Los médicos adquieren instintos que el resto de los mortales no tenemos. Uno de ellos es el sentido de la urgencia. Saben que si no actúan rápido el paciente se les puede morir. Aquellos que trabajan con epidemias adquieren adicionalmente la necesidad de buscar antídotos o vacunas.
Buscan, investigan, experimentan y si no son ellos los que las descubren, saben quién lo ha hecho. Y cuando finalmente encuentran una, se les dispara un tercer y contundente instinto, el de vacunar a todo ser humano que se les atraviese por su lado. El caso que más rápido se nos hace presente es el de la vacuna Salk contra la polio.
Se necesitó entonces que un médico, oncólogo para más datos, quien todavía practica su medicina los martes de cada semana , y por caprichos del destino y vaya uno a saber por qué otro bicho que lo picó se metió en política, llegando a ser presidente de su país y tuviera el olfato de descubrir que había una vacuna que nadie más había detectado. El decidió aplicársela a toda la población, que la necesitaba. Descubrió la vacuna contra la ignorancia!
El médico del que hablamos es el doctor Tabaré Vázquez, presidente de Uruguay. Los pacientes, los chicos de primaria de su país. Hace unos dos años y medio se enteró en Davos, Suiza, del proyecto One Laptop Per Child o "Una computadora portátil para cada niño", cuando Nicholas Negroponte lo presentó ante el World Economic Forum. El proyecto, que, como su nombre lo dice, aspiraba a dotar de una computadora portátil a cada niño en edad escolar de primaria, conectada a Internet de alta velocidad y banda ancha, se presentó como una verdadera revolución educativa y una redención para los países en vías de desarrollo. Tabaré Vázquez entendió inmediatamente, y sin que nadie se lo hiciera saber, que este proyecto proporcionaba lo más cercano que había encontrado como antídoto o vacuna contra la ignorancia.
Hablamos de esa ignorancia crasa que genera miseria y esa miseria extrema que lleva a las gentes a la violencia. Ese mal endémico, esa patología dramática que se ha convertido en la maldición de los países en vías de desarrollo. Hizo cuentas rápidas: Uruguay, tiene unos 3.700.000 habitantes, con unos 260.000 chicos en edad escolar primaria. Regresó a su país y, sin pensarlo mucho ni hacer muchísimos estudios de factibilidad ni crear comisiones de notables ni paneles de expertos que discutieran hasta la saciedad la bondad o maldad de una vacuna de este tipo, armado simple y llanamente con su instinto de médico, que tiene el sentido de la urgencia y de vacunar a las personas cuando se encuentra una vacuna efectiva contra una epidemia, ordenó precisamente 260.000 computadoras portátiles y toda la parafernalia necesaria para conectarlas a Internet de alta velocidad y banda ancha. Entre el momento en que escuchó la propuesta de Negroponte y la llegada a puerto uruguayo de las primeras laptops pasó menos de un año. Un año y tres meses después de la llegada de la primera de estas computadoras a suelo uruguayo, la transformación de la sociedad es patente. Se han entregado más de 170.000 portátiles, con una eficiencia y velocidad que en la actualidad ronda las 1500 computadoras diarias entregadas a los docentes y a los estudiantes de primaria. Los chicos son los dueños de las portátiles. Las llevan a sus casas y, en muchos casos, son ellos los que están enseñando a sus padres, pues muchos de éstos nunca fueron a la escuela y no saben leer ni escribir. No se han perdido, ni robado ni vendido ni empeñado casi ninguno, pues un inteligente sistema de control posibilita desactivarlo a control remoto, por lo que la computadora robada sólo puede ser usada como pisa papeles. Se ha duplicado, en muchos casos, la asistencia escolar. Se ha minimizado la deserción de estudiantes; se ha observado un aumento de hasta el 50 por ciento del número de horas que los chicos permanecen en la escuela. Para poder entregar una computadora portátil, tiene que haberse llevado a cabo un intenso proceso de inducción y entrenamiento con los docentes, quienes son los primeros en recibir una máquina y, obviamente, con los alumnos. Las escuelas deben haber sido dotadas de un servidor y de los puntos de acceso de la señal de Internet, y la corriente eléctrica debe haber sido estabilizada para no fundir los equipos. Las portátiles vienen cargadas con hasta doscientos libros de todo tipo, escogidos por país, y esto permite un ahorro de dinero que facilita la financiación. Para septiembre, Uruguay será el primer país del mundo en el cual la totalidad de los niños de primaria tendrá una computadora portátil personal conectada a Internet de banda ancha. Si lo conocíamos como la Suiza de América, tendremos que cambiarle el eslogan, porque tocará llamarlo la Finlandia de América o, mejor, llamar a Finlandia "la Uruguay de Europa", porque ningún país del Viejo Continente podrá darse el lujo de decir, como Uruguay, que tiene vacunados a todos sus niños de primaria contra la epidemia de la ignorancia.
(*) Para LA NACIÓN ( El autor es investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts)
¿Será que no leen? ¿Que no ven CNN? ¿O es que vivir en Honduras es como vivir en Marte? ¿O es que son idiotas? ¿A quién se le ocurre que en un país pequeño y pobre los militares pueden sacar al presidente de su cama pistola en mano y expulsarlo del país sin que la comunidad internacional reaccione con furibunda indignación? Un país grande y con bombas atómicas podría darse ese lujo sin sufrir mayores consecuencias, ¿pero Honduras? Honduras no.
Las torpezas hondureñas son sólo superadas por la explosión de hipocresía que han desencadenado
El hecho es que las élites políticas y militares hondureñas dieron un golpe de Estado. Peor aún: no necesitaban hacerlo. Con aplicar las leyes les hubiese bastado, ya que el presidente Manuel Zelaya había incurrido en múltiples violaciones de la Constitución. La Corte Suprema, el Congreso y otras instituciones hondureñas así lo habían certificado. Más aún, tan sólo faltaban unos meses para las elecciones presidenciales. ¿Por qué se precipitaron? ¿Por qué utilizaron a los generales en vez de usar a los juristas?
Los golpistas aducen que se vieron obligados a actuar como lo hicieron ya que Zelaya, apoyado por Hugo Chávez, estaba dispuesto a usar trampas electorales para perpetuarse en el poder. Pero quizá el factor que más les estimuló a actuar fue que por las porosas fronteras hondureñas comenzaron a entrar agentes venezolanos y cubanos con maletas llenas de dólares y camionetas cargadas de armas. Los dólares y las armas, dicen, están destinados a organizar violentas milicias de Hondureños con Zelaya. Aun suponiendo que esto sea cierto, el golpe militar es inexcusable. Además, si el presidente Zelaya está incurso en todos los delitos de los cuales se le acusa, ¿por qué en vez de detenerlo para ser juzgado, lo sacaron del país?
Las torpezas hondureñas son sólo superadas por la explosión de hipocresía que han desencadenado.
Ni más ni menos que Raúl Castro -¡Raúl Castro!- pide sanciones mundiales contra un pequeño país cuyos líderes tomaron el poder por la fuerza. Hugo Chávez, cuya carrera política comenzó cuando lideró un sangriento golpe militar contra un Gobierno democrático, truena contra los golpistas hondureños y amenaza con una invasión. Los presidentes de ese bastión de democracia que se llama la Alternativa Bolivariana de las Américas (Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela) exigen indignados que se aplique inmediatamente la carta democrática de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Con la firma de este documento en 2001, las naciones americanas acordaron que sólo los países democráticos pueden formar parte de la OEA. Según los presidentes del ALBA es lógico, por tanto, expulsar inmediatamente a Honduras. Esta lógica no se les apareció por ningún lado cuando hace poco abanderaron la iniciativa de incluir a Cuba en la OEA. El hecho de que ése no fuese un país democrático les parecía un detalle banal.
Para estos presidentes, que antes despreciaban a la OEA, ahora este organismo es el más importante de la región, y tratan a su secretario general, el chileno José Miguel Insulza, como el máximo garante de las democracias latinoamericanas. Hace no mucho, el presidente Chávez insultaba casi a diario a Insulza. Lo llamaba "insulso" y, con la elegancia intelectual que le caracteriza, lo calificó en televisión con el nombre que en Venezuela se usa para describir el vello anal. Es por tanto reconfortante ver que Honduras ha hecho recapacitar a Chávez y que ahora trabaja mancomunadamente con Insulza para proteger la democracia. Al menos, les debemos esto a los militares hondureños.
Y no podía faltar el imperio yanqui. El presidente de Bolivia, Evo Morales, denunció que esta crisis se ha fraguado en Washington. E insistió en que la intervención extranjera en los asuntos internos de los países es inaceptable. El hecho de que Obama haya denunciado firmemente la situación en Honduras y que no reconozca a las nuevas autoridades son detalles irrelevantes para el estadista boliviano. También ignora el hecho de que intervenir en la política interna de otros países es una de las actividades diarias de su mentor y financiero, el presidente venezolano.
Pero no todo en esta situación es torpeza e hipocresía. La crisis de Honduras les manda a los militares del continente una fuerte señal: los golpes militares ya no son lo que eran. No lo hagan. Y a los políticos de la región también les manda un claro mensaje: Hugo Chávez es tóxico. Manuel Zelaya le debe mucho a Chávez. Pero su cercanía con el teniente coronel le terminó costando mucho más de lo que le aportó.
"No cabe ninguna duda que la contaminación con el trabajo
real de gobernar nivela. Ahora no hay puros absolutos y pecadores absolutos.
Ahora hay grises y los uruguayos estamos jugando un partido nuevo"
Luis Eduardo González
En ocasiones es doloroso ver el obstáculo en el horizonte y, pese a multiplicar los gritos de alarma, no poder evitar un accidente que, si no cambiamos algunos elementos rápidamente, podría convertirse en mortal para quienes desde hace muchos años buscamos un camino nuevo y progresista, experiencia en el que el pueblo sea el protagonista. Lo ocurrido hace hoy una semana fue un baño en una dura realidad, en que visiones que se quisieron imponer contra viento y marea sus concepciones chocaron de frente contra la pared de la indiferencia activa y de miles y miles de votantes que resolvieron no participar en el comicio interno, protagonizando una protesta pacífica que contiene una definición política que no puede encasillarse en especulaciones sobre las inclemencias del invierno o de la falta de impulso militante de los distintos sectores políticos.
Se sorprenden por el resultado de las internas o el obnubilado por los oropeles de su propia visión, quizás encerrada en las cuatro paredes de un ahora machucado triunfalismo, o quienes se limitaron a escuchar la catarata de números con visiones "triunfalistas" manejadas por las empresas encuestadoras que, sin valorar los elementos inherentes a las características propias de los candidatos, sostuvieron que al final el resultado de la elección de los candidatos a la Presidencia de la República era nada más que la suma de cifras y más cifras.
Encuestadoras que no tuvieron en cuenta ni valoraron la incidencia de las expectativas acuciantes de la gente que sigue reclamando definiciones sobre temas fundamentales, como la aclaración de qué medidas se adoptarán en materia de seguridad interna, cómo se solucionará la gravísima situación de los menores infractores y de los lugares de contención (INAME), cómo se defenderán los puestos de trabajo en un país que ha comenzado a ser tocado por coletazos de la crisis mundial que nos encuentra, además, con un déficit del 1.8 del PBI, qué se hará con las lamentables deficiencias de la enseñanza pública, si se solucionará la falta de afectación de miles de jubilados de los sistemas de salud, los temas de la marginalidad y la miseria, etc.
Tampoco los analistas de la opinión pública tuvieron en cuenta que las fidelidades se modifican o no existen, porque en la mayoría de los casos juega también la imagen y el discurso del candidato y, seamos claros, una cosa fue el doctor Tabaré Vázquez, qué en la elección anterior logró sumar votos frentistas y "prestados" y otra son los actuales candidatos que, en la lucha por el primer lugar, expresaron líneas divergentes.
Uno de ellos con un discurso "más izquierdista" que, evidentemente, no es aceptado por quienes quieren vivir en un país donde no exista la confrontación, en que se puede trabajar y crecer en la tranquilidad de una sociedad con cada día mejor calidad jurídica. Romper, por ejemplo, con una cerrazón ideológica que determina cosas tan absurdas como el hecho de que un aparato para la detención de tumores, en estado precoz, sea negado a privados, porque se estima que debe funcionar en manos del Estado y, mientras tanto, los enfermos que "puedan" deban viajar a Buenos Aires o Porto Alegre para recibir la ayuda.
Un discurso "a la izquierda" que no fue aceptado por mucho elector que detesta ingresar a un período donde impere la confrontación y busca la tranquilidad de cambios en paz, dentro de una inserción mundial que haría totalmente infecundo y "suicida" (por el lugar geográfico del país y por su riqueza, que es producto del trabajo y no de los recursos naturales), el emprender caminos seudo populistas - estatistas, parecidos a los de algún mandatario latinoamericano que, a diferencia de los nuestros, está amparado por incontables riquezas petroleras.
Ese despegue del apoyo a la candidatura frenteamplista por parte de diversos sectores que, evidentemente, se abstuvieron de ir a votar o que buscaron otra opción, es uno de los puntos de mayor importancia de los ocurridos el pasado domingo. El escaso 44% de la suma de votantes totales, 10 puntos menos de los que habían previsto la mayoría de las empresas encuestadoras, así parece demostrarlo.
En el advenimiento de Tabaré Vázquez la presencia de un candidato de sus quilates era determinante de los demás movimientos y nunca de una tarea hegemónica hacia la propia interna, como parece haberse dado en esta ocasión. Evidentemente las opciones propuestas en esta oportunidad no fueron aceptables para importantes sectores, especialmente integrantes de la llamada clase media y estos, aunque alguien tenga otras visiones distorsionadas, son los que todavía definen la elección.
Se maneja que el panorama ha cambiado a nivel mundial, qué en EEUU votaron por un hombre de color y que en Bolivia gobierna un indígena. Se critica que aquí, en Uruguay, se tiene una imagen de cómo debe actuar un presidente y cuales deben ser formas y estilos, sus planteos y su imagen, que es demasiado "anquilosado"
Pero hay algo que está claro: ni Obama ni Morales rompieron los esquemas de los grandes sectores de electores en sus países, por el contrario, abrieron perfiles nuevos, impensados y atrayentes. Mujica, por el contrario, acercó un discurso que no conformó, confrontativo para algunos y contradictorio para otros. Por lo demás Obama es un egresado de Harvard y recordemos que el 75% de la población de Bolivia es de las etnias de Evo Morales.
Por lo tanto - más allá de las preferencias ideológicas de cada uno - es evidente que la imagen del candidato no tuvo la potencia que se creía y que le fuera asignada por la mayoría de las empresas que estudian a la opinión pública. Ese hecho, por más que se sostenga que el FA actuó a "media máquina", se reflejó en el magro resultado electoral, sin desconocer que Mujica es un dirigente que tiene aspectos carismáticos, con un discurso atractivo para algunos sectores de la población. Pero no para todos.
Luego de conocida la fórmula final del ganador de las internas, el Partido Nacional, el Frente Amplio comenzó de quemar etapas para conformar la suya, que cuando escribimos estas líneas todavía no había sido concretada. Las bases finales de la misma que, obviamente, además de contener elementos programáticos (algunos han trascendido públicamente), deberá determinar estrictas cuotas de poder para el grupo de Astori y sus aliados que es otra condición básica para conformar una fórmula final, que pueda conformar un camino nuevo y esperanzador. ¡Veremos!
Por otra parte el astorismo tiene en claro un fenómeno que se vivió durante el acto electoral del último domingo, en que la votación por esa opción fue mucho más alta de lo que los analistas pronosticaban. Es que algunos electores optaron por esa opción - en contra la opinión de las encuestadoras - en un voto con contenido opositor a Mujica.
Saben muy bien que quizás la fórmula Mujica - Astori determine en octubre abstenciones o cambios de partido de muchos, lo que no se puede dejar de tener en cuenta.
Allí entra a jugar de nuevo la imagen del candidato principal y, por supuesto, el discurso confrontativo, radical, que han ensayado muchos de sus colaboradores, especialmente los vinculados a la dirigencia sindical. Pero en ello la negociación iniciada por Astori no tiene mayor incidencia si no se logra instrumentar un proceso de entusiasmo que atraiga a los que no votaron y a los que nos los conforma el rumbo que han tomado las cosas.
Los politólogos han seguido hablando sobre todos los temas, pero no se han referido a sus flagrantes errores. Sería bueno que las empresas encuestadoras explicaran sus falencias, sus equivocadas estimaciones, algunas al nivel del absurdo, como la poca incidencia que le asignaban en la votación a Astori.
Lo que ocurrió el pasado domingo ha modificado diversas visiones y, quizás determine el intento de emprender nuevas estrategias. Pero al respecto nos preguntamos: ¿Cómo hará el Frente Amplio para superar las contradicciones de la imagen y de discurso de un candidato tan fuertemente arraigado que, evidentemente, no cumple con los cánones estimados por muchos votantes de centro?
¿Cómo se hará, con la actual constitución de la mayoría que se verificó en el último Congreso del FA, para morigerar el discurso de izquierda confrontativa, que, es evidente, "le rechina" al votante de centro que en la elección anterior, sumado al tradicional de la izquierda, fue el que le dio el triunfo al doctor Tabaré Vázquez?
Si se despejan estas interrogantes y algunas más, quizás la ecuación de los votantes se modifique y el FA vuelva a convertirse en una esperanza.
(*) Periodista, autor de la novela "Los testaferros"
Ya está en las librerías italianas el nuevo libro de Roberto Saviano (Nápoles, 1979). Se titula ‘La belleza y el infierno', y es la suma de su obra periodística: reúne perfiles, reportajes y artículos publicados antes y después de Gomorra (2006), la novela que partió su vida en dos: éxito y fama, miedo y soledad.
En el prólogo, Saviano cuenta cómo es esa existencia nómada y sin hogar (dolor, huída y aprendizaje, habitaciones de hotel, viajes veloces, tristeza y escritura) desde que le amenazó la Camorra, y explica el origen del título, tomado de un pasaje de ‘El hombre rebelde', un ensayo de Albert Camus: "El infierno tiene solo un tiempo, la vida un día recomienza".
Saviano ha sobrevivido gracias a la escritura que le obligó a renunciar a la normalidad. Quizá por eso, ha llenado el libro de agradecimientos. Los amigos que ha ido encontrando en esa nueva etapa son el motor de las 250 páginas. Y luego están, sin estar, los ex amigos, aquellos que se fueron sin despedirse y que al irse aumentaron su rabia y su incomprensión, pero también, sin saberlo, le animaron a seguir escribiendo. Unos textos exactos, airados y apasionados a la vez, textos justicieros, o militantes si se prefiere.
Como perseguido, Saviano se siente cómodo entre los perseguidos. Pero escribe pensando en los lectores. En muchos lectores. Dice que es la única forma de callar a los cínicos, los difamadores, los cobardes. "No quiero escribir como los cínicos. El cinismo es la armadura de los desesperados que no saben que lo están", explica.
Los amigos nuevos, vivos o muertos, tienen algo en común. Son ejemplares. Beppino Englaro, el héroe recto que desafió la hipocresía de los ateos devotos; Miram Makeba, la reina de África que murió en escena en Castelvolturno, territorio Gomorra; los boxeadores olímpicos del Gimnasio de Marcianise, que escapan de la Camorra a base de sudor; Anna Politovskaia, la periodista rusa asesinada para taparle la boca; el músico Michel Petrucciani y el futbolista Lionel Messi, dos enfermos sublimes, entre la belleza y el infierno; el infiltrado en la mafia Joe Pistano, cuya historia inspiró la película ‘Donnie Brasco'...
En octubre, Saviano llevará algunos de esos textos y personajes al Piccolo Teatro de Milán: "Soy un intruso del teatro, pero siento la necesidad de comunicarme directamente con los lectores", dice en esta entrevista, en la que reflexiona sobre la vida y el periodismo y ataca el cinismo que, a su juicio, está devorando a su país.
Pregunta. La pieza sobre Joe Pistano, Donnie Brasco en el cine, es como un encuentro con un maestro...
Respuesta. Bueno, él es un policía que estuvo infiltrado seis años en el clan Bonnano, y gracias a él hubo más de 100 detenidos... Su vida tiene bastante que ver con la mía. Quedamos en Roma, en un restaurante, y me dijo que debía ir sin escolta. Llego y me dice: "La verdad es que para ser italiano vas muy mal vestido". Es todo un personaje. Veía a su mujer y sus hijos solo en agosto y en Navidad. Me dijo: "Del infierno se puede volver". Me preguntó si hacía deporte, si estaba tatuado. "Ah, entonces eres un hombre". A cada frase se santiguaba. Es religiosísimo.
P. ¿Qué le enseñó?
R. Estuvo muchas veces a punto de morir, pero no lo mataban porque nunca huía. Pasó mucho miedo, pero pesaban más las ganas de acabar el trabajo. Pensaba que si se salvaba podría terminarlo. Ellos se reunían para decidir qué hacer con él, y él se quedaba fuera esperando. Me contó que los bosses estadounidenses se habían dulcificado mucho, y que cuando la cosa se puso fea tuvieron que llamar a los sicilianos. En la Comisión Antimafia dijo que la forma de acabar con ellos es dejar que se americanicen, porque la buena vida les hace cada vez menos fiables como organización, les quita disciplina y jerarquía. Los mafiosos italianos se drogan solo ahora, antes no la tocaban. Las mujeres, me decía, llegaban con un golpe de uña. "Se vuelven locas por los criminales". Su idea para resistir es que él estaba en lo cierto y los mafiosos estaban equivocados.
P. El bien y el mal...
R. Camus lo dice de otra forma: para contar la realidad es necesario haber atravesado el abismo del infierno y tener el talento de la belleza.
P. Messi y Petrucciani, por ejemplo.
R. Dos enanos que se convierten en gigantes. Petrucciani tenía una enfermedad muy rara, se llama huesos de cristal. Su abuelo era napolitano, y en el infierno de su condición encontró la belleza, la fuerza para ser mejor. Fue capaz de crear algo único. No como un freak que tiene éxito; era independiente de su estado físico. No era un fenómeno de feria. Escuchas un disco suyo y notas un talento infinito. El infierno mejoró su talento, le empujó a ser mejor. Tenía siempre alrededor un montón de mujeres, decía que le dejaban porque las engañaba. Estaba lleno de vida y era un ser monstruoso. Tuvo un hijo y le contagió la enfermedad. Explicó que él había tenido una vida maravillosa y no tenía porqué impedirle vivir una vida semejante. Hay un vídeo en Youtube en el que su hijo toca el piano sentado en sus rodillas. Es como si hicieran el amor solo que en público.
P. ¿Y él cómo tocaba el piano si sus huesos se rompían?
R. Desde el parto vivió con el cuerpo enyesado, todo salvo las manos. Por eso entendió que tenía que hacer algo con las manos. Su abuelo le enseñó a tocar la batería. Luego se fue a América, a una comunidad hippie, y era el enano que todos usaban para los juegos eróticos. Empezó a tocar el piano y un día se encontró con el saxofonista de Keith Jarret, que había dejado la música y era cartero. Tocaron juntos, hicieron un disco mítico que cambió la percepción del jazz. Luego se murió de una pulmonía. Al romperse tantas veces la caja torácica, tenía los pulmones llenos de cicatrices. Es una historia increíble. Le miras y piensas que no tiene nada que ver con la belleza. Lo escuchas y entiendes cómo transforma lo que es en belleza.
P. En el prólogo hace una especie de alegato de la defensa.
R. Me defiendo ante los lectores de las calumnias que me lanzan. Me dicen que soy un producto de marketing, que copio, que soy un escritor de un solo libro y un solo tema. Siempre he dicho que los lectores hacen posible y peligroso el oficio de escribir. Gomorra ha vendido más de tres millones de copias en el mundo y sus lectores saben ahora que Italia es el segundo país del mundo donde hay más personas protegidas, después de Colombia.
P. Pero esa vida ha tenido cosas positivas.
R. He conocido a Salman Rushdie y, cada vez que tengo un problema, le mando un mensaje y me ayuda. Me dice que no me haga un mártir de mí mismo, que vea chicas, que me busque un exilio de oro, que no me martirice para ser coherente con el personaje. Una vez no me querían dejar volar con Air France, decían que los pasajeros tenían miedo. Me dijo: "llama a Le Monde y diles que no te dejan". Lo hice, Le Monde llamó a Air France y se arregló. Siempre recordaré que cuando estuvimos juntos en Estocolmo dijo que lleva todavía dentro las heridas que le produjeron los colegas.
P. ¿Así que lo peor es la envidia de los otros escritores?
R. Lo digo en el libro: siento orgullo de ser atacado por ese tipo de escritores y políticos que me acusan de representar una puesta en escena y de pillar dinero. Ahora sé que solo el negocio bueno gana al negocio malo. Gasto 10.000 euros al mes en abogados para defenderme. Te dicen que has plagiado, te intimidan con querellas criminales... La noticia sale en los periódicos y cuando ganas han pasado cuatro años. El odio nace de que sienten que eres diferente. Hay muchos políticos y escritores que creen que todo es lícito, viven en la impunidad total. El mecanismo que me empuja a escribir es justo el contrario de ese cinismo. Creo que hace falta cambiar las cosas. Me niego a sucumbir al conformismo. Ellos saben que la mayor parte del país está de su parte. Que nadie sale a la calle a protestar por nada, que la gente adora ser representada por políticos que encarnan sus contradicciones. La gente siente que Berlusconi tiene los mismos vicios y contradicciones que ellos, por eso están cómodos con él. Si tratas de cambiar eso, les quitas el sueño. Pero no hablar de las cosas solo sirve para esconderlas y escurrir el bulto. La indiferencia de los italianos, esa forma de acostumbrarse a cualquier cosa, ha contagiado a la sociedad civil, a los periodistas, a los líderes de opinión. Pensar o escribir que las cosas deben cambiar te convierte en un apestado. Dicen que lo haces porque no has llegado donde esperabas, porque no tienes enchufe... Te llaman inadaptado, dicen que eres poco fiable, que estás fuera del sistema. Ese cinismo está devorando el país.
P. ¿Por qué no escriben para los lectores?
R. Todo el mundo habla para las elites. Como si ya no se pudiera conquistar a los lectores y la única forma posible de estar en el mundo fuera hablar para los colegas. Yo escribo siempre para el público más amplio posible. Esa es la fuerza que tienen las palabras sobre los criminales. Pero también Miriam Makeba, que vino a morir sobre un escenario en un pueblo inmundo dominado por la Camorra, cantó esa noche para 30 personas. Le daba igual que el teatro estuviera lleno o vacío, vino para las prostitutas nigerianas porque eran su gente. En el artículo escribí que murió en África, Castelvolturno es África. Solo esa vieja generación sigue pensando que hablar al público es necesario. Hoy, además, hay que hablar para el mercado global. Si queremos que ‘El País', ‘La Repubblica' o el ‘Times' se interesen por estas cosas, la única forma es que interesen a los lectores.
P. Politkovskaia murió asesinada por llegar al público.
R. Lo que más me sorprendió es que su hijo me contó que tenía a su madre enferma y que se dedicaba muchísimo a cuidar de su familia. El día que la mataron había ido al supermercado a comprar cosas para ella. Era una mujer dedicada y completa. Nunca renunció a su familia, tampoco a su trabajo en Grozni. Sorprende la indiferencia con que la prensa trató su caso. Antes de matarla la envenenaron en el avión, la ingresaron en el hospital y los análisis que probaban el envenenamiento desaparecieron. Lo denunció pero nadie le hizo caso. Dijeron que había visto muchas películas de 007. Hasta que murió nadie la creyó. Su marido, en una entrevista, dijo que era mejor así, que ella temía más a las calumnias y a las fotos de supuestas orgías que a la muerte. Con la muerte nadie tiene dudas. Las dictaduras matan, las democracias destruyen la imagen.
P. La lista de agradecimientos del libro es enorme.
R. Son todas las personas que me han ayudado. Al principio no sabía cómo acabaría esto. El odio político, el riesgo de quemarte... Solo tenía a los Carabineros conmigo, y poquísimos amigos. Esos son los que me han dado gasolina para aguantar y evitar errores. Al principio era fragilísimo, con el tiempo he aprendido a defenderme y construirme. Poner los nombres es una forma de homenaje, y a la vez el relato de un país distinto. No solo existe el que mira hacia otro lado. Hay gente magnífica en este país.
P. El nombre más importante no está. Es el de la dedicatoria. "A M..., luz en esta larga noche".
R. Es jodido entrar en relación con uno como yo. Enorme presión mediática, judicial... He sido un tipo intratable, nervioso, siempre fuera de onda, sin casa fija... En este diario infernal del día a día, ella ha intentado estar cerca de mí: merecía ese homenaje. Con algunos amigos también estoy en deuda. No es fácil: deben compartir tu batalla, soportar la presión y seguirme por el mundo. Soy un profesional ambicioso de pecado mortal. Quiero cambiar el mundo con las palabras, es una especie de misión. Por suerte no tengo desviaciones místicas, pero el sentido de mi vida es ese. El libro es para los que no crecieron conmigo y desaparecieron de repente. No sé todavía cuál era mi culpa. No hice nada feo, nada malo ni sucio. Pero se fueron.
Una vida nómada
- La osadía. En 2006, Roberto Saviano, entonces un joven y desconocido periodista, publica Gomorra, en el que se detalla el funcionamiento de la mafia napolitana y sus conexiones internacionales.
- Un autor encañonado. El éxito imparable del libro moviliza al clan de los Casalesi, el más poderoso de la Camorra, que jura venganza por haber denunciado el entramado de sus negocios.
- El cine. Gomorra llega al cine de la mano de Matteo Garrone. La película es Premio del Jurado del Festival de Cannes en 2008.
- Con Rushdie. Saviano participa en 2008 junto al escritor perseguido por una fetua en un encuentro histórico en Estocolmo.
- Al teatro. En octubre de 2009 Saviano llevará textos de su nuevo libro al Piccolo Teatro de Milán.
"El espionaje español conoce tu debilidad y se te va metiendo..."
El empresario Conrado Hernández, delegado del Gobierno vasco en Cuba, admite en un vídeo que colaboró con el CNI.-La grabación sirvió para echar del poder a Lage y Pérez Roque
por MAURICIO VICENT (*) - La Habana -
"No me pasaron la bola", se lamenta en clave de béisbol el ex vicepresidente cubano Carlos Lage a Carlos Valenciaga, ex secretario de Fidel Castro, tras conocer que no sería él, sino el dirigente histórico José Ramón Machado Ventura, quien acompañaría a Raúl Castro como segundo en la dirección del país. La conversación, grabada por los servicios de seguridad cubanos durante la víspera de la elección de Raúl como presidente, el 24 de febrero de 2008, es una de las pruebas que aparecen en un vídeo proyectado a los militantes del Partido Comunista Cubano (PCC) a modo de explicación oficial de los ceses de Lage, del ex canciller Felipe Pérez Roque y del ex responsable de Relaciones Internacionales del Comité Central del PCC, Fernando Remírez de Estenoz.
Los tres altos dirigentes eran investigados desde más de un año antes de su destitución, según se desprende del vídeo, cuyo contenido ha sido revelado a EL PAÍS por tres fuentes distintas que lo vieron. La filmación tiene dos versiones: una de tres horas y otra de seis. Al principio fue exhibido sólo a dirigentes, pero ya está siendo proyectado a militantes de base del PCC, que para verlo han de dejar móviles, bolígrafos, bolsos de mano y número de carné de identidad antes de entrar a la sala de proyección.
La filmación recoge la sesión ampliada del Buró Político que presidió Raúl Castro el 2 de marzo, cuando se determinó destituir a Lage, Pérez Roque y Remírez, así como relevar de sus cargos a varios ministros y reestructurar algunos organismos de la Administración central del Estado. El vídeo también incluye grabaciones de conversaciones telefónicas e imágenes tomadas por los servicios de seguridad a los tres ex dirigentes y al ingeniero industrial Conrado Hernández, compañero de Lage desde los tiempos de la Universidad y representante en Cuba de la Sociedad para la Promoción y Reconversión Industrial (SPRI) del Gobierno vasco.
Hernández fue detenido el pasado 14 de febrero en el aeropuerto de La Habana cuando se disponía a viajar a Bilbao, y es uno de los ejes del caso contra los tres dirigentes. Raúl Castro le atribuye realizar labores de espionaje para los servicios de inteligencia españoles, acusación que se apoya con la grabación de al menos un encuentro de Hernández con agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en un restaurante de La Habana. Según el vídeo, Conrado debía pasar informes sobre la salud de Fidel Castro y de otros dirigentes cubanos, sobre el programa energético que se lleva a cabo en la isla y sobre las relaciones de Cuba con Estados Unidos y otros países, como Rusia y China.
Otro personaje central de la historia, también arrestado, es el médico Raúl Castellanos Lage, primo de Lage y directivo del Instituto de Cardiología Vascular de la capital. Después de saber que no sería su pariente sino Machado Ventura el segundo hombre fuerte del país, Castellanos comenta que hubiera sido bueno haber acabado con la vida de Machado Ventura cuando tuvo un problema de corazón. "Se le hubiera hecho un buen servicio a la patria", llega a decir.
En esencia, Raúl Castro acusa a los ex dirigentes de deslealtad, abuso de poder y de revelar a Hernández informaciones confidenciales, que él a su vez hacía llegar a los servicios secretos españoles. Aunque no se verbaliza de forma explícita, también se deja caer que los cesados y sus amigos constituían un grupo que tenía complicidades y alimentaban ambiciones políticas, aunque en ningún momento se sugiere que estuvieran conspirando.
Fue Fidel Castro, en el artículo que escribió un día después de la destitución de Lage y Pérez Roque, el que más claro formuló la acusación: "La miel del poder (...) despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno". "El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos", afirmó entonces el líder comunista.
Durante su comparecencia, Raúl recuerda que el 23 de febrero de 2008 se efectuó una reunión del Buró Político en la cual se elaboró la lista de candidatos para ocupar los puestos principales en el Consejo de Estado. Fue entonces cuando se decidió que Machado Ventura, de 78 años, ocupara el cargo de vicepresidente primero. "Lage estaba presente en la reunión por ser miembro del Buró Político, y Raúl Castro pidió máxima discreción hasta que al día siguiente el Parlamento votase la candidatura propuesta", afirma una de las fuentes de EL PAÍS.
Según se dice en el vídeo, el médico Raúl Castellanos Lage celebró la fiesta de su boda esa misma noche en la azotea del hotel Ambos Mundos. Asistieron, entre otros, Carlos Lage, Conrado Hernández, Remírez y Felipe Pérez Roque. Es Conrado quien cuenta que Lage llegó a la fiesta con la cara desencajada y que al final reveló a los mencionados que Machado Ventura sería el número dos de la candidatura y no él. El ambiente festivo decayó. "Lo que era una fiesta se convirtió en un ambiente luctuoso", dice Raúl Castro en un momento de la filmación.
"Pérez Roque llegó tarde y se enfadó. Dijo que eso no podía ser, que al día siguiente él iba a intervenir en la reunión del Parlamento e iba a decir que él no estaba de acuerdo", afirman las fuentes que han visto el vídeo. En realidad, en la sesión del Parlamento del 24 de febrero el ex canciller no dijo nada.
Esa misma noche, la seguridad cubana interceptó una conversación de Carlos Lage con el ex jefe de despacho de Fidel Castro, Carlos Valenciaga. Hablan en argot del béisbol, el deporte nacional de Cuba. "No me pasaron la bola", dice Lage, una expresión que viene a significar "me dejaron fuera de la jugada". Valenciaga, de 35 años, insiste en que le diga quién es el número dos. Después de un breve intercambio, Lage se lo confiesa y se lamenta: "Así es la vida".
En aquel momento Valenciaga ya era objetivo de la seguridad cubana debido a otra fiesta: la que realizó el día de su cumpleaños, el 16 de septiembre de 2006, cuando Fidel Castro se encontraba al borde de la muerte, después de caer enfermo dos meses antes. La celebración tuvo lugar en una sala del Palacio de la Revolución, muy cerca de donde convalecía el ex presidente cubano. En el vídeo, Raúl Castro enseña fotos del ex secretario de Fidel en plena pachanga, con gorra de comandante y con una botella en la entrepierna. Valenciaga fue cesado en verano de 2008 y desde entonces trabaja en los archivos de la Biblioteca Nacional José Martí.
Desde que comienza la reunión del Buró Político, antes de presentar ningún material grabado por la seguridad, Raúl Castro pide a Lage, Pérez Roque y Remírez que digan cuál era su relación con Conrado Hernández y con el doctor Castellanos Lage, las personas que a la postre motivaron su caída en desgracia. En específico, a los tres les pregunta sobre la fiesta del hotel Ambos Mundos y de lo que se habló allí. "Todos responden con evasivas, diciendo que no se acuerdan y tirando pelotas fuera", asegura una fuente. En un momento determinado, Raúl Castro ironiza: "Oigan, ustedes tienen problemas de memoria".
Posteriormente, Conrado Hernández, ya detenido, aparece en pantalla admitiendo que fue captado por el servicio español de espionaje. "Ellos conocen tus debilidades y se te van metiendo. Cuando te has dado cuenta, trabajas para ellos (...)", dice el representante del SPRI en Cuba, que era seguido desde 2006. Revela, además, que la noche de la famosa fiesta del Ambos Mundos salió del lugar para informar a los servicios secretos. Según Raúl Castro, los servicios de inteligencia cubanos detectaron que horas antes de la reunión del Parlamento, la mañana del 24 de febrero, la noticia se había filtrado en España...
Entre los materiales 'aportados' por el contraespionaje cubano está la grabación de una comida en el restaurante El Templete, en La Habana Vieja. Tuvo lugar en 2007 y en ella participaron Conrado Hernández y uno de los hombres del CNI destacados en la capital cubana. Al final del almuerzo llega un segundo agente español. "La imagen prácticamente no se ve, pero el sonido es bueno. Conrado y el espía español se ponen de acuerdo en la información que más interesa y la que debe obtener", coinciden las tres fuentes consultadas.
Los representantes del CNI en La Habana -adscritos a la Embajada española- niegan con vehemencia que Hernández fuera agente suyo y rechazan cualquier vinculación con el caso que hizo caer en desgracia a Lage y Pérez Roque. No descartan que Hernández fuera un agente cubano. Sin embargo, el ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, anunció a mediados de mayo el relevo de los miembros del CNI, cuya salida de Cuba podría ser definitiva.
"La trama de espionaje corre paralela al gran objetivo del vídeo, que es demostrar que [los ex dirigentes cubanos] fueron desleales, permitieron abusos y alimentaron ambiciones de poder", afirma uno de los militantes comunistas que habló con EL PAÍS. Tanto en la versión de seis horas como en la de tres se descubren conversaciones e imágenes que ponen de manifiesto el ambiente camaraderil del grupo, cómo Conrado Hernández organizaba fiestas para sus amigos en la finca que tenía en Matanzas, y también cómo visitaba con asiduidad las oficinas de los ex dirigentes, que le daban información y hacían todo tipo de favores. "Conrado llegó a pedirle al ex canciller Felipe Pérez Roque que le ayudase a obtener un pasaporte diplomático, y éste se lo consiguió en 24 horas; y también logró que Lage le apoyara para desviar un río y que pasara por su finca de Matanzas".
Entre partidas de dominó, piernas de cerdo y tragos de ron cortesía de Conrado Hernández, los amigos hacían bromas subidas de tono sobre la elevada edad de los dirigentes históricos, y en especial sobre Machado Ventura, calificado de "fósil viviente" y de "dinosaurio" por alguno de los comensales. Según Raúl Castro, Castellanos Lage era el que más comentarios "contrarrevolucionarios" hacía, hasta el punto que él llegó a recibir un anónimo del hospital donde trabajaba.
Este anónimo, que desató las alertas, daba cuenta de que el doctor Castellanos Lage -que llegó a ser segundo del Departamento Ideológico del Comité Central en época de Carlos Aldana, que fue número tres en la jerarquía cubana- estaba constantemente hablando mal de la revolución y de los dirigentes históricos. Fue él quien hizo el comentario de que ayudar a los problemas de corazón de Machado Ventura representaría un "buen servicio" para la patria. Fue arrestado el pasado 1 de marzo.
Conrado Hernández fue detenido el 14 de febrero junto a su esposa en el aeropuerto de La Habana. El 27 de febrero la oficina de la SPRI en La Habana fue sometida a un registro, y la policía se incautó de numerosos documentos. Según se dice en el vídeo, en el momento que se llevaba a España fotos y grabaciones de sus supuestos amigos Carlos Lage, de 57 años, Fernando Remírez (57) y Felipe Pérez Roque (44). Dentro y fuera de Cuba, muchos los consideraban el relevo de la revolución.
Un encuentro sobre Libertad y Democracia, celebrado en Caracas el 28 y el 29 de mayo, que hubiera pasado inadvertido para el gran público y confinado en un reducido ámbito intelectual, se convirtió, gracias al gobierno del presidente Hugo Chávez, en un acontecimiento internacional. En buena hora, pues de este modo un amplio sector pudo enterarse de los atropellos que se cometen a diario en la tierra de Bolívar contra las libertades civiles y del coraje con que tantos venezolanos se han movilizado contra el proyecto estatista y totalitario que pretende convertir a este país en una segunda Cuba.
Un centenar de escritores, intelectuales, políticos y periodistas fuimos a Caracas a festejar los 25 años de Cedice, un instituto defensor de la cultura democrática y la economía libre, que, pese al hostigamiento de que ha sido y sigue siendo víctima, continúa promoviendo las ideas liberales en medio de la frenética campaña centralista y colectivista de uno de los gobiernos más anacrónicos del mundo occidental.
Es verdad que Venezuela todavía no es Cuba, porque aún quedan espacios para la empresa privada y la prensa libre, pero ellos se van cerrando cada día más. Tanto empresarios privados como órganos de prensa independiente trabajan sometidos a acosos y amenazas y con la espada de Damocles de la confiscación, la expropiación y la clausura sobre sus cabezas.
Sin embargo, pese a los juicios, multas y entrampamientos administrativos que los asfixian, la entereza con que continúan en la brega es admirable. El día que inauguramos el encuentro se cumplían dos años del cierre de Radio Caracas Televisión, luego de la épica batalla por la supervivencia que dieron su propietario Marcel Granier y los centenares de periodistas y demás trabajadores de la empresa. Ahora, el objetivo del régimen es el último canal independiente donde la oposición puede expresarse: Globovisión.
El terreno está siendo abonado con una ofensiva de injurias y acusaciones delirantes contra el canal y su propietario, Guillermo Zuloaga, cuya casa fue invadida hace pocos días por la policía y a quien el gobierno chavista acaba de abrir un juicio por supuestos tráficos ilegales: una burda patraña antes del zarpazo final contra un canal de televisión que se empeña en ser libre en un país donde la libertad se apaga cada día, como la lucecita de un candil. Al igual que en Radio Caracas Televisión, los cuatrocientos periodistas y trabajadores de Globovisión han cerrado filas en defensa de su centro de trabajo y de su dignidad.
¿Cuál es la popularidad real de Hugo Chávez? En una de las exposiciones más notables del encuentro, María Corina Machado, fundadora del Movimiento Cívico Súmate, mostró, con documentos irrefutables, que el régimen chavista, bajo su apariencia bullanguera y caótica, maneja un rodillo compresor, inteligente e implacable, de intimidación y extorsión de las conciencias y el voto, que manipula y sojuzga sobre todo a los empleados públicos, a los pensionistas y a los obreros y trabajadores eventuales, ofreciéndoles seguridad en sus empleos a cambio de adhesión política y haciéndoles creer que todos sus movimientos y palabras son vigilados de modo que, ante la menor desviación, la represalia gubernamental se abatirá sobre ellos como una guillotina, privándolos del trabajo, el salario o la pensión. La expositora contó cómo, en uno de los barrios más pobres de Caracas, los vecinos le confesaron que no se atrevían a votar contra Chávez porque un "satélite" los espiaba incluso en el interior de los centros de votación.
La ofensiva contra el sector privado de la economía es vertiginosa. Una tercera parte de ella está ya en manos del Estado. Dos millones de hectáreas han sido arrebatadas a sus dueños para ser convertidas -según un término copiado de la dictadura militar peruana del general Velasco Alvarado- en empresas de "propiedad social". Han sido igualmente estatizadas las empresas eléctricas, la mayoría de las telecomunicaciones, las cementeras, todas las empresas de servicios petroleros y todas las empresas mixtas de explotación del petróleo, así como las empresas siderúrgicas e incontables empresas medianas o pequeñas de distintos rubros, con pretextos diversos o sin pretexto alguno, mediante la mera prepotencia. En el ámbito financiero, el Banco Santander ha sido el primero en caer víctima de la estatización.
Todavía hay elecciones, pero se trata de una operación de relaciones públicas, pues el gobierno ignora sus resultados y anula y persigue a los opositores elegidos. Manuel Rosales, el ex gobernador de Zulia y alcalde de Maracaibo, ha debido exiliarse en el Perú para escapar a la saña chavista. Al alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledesma, Hugo Chávez lo ha privado prácticamente de todas las atribuciones importantes que eran responsabilidad del Ayuntamiento, y hasta le ha birlado el local del municipio, por la fuerza, donde ahora impera una super-alcaldesa nombrada a dedo. Con lo que no contaba el chavismo es con la gallardía del popular Ledesma, que, con el apoyo resuelto de sus electores, defiende con uñas y dientes su gestión.
En el campo sindical es donde el autoritarismo de Hugo Chávez ha encontrado mayor resistencia a sus apetitos hegemónicos. Los obreros venezolanos no se dejan engañar ni amedrentar. Para tratar de reemplazar a la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV), afiliada a la OIT (Organización Internacional del Trabajo), Chávez creó la Unión Bolivariana de Trabajadores, sindicato oficialista que, pese al desembozado apoyo del régimen -y acaso por eso mismo- no ha prendido y carece no sólo de legitimidad, también de afiliados.
Casi todos los intentos de copamiento de los gremios y sindicatos por parte de los sicarios y agentes del régimen han sido un fracaso y se han saldado a veces con violencia callejera y asesinatos. De hecho, no siempre son los empresarios quienes encabezan la lucha contra las estatizaciones, sino a menudo los obreros -el número de huelgas es acaso en Venezuela el más alto de América del Sur-, conscientes de que, una vez incorporados al sector público, sus centros de trabajo no sólo serán víctimas de la ineficiencia y la corrupción, sino de la politización que premia a los obsecuentes y serviles y castiga a los independientes y a los críticos.
Dicho todo esto, y aunque la resistencia sea difícil contra un régimen matonesco y sin escrúpulos, la batalla por la libertad no está perdida en Venezuela.
Una de las más emocionantes sesiones del encuentro fue aquella en la que los jóvenes alcaldes de Chacao, Sucre y Baruta -antes lo había hecho el de Caracas- expusieron cómo se las arreglan, pese a la miseria presupuestal con que el gobierno los castiga por ser opositores, para hacer obra pública, trabajar con los vecinos a fin de reducir la delincuencia y el consumo de drogas, mejorar la educación y alentar el civismo y la cultura democrática en el vecindario.
¿Cómo no va a haber esperanzas en un país donde todas las universidades, privadas y públicas, rechazan el proyecto totalitario y donde los estudiantes están en la vanguardia de las manifestaciones contra las pretensiones de Hugo Chávez de convertir a Venezuela en una sociedad oscurantista y dictatorial a la manera de Cuba y Corea del Norte? Ellos fueron el motor de la movilización que derrotó a Chávez cuando el plebiscito. ¿Y qué decir de los intelectuales, artistas y escritores?
La revolución chavista es la primera en la historia que nació huérfana de ideas y de doctrinas y debió contentarse sólo con eslóganes, estribillos y lugares comunes, porque en sus filas había agitadores pero no pensadores ni escribidores dignos de ese nombre. Revoluciones como la rusa, la china y la cubana imantaron en sus primeros años el idealismo y la imaginación de grandes creadores, cuya ingenuidad las embelleció y prestigió: luego, pagarían carísimo su error e irían al gulag, padecerían la "revolución cultural" o partirían al exilio.
Pero en Venezuela, con excepciones que se cuentan con los dedos de una mano, la clase intelectual mostró desde el primer momento lucidez visionaria sobre lo que estaba en juego y, desde entonces, con todos los matices que cabe señalar, no ha podido ser reclutada (es decir, castrada) por el régimen: allí está, limpia y treja, dando la pelea, como un ejemplo para sus congéneres en el resto del mundo.
En los cinco días que acabo de pasar en Venezuela me he sentido animado como en los mejores días de mi adolescencia. Siempre estuve agradecido a ese bello país, que, al concederme el Premio Rómulo Gallegos, en 1967, dio un gran impulso a mi trabajo de escritor. Ahora lo estoy más, por la extraordinaria lección de hidalguía que hemos recibido, los participantes del encuentro, de tantas venezolanas y venezolanos indomables en la defensa de su libertad.
Giovanni Sartori (Florencia, 1924) es uno de los pocos intelectuales italianos que se pronuncia sobre el alud de revelaciones de fiestas con sexo y droga que rodean al primer ministro, Silvio Berlusconi. Sartori publicó hace dos meses un libro de título profético, El sultanato, reunión de sus artículos para Il Corriere della Sera. El escéptico Sartori descarta que los escándalos vayan a tener un coste político para el sultán. "Si dimite, lo procesan, luego no puede caer. El partido come de él, la Iglesia también. Y los italianos no saben lo que pasa porque sólo ven la televisión", afirma.
"Los italianos no conocen los escándalos, se informan sólo en TV"
"La Iglesia está comprada también, por eso calla y otorga"
Pregunta. La idea del libro es que la Italia de Berlusconi no es una dictadura ni tampoco es una democracia, sino un sultanato.
Respuesta. Decidí el título antes de que salieran las noticias sobre las fiestas y las velinas [azafatas televisivas] y ha hecho fortuna, aunque algunos sultanes eran más violentos que él. Tenían brigadas de enanos acróbatas que asesinaban a los enemigos. En todo caso, es un régimen de corte, un harén.
P. ¿Y en qué se parece a una dictadura?
R. Él no es un dictador del siglo XX porque no ha cambiado la Constitución, aunque ha intentado vaciarla de contenido desde dentro para quitarle poder al Parlamento. Pero los italianos que lo votan dicen: "Estamos contentísimos con nuestro dictador". Le define la idea de la corte: hace lo que quiere, obtiene lo que necesita, no distingue entre público y privado, el placer del poder le gratifica. Está a medio camino entre dictador y no. Es el padrone a la antigua, el dueño del cortijo.
P. ¿Le han sorprendido los usos del harén?
R. No, el sultán hace lo que quiere y lo que le gusta. Sabíamos que las chicas siempre le gustaron. Forma parte del personaje: el lujo, las grandes fiestas, las menores. Todavía no hay pruebas de eso, pero es absolutamente verosímil, encaja con el personaje.
P. Verónica Lario habló de "vírgenes ofrecidas al dragón".
R. Es su mujer, así que es lógico pensar que está al corriente. Desde entonces calla. Él tiene muchos y muy fuertes mecanismos de presión. El primero son los hijos. Si Verónica habla otra vez, los puede desheredar.
P. ¿Cree que esto será el fin de Berlusconi?
R. Ahora será más cauto y estará más atento. Sigue teniendo apoyo popular y ganando elecciones. Dice: "Soy así, y a los italianos les gusta como soy, no cambiaré". Para protegerse aprobará la ley que restringe las escuchas judiciales, hecho gravísimo porque daña la actividad policial contra la mafia, pero a él esos daños colaterales jamás le han importado.
P. Pero la sensación es que el fango sólo ha empezado a brotar.
R. Saldrán fotos y pruebas de todo tipo, pero dirá que son fotomontajes, calumnias.
P. Su partido no le creerá.
R. El Pueblo de la Libertad es una masa clientelista más fiel que la Democracia Cristiana. Todos viven de él, papi les da la papilla. No se romperá tan fácilmente como la DC, tienen más privilegios y más poder local, las regiones son un escándalo absoluto. Es una red feroz y voraz que conquista cada vez más poder, un para-Estado que tiene todo el interés en seguir juntos. Todos se suben al carro del vencedor y él deja hacer. Lo único que le importa es mantener su patrimonio intacto, lo demás es un gran pesebre.
P. ¿Y Fini?
R. Fini está jubilado. Con la integración de los partidos, Berlusconi coronó a los coroneles, les hizo ministros. No tiene poder ni sobre los suyos. Es frío y sajón hablando, pero su carrera política está coronada de errores y estupideces. Si llegara al poder me fiaría de él menos que de mi gato.
P. Pero la imagen internacional del país empeora cada vez más.
R. En el 94 le saltaron encima, nadie creía que fuera a durar, y se acostumbraron a él. No creo que haya la menor presión internacional. Él dice que todo es un complot de nuestros comunistas, Murdoch y EL PAÍS, y con esa fábula sigue adelante. Es muy listo, muy pícaro. Va a ver a Obama y se coloca el primero de la lista de amigos. Manda más soldados a Afganistán, acoge tres presos de Guantánamo, y Obama no lo puede maltratar.
P. Tampoco parece posible que dimita: pierde la inmunidad.
R. Si dimite, lo procesan. Antes de dimitir se haría garantizar la inmunidad como Pinochet. Vea su sonrisa: es genuina, auténtica. No miente. Trasluce: "Yo os doy la papilla. De los escándalos el país no sabe nada de nada. La televisión no informa, y el 80% de los italianos se informan a través de la televisión". Controla seis de siete canales, y el séptimo tiene miedo. Es imposible que le pasen la cuenta. No hay esperanza.
P. ¿La Iglesia no puede hacerle caer?
R. Está muy atenta, pero él la deja mandar cada vez más. No hay relaciones Iglesia-Estado, es de poder a poder. Ellos también se meriendan a su Italia, los colegios, el fin de la vida... Está comprada como los demás. Por eso calla y otorga. Es justo eso, la Iglesia.
Nombre: Carlos Santiago.
Fecha de Nacimiento: olvidada
Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas"
Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo.
En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo.
También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)