende de la ayuda de los poderosos que quien se apoya en el pueblo. “Éste, cuando se enfada con el gobernante, lo abandona (véase la actitud del electorado sudamericano frente a candidatos neoliberales). Pero los poderosos no sólo le abandonan sino que se vengan. El gobernante puede derribar poderosos, pero no al pueblo. Por lo cual debe gobernar siempre con el pueblo”

Algunos sostienen que en tiempos de crisis, el Estado, como un padre, vuelve a ejercer su autoridad sobre esta hija querida que, ambiciosa, se emancipó y, desorientada, hizo lo que no debía: la economía. Sin embargo en el caso de Uruguay, los índices favorables se multiplican, aumentó la ocupación, se redujo la pobreza. Pero, esos índices, se contraponen con la acción del gobierno que no ha sabido concretar la subsiguiente contraparte: impulsar el desarrollo, manteniéndose problemáticas que conspiran en contra el destino de la sociedad en su conjunto.

Quizás el nuevo Presidente que nos gobernará desde octubre del 2014 tenga la posibilidad de reducir la antinomia entre el “crecimiento” de índices y “desarrollo”. Siempre y cuando no se quiera torcer la realidad. Es que la política debe ser controlada y criticada siempre a partir de la ética. Es, por lo tanto, mejor expulsar todo intento demagógico y hacer coincidir transparencia y actividad política.

¿Veremos?

(*) Periodista.

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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