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La Coctelera

Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

21 Julio 2014

Silva y las construcciones intelectuales

Definiciones que nos afectarán a todos

Por Carlos Santiago (*)


La esposa del César no solo debe ser honesta, sino también parecerlo , es la frase que en el  63 a. C., César fue elegido Pontífice Máximo es decir sumo pontífice de la Religión romana, lo que le daba derecho a residir en la Domus publica, residencia oficial en la Vía Sacra...

[]En esta casa Pompeya acogió las fiestas de la Bona Dea (« la buena diosa »), a las que ningún hombre tenía derecho de asistir. Sin embargo un joven patricio, Publio Clodio Pulcro, consiguió introducirse en la casa, disfrazado de mujer, aparentemente con el propósito de seducir a Pompeya. Fue desenmascarado y perseguido por profanación. César no aportó ninguna prueba contra Clodio durante el juicio, y éste fue absuelto. Sin embargo César se divorció de Pompeya, aduciendo: «Mi esposa debe estar por encima de toda sospecha».
[]

Esta cita de César ha pasado a ser famosa con la siguiente forma: «La esposa del Cesar no solo debe ser honesta, sino parecerlo». En la actualidad para justificar los hechos de corrupción que se están detectando en algunos organismos se comienza a repetir la frase para consolidar la peregrina convicción que los hechos reñidos con la Ley y las demás normas de convivencia están alejados de algunos centros de poder que siempre han hecho gala de ser los abanderados de la ética pública, aunque un día sí y otro también por los juzgados comiencen a circular expedientes que sirven para probar que la condición humana no tiene cintillo político y que el poder ilimitado distorsiona y agranda ambiciones, sensaciones de impunidad y un desprecio supino de las normas establecidas dentro del ordenamiento real que sustenta una República. Todos se sienten impunes.

Cuando nuestro presidente José Mujica, para referirse a la acción que los demás integrantes del Mercosur emprendieron en contra del Paraguay, suspendiendo su vinculación al organismo regional, dijo que lo político estaba por encima de lo jurídico , verificó con sus palabras las acciones que han determinado que nuestra clase política , o mejor dicho, una clase de políticos , haya utilizado ese mecanismo antijurídico como método de trabajo para obtener, en definitiva, la capacidad de hacer y deshacer violentando hasta la Constitución de un país vecino. En Paraguay en esa ocasión, tan malamente juzgada por los tres países restantes del Mercosur (Argentina, Brasil y Uruguay), en defensa de Fernando Lugo, un mandatario que habría ordenado una acción policial que provocó la muerte de decenas de campesinos, se prefirió lo político sobre los jurídico para, simplemente, posibilitar una cruzada en favor del Presidente destituido, alegándose que la acción parlamentaria, ajustada a la Constitución paraguaya, era ilegal. Una acción basada en ese gravísimo subterfugio configurado en la frase de Mujica, cuando de lo que se trataba era permitir el ingreso de Venezuela al Mercosur, despejando así la decisión del Senado paraguayo que se negaba a ello, por distintas razones, pero amparado en todos sus extremos por la Carta el Mercosur.

La Ley que autoriza la presencia de directores en algunos organismos estatales provenientes y elegidos por las organizaciones sindicales, tiene siete años de vigencia pero todavía carece de reglamentación de parte del Poder Ejecutivo. Pero la FFSP tiene su delegado en la dirección de ASSE, el señor Alfredo Silva, un factor siempre distorsionante en ese organismo, esencial para el funcionamiento de la salud pública en el país. Una representación que carece, por ejemplo, de un representante del Sindicato Médico del Uruguay. Silva, un director que provocó rechazos de todo tipo, denuncias sobre prepotencia, persecución, actos tendientes a designar directores de hospitales, en todos los casos, que surgieron de la organización sindical que representaba y, por supuesto, a ninguno que tuviera una formación adecuada para la compleja tarea y menos aún si es el currículo del candidato figurara la carrera de médico, profesión que fue excluida de toda participación en la dirección de la salud pública. ¿Parecería un disparate de marca mayor?

Pero, claro está, los pecados casi siempre se pagan. Cuando hubo procesamientos luego del escándalo ocurrido por la empresa de limpieza Cladiner, se conoció el mecanismo por el qué los responsables de la limpieza del Hospital Maciel cobraban más horas que las trabajadas. La justificación era la realización de cursos de formación para mejorar la calidad técnica de los trabajadores. Pero resulta que los cursos no existían y el hecho era que los trabajadores en las horas siguientes a las de su labor concreta se iban para su casa.

De nuevo fue la Justicia la que tuvo que actuar, decretando procesamientos y la caducidad de esa empresa. De allí surgió La buena estrella , una nueva empresa, esta vez de carácter cooperativo que, en sus liquidaciones de horas, repitió la misma maniobra que su antecesora, basándose en  la ingenuidad de las administraciones de los hospitales que, aceptaban sin protestar ese subido pago. La sobrefacturación de horas fue el clarísimo método por el cual se proceso a directivos de Cladiner, pero ahora comprobándose repetición de la escandalosa maniobra a lo que se sumó la actuación de Silva que multiplicó el trabajo de La buena estrella presionando a autoridades de hospitales del Interior para que las licitaciones se resolvieran en todos los casos a favor de la cooperativa , la deflagración se produjo.

Ahora, luego de tres años de investigación, la Justicia  pudo determinar que con La buena estrella se cometieron diversos delitos, y el señor Silva fue quién desde su cargo en ASSE posibilitó, de varias maneras, que las irregularidades ocurrieran. Y ante la aplicación de la Ley, las pruebas contundentes, la FFSP comenzó a argumentar la persecución de clase qué según lo declarado por su dirección es víctima Silva, un verdadero dechado de virtudes El otro argumento es que todavía falta que termine el proceso judicial a Silva, indicándose que todavía la Justicia no puede afirmar la comprobación de delitos. Qué ello depende del cierre del trámite judicial. Obviamente hay complicidades por omisión de acciones y otras por la concreción de encubrimiento, extremo que consciente o inconscientemente se ha cometido en el país en varias oportunidades.

Recordemos que Silva fue refrendado en su accionar, ante denuncias concretas, siempre respaldado por la mayoría parlamentaria. ¡Vale la pena reseñar esta situación de la que es responsable una acción política de una torpeza inaudita, basada en criterios obtusos que ahora afecta pasión electoral de los uruguayos que votaron por la concreción de un país más justo!

No se trata de despejar el camino de obstáculos, echándoles culpas a otros, o asignarle toda la responsabilidad individual a Silva y decir que los hechos se están esclareciendo en este período. Se trata, para avanzar, de profundizar una autocrítica real que desentrañe los motivos determinantes de esas políticas absurdas y, en el caso de ASSE, estudiar porque se determinó la exclusión del Sindicato Médico del Uruguay que, obviamente, debiera estar representado en la dirección de ASSE. ¿O es qué alguien sigue pensando, como se sostuvo en más de una oportunidad, que los médicos están actuando solo por el lucro y en contra la Salud Pública, cuando los que cometen delitos son otros tal como probó la justicia? Todavía hay varias incógnitas para despejar por la justicia; casos complejos y aparentemente ilegales en que se repiten los mismos participantes que actúan de una u otra forma. Esperemos que la Justicia pueda rápidamente llegar a la conclusión final y determinar culpas y cargos. Es necesario para el convencimiento final de algunos directivos de la FFSP, aventando así todo tipo de suspicacias,  incluso la pretensión de que la destitución de

Silva es otro resultado de la lucha de clases en que se victimiza a los trabajadores y se favorece a los dueños de los medios de producción y cambio.

Esperemos que se detecten y castiguen todas las responsabilidades individuales, lo qué lamentablemente derivará en otras, de carácter colectivo, que de no tratarse rápidamente al enfermo, tendrán consecuencias que podrían plantear consecuencias indeseables en el plano electoral.

Recordemos que estamos a tres meses de los comicios y que las encuestas en los que algunos todavía creen, dan una paridad ajustada entre el Frente Amplio y la oposición sumada. Pero ese no es el tema principal, creemos. El mismo está vinculado a la ética y a los valores morales con los qué se maneja la política de un país. Este descorrimiento del velo exige, como decíamos anteriormente, una profunda autocrítica y, por consiguiente, cambios en la forma de actuar, dejando de lado sectarismos, las conclusiones peregrinas extraídas de las consecuencias indeseadas de esa construcción intelectual que es la llamada lucha de clases, en nuestra opinión,   inviables y desenfocadas, y el abandono de la soberbia como ingrediente del análisis.

Un cambio profundo que de no aplicarse y de seguir justificando todo tipo de acción, desembocará en una crisis política de imprevisibles derivaciones. Silva fue el detonante de este nuevo salto en el vacío pero, por el bien del país, se abra una red de contención potente.

Veremos qué nos pasa a los uruguayos como sociedad.

(*) Periodista.

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12 Abril 2014

La estética "plancha" y la violencia en los estadios

Un carente papel del gobierno

Por Carlos Santiago (*)

Se ha concretado una nueva serie de hechos de violencia con los que nuestra sociedad sigue siendo carcomida, seguramente por la irresponsabilidad, la carencia de métodos adecuados, la hipocresía y la falta de inteligencia de distintos estamentos e instituciones que debieran haber contenido al grupo de desquiciados que arremetieron el pasado jueves contra la institucionalidad nacional.

En definitiva, a ojos de cualquier observador, de los tantos espectadores privilegiado del escándalo que se trasmitió por TV (no sabemos si también para el resto del continente) el Estado uruguayo se mostró otra vez inerme ante una acrecentada patota de violentos que destrozó parte de una tribuna del Estadio Centenario, amén de haber agredido a la Policía de forma pocas veces vista.

¿Qué podemos decir de esta nueva demostración de desquiciante violencia? En primer lugar que el Estado uruguayo, por más que el presidente Mujica, luego del escándalo, en otro de sus arranques, comunicó que la Policía dejaría de cumplir con la labor en el Estadio Centenario y en el Parque Central, tarea que por otra parte le encomienda la Constitución de la República, y que consiste en hacer respetar el orden, deteniendo a quienes delinquen, actuando en este caso como auxiliar de la Justicia. Sin embargo el Estado uruguayo de nuevo fue mancillado en un camino que parece no tener fin y que, de continuar, llevará al país a un callejón sin salida.

Una masa ensoberbecida por la falta de límites y la impunidad, producto de la ineficacia policial y judicial, además impulsada por el alcohol y la droga, este último uno de los negocios que prospera con éxito inusitado dentro de las llamadas barras bravas , hizo lo que quiso, mientras la Policía, mal organizada, sin métodos ni límites éticos, los que son necesarios, imprescindibles, dentro de una acción represiva, hizo de nuevo un enorme papelón con agresiones a mansalva a justos y pecadores, en un accionar reprobable qué, por supuesto, las autoridades del Ministerio del Interior alabaron.

Una represión desordenada, sin método, que solo sirvió para demostrar las carencias de todo tipo que tiene el cuerpo policial. Claro, hubo detenidos. Y allí apareció la Justicia, haragana, incapaz de entender cuál es su cometido que, en lo esencial, es hacer respetar las instituciones, aplicando la Ley. Para no generalizar, refirámonos a algunos hechos bastante insólitos que demuestran las carencias que tiene la institución judicial. El escándalo del jueves fue trasmitido casi en directo por la TV. Los detalles de la agresión y el destrozo de la tribuna Colombes fueron vistos por todo el país que asombrado pudo constatar de nuevo la degradación social en que vivimos los uruguayos. Sin embargo en la mañana del viernes, la jueza de menores de turno (habían sido detenidos trece) y especialmente la fiscal actuante qué no hizo acusaciones de ningún tipo, desnudaron con claridad las carencias que tiene nuestra Justicia, incapaz de defender a las instituciones aplicando la Ley. Para la fiscal no hubo pruebas ni hechos que ameritaran el pedido de ninguna sanción contra los detenidos que, por supuesto, fueron inmediatamente entregados a sus tutores .

Para esta fiscal, principal responsable de esta absurda acción que deja a la sociedad indefensa ante hechos como el ocurrido el jueves en el Estadio, y más decimos, de otros que cometen delitos de cualquier tipo, afirmó que no hubo pruebas de ningún tipo como para pedir medidas punitivas a la Justicia. Y ello lo dijo ante los periodistas, sin reparos y con mucha ingenuidad, sin entender que su acción aparece nada más como un juego burocrático, sin comprender que su accionar es el necesario resguardo de la sociedad ante quienes quiebran la paz y las normas legales.

La fiscal mostró con toda claridad que estamos viviendo en una sociedad indefensa ante diversas acciones delictivas y que, por razones que debiera investigar el fiscal de Corte o la Suprema Corte de Justicia, desechando documentos gráficos contundentes, de muchos minutos u horas de videos que fueron televisados al país, en los que, obviamente, se pueden identificar a muchos de los responsables de la asonada. Intentar probar que alguno de los menores detenidos había eventualmente cometido delitos, no fue para la señora fiscal un hecho relevante, aunque esa sea su tarea. Nos preguntamos: ¿Para qué sirve un accionar como el suyo, medroso y lamentable, que deja sin sanción a presuntos delincuentes que agredieron a la Policía y, de paso, destrozaron una tribuna del estadio? Tampoco sirvió para ella que más de un menor tuviera visibles heridas. ¿Es qué la Policía es intocable y más vale escudarse en la displicencia, escondiendo la cabeza en un pozo, para sortear lo que serían presuntas dificultades con el Poder Ejecutivo?

Es evidente también hay que reconocerlo por su contundencia que los agentes policiales están siempre en desventaja frente a los facinerosos que concretan desmanes, especialmente por la actitud del Ministerio del Interior que, en la mayoría de las ocasiones, castiga al policía identificado en una acción presuntamente desmedida. Por la verticalidad del régimen legal de los agentes, éstos están en desventaja cuando se produce una refriega y si, además, la esposa del ministro del Interior, utiliza a miembros de una barra brava para incidir en la elección interna de su grupo político, la situación se complica aún más. Los policías, obviamente, no están preparados para reprimir, solo se les enseña a dar palo , acción que cuando es desorganizada culmina siempre en transgresiones a los derechos humanos.

En la televisión vimos también el desmán insólito de un grupo de policías que agredieron a un fotógrafo a quién, se lo tiró al piso, y se lo golpeó sin medida, en una acción absurda e innecesaria. También vimos como un agente, a la pasada , le descargaba un golpe de bastón a una persona que caminaba a su lado y que, ostensiblemente, trataba de alejarse de los disturbios. ¿Es aceptable todo esto? Sin duda que la carencia de un entrenamiento adecuado, sumada a mandos que por medio de la agresión y la prepotencia pretenden cumplir su tarea, se configura una situación indeseada y qué no sirve para aplacar a los violentos que en el enfrentamiento responden con nuevas agresiones. Es que vivimos la época de la estética plancha , qué muchos jóvenes quieren adoptar. No nos llamemos a engaños, es la estética narco, la que no tiene límites y hace de los jóvenes, especialmente provenientes de zonas marginadas, fieras transgresoras sin códigos ni conciencia que buscan en la agresión un prestigio social entre los suyos. Jóvenes que a la vez se van convirtiendo en una escoria desechable que, desde todas las visiones, termina muy mal.

Y ello ocurre especialmente cuando el Estado, que tiene mucho que ver en esto, no cumple con sus tareas esenciales, como la de hacer atractiva la educación para estos ni-ni , que cuando más abajo se encuentran en el marco de la sociedad, destruidos por las drogas, más aparecen integrados a organizaciones delictivas, jugando el papel más despreciado dentro del narcotráfico, como pasadores o al frente de pequeñas bocas de pasta base , último escalón de la cadena de distribución. Muy pocas veces, pese a qué continuamente se jactan de éxitos discutibles, los organismos que debieran estar investigando y reprimiendo las redes de financiación de esta malsana actividad, han seguido la cadena trabajando para detectar a los padrinos de la actividad, quienes atesoran las ganancias de las cientos de bocas que comercializan al menudeo, por ejemplo, la maldita pasta base.

¿Vale la pena qué tratemos de explicar como toda esa base perniciosa en que ha caído, malamente, parte de nuestra juventud, es la que abona la violencia? ¿Cómo es que el negocio de la droga también tiene cabida en las tribunas del fútbol, y la presión que ejercen muchos agentes de la actividad sobre los dirigentes de los clubes, es un elemento esencial para que los violentos tengan vía libre para multiplicar su enajenación y hacer de la violencia su tarea esencial? Por supuesto que los dirigentes del fútbol se hacen los distraídos, pero cada fin de semana, siempre los llamados referentes de las barras bravas tienen entradas, no identificadas, para repartir entre violentos.

Parecería que si no paramos de una vez por todas esta degradación que sigue aumentando, atizando la violencia, el futuro de nuestra sociedad se pasará de oscuro, para ingresar con fuerza en la negrura de la disolución de un país que podría perfectamente vivir en paz, si lograra sacar de la marginación a los jóvenes que se encuentran influenciados por esa nueva estética que fue impulsada por la droga.

Una estética atroz que, obviamente, cuestiona a las instituciones de la republica y deteriora, a ojos vista, la democracia.

(*) Periodista.

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10 Abril 2014

Fútbol y cenizas: Quién las hace las paga

Por Carlos Santiago (*)

Desde que quedó zanjada la lucha por el poder en la asociación uruguaya de fútbol (AUF), comenzó a mostrarse una realidad nueva e incontrastable que a la vista de todos quienes nos importa el éxito de nuestros deportistas -especialmente los obtenidos en el fútbol- ha servido para conmover nuestra cotidianeidad.

La única verdad es la realidad
Aristóteles

El fútbol es una actividad deportiva altamente competitiva, apasionante y atractiva,  que no cuenta con muchos elementos más que el esfuerzo de nuestros jóvenes que se enfrentan en un juego vistoso y competitivo.

Desde hace algunas décadas, es también  centro de un negocio multimillonario del que Uruguay no está fuera. Un negocio que está carcomiendo la esencia misma del competitivo deporte que, en lo que refiera a los uruguayos, ha jugado un papel descomunal en la construcción de la identidad nacional.  Esta afirmación  nos hace señalar que especialmente luego del Mundial del año 1950, el  fútbol  formó un basamento sólido que sirvió  para consolidad nuestra uruguayes Claro, sobre elementos algo epidérmicos, de discutible trascendencia. Nos trataremos de explicar.

Cuando se conoció, luego del escándalo de la Tribuna Colombes, la decisión del presidente Mujica de sacar a la Policía del Estado Centenario y del Parque Central, medida a la que se sumó el titular de Nacional, que se lanzó contra la AUF con una argumentación mezquina y más que pequeña, todavía no conocíamos otros hechos que coadyuvaron en la decisión de Bauzá y su equipo, de renunciar a la dirección del fútbol.  Pero luego fuimos conociendo los entretelones y comprendimos que habían triunfado los intereses subalternos, los del negocio y el poder, sobre lo que había sido una conducción ética y exitosa de nuestro principal deporte.

Luego del alejamiento de Bauzá las maniobras, muchas de ellas burdas y contrarias a la claridad con la cual se debe actuar en el deporte, se comenzaron a conocer. Fue evidente que Bauzá había caído porque la empresa Tenfield, dueña de la trasmisión televisiva  de los partidos de los fines de semana, había comenzado a actuar para mantener sus privilegios, apoyada por un grupo de secuaces, encabezados por varios clubes mendicantes , que solo pueden pagar sus cuentas con los préstamos del señor Casal, a quienes se sumó una dirección de la Mutual de Jugadores que, también, jugó sus cartas a favor del monopolio  y, que al día siguiente, en un acto en la gremial de murguistas, mostró a su presidente apoyando al MPP, integrando una nueva agrupación de la que no podía faltar el siniestro personaje, Pato Celeste . Allí se anunció que el Presidente de la Mutual sería candidato a diputado.

Ahí comprendimos la facilidad con que Mujica se subió al carro de los acontecimientos que, por la investidura del veterano primer mandatario, no calificamos como maniobra. Era que Bauzá no era funcional a Tenfield, especialmente luego que trascendiera que antes del mundial, dentro de la inminencia de 60 días, se llamaría a licitación para entregar los monopolizados derechos de la televisación de los partidos de nuestro fútbol.  Y para colmo de preocupación para Casal ya estaba en nuestro país, con estudios propios y contrataciones de periodistas, la empresa Fox Sport, sin duda uno de los más difíciles competidores que tendría Tenfield en la disputa por esos derechos que, obviamente, significan la concreción de un negocio millonario.

Bauzá entendía que el paquete de la televisación del fútbol debía licitarse antes de que comenzara la disputa del Mundial que se jugará en Brasil, porque hasta ahora nuestra selección puede exhibir los lauros obtenidos en Sudáfrica (el 4to puesto), y el título de campeón de América, uno de los éxitos deportivos más notables del presente de nuestro fútbol que pudo salir airoso y galardonado con los laureles de campeón, jugando la final contra la Argentina de Messi, concretando un triunfo deportivo enorme.

El fútbol uruguayo, pese a sus vaivenes, al fenómeno preocupante del negocio de las llamadas barras bravas , las que gracias a la característica de nuestro Poder Judicial, donde la enfermedad del mal llamado garantismo o de la haraganería de más de un fiscal y/o magistrado, son impunes de todo tipo de delitos: agresiones con heridos y muertos, enfrentamientos reiterados con la Policía, destrozos también reiterados de las tribunas del Estado Centenario, robos al público inocente y a los vendedores de refrescos, rotura brutal de los baños, venta clandestina de entradas , trafico de drogas  etc., etc. Podríamos seguir describiendo lo qué está significando este forúnculo malsano que sufre nuestro fútbol, del que muchos de los dirigentes de los clubes son también cómplices, aunque lo nieguen, mirando a otro lado luego de cada barrabasada  de las barras o, en lo que es hipocresía pura,  rasgándose las vestiduras por los hechos brutales que están alejando a los espectadores de las canchas.

Todo acto forzoso se vuelve desagradable, también reflexionaba Aristóteles. Y en verdad, con el corrimiento del lienzo que encubría los intereses mezquinos de  hombres, agrupados en instituciones o empresas,  quedaron en claro apetencias personales insólitas, vinculadas al placer que a algunos les produce la figuración y, eventualmente, el poder. Pero nos preguntamos ¿qué poder se puede tener en este fútbol regido por la empresa Tenfield que tiene en sus manos todos los resortes para hacer que los clubes y los jugadores, atados estos últimos a la ilusión de un pase a algún club de primera línea de otro continente?. Ante cada crisis de poder en el fútbol basta con que la empresa mande a un emisario a una práctica de fútbol, que debe interesarse por algún jugador, para que al implicado le brillen los ojos con esa posibilidad de un pase internacional y los dirigentes presentes se restrieguen las manos ante posibles sumas de dólares que algún día podrían venir.
El poder de Tenfield y sus artimañas es decisivo, cosa que es más que evidente y propio de un país chico, sin mayores recursos, en que el fútbol aparece como una actividad sobredimensionada, en la que se pagan algunos pocos sueldos que son parecidos a los de segunda categoría que se reciben en los países europeos o, desde hace algún tiempo, en la plaza brasileña. Una expresión de poder que no retrocede ante nada, embarcando por ejemplo al Presidente Mujica, en un pedido insólito hecho a su colega Cristina Fernández, intentando que las cámaras de Casal tuvieran su partecita en el fútbol para todos , otro ejemplo lamentable de cómo se utiliza al deporte para el apuntalamiento de las peores causas. ¡Cómo se habrá reído la mandataria argentina ante un Mujica haciendo mandados inconducentes!

Ahora, cinco personajes, del corazón del fútbol, tendrán en sus manos la dirección de la AUF, cinco dirigentes que han demostrado su buena disposición con la empresa que regimienta el deporte. Parecería que ninguno de ellos, aunque desde algunas tiendas se dice lo contrario, se le ocurriría hacer caminar rápido la licitación de la asignación de la TV. El primer candidato a la presidencia de la AUF, presidente de Danubio,  tuvo la debilidad ingenua de afirmar que tenía la idea de seguir los lineamientos de Bauza en cuanto al tema y fue defenestrado sin miramientos. Debió renunciar a su candidatura antes de que se votara.

Luego del esfuerzo de la selección que, luchando contra altibajos en su juego y las alternativas de una preparación que sufre la contingencia de que la mayoría de los jugadores viven en el exterior del país, que tuvo todo el apoyo de la AUF de Bauzá, pudo clasificarse al segundo Mundial que organiza Brasil. Para Uruguay esa clasificación tiene un valor singular y simbólico, porque recordemos en el año 1950, jugamos la final en el estadio de Maracaná con los dueños de casa, y allí Uruguay fue el campeón mundial, obteniendo así su segundo galardón en un juego ecuménico. Nuestra selección hizo historia y, ese triunfo, integró  por siempre nuestro acervo nacional. Muchos todavía se emocionan con aquel partido y hoy gritan los goles cuando los ven en la pantalla, como si fueran actuales. Es qué aquel triunfo deportivo concretado por humildes muchachos, que tuvieron la enorme prestancia de plantarse sin complejos ante un equipo de notable calidad, Brasil, en un estadio que albergó a 200 mil personas. Aquel triunfo de la selección del país más pequeño del continente, haciendo acallar las gargantas de los hinchas brasileños que creían sin ningún tipo de duda, en la victoria de su selección, hizo que nuestra gente se sintiera con un lugar en el mundo.

Los uruguayos por lo ocurrido en el año 1950 fuimos felices por lo que consideramos siempre una hazaña de un grupo de jóvenes que, nos colocó en un lugar privilegiado en el mundo. Claro, después se sumaron los elementos que integran la contracara del éxito y por años vivimos el síndrome de Maracaná , considerando que como el Uruguay no hay y otras grandezas que nos hicieron mucho mal como sociedad.

Por eso, ahora que la cuña de la corrupción se meta otra vez en la dirección del fútbol  (ya tuvimos al señor Figueredo) es un elemento peligroso y negativo. Si la crisis vivida la semana anterior de alguna manera, difícil de medir ahora, afecta el rendimiento de la selección y no se puede pasar la primera  vuelta de la clasificación, las visiones sobre lo ocurrido serán más duras y cortantes.

Es que, ¡quién la hace la paga !

(*) Periodista.

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5 Febrero 2014

El Estado y la función pública

La dimensión de la ética

Por Carlos Santiago (*)

A pocos meses de las elecciones nacionales en Uruguay, primeras del siglo, en las que se perfila, según las empresas encuestadoras, un ganador, el doctor Tabaré Vázquez, candidato del Frente Amplio, han aparecido una serie de temas entrelazados vinculados a la ética que, por lo menos, exigen una reflexión. Hay temas, como lo ocurrido con PLUNA, que no deben olvidarse, además de colocarse dentro de una lógica de hechos cuya responsabilidad puede existir o no. Es algo que dirá la Justicia. Por ello, en primer lugar se hace necesario plantear algunas interrogantes cuya dilucidación es esencial para el tránsito hacia un tercer gobierno progresista, que obviamente desde el pique debería actuar con pautas distintas a las inculcadas por los paradigmas neoliberales y, tampoco, por el retorcimiento que han hecho algunos funcionarios que creen que por tener poder están habilitados a hacer cualquier cosa.

En primer lugar preguntarnos, ¿qué valores deberemos tener en cuenta al fomentar estrategias y políticas públicas, que estén vinculadas al tránsito hacia los objetivos que debe tener un gobierno progresista? Y otra cosa, ¿qué códigos de conducta ética deberían adoptar los líderes políticos, los altos funcionarios públicos, el empresariado, los líderes de las organizaciones básicas de la sociedad civil, etc. para actuar en el nuevo escenario?

De ese análisis deberían surgir pautas de cómo trabajar frente a situaciones concretas como la pobreza, la exclusión social, las desigualdades, la discriminación de las minorías, situaciones lamentables que están en la base de los grandes temas nacionales: el desarrollo armónico de la educación, el poner punto final a la inseguridad y caminar de una vez por todas a emparejar hacia arriba a una sociedad abiertamente desigual como es la nuestra, con islotes de marginación, verdaderos guetos, de los que surgen grupos de marginados que impulsados por el drama de la droga, están a la cabeza de las agresiones contra los uruguayos que trabajan. Y, por último, ¿cómo impulsar una ética de la solidaridad?, elemento tan necesario para revertir la actual situación del país que se caracteriza, entre otras cosas, por la existencia de casi un millón de personas con problemas de empleo, que no tienen ingresos para comprar una canasta mínima, vital y diaria, la mayoría de ellas excluidas, de la sociedad, sin olvidar a quienes pasaron de esa marginalidad a la indigencia. Una realidad, a ojos vista, producto de carencias en el crecimiento del empleo, situación unida a esa solidaridad, tan necesaria para revertir esa realidad.

En torno al tema que pretendemos abordar hoy, de alguna manera, han aparecido en los últimos días situaciones que es conveniente comentar. En primer lugar la denuncia sobre posiblemente fraudulentas compras en el Parlamento, que se vincula de manera evidente a los siempre oscuros privilegios de un sector de la sociedad, el político, que desde siempre ha violentado principios éticos (no legales) en un país donde esa actividad ha tenido beneficios bastante alejados de la realidad cotidiana. Privilegios que recaen en los parlamentarios, especialmente, pero que por razones de proximidad han convertido a todo lo que se realiza dentro del llamado Palacio de las Leyes, en pasible de cuestionamientos éticos.

Parecería necesario que el nuevo gobierno, en la primera legislatura y de manera inmediata, enviara un proyecto de ley que racionalizara varios de los beneficios insólitos que tienen quienes abrazan la actividad política. Subsidios que se pueden extender a tres años y que se justifican en un argumento insólito; que se trata de una norma democratizadora, que le permite actuar a las personas sin fortuna. Y el otro argumento, obviamente no de recibo, que muchos políticos debieron abandonar otras tareas remuneradas para "servir a la Patria", y qué han perdido dinero con ello. Pero sigamos mencionando la indignante compensación que se le entrega a los demasiado parlamentarios para la compra de diarios, etc. En ese marco dispendioso no sorprende, entonces, que haya aparecidos oscuras sombras en el departamento de compras de una de las Cámaras y que el presidente de la misma haya decidido presentar, luego de la Feria Mayor, todos los antecedentes ante la Justicia Penal.

Parecería que las tetas del Estado son inagotables fuentes de recursos y muchos, sin ánimo de meter a todos en la misma bolsa, se prenden de ese pezón como si fuera posible saciar toda su voracidad, sin reparar en la situación del país que determina la existencia de otros trabajadores que también por tareas que se podrían definir como "patrióticas" (maestros, policías, soldados, etc.) reciben salarios de hambre, y que, cuando tienen familias a su cargo, obtienen asignaciones familiares que son otra vergüenza pese a que el ministro Olesker sostenga los contrario.

Esas contradicciones éticas que se dan hacia dentro en nuestra sociedad, algunas de ellas quizás con sanción penal, deben ser dilucidadas de inmediato, especialmente, si en las elecciones de noviembre triunfa nuevamente la izquierda ¿O acaso no conocemos a muchos que están parasitando al Estado, cumpliendo tareas burocráticas muy bien pagas y que se defienden con uñas y dientes ante cualquier intento de modificar una situación de privilegio, aunque sus emolumentos surjan de partidas que tienen otro destino?

Y, ¿por qué decimos que la ideología impuesta por el neoliberalismo envuelve todos estos problemas que, obviamente, deben tener una dilucidación que en primer lugar debe estar vinculada a la ética? Simplemente porque parecería que lo que define todo es el dinero, único elemento que parece impulsar a las personas. Pero, aclaremos, de paso algo: cuando se habla de racionalización de los sueldos del Estado no se está mencionando a los funcionarios, sino a quienes acceden a cargos de gobierno o de particular confianza.

Debemos señalar también otro hecho indiscutible: en el ámbito público casi nadie tiene la misma paga por similar función (reiteremos el ejemplo de maestros y policías, comparando sus estipendios con los de quienes, por tareas menos exigentes, cumplen funciones en otras empresas públicas) ¡Hay que tener claro ese concepto!

Especialmente, porque al plantearse la racionalización de los salarios de los funcionarios políticos que cumplirán tareas en el próximo gobierno, muchos se han confundido y se entrevera a Stravinski con Piazzola. Nadie habla de los funcionarios de "a pie". La racionalización para abajo, mostrando una necesaria austeridad, viene por otro lado y la discusión alguna vez planteada es también aleccionante, ya que aparecieron algunas voces que mostraron visiones sobre la eficiencia en el Estado que, evidentemente, están impregnadas de conceptos contrapuestos al camino de austeridad que es necesario para emprender el rumbo hacia el progreso.

Se afirma que el dinero, el sueldo a pagar y a cobrar, es prácticamente el único motivo para atraer a los técnicos "del mejor nivel" que, de lo contrario, se irían a la actividad privada o no vendrían, si son extranjeros. Sobre el punto recordemos que un “bróker” que tuvo y alabó un ministro de Economía, quizás el personaje mejor pago que tuvo el país en toda su historia, fue quién metió a los uruguayos en los ruinosos “negocios” del Banco Comercial y aconsejó a la anterior administración sobre la asociación con Matías Campiani y Cía., para lograr la “salvación” de PLUNA, uno de los “muertos” más onerosos que ha tenido el Uruguay en toda su historia

Pobres los lineamientos éticos de quienes, en un país con mil problemas, solo miden su participación en un gobierno de cualquier signo que este sea solo por el dinero que recibirán. ¿No se les pasará por la cabeza que existe un proyecto superior, fundamental para el país, que no solo exigirá esfuerzo sino, obviamente, también desprendimiento? No negamos que existan niveles internacionales de remuneraciones en los que se suben los técnicos internacionales de alto nivel, que en el momento mismo de pisar tierra, ponen en marcha su cronómetro para medir el volumen de los viáticos que exigirán. Pero estos son ejemplos particulares.

Es imprescindible que los uruguayos, a pocos meses de los trascendentes comicios, mostremos interés en integrar a nuestros actos dimensiones éticas, las que deben sustentar las decisiones sobre políticas y programas. Porque es evidente que, de manera consciente o inconsciente, la ciudadanía está demandando que se analicen y sean tenidos en cuenta esos desafíos éticos para que los actores políticos y sociales asuman, con bases nuevas, las responsabilidades que les correspondan.

Para ello se hacen necesarias políticas que creen condiciones favorables al desarrollo de los componentes básicos del capital social, como de las capacidades de asociatividad y cooperación, mejorando la confianza interpersonal y la conciencia cívica. Y, quizás, haya que legislar cuidadosamente para ello.

Sin lo cual nada es posible.

(*) Periodista.

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22 Diciembre 2013

El cierre de PLUNA y el camino de la verdad

 

La consecuencia: el renunciamiento de Lorenzo

Por Carlos Santiago (*)

 

Hace algún tiempo nos preguntábamos, esperando que el tiempo abriera las compuertas de la verdad: ¿Veremos qué ocurre? - y agregábamos con ironía: si las cosas se manejan con esta "lucidez" en el tema PLUNA, deberíamos estar preocupados. Más adelante decíamos que si el empresario López Mena se hiciera dueño del boleto de los aviones, luego de las "maniobras" rocambolescas y ridículas del affaire COSMO, ese hecho no sería el peor, porque la empresa que encabeza, BQB sigue funcionando y creciendo, comprando aviones adecuados a las necesidades de nuestra plaza, dentro de una programación de vuelos y contratación de personal realmente aleccionante. Y todo ello sin ningún aporte del Estado. Su actividad es llevada adelante enteramente a su costo y riesgo.

 

Pero, ¿por qué esa solución que era, en su momento, la única viable, no pudo plasmarse  y el "clavo" cayó enteramente sobre el Estado uruguayo que ya lleva cientos de millones de dólares pagados para tapar el pozo maloliente que quedó al descubierto luego de la medida intempestiva del gobierno, cerrando de improviso, a cuatro días del comienzo de una temporada de zafra aérea, que siempre se concreta en las "vacaciones de invierno", "colgando" a alrededor de 14 mil pasajeros que, con pasajes en mano, ahora se han convertido en acreedores de las ruinas que quedaron al fin del camino.

 

No pudo plasmarse, increíblemente, por razones ideológicas de los que repudian a las empresas privadas, que no creen en ellas, porque claro éstas tienen un desarrollo propio no atado a las decisiones de las burocracias estatales que, lamentablemente, van destruyendo por dentro al Estado. El vocero de esa posición fue el senador Lorier, recordemos, qué incluso llegó a amenazar al empresario López Mena. El plan de cierre de PLUNA, resuelto de un día para otro, fue antecedido por una negociación con López Mena para que el empresario naviero se quedara con los aviones y con la empresa PLUNA, sumadas sus deudas. El "abuso del acuerdo" fue comentado en corrillos dentro del gobierno, aplaudiendo algunos al Presidente Mujica por el mismo.

 

Fue allí cuando apareció el desinformado Lorier que, ante las menciones que se hacían de López Mena, le abrió con sus amenazas al empresario - incluso de violencia física directa -la puerta de escape del "mal" negocio a que se estaba encaminando por su acuerdo con Mujica. Por ello se pasó del negocio global al remate de los aviones, acto que fue postergado una vez ante la falta de interesados. En la segunda ocasiones un "testaferro" de López Mena apareció en escena, representando a una ignota aerolínea española, COSMO, ofertando por los aviones y comprando el boleto en el farandúlico acto realizado en la Rural del Prado. Luego, al detectarse el almuerzo "de amigos" en el restaurante Lindolfo,  comenzó el sainete insólito descorriéndose los velos de todo lo ocurrido que, ahora culminó  con la renuncia del Ministro de Economía, Fernando Lorenzo, en una actitud  ética no habitual en nuestro país, que lo engrándece como persona. Pero las culpas están allí y es la Justicia la que decide. Lo que es evidente que Lorenzo no es un burócrata de los tantos que pululan en la administración pública, que han hecho de los "cargos" su objetivo, integrando una amorfa burocracia que se defiende a sí misma. Lorenzo dio un digno paso al costado- según el mismo dijo - para no tener prerrogativas especiales ante la justicia por el cargo que ostentaba.

 

Un amigo italiano que nos visita, al conocer la superficie de los hechos, se mostró sorprendido por la actitud del ministro de Economía. "En Italia hoy, nos dijo, cuando un funcionario es llamado por la Justicia, se aferra al cargo para tratar de lograr la solidaridad de la burocracia y mantener las prerrogativas de su función, con lo que trata de presionar a los tribunales". "Es lo que siempre hizo Berlusconi" Por eso, la actitud de Lorenzo, es para aplaudir en este país en donde el cargo público, y más dentro del ejecutivo, es un objetivo esencial para muchos. También el cargo público se ha convertido en una especie de reaseguro para siempre, en que funcionarios  omisos o inservibles, en lugar de ser cesados son reiteradamente nombrados en otras funciones para "mantenerles la renta".

 

Pero, aún no hemos respondido la pregunta de por qué no se concretó el primigenio acuerdo de traspasar PLUNA, con aviones y obligaciones, a López Mena. Ya lo expresamos anteriormente, priman las "cuestiones de piel" de algunos sectores del Frente Amplio, los mismos que desecharon la obra propuesta por el consorcio Eurlekian para avenida Italia, qué hoy sería de fundamental importancia y que son responsables de la peor gestión de la Intendencia de Montevideo que se recuerda. Son los mismos que están detrás de todas las parálisis uruguayas, como la de AFE, siempre con el objetivo de utilizar la función pública como lugar de "consolidación de poder" y pesca política, y además, por supuesto, porque todavía en sus cabezas se mantienen los modelos del socialismo real que tuvieron el final catastrófico que todos conocemos.

 

También por ello, nos sorprendió que algún vocero de los trabajadores, ante la concreción de lo que aparentaba ser el comienzo de un camino de solución, saliera torpedeando el proyecto,  hablando de monopolios, de seguir con otros planes hasta ese momento inexistentes, desechando una salida real que determinaría que la conectividad se restableciera y que cientos de trabajadores recuperaran su lugar de trabajo. Pero peor, claro está, es la actitud "cipayesca" de alguno que sugirió que el "comandante" venezolano fuera el que aportara el dinero e hiciera de una vez por todas lo que para los uruguayos parecía imposible.

 

Pero hay más: esta información que  proporcionamos porque ya está circulando en los corrillos aeronáuticos y fue  publicada por alguna prensa especializada en estas cuestiones, aparece también como negativa para la existencia del distorsionado "puente aéreo", en que entre PLUNA y Aerolíneas Argentinas, en alta temporada, realizaban una cantidad de vuelos más que rentables. El cierre de PLUNA determinó que Aerolíneas Argentinas, sin miramientos, ocupara los mejores horarios en la diagramación de frecuencias entre las dos ciudades, dejando para la todavía pequeña BQB, tan solo horarios marginales qué, sin embargo - al parecer- son rentables dentro de un marco severamente restrictivo. Recordemos que la empresa que por ahora mantiene la bandera uruguaya ha preferido no tomar algunas frecuencias demasiados marginales, en las que era seguro que el volumen de la venta de pasajes no compensaría el costo del viaje y, menos aún, del combustible de ANCAP, que a PLUNA se lo cobraban a los niveles más caros del continente.

Combustible que, por otra parte, hizo inviable PLUNA dirigida por Matías Campiani, un empresario qué, más allá del escándalo mediático que hoy existe y que lo colocó en el centro de la hoguera de los réprobos, sobre el cual ni tirios ni troyanos (por representantes del gobierno y de la oposición) se guardaron epítetos, se lo recordará por algunos errores (haber ordenado la compra de aviones Bombardier, adecuados para el cabotaje de pasajeros pero no para la carga y de caro mantenimiento) y haber logrado diagramar un esquema de conectividad como nunca contó el Uruguay (en todo esto también nos corresponden las generales de la Ley). Todavía hoy los uruguayos se ven limitados a utilizar algunas combinaciones, como  con la empresa alemana Lufthansa, porque desde  Montevideo no existen vuelos que puedan enlazarse con los de la empresa alemana.

Sin embargo lo que no era posible para PLUNA fue posible para otras empresas aéreas. Luego del cierre, ante  la caída de la conectividad, el retiro de Iberia, las visiones cambiaron en el gobierno y en ANCAP. Se negocio con varias empresas, entre ellas Air France y Air Europa, "enganchándolas" para que llegaran a Carrasco, aeropuerto en donde podrían cargar un combustible rebajado a los precios de la región.

PLUNA llegaba a muchos aeropuertos con más de 350 vuelos semanales, ampliando su influencia, lo que se evidenció en la confianza creciente de la gente que compraba pasajes por el buen servicio de una empresa relativamente eficiente. Cuando cerró la empresa, en un momento bastante inoportuno (a 4 días de las vacaciones de invierno), más de 14 mil personas, tenían pasajes sacados con antelación, algunos con planes diferidos y promocionados en el continente, los que se pagan mes a mes con las tarjetas de crédito. Hay quienes criticaban las tarifas de PLUNA, de compañía de "bajo coste", afirmando que incidieron en el drama del cierre final, en que 900 (¿o 716?), personas se quedaron sin trabajo, Uruguay sin esa importante conectividad y, el desencadenante, o sea los presuntos juicios iniciados por los ex trabajadores de VARIG, vinculados lateralmente con la antigua PLUNA, tampoco se superaron, porque igualmente caerán sobre el Estado uruguayo. La decisión del gobierno fue liquidar la empresa que si bien fue hasta último momento deficitaria,  cubría con dificultades los cheques diferidos que entregaba.  Esto quedó claro ante la justicia. Los documentos que no cobró ANCAP cayeron en mora luego del cierre de la empresa, y de la sustitución de sus autoridades.

Hasta ahora no sabemos cuál será el desenlace final de todo el periplo de errores y omisiones. Campiani y sus dos aláteres en PLUNA están detenidos y el fiscal del tema pidió el procesamiento de Lorenzo y Calloia. Claro, todo se ha convertido en un incendio de hojarasca con valor solamente de política partidaria, ya que los errores cometidos son irremediables, el Estado deberá seguir pagando a los acreedores de PLUNA y el grueso de la buena conectividad de los uruguayos habrá caducado.

Pero dentro de la coalición de gobierno todavía están los obcecados, que viven otra realidad y aseguran, sin reparos, que la Justicia está aliada con la oposición política para "castigar" a la coalición de izquierda que se encamina, nos parece, a un nuevo triunfo electoral.

Nosotros no le damos la izquierda a nadie en cuento a nuestra definición frenteamplista, que no quiere decir aceptar boca abajo las decisiones de Mesas Ejecutivas que, antes de conocer las acusaciones y los hechos, proclaman que los personajes en cuestión son inocentes. Una confianza reafirmada y proclamada que no hace más que mostrar  la peor faceta burocrática de la coalición, perjudicando obviamente a quién detenta la principal candidatura presidencial. Por otra parte algunos personajes insólitos siguen actuando, tratando de encaminar a la coalición de izquierda a un desbarranque catastrófico. El senador  Lorier, de nuevo, en el marco de la última interpelación por el tema PLUNA, puso a su bancada ante la disyuntiva de expresar su apoyo a los trabajadores de la empresa hoy embarcados en un plan para abrir una nueva aerolínea que explote algunas de las frecuencias abandonadas y, por supuesto, intervenga con asientos a vender en la logística que se está armando para que los uruguayos puedan concurrir al mundial de Brasil. Pero, en una primera etapa del plan, solo 35 trabajadores, de los 900 (o716), serían llamados al trabajo. ¿A este plan fue que el senador Lorier obligó a los senadores frenteamplistas a aprobar una declaración de apoyo?

Para finalizar nuestro saludo a Fernando Lorenzo, por su actitud de renunciamiento, una acción que hoy no es habitual ni por aquí no por allá.

¿Veremos?

(*) Periodista.

 

 

 

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8 Diciembre 2013

La “negatividad” uruguaya

 

 

Entre “buenas relaciones” e irracionalidad

 

Por Carlos Santiago (*)

¿Qué hacer para contrarrestar la prohibición del gobierno argentino que perjudica a los puertos uruguayos?, es la pregunta que muchos compatriotas se hacen ante la reacción esquizofrénica del vecino país, que impide el trasbordo de mercadería de esa procedencia, cargadas por buques argentinos que, por razones de costos y operatividad, utilizaban las terminales de Montevideo y Nueva Palmira para trasbordar los contenedores en donde se abordaba esa carga a buques de alcance transatlántico.

La respuesta el difícil de contestar ante la conocida arbitrariedad del gobierno de Cristina Kirchner, capaz de adoptar medidas – como éstas – que determinan precios mayores a las exportaciones argentinas, además de provocar un deterioro importante en la actividad de los puertos uruguayos en los qué la actividad del transbordo es fundamental pues la escala de los mismos supera en mucho a las necesidades del país.

Pero para ello es importante manejar algunos datos en concreto: en la comparación con octubre (mes anterior a la decisión del gobierno de Cristina Fernández), los transbordos de mercadería mostraron una baja de 24,3% en noviembre, según datos brindados por el Centro de Navegación. Los números también muestran que los transbordos habían tenido un fuerte crecimiento en los primeros meses de este año, ya que aún con la caída del mes pasado, si se compara con el mismo mes de 2012 igual muestra un aumento de 47,4%. Estos datos fueron extraídos de un trabajo del periodista Maximiliano Montautti, que realizó un detallado estudio de la situación (Diario El País). En noviembre de este año se transbordaron 17.289 teus (medida equivalente a un contenedor de 20 pies) frente a los 11.728 de noviembre del año pasado. Pero el efecto de la medida argentina se notó en la comparación mensual, ya que los transbordos de noviembre fueron menores a los 22.856 teus de octubre.

Sin embargo, entendemos que la situación es más profunda y engloba a las relaciones globales de los dos estados vecinos del Río de la Plata, completándose con esta última medida argentina una situación caracterizada por las reiteradas agresiones del gobierno kirchnerista. Las mismas comienzaron con la “patoteada” convocada por Néstor Kirchner, en el “sambodromo” de Gualeguaychú, convocando a los ministros, a todos los gobernadores afines a su cabeza política, para “repudiar” la construcción de la planta de Botnia, dándole apoyo objetivo a los sectores extremistas argentinos, “manijeados” por empresarios que no lograron el objetivo de construir la planta de celulosa en esa provincia argentina. Una planta modelo de fabricación de celulosa que cerró el círculo de la producción maderera en el Uruguay, industrializando con un alto nivel de calidad y exportando al mundo. Y todo ello sin contaminar al río Uruguay que, lamentablemente, carga una enorme carga bacteriana y de elementos sólidos, provenientes de río arriba, de zonas ribereñas en Brasil y del afluente, el río Gualeyguychu, en que desagotan sus desperdicios varias empresas del parque industrial de la ciudad vecina.

Muy poco cambió la posición agresiva argentina luego de la resolución del Tribunal de La Haya qué concluyó que Botnia no contaminaba, qué la agresión que vivía Uruguay con el corte de puentes, era inadecuado. Por aquí, en donde todo se partidariza, se atribuyó el levantamiento del corte al puente Fray Bentos –Puerto Unzue, al cambio de las actitudes del gobierno uruguayo, qué objetivamente perdió toda la firmeza que había mostrado el gobierno encabezado por Tabaré Vázquez, presidente uruguayo que debió enfrentar algunos desplantes insolentes de la presidenta argentina la qué, en su discurso de asunción, trató de ridiculizar la posición uruguaya en el río Uruguay y menoscabar al propio Vázquez.

Hoy, el presidente Mujica, ante el evidente fracaso de su estrategia de “buena amistad” con Cristina Fernández, intentando vencer con su conversación- discurso ideologizado, en reuniones cupulares, la reiteración de despóticas decisiones argentinas que perjudicaron siempre los intereses uruguayos, en lugar de admitir su fracaso que llevó a la Cancillería a una medrosa posición, acusó a la prensa, a los empresarios y demás uruguayos de haberlo “obligado” a autorizar a UPM (ex Botnia) a aumentar su producción, lo que según la versión motivó “la venganza” argentina que está afectando actualmente a nuestros puertos. Recordemos, como ejemplo de esa relación más que ambigua, que el embajador de Uruguay en el vecino país, Guillermo Pomi, se convirtió en actor privilegiado de uno de los colmos de la relación, actuando como “aplaudidor” de primera fila en el acto de asunción del nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof. Pomi es recordado, por algunos, por la glamorosa fiesta organizada en la residencia de Figueroa Alcorta, a la que concurrieron las más importantes figuras del kichnerismo encabezadas por Zanini, mano derecha “en las sombras”, de Cristina Kirchner.

Sin embargo, pese a todas estas actitudes de “buenas relaciones” (recordemos que a poco de asumir Mujica resolvió apoyar el nombramiento de Néstor Kirchner como secretario de la Unasur), ninguna de las propuestas uruguayas que necesitaban la contrapartida de Argentina, fueron aceptadas. Ni se draga el canal Martín García, salida fundamental para los buques que llegan al puerto de Nueva Palmira, ni hubo acuerdo para la construcción de la planta convertidora de gas, que finalmente Uruguay debió encarar por su cuenta, ni se autorizó a que se conocieran los estudios realizados por el laboratorio canadiense que mide la contaminación del río Uruguay, ni tampoco se logró el visto bueno para la planta aceitera a levantarse en las inmediaciones de la playa de la Agraciada, para finalmente impedir, con mil triquiñuelas, la exportación de productos uruguayos al mercado argentino. El único “mérito” que se le puede haber asignado a Pomi fue la introducción de un empresario argentino en el Multimedio Plural, desplazando del mismo al periodista Federico Fasano. Una relación tan estrecha que determinó en su momento que el embajador adquiriera junto al empresario Yoca, y otros socios menores, un establecimiento de comidas y bebidas enclavado en los aledaños del parque Rodó. Allí, seguramente, entre whiskys, en este caso sin medidas en las porciones por el carácter de los concurrentes, se habrán considerado muchas veces aspectos de la política de relaciones con Argentina, en que todo sigue siendo lo peor.

Para colmo, como ocurrió en reiteradas ocasiones, el kirchnerismo – cristinista, por todos los medios sigue agrediendo a la clase media argentina, metiendo a la población en un cepo cambiario inédito, impidiendo de hecho los viajes al exterior de una Argentina que tiene hoy índices de inflación récords en el continente, comparables solo a los de Venezuela. En este nuevo entuerto los perjudicados indirectos somos de nuevo los uruguayos que deberemos pagar el pato por la no venida masiva de turistas. Claro está, la relación con los argentinos es históricamente tan estrecha, que se han creado lazos ya indisolubles y balnearios como Punta del Este, tienen a esta altura la presencia asegurada de los miles y miles de propietarios de casas y apartamientos que viven en la vecina orilla.

Sin duda que existe más que nunca la necesidad de negociar con el gobierno vecino, pero desde posiciones de firmeza. La política de “buena amistad” por afinidades ideológicas, más implícitas que explicitas, de nada a servido hasta hoy. El levantamiento del corte del puente no fue el resultado del éxito de esta política que Mujica se atribuye, sino de una situación insostenible en Gualeguaychú, producto del desgano provocado por la firmeza del gobierno de Tabaré Vázquez que tuvo como corolario la inauguración de la planta. Las “militantes ambientalistas” que dormían su siesta en reposeras cortando el tránsito y quebrando las buenas relaciones entre dos países un día se sintieron sin apoyo del gobierno argentino, porque la situación no daba para más. Además el fallo del Tribunal de la Haya fue como una lápida de granito en ese momento especial, de caída de la fuerza “militante”.

Ahora la situación es más difícil y compleja. Errores de la política impositiva del kirchnerismo (detracciones mediante) determinó un éxodo de empresarios agrarios que provocaron, en el campo uruguayo, una revolución productiva sin precedentes. La soya es hoy el primer rubro de exportación del país y junto a esa producción intensiva se produjo en nuestro campo una mucho más moderna y racional forma de producción que sirvió para lograr una eficiencia productiva generalizada. A ello se sumó el enorme avance de la “trazabilidad” ganadera, medida que valorizó a nuestras carnes en los mercados externos, a lo que hay que sumar la exitosa política forestal que hoy es otra fuente de riqueza.

Por todas esas cosas, más algunas otras y la bonanza de los mercados externos que multiplicaron su interés por nuestros productos, es que hemos logrado mejores niveles de vida, pese a que existen algunos problemas endémicos que, lamentablemente muestran, las ineficiencias del propio Estado en cumplir con sus obligaciones. Hoy se está denunciando una ola de acciones delictivas en contra turistas en la peatonal Sarandí, protagonizadas por bandas de ladrones adolescentes que no trepidan en agredir a cualquier hora del día o la noche. ¿Cómo es posible que a ese descalabro la Policía y la Justicia no le hayan podido poner coto? Y ello, cuando esos robos y agresiones, significan un desestimulo para los extranjeros que llegan al país. Paralelamente está el tema de la enseñanza: Uruguay está formando a la juventud con métodos que no sirven, que nos hacen estar en el fondo de los cómputos Pisa, con el agravante de que para las autoridades los responsables son siempre otros, buscando vueltas y más vueltas para justificar una performance lamentable y que nos hace repensar como podrá desarrollarse el país en el futuro inmediato, en base a una juventud que no entiende lo que lee, que no sabe matemática, etc. Y para colmo parte de esa juventud es la que deserta de las instituciones de enseñanza y se convierten en los ni-ni.

¿Qué sociedad queremos tener si ante este panorama lo único que se nos ocurre es legalizar el consumo de marihuana?

¿Veremos?

(*) Periodista.

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8 Diciembre 2013

La “negatividad” uruguaya

 

 

Entre “buenas relaciones” e irracionalidad

Por Carlos Santiago (*)

¿Qué hacer para contrarrestar la prohibición del gobierno argentino que perjudica a los puertos uruguayos?, es la pregunta que muchos compatriotas se hacen ante la reacción esquizofrénica del vecino país, que impide el trasbordo de mercadería de esa procedencia, cargadas por buques argentinos que, por razones de costos y operatividad, utilizaban las terminales de Montevideo y Nueva Palmira para trasbordar los contenedores en donde se abordaba esa carga a buques de alcance transatlántico.

La respuesta el difícil de contestar ante la conocida arbitrariedad del gobierno de Cristina Kirchner, capaz de adoptar medidas – como éstas – que determinan precios mayores a las exportaciones argentinas, además de provocar un deterioro importante en la actividad de los puertos uruguayos en los qué la actividad del transbordo es fundamental pues la escala de los mismos supera en mucho a las necesidades del país.

Pero para ello es importante manejar algunos datos en concreto: en la comparación con octubre (mes anterior a la decisión del gobierno de Cristina Fernández), los transbordos de mercadería mostraron una baja de 24,3% en noviembre, según datos brindados por el Centro de Navegación. Los números también muestran que los transbordos habían tenido un fuerte crecimiento en los primeros meses de este año, ya que aún con la caída del mes pasado, si se compara con el mismo mes de 2012 igual muestra un aumento de 47,4%. Estos datos fueron extraídos de un trabajo del periodista Maximiliano Montautti, que realizó un detallado estudio de la situación (Diario El País). En noviembre de este año se transbordaron 17.289 teus (medida equivalente a un contenedor de 20 pies) frente a los 11.728 de noviembre del año pasado. Pero el efecto de la medida argentina se notó en la comparación mensual, ya que los transbordos de noviembre fueron menores a los 22.856 teus de octubre.

Sin embargo, entendemos que la situación es más profunda y engloba a las relaciones globales de los dos estados vecinos del Río de la Plata, completándose con esta última medida argentina una situación caracterizada por las reiteradas agresiones del gobierno kirchnerista. Las mismas comienzaron con la “patoteada” convocada por Néstor Kirchner, en el “sambodromo” de Gualeguaychú, convocando a los ministros, a todos los gobernadores afines a su cabeza política, para “repudiar” la construcción de la planta de Botnia, dándole apoyo objetivo a los sectores extremistas argentinos, “manijeados” por empresarios que no lograron el objetivo de construir la planta de celulosa en esa provincia argentina. Una planta modelo de fabricación de celulosa que cerró el círculo de la producción maderera en el Uruguay, industrializando con un alto nivel de calidad y exportando al mundo. Y todo ello sin contaminar al río Uruguay que, lamentablemente, carga una enorme carga bacteriana y de elementos sólidos, provenientes de río arriba, de zonas ribereñas en Brasil y del afluente, el río Gualeyguychu, en que desagotan sus desperdicios varias empresas del parque industrial de la ciudad vecina.

Muy poco cambió la posición agresiva argentina luego de la resolución del Tribunal de La Haya qué concluyó que Botnia no contaminaba, qué la agresión que vivía Uruguay con el corte de puentes, era inadecuado. Por aquí, en donde todo se partidariza, se atribuyó el levantamiento del corte al puente Fray Bentos –Puerto Unzue, al cambio de las actitudes del gobierno uruguayo, qué objetivamente perdió toda la firmeza que había mostrado el gobierno encabezado por Tabaré Vázquez, presidente uruguayo que debió enfrentar algunos desplantes insolentes de la presidenta argentina la qué, en su discurso de asunción, trató de ridiculizar la posición uruguaya en el río Uruguay y menoscabar al propio Vázquez.

Hoy, el presidente Mujica, ante el evidente fracaso de su estrategia de “buena amistad” con Cristina Fernández, intentando vencer con su conversación- discurso ideologizado, en reuniones cupulares, la reiteración de despóticas decisiones argentinas que perjudicaron siempre los intereses uruguayos, en lugar de admitir su fracaso que llevó a la Cancillería a una medrosa posición, acusó a la prensa, a los empresarios y demás uruguayos de haberlo “obligado” a autorizar a UPM (ex Botnia) a aumentar su producción, lo que según la versión motivó “la venganza” argentina que está afectando actualmente a nuestros puertos. Recordemos, como ejemplo de esa relación más que ambigua, que el embajador de Uruguay en el vecino país, Guillermo Pomi, se convirtió en actor privilegiado de uno de los colmos de la relación, actuando como “aplaudidor” de primera fila en el acto de asunción del nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof. Pomi es recordado, por algunos, por la glamorosa fiesta organizada en la residencia de Figueroa Alcorta, a la que concurrieron las más importantes figuras del kichnerismo encabezadas por Zanini, mano derecha “en las sombras”, de Cristina Kirchner.

Sin embargo, pese a todas estas actitudes de “buenas relaciones” (recordemos que a poco de asumir Mujica resolvió apoyar el nombramiento de Néstor Kirchner como secretario de la Unasur), ninguna de las propuestas uruguayas que necesitaban la contrapartida de Argentina, fueron aceptadas. Ni se draga el canal Martín García, salida fundamental para los buques que llegan al puerto de Nueva Palmira, ni hubo acuerdo para la construcción de la planta convertidora de gas, que finalmente Uruguay debió encarar por su cuenta, ni se autorizó a que se conocieran los estudios realizados por el laboratorio canadiense que mide la contaminación del río Uruguay, ni tampoco se logró el visto bueno para la planta aceitera a levantarse en las inmediaciones de la playa de la Agraciada, para finalmente impedir, con mil triquiñuelas, la exportación de productos uruguayos al mercado argentino. El único “mérito” que se le puede haber asignado a Pomi fue la introducción de un empresario argentino en el Multimedio Plural, desplazando del mismo al periodista Federico Fasano. Una relación tan estrecha que determinó en su momento que el embajador adquiriera junto al empresario Yoca, y otros socios menores, un establecimiento de comidas y bebidas enclavado en los aledaños del parque Rodó. Allí, seguramente, entre whiskys, en este caso sin medidas en las porciones por el carácter de los concurrentes, se habrán considerado muchas veces aspectos de la política de relaciones con Argentina, en que todo sigue siendo lo peor.

Para colmo, como ocurrió en reiteradas ocasiones, el kirchnerismo – cristinista, por todos los medios sigue agrediendo a la clase media argentina, metiendo a la población en un cepo cambiario inédito, impidiendo de hecho los viajes al exterior de una Argentina que tiene hoy índices de inflación récords en el continente, comparables solo a los de Venezuela. En este nuevo entuerto los perjudicados indirectos somos de nuevo los uruguayos que deberemos pagar el pato por la no venida masiva de turistas. Claro está, la relación con los argentinos es históricamente tan estrecha, que se han creado lazos ya indisolubles y balnearios como Punta del Este, tienen a esta altura la presencia asegurada de los miles y miles de propietarios de casas y apartamientos que viven en la vecina orilla.

Sin duda que existe más que nunca la necesidad de negociar con el gobierno vecino, pero desde posiciones de firmeza. La política de “buena amistad” por afinidades ideológicas, más implícitas que explicitas, de nada a servido hasta hoy. El levantamiento del corte del puente no fue el resultado del éxito de esta política que Mujica se atribuye, sino de una situación insostenible en Gualeguaychú, producto del desgano provocado por la firmeza del gobierno de Tabaré Vázquez que tuvo como corolario la inauguración de la planta. Las “militantes ambientalistas” que dormían su siesta en reposeras cortando el tránsito y quebrando las buenas relaciones entre dos países un día se sintieron sin apoyo del gobierno argentino, porque la situación no daba para más. Además el fallo del Tribunal de la Haya fue como una lápida de granito en ese momento especial, de caída de la fuerza “militante”.

Ahora la situación es más difícil y compleja. Errores de la política impositiva del kirchnerismo (detracciones mediante) determinó un éxodo de empresarios agrarios que provocaron, en el campo uruguayo, una revolución productiva sin precedentes. La soya es hoy el primer rubro de exportación del país y junto a esa producción intensiva se produjo en nuestro campo una mucho más moderna y racional forma de producción que sirvió para lograr una eficiencia productiva generalizada. A ello se sumó el enorme avance de la “trazabilidad” ganadera, medida que valorizó a nuestras carnes en los mercados externos, a lo que hay que sumar la exitosa política forestal que hoy es otra fuente de riqueza.

Por todas esas cosas, más algunas otras y la bonanza de los mercados externos que multiplicaron su interés por nuestros productos, es que hemos logrado mejores niveles de vida, pese a que existen algunos problemas endémicos que, lamentablemente muestran, las ineficiencias del propio Estado en cumplir con sus obligaciones. Hoy se está denunciando una ola de acciones delictivas en contra turistas en la peatonal Sarandí, protagonizadas por bandas de ladrones adolescentes que no trepidan en agredir a cualquier hora del día o la noche. ¿Cómo es posible que a ese descalabro la Policía y la Justicia no le hayan podido poner coto? Y ello, cuando esos robos y agresiones, significan un desestimulo para los extranjeros que llegan al país. Paralelamente está el tema de la enseñanza: Uruguay está formando a la juventud con métodos que no sirven, que nos hacen estar en el fondo de los cómputos Pisa, con el agravante de que para las autoridades los responsables son siempre otros, buscando vueltas y más vueltas para justificar una performance lamentable y que nos hace repensar como podrá desarrollarse el país en el futuro inmediato, en base a una juventud que no entiende lo que lee, que no sabe matemática, etc. Y para colmo parte de esa juventud es la que deserta de las instituciones de enseñanza y se convierten en los ni-ni.

¿Qué sociedad queremos tener si ante este panorama lo único que se nos ocurre es legalizar el consumo de marihuana?

¿Veremos?

(*) Periodista.

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8 Diciembre 2013

La “negatividad” uruguaya

 

 

Entre “buenas relaciones” e irracionalidad

Por Carlos Santiago (*)

¿Qué hacer para contrarrestar la prohibición del gobierno argentino que perjudica a los puertos uruguayos?, es la pregunta que muchos compatriotas se hacen ante la reacción esquizofrénica del vecino país, que impide el trasbordo de mercadería de esa procedencia, cargadas por buques argentinos que, por razones de costos y operatividad, utilizaban las terminales de Montevideo y Nueva Palmira para trasbordar los contenedores en donde se abordaba esa carga a buques de alcance transatlántico.

La respuesta el difícil de contestar ante la conocida arbitrariedad del gobierno de Cristina Kirchner, capaz de adoptar medidas – como éstas – que determinan precios mayores a las exportaciones argentinas, además de provocar un deterioro importante en la actividad de los puertos uruguayos en los qué la actividad del transbordo es fundamental pues la escala de los mismos supera en mucho a las necesidades del país.

Pero para ello es importante manejar algunos datos en concreto: en la comparación con octubre (mes anterior a la decisión del gobierno de Cristina Fernández), los transbordos de mercadería mostraron una baja de 24,3% en noviembre, según datos brindados por el Centro de Navegación. Los números también muestran que los transbordos habían tenido un fuerte crecimiento en los primeros meses de este año, ya que aún con la caída del mes pasado, si se compara con el mismo mes de 2012 igual muestra un aumento de 47,4%. Estos datos fueron extraídos de un trabajo del periodista Maximiliano Montautti, que realizó un detallado estudio de la situación (Diario El País). En noviembre de este año se transbordaron 17.289 teus (medida equivalente a un contenedor de 20 pies) frente a los 11.728 de noviembre del año pasado. Pero el efecto de la medida argentina se notó en la comparación mensual, ya que los transbordos de noviembre fueron menores a los 22.856 teus de octubre.

Sin embargo, entendemos que la situación es más profunda y engloba a las relaciones globales de los dos estados vecinos del Río de la Plata, completándose con esta última medida argentina una situación caracterizada por las reiteradas agresiones del gobierno kirchnerista. Las mismas comienzaron con la “patoteada” convocada por Néstor Kirchner, en el “sambodromo” de Gualeguaychú, convocando a los ministros, a todos los gobernadores afines a su cabeza política, para “repudiar” la construcción de la planta de Botnia, dándole apoyo objetivo a los sectores extremistas argentinos, “manijeados” por empresarios que no lograron el objetivo de construir la planta de celulosa en esa provincia argentina. Una planta modelo de fabricación de celulosa que cerró el círculo de la producción maderera en el Uruguay, industrializando con un alto nivel de calidad y exportando al mundo. Y todo ello sin contaminar al río Uruguay que, lamentablemente, carga una enorme carga bacteriana y de elementos sólidos, provenientes de río arriba, de zonas ribereñas en Brasil y del afluente, el río Gualeyguychu, en que desagotan sus desperdicios varias empresas del parque industrial de la ciudad vecina.

Muy poco cambió la posición agresiva argentina luego de la resolución del Tribunal de La Haya qué concluyó que Botnia no contaminaba, qué la agresión que vivía Uruguay con el corte de puentes, era inadecuado. Por aquí, en donde todo se partidariza, se atribuyó el levantamiento del corte al puente Fray Bentos –Puerto Unzue, al cambio de las actitudes del gobierno uruguayo, qué objetivamente perdió toda la firmeza que había mostrado el gobierno encabezado por Tabaré Vázquez, presidente uruguayo que debió enfrentar algunos desplantes insolentes de la presidenta argentina la qué, en su discurso de asunción, trató de ridiculizar la posición uruguaya en el río Uruguay y menoscabar al propio Vázquez.

Hoy, el presidente Mujica, ante el evidente fracaso de su estrategia de “buena amistad” con Cristina Fernández, intentando vencer con su conversación- discurso ideologizado, en reuniones cupulares, la reiteración de despóticas decisiones argentinas que perjudicaron siempre los intereses uruguayos, en lugar de admitir su fracaso que llevó a la Cancillería a una medrosa posición, acusó a la prensa, a los empresarios y demás uruguayos de haberlo “obligado” a autorizar a UPM (ex Botnia) a aumentar su producción, lo que según la versión motivó “la venganza” argentina que está afectando actualmente a nuestros puertos. Recordemos, como ejemplo de esa relación más que ambigua, que el embajador de Uruguay en el vecino país, Guillermo Pomi, se convirtió en actor privilegiado de uno de los colmos de la relación, actuando como “aplaudidor” de primera fila en el acto de asunción del nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof. Pomi es recordado, por algunos, por la glamorosa fiesta organizada en la residencia de Figueroa Alcorta, a la que concurrieron las más importantes figuras del kichnerismo encabezadas por Zanini, mano derecha “en las sombras”, de Cristina Kirchner.

Sin embargo, pese a todas estas actitudes de “buenas relaciones” (recordemos que a poco de asumir Mujica resolvió apoyar el nombramiento de Néstor Kirchner como secretario de la Unasur), ninguna de las propuestas uruguayas que necesitaban la contrapartida de Argentina, fueron aceptadas. Ni se draga el canal Martín García, salida fundamental para los buques que llegan al puerto de Nueva Palmira, ni hubo acuerdo para la construcción de la planta convertidora de gas, que finalmente Uruguay debió encarar por su cuenta, ni se autorizó a que se conocieran los estudios realizados por el laboratorio canadiense que mide la contaminación del río Uruguay, ni tampoco se logró el visto bueno para la planta aceitera a levantarse en las inmediaciones de la playa de la Agraciada, para finalmente impedir, con mil triquiñuelas, la exportación de productos uruguayos al mercado argentino. El único “mérito” que se le puede haber asignado a Pomi fue la introducción de un empresario argentino en el Multimedio Plural, desplazando del mismo al periodista Federico Fasano. Una relación tan estrecha que determinó en su momento que el embajador adquiriera junto al empresario Yoca, y otros socios menores, un establecimiento de comidas y bebidas enclavado en los aledaños del parque Rodó. Allí, seguramente, entre whiskys, en este caso sin medidas en las porciones por el carácter de los concurrentes, se habrán considerado muchas veces aspectos de la política de relaciones con Argentina, en que todo sigue siendo lo peor.

Para colmo, como ocurrió en reiteradas ocasiones, el kirchnerismo – cristinista, por todos los medios sigue agrediendo a la clase media argentina, metiendo a la población en un cepo cambiario inédito, impidiendo de hecho los viajes al exterior de una Argentina que tiene hoy índices de inflación récords en el continente, comparables solo a los de Venezuela. En este nuevo entuerto los perjudicados indirectos somos de nuevo los uruguayos que deberemos pagar el pato por la no venida masiva de turistas. Claro está, la relación con los argentinos es históricamente tan estrecha, que se han creado lazos ya indisolubles y balnearios como Punta del Este, tienen a esta altura la presencia asegurada de los miles y miles de propietarios de casas y apartamientos que viven en la vecina orilla.

Sin duda que existe más que nunca la necesidad de negociar con el gobierno vecino, pero desde posiciones de firmeza. La política de “buena amistad” por afinidades ideológicas, más implícitas que explicitas, de nada a servido hasta hoy. El levantamiento del corte del puente no fue el resultado del éxito de esta política que Mujica se atribuye, sino de una situación insostenible en Gualeguaychú, producto del desgano provocado por la firmeza del gobierno de Tabaré Vázquez que tuvo como corolario la inauguración de la planta. Las “militantes ambientalistas” que dormían su siesta en reposeras cortando el tránsito y quebrando las buenas relaciones entre dos países un día se sintieron sin apoyo del gobierno argentino, porque la situación no daba para más. Además el fallo del Tribunal de la Haya fue como una lápida de granito en ese momento especial, de caída de la fuerza “militante”.

Ahora la situación es más difícil y compleja. Errores de la política impositiva del kirchnerismo (detracciones mediante) determinó un éxodo de empresarios agrarios que provocaron, en el campo uruguayo, una revolución productiva sin precedentes. La soya es hoy el primer rubro de exportación del país y junto a esa producción intensiva se produjo en nuestro campo una mucho más moderna y racional forma de producción que sirvió para lograr una eficiencia productiva generalizada. A ello se sumó el enorme avance de la “trazabilidad” ganadera, medida que valorizó a nuestras carnes en los mercados externos, a lo que hay que sumar la exitosa política forestal que hoy es otra fuente de riqueza.

Por todas esas cosas, más algunas otras y la bonanza de los mercados externos que multiplicaron su interés por nuestros productos, es que hemos logrado mejores niveles de vida, pese a que existen algunos problemas endémicos que, lamentablemente muestran, las ineficiencias del propio Estado en cumplir con sus obligaciones. Hoy se está denunciando una ola de acciones delictivas en contra turistas en la peatonal Sarandí, protagonizadas por bandas de ladrones adolescentes que no trepidan en agredir a cualquier hora del día o la noche. ¿Cómo es posible que a ese descalabro la Policía y la Justicia no le hayan podido poner coto? Y ello, cuando esos robos y agresiones, significan un desestimulo para los extranjeros que llegan al país. Paralelamente está el tema de la enseñanza: Uruguay está formando a la juventud con métodos que no sirven, que nos hacen estar en el fondo de los cómputos Pisa, con el agravante de que para las autoridades los responsables son siempre otros, buscando vueltas y más vueltas para justificar una performance lamentable y que nos hace repensar como podrá desarrollarse el país en el futuro inmediato, en base a una juventud que no entiende lo que lee, que no sabe matemática, etc. Y para colmo parte de esa juventud es la que deserta de las instituciones de enseñanza y se convierten en los ni-ni.

¿Qué sociedad queremos tener si ante este panorama lo único que se nos ocurre es legalizar el consumo de marihuana?

¿Veremos?

(*) Periodista.

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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