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Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

Categoría: Economía

3 Enero 2012

Keynes tenía razón

por PAUL KRUGMAN 03/01/2012

 

"La expansión, no la recesión, es el momento idóneo para la austeridad fiscal". Eso declaraba John Maynard Keynes en 1937, cuando Franklin Delano Roosevelt estaba a punto de darle la razón, al intentar equilibrar el presupuesto demasiado pronto y sumir la economía estadounidense -que había ido recuperándose a ritmo constante hasta ese momento- en una profunda recesión. Recortar el gasto público cuando la economía está deprimida deprime la economía todavía más; la austeridad debe esperar hasta que se haya puesto en marcha una fuerte recuperación.

Recortar el gasto público cuando la economía está deprimida deprime la economía todavía más

Por desgracia, a finales de 2010 y principios del 2011, los políticos y legisladores en gran parte del mundo occidental creían que eran más listos, que debíamos centrarnos en los déficits, no en los puestos de trabajo, a pesar de que nuestras economías apenas habían empezado a recuperarse de la recesión que siguió a la crisis financiera. Y por actuar de acuerdo con esa creencia antikeynesiana, acabaron dándole la razón a Keynes una vez más.

Lógicamente, al reivindicar la economía keynesiana chocó con la opinión general. En Washington, en concreto, la mayoría considera que el fracaso del paquete de estímulos de Obama para impulsar el empleo ha demostrado que el gasto público no puede crear puestos de trabajo. Pero aquellos de nosotros que hicimos cálculos, nos percatamos, ya desde el primer momento, de que la Ley de Recuperación y Reinversión de 2009 (más de un tercio de la cual, por cierto, adquirió la relativamente ineficaz forma de recortes de impuestos) se quedaba demasiado corta teniendo en cuenta la gravedad de la recesión. Y también predijimos la violenta reacción política a la que dio lugar.

De modo que la verdadera prueba para la economía keynesiana no ha provenido de los tibios esfuerzos del Gobierno federal estadounidense para estimular la economía, que se vieron en buen parte contrarrestados por los recortes a escala estatal y local. En lugar de eso, ha venido de naciones europeas como Grecia e Irlanda que se han visto obligadas a imponer una austeridad fiscal atroz como condición para recibir préstamos de emergencia, y han sufrido recesiones económicas equiparables a la Depresión, con un descenso del PIB real en ambos países de más del 10%.

Según la ideología que domina gran parte de nuestra retórica política, esto no debía pasar. En marzo de 2011, el personal republicano del Comité Económico Conjunto del Congreso publicó un informe titulado Gasta menos, debe menos, desarrolla la economía. Se burlaban de las preocupaciones de que un recorte del gasto en tiempos de una recesión empeoraría la recesión, y sostenían que los recortes del gasto mejorarían la confianza del consumidor y de las empresas, y que ello podría perfectamente inducir un crecimiento más rápido, en vez de ralentizarlo.

Deberían haber sido más listos, incluso en aquel entonces: los supuestos ejemplos históricos de "austeridad expansionista" que empleaban para justificar su razonamiento ya habían sido rigurosamente desacreditados. Y también estaba el vergonzoso hecho de que mucha gente de la derecha ya había declarado prematuramente, a mediados de 2010, que la de Irlanda era una historia de éxito que demostraba las virtudes de los recortes del gasto, solo para ver cómo se agravaba la recesión irlandesa y se evaporaba cualquier confianza que los inversores pudieran haber sentido.

Por cierto que, aunque parezca mentira, este año ha vuelto a suceder lo mismo. Muchos proclamaron que Irlanda había superado el bache, y demostrado que la austeridad funciona (y luego llegaron las cifras, y eran tan deprimentes como antes).

Pero la insistencia en recortar inmediatamente el gasto siguió dominando el panorama político, con efectos malignos para la economía estadounidense. Es verdad que no hubo ninguna medida de austeridad nueva digna de mención a escala federal, pero sí hubo mucha austeridad "pasiva" a medida que el estímulo de Obama fue perdiendo fuerza y los Gobiernos estatales y locales con problemas de liquidez siguieron con los recortes.

Claro que, se podría argumentar que Grecia e Irlanda no tenían elección en cuanto a imponer la austeridad, o, en cualquier caso, ninguna opción aparte de suspender los pagos de su deuda y abandonar el euro. Pero otra lección que nos ha enseñado 2011 es que Estados Unidos tenía y sigue teniendo elección; puede que Washington esté obsesionado con el déficit, pero los mercados financieros están, en todo caso, indicándonos que deberíamos endeudarnos más.

Una vez más, se suponía que esto no debía pasar. Iniciamos 2011 con advertencias funestas sobre una crisis de la deuda al estilo griego que se produciría en cuanto la Reserva Federal dejara de comprar bonos, o las agencias de calificación pusieran fin a nuestra categoría de Triple A, o el superfabuloso comité no consiguiera alcanzar un acuerdo, o algo. Pero la Reserva Federal finalizó su programa de adquisición de bonos en junio; Standard & Poor's rebajó a Estados Unidos en agosto; el supercomité alcanzó un punto muerto en noviembre; y los costes de los préstamos de Estados Unidos no han parado de disminuir. De hecho, a estas alturas, los bonos estadounidenses protegidos de la inflación pagan un interés negativo. Los inversores están dispuestos a pagar a Estados Unidos para que les guarde su dinero.

La conclusión es que 2011 ha sido un año en el que nuestra élite política se obsesionó con los déficits a corto plazo que de hecho no son un problema y, de paso, empeoró el verdadero problema: una economía deprimida y un desempleo masivo.

La buena noticia, por decirlo así, es que el presidente Barack Obama por fin ha vuelto a luchar contra la austeridad prematura, y parece estar ganando la batalla política. Y es posible que uno de estos años acabemos siguiendo el consejo de Keynes, que sigue siendo tan válido hoy como lo era hace 75 años.

Paul Krugman es profesor de Economía en Princeton y premio Nobel 2008. © 2011 New York Times Service Traducción de News Clips.

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4 Diciembre 2011

Matar al euro

por PAUL KRUGMAN (*)

 

¿Se puede salvar al euro? No hace mucho, nos decían que el peor desenlace posible era una suspensión de pagos de Grecia. Ahora parece muy probable un desastre mucho más extendido.

Es cierto que la presión en los mercados se relajó un poco el miércoles después de que los bancos centrales hicieran el sensacional anuncio de una ampliación de las líneas de crédito (lo cual, a efectos prácticos, apenas supondrá una diferencia). Pero hasta los optimistas ven ahora que Europa se encamina hacia la recesión, mientras que los pesimistas advierten de que el euro podría convertirse en el epicentro de otra crisis financiera mundial.

¿Cómo se han torcido tanto las cosas? La respuesta que oímos todo el tiempo es que la crisis del euro fue provocada por la irresponsabilidad fiscal. Enciendan el televisor y muy probablemente encontrarán a algún lumbreras declarando que si Estados Unidos no recorta el gasto terminará como Grecia. ¡Greeeeeecia!

Pero lo cierto es casi lo opuesto. Aunque los líderes europeos siguen insistiendo en que el problema es un gasto demasiado elevado en las naciones deudoras, el auténtico problema es un gasto demasiado reducido en Europa en su conjunto. Y sus intentos de arreglar las cosas exigiendo una austeridad cada vez más severa han desempeñado un papel decisivo para empeorar la situación.

La historia hasta el momento: en los años que precedieron a la crisis de 2008, Europa, al igual que Estados Unidos, tenía un sistema bancario fuera de control y una deuda que aumentaba a toda velocidad. Sin embargo, en el caso de Europa, gran parte de los préstamos eran transfronterizos, ya que los fondos de Alemania fluían hacia el sur de Europa. Estos préstamos se consideraban de bajo riesgo. Todos los receptores estaban en el euro, así que, ¿qué podía ir mal?

La mayoría de estos préstamos, por cierto, fueron a parar al sector privado, no a los Gobiernos. Solo Grecia registraba grandes déficits presupuestarios durante los años de vacas gordas; España tenía de hecho un superávit justo antes de la crisis.

Entonces la burbuja estalló. El gasto privado en las naciones deudoras cayó drásticamente. Y la pregunta que los líderes europeos deberían haber estado haciendo era cómo mantener esos recortes del gasto sin causar una recesión en toda Europa.

En lugar de ello, sin embargo, respondieron al inevitable aumento del déficit, impulsado por la recesión, exigiendo que todos los Gobiernos -no solo los de las naciones deudoras- recortaran el gasto y aumentaran los impuestos. Desestimaban las advertencias de que esto profundizaría la recesión. "La idea de que las medidas de austeridad pueden provocar un estancamiento es errónea", declaraba Jean-Claude Trichet, en aquel entonces presidente del Banco Central Europeo. ¿Por qué? Porque "las políticas que inspiran confianza impulsarán la recuperación económica, no la obstaculizarán".

Pero el hada de la confianza no se presentó.

Y esperen, hay más. Durante los años del dinero fácil, los salarios y los precios en el sur de Europa aumentaron mucho más deprisa que en el norte de Europa. Esta divergencia debe corregirse ahora, bien mediante una bajada de los precios en el sur o mediante una subida de los precios en el norte. Y no da igual cuál de las dos: si el sur de Europa se ve obligado a recuperar la competitividad a través de la deflación, pagará un alto precio con el empleo y empeorará su problema de deuda. Las posibilidades de éxito serían mucho mayores si el desfase se corrigiera mediante un aumento de los precios en el norte.

Pero para corregir el desfase mediante un aumento de los precios en el norte, los responsables políticos tendrían que aceptar temporalmente una inflación más alta para la eurozona en su conjunto. Y ya han dejado claro que no piensan hacerlo. De hecho, el pasado abril, el Banco Central Europeo empezó a aumentar los tipos de interés, a pesar de que para la mayoría de los observadores era evidente que la inflación subyacente era, en todo caso, demasiado baja.

Y probablemente no sea una coincidencia que abril fuera también el mes en que la crisis del euro entró en una nueva fase, más grave. Olvídense de Grecia, cuya economía tiene para Europa aproximadamente la misma importancia que la de Miami para Estados Unidos. A estas alturas, los mercados han perdido fe en el euro en su conjunto, lo cual ha hecho que los tipos de interés suban todavía más para países como Austria y Finlandia, que no se distinguen precisamente por ser derrochadores. Y no es difícil ver por qué. La combinación de austeridad para todos y un banco central enfermizamente obsesionado con la inflación hace que sea básicamente imposible para los países endeudados escapar de la trampa de la deuda y, por consiguiente, es la fórmula para multiplicar las suspensiones de pagos, los pánicos bancarios y el desplome financiero.

Espero, por nuestro bien y por el de los europeos, que estos cambien de rumbo antes de que sea demasiado tarde. Pero, para ser sincero, no creo que vayan a hacerlo. De hecho, es mucho más probable que Estados Unidos les siga por el camino hacia la ruina.

Y es que en Estados Unidos, al igual que en Europa, la economía se ve debilitada por deudores en apuros (en nuestro caso, los propietarios de viviendas fundamentalmente). Y en Estados Unidos también necesitamos desesperadamente políticas fiscales y monetarias expansionistas para sostener la economía mientras estos deudores tratan de recuperar la salud financiera. Así y todo, al igual que en Europa, la retórica pública está dominada por los cascarrabias del déficit y los obsesos de la inflación.

De modo que la próxima vez que oigan a alguien afirmar que si no recortamos el gasto nos convertiremos en Grecia, su respuesta debería ser que si en efecto recortamos el gasto mientras la economía sigue deprimida, nos convertiremos en Europa. De hecho, ya llevamos hecha gran parte del camino.

(*) Premio Nobel de Economía (Traducción de News Clips.)

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15 Noviembre 2011

Los paraísos fiscales y una versión rara, muy rara

 

Sarkozy, Cristina Fernández y el gobierno uruguayo

   

Por Carlos Santiago (*)

 

Los paraísos fiscales han conocido un desarrollo espectacular a partir de los años setenta, formándose en la periferia de los países industrializados de América del Norte, de Europa y de Asia. Aproximadamente, la mitad de ellos bajo bandera británica. Casi todos los países de Europa, inclusive Francia, tienen su propio paraíso fiscal y a veces dentro del propio territorio.

 Por ello, cuando el presidente Sarkozy en su discurso en el cierre de la reunión del G20, arremetió en contra solo algunos de ellos  (los que estarían en una lista confeccionada por la OCDE), justamente los menos trascendentes y aun menos vinculados al fluir de capitales europeos, entre ellos países o territorios que no han cumplido todas las etapas - como es el caso de Uruguay -  para poner al día su legislación a las exigencias de ese organismo que mide con varas diversas, mostró que tras de sus palabras había intenciones obvias de hacer mandados políticos que, con razones  discutiblemente válidas, nuestro gobierno trata de minimizar.

 Es que el presidente Mujica, contra viento y marea y luchando también en contra del poco pragmatismo y la demasiada ideologización de nuestra Cancillería, desde el comienzo mismo de su mandato está tratando de recomponer las relaciones con el gobierno argentino, resquebrajadas en el período anterior - ya lo dijimos en otra nota - por un cúmulo de acciones prepotentes - acompañaron y azuzaron aún más el "aventurerismo" irracional que tuvo su centro en sectores "ultra" de la ciudad de Gualeguachú..

 Era que Uruguay en lo macro, con la construcción de Botnia (Hoy UPM), se salía del esquema pastoril y de servicios en que la geopolítica de los dos grandes países del MERCOSUR, tanto Argentina como Brasil, nos habían colocado junto a Paraguay, dejando la industrialización como coto exclusivo para ellos. Y en lo micro, se daba otro fenómeno, varios funcionarios del país hermano que habían negociado la instalación de Botnia en la provincia de Entre Ríos se quedaban "bañados, vestidos y sin la fiesta", pues los empresarios finlandeses no tuvieron que desembolsar fuertes partidas para "endulzar" trámites.

 Mujica, utilizando su bonhomía, su calidad humana, logró una relación de amistad con la presidenta Argentina, incluso, antes de su muerte, con Néstor Kirchner. Sin embargo no pudo evitar que ese buen relacionamiento de cúpulas sirviera para que la comunicación fuese institucional y los problemas siguieron presentes. Argentina y Brasil impidieron exportaciones uruguayas que casi siempre, luego de la ecuménica intervención de Mujica, fueron destrabadas. Quizás el logro más espectacular, pero de una importancia todavía a aquilatar, es haber logrado la modificación de la legislación brasileña que le imponía un impuesto del 30% a los automotores exportados desde Uruguay, cosa que dejaba fuera de mercado a los vehículos armados por las plantas instaladas en nuestro país. También se verifican más problemas todos como resultado de actitudes negativas de Argentina, algunos que están impidiendo el desarrollo portuario, los que son muy graves.

 Mujica a duras penas logró avanzar en la relación pero,  no pudo vencer la lógica del sistema y los flujos de capital que se producen cuando los inversores logran en un lugar ventajas comparativas que no tienen en otro. Las detracciones argentinas han sido siempre un elemento limitante en el humor de los productores sojeros argentinos y basamento de una larga militancia de los campesinos en contra en gobierno kirchnerista. Pero más allá de ello produjo una realidad económica que encareció la producción y redujo las ganancias, pese a que en el país vecino ese cultivo sigue siendo un negocio descomunal. Muchos  productores argentinos primero de manera tímida y luego más agresiva, al advertir que la realidad económica en Uruguay era muy distinta, resolvieron arrendar o comprar campos en este lado del río Uruguay, haciendo florecer en base a modernas técnica de cultivo lo que hasta ayer era el bucólico panorama del campo uruguayo, solo un criadero extensivo de ganado a pasto natural.

 Mientras tanto a nivel de nuestro gobierno se estaban haciendo bien los deberes. Se había hecho caducar la SAFIs, verdaderos bocas de entrada de capitales "negros" argentinos que desaparecían en el ámbito difícil de investigar de estas organizaciones que, en muchos casos, tenían oficinas en plena Buenos Aires, para trasladar el dinero negro a nuestra plaza, desapareciendo de la mirada inquisitiva de las direcciones impositivas. La cantidad de delitos y delincuentes que sacaron dinero "negro" desde la Argentina a través de las SAFIs, fue incontable. Por ello, por una cuestión de sanidad elemental y como forma de mejorar el relacionamiento entre los países, el gobierno uruguayo resolvió hacer caducar estas organizaciones que ya no existen. Ello fue un avance descomunal en la lucha contra el dinero que escapaba del país vecino para no cumplir allí con sus obligaciones impositivas o por otras razones espurias. Hasta la trágica boite Cromañón era propiedad de una SAFI uruguaya.

 Luego están las actividades lícitas de los inversores argentinos y brasileños, los que traen sus ahorros o excedentes para comprar propiedades en Punta del Este o invierten en campos u otros negocios y producen, fundamentalmente soya. Allí el tema es distinto, está vinculado con las ventajas comparativas que da un país y otro, con la atracción que tiene Punta del Este sobre sectores argentinos que ven en nuestro principal balneario una zona como para comprar una casa de veraneo. ¿Qué ilicitud existe en este tipo de operación, si los titulares de estos negocios cumplen en todos los casos con las obligaciones impositivas? ¿Hacer turismo no es ningún delito? Sin embargo el gobierno argentino siempre miró de reojo esta actividad.

 Hoy el país vecino vive una contradicción esencial. En el mismo momento que la señora Cristina Fernández es elegida para un segundo mandato por un enorme pronunciamiento de la ciudadanía de más del 50% de los votos, lo que debiera mostrar que el pueblo argentino se volcó a favor de la estabilidad al apoyar al mismo gobierno que hoy rige sus destinos, se comenzó a verificar una intranquilidad financiera descomunal. Aparecieron "los coleros", desangrando las arcas del Banco Central Argentino a más de 3.000 millones de dólares mensuales que - se estima - se utilizaban solo para la especulación financiera y, en algunos casos, para realizar depósitos en bancos extranjeros, muy pocos en Uruguay, donde globalmente existen depósitos que no superan los 3 mil millones de dólares. Un "vuelto chico" para la magnitud de la huida de capitales que vive hoy Buenos Aires.

 La estrategia del gobierno argentino operó en dos planos. Primero, tratar de restringir la huida de divisas fuera de la Argentina y en el otro, topear la venta de dólares con medidas de control y exigencias a los compradores que son "filtrados" antes de autorizarse una operación. En la primera etapa, es casi obsesivo para el gobierno argentino limitar el trasiego de dinero hacia el exterior y que cosa mejor que castigar a Uruguay con el mote de "paraíso fiscal", tirando la piedra pero escondiendo la mano.  Un paraíso fiscal es un país que exime del pago de impuestos a los inversores extranjeros que mantienen cuentas bancarias o constituyen sociedades en su territorio. Típicamente allí conviven dos sistemas fiscales diferentes y esto no ocurre en Uruguay.  Como todos sabemos, si bien existen beneficios para los proyectos de inversión, el capital está gravado, sea este de cualquier origen.

 Y aunque Uruguay hoy está cumpliendo todas y cada una de las exigencias de la OCDE en temas que estaba omiso como el intercambio de información financiera y tributaria, aunque - hay que reconocerlo - todavía no ha llegado a firmar los necesarios protocolos con Argentina y Brasil, porque las exigencias de éstos son más que desmedidas. Prácticamente desde el lado argentino se pretende que sus organismos de contralor puedan actuar en nuestro territorio como si fuera en la propia Argentina, inclusive horadado el secreto bancario que, también se debiera revisar en todos sus alcances. Además superponiendo impuestos, cosa que Uruguay quiere evitar.

 Este es el sustrato de los hechos que motivó el insolente discurso del presidente Sarkozy, calificando a Uruguay como paraíso fiscal, pieza obviamente dictada por la presidenta argentina, lo que enrarece mucho más la situación. Ya no es un exabrupto de un descalificado político de la derecha europea que llegó al poder montado en el miedo de las clases medias francesas por el levantamiento de los barrios marginales a lo que se sumó el endeble discurso de la izquierda. Se trata de una jugada política de otra magnitud, en que el Presidente francés amplificó lo que le dictó la señora Fernández de Kirchner que, por supuesto, está en su derecho de seguir teniendo la visión geopolítica de que Uruguay es un territorio que debe dedicarse al pastoreo de ganado y a los servicios.

Lo sorprendente es el discurso del gobierno uruguayo que primero no creyó los entretelones de la versión que daba cuenta de la autoría de la barbárica versión dada en el G20 por Sarkozy, pero luego la misma fue probada por las palabras del canciller Timerman y más adelante por el informe, grandilocuente, si los hay, en que internamente en la Argentina se ventiló la visita de Cristina a la bucólica Cannes. Y el gobierno uruguayo siguió sosteniendo lo mismo, sin cambios.

Y ello es, por lo menos, raro. ¡Muy raro!

(*) Periodista.

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18 Agosto 2011

La velocidad de Internet muestra la gigantesca ineficiencia de ANTEL.

 

 

 Estos resultados se han conseguido a través de un estudio realizado por la publicación electrónica ZDNet Australia, donde puedes acceder y medir tu velocidad de una manera sencilla.. Uruguay aparece en el lugar 127, tras una enormidad de países del tercer mundo, mostrando con ese dato la gigantesca ineficiencia de ANTEL, empresa pública que gasta millones y millones de pesos en propagandear la "bonanza" de las comunicaciones en el Uruguay. Sin embargo la realidad es muy otra.  

 

Estamos muy mal a mi parecer. que opinas vos?

http://www.zdnet.com.au/broadband/results.htm?show=all

Rank Country Attempts Fastest Slowest Median Average
1 Estonia 295 86,880kbps 233kbps 59,984kbps 51,107kbps
2 Korea, Republic of 281 94,097kbps 134kbps 21,656kbps 25,452kbps
3 Hong Kong 1,692 188,798kbps 13kbps 8,586kbps 14,689kbps
4 Sweden 1,403 116,874kbps 41kbps 11,871kbps 14,463kbps
5 Denmark 275 125,865kbps 377kbps 8,533kbps 10,606kbps
6 Romania 722 89,521kbps 92kbps 7,540kbps 10,153kbps
7 Slovenia 192 30,022kbps 84kbps 7,595kbps 6,974kbps
8 Japan 9,577 98,833kbps 8kbps 3,494kbps 6,798kbps
9 Germany 1,618 155,833kbps 14kbps 5,496kbps 6,731kbps
10 Finland 576 67,397kbps 166kbps 5,309kbps 6,707kbps
11 Portugal 1,662 113,716kbps 39kbps 5,677kbps 6,115kbps
12 Greece 2,859 80,913kbps 23kbps 5,039kbps 6,085kbps
13 Belgium 451 58,553kbps 35kbps 5,053kbps 5,952kbps
14 Switzerland 649 80,033kbps 32kbps 4,286kbps 5,910kbps
15 Hungary 373 88,073kbps 55kbps 4,199kbps 5,803kbps
16 Czech Republic 188 134,486kbps 116kbps 5,013kbps 5,757kbps
17 Norway 333 82,040kbps 114kbps 4,584kbps 5,748kbps
18 Anonymous Proxy 73 13,272kbps 28kbps 5,983kbps 5,531kbps
19 Singapore 2,035 85,122kbps 24kbps 5,045kbps 5,101kbps
20 Taiwan 284 61,874kbps 37kbps 5,193kbps 5,003kbps
21 Netherlands 1,705 148,002kbps 16kbps 3,997kbps 4,999kbps
22 United States 16,374 99,501kbps -839kbps 4,136kbps 4,950kbps
23 Canada 4,900 87,395kbps 19kbps 4,575kbps 4,759kbps
24 Austria 294 34,009kbps 29kbps 3,439kbps 4,691kbps
25 Bulgaria 193 187,595kbps 120kbps 3,372kbps 4,592kbps
26 Macau 67 16,254kbps 248kbps 4,019kbps 4,550kbps
27 Australia 450,023 192,499kbps 1kbps 3,529kbps 4,478kbps
28 Poland 615 82,040kbps 82kbps 1,528kbps 4,365kbps
29 Europe 74 26,509kbps 110kbps 4,173kbps 4,252kbps
30 Cayman Islands 82 5,177kbps 134kbps 5,048kbps 4,217kbps
31 New Zealand 3,144 91,752kbps 37kbps 3,471kbps 3,962kbps
32 Ukraine 210 14,276kbps 18kbps 2,759kbps 3,899kbps
33 United Kingdom 11,717 93,204kbps 10kbps 3,163kbps 3,817kbps
34 Luxembourg 84 23,867kbps 66kbps 3,857kbps 3,779kbps
35 Iceland 18 7,783kbps 279kbps 3,638kbps 3,723kbps
36 Italy 21,276 117,809kbps 7kbps 3,408kbps 3,604kbps
37 Chile 153 42,871kbps 64kbps 2,080kbps 3,588kbps
38 Asia/Pacific Region 787 25,455kbps 30kbps 3,102kbps 3,584kbps
39 Slovakia 404 48,843kbps 123kbps 2,632kbps 3,494kbps
40 Latvia 94 21,913kbps 126kbps 4,075kbps 3,463kbps
41 Bahamas 4 5,324kbps 1,758kbps 2,898kbps 3,216kbps
42 Israel 388 47,427kbps 25kbps 1,629kbps 3,105kbps
43 Malta 83 8,190kbps 155kbps 2,977kbps 3,047kbps
44 Moldova, Republic of 50 13,635kbps 166kbps 1,513kbps 2,982kbps
45 Spain 1,111 85,867kbps 18kbps 2,525kbps 2,905kbps
46 Macedonia 720 57,189kbps 6kbps 2,800kbps 2,859kbps
47 Guam 14 9,042kbps 611kbps 2,223kbps 2,835kbps
48 Martinique 3 4,230kbps 1,840kbps 1,876kbps 2,649kbps
49 Ireland 820 23,561kbps 43kbps 2,241kbps 2,619kbps
50 Lithuania 1,117 27,706kbps 17kbps 1,746kbps 2,418kbps
51 Russian Federation 779 54,948kbps 22kbps 2,118kbps 2,407kbps
52 Puerto Rico 348 62,798kbps 40kbps 1,069kbps 2,406kbps
53 Antigua and Barbuda 9 3,710kbps 369kbps 2,739kbps 2,325kbps
54 Panama 44 16,111kbps 152kbps 808kbps 2,213kbps
55 Gibraltar 7 3,396kbps 499kbps 2,866kbps 2,103kbps
56 Belarus 4 3,942kbps 237kbps 3,113kbps 2,009kbps
57 France 3,713 93,499kbps 22kbps 1,290kbps 1,940kbps
58 Monaco 9 3,557kbps 481kbps 1,836kbps 1,917kbps
59 Zaire 25 3,408kbps 159kbps 2,087kbps 1,908kbps
60 Croatia 122 5,983kbps 126kbps 1,663kbps 1,866kbps
61 Morocco 77 11,220kbps 33kbps 1,766kbps 1,755kbps
62 Trinidad and Tobago 36 7,009kbps 73kbps 1,030kbps 1,748kbps
63 Liechtenstein 1 1,636kbps 1,636kbps 1,636kbps 1,636kbps
64 South Africa 329 55,780kbps 16kbps 994kbps 1,615kbps
65 Bermuda 24 20,049kbps 101kbps 1,779kbps 1,610kbps
66 Jamaica 64 7,734kbps 49kbps 859kbps 1,376kbps
67 Satellite Provider 77 6,390kbps 26kbps 861kbps 1,366kbps
68 Thailand 486 43,828kbps 33kbps 1,199kbps 1,345kbps
69 Argentina 350 3,307kbps 16kbps 1,100kbps 1,328kbps
70 Colombia 217 8,270kbps 65kbps 992kbps 1,225kbps
71 Turkey 219 62,798kbps 29kbps 851kbps 1,219kbps
72 Grenada 6 1,420kbps 1,061kbps 1,287kbps 1,201kbps
73 Mexico 1,045 21,688kbps 37kbps 937kbps 1,195kbps
74 Qatar 159 23,264kbps 14kbps 901kbps 1,195kbps
75 Anguilla 2 1,902kbps 412kbps 1,902kbps 1,157kbps
76 New Caledonia 51 2,664kbps 55kbps 1,418kbps 1,154kbps
77 United Arab Emirates 676 65,016kbps 12kbps 918kbps 1,142kbps
78 Oman 16 3,295kbps 159kbps 798kbps 1,126kbps
79 Bosnia and Herzegovina 39 4,245kbps 160kbps 684kbps 1,121kbps
80 Cyprus 79 3,183kbps 110kbps 971kbps 1,115kbps
81 Brazil 9,550 62,798kbps 1kbps 841kbps 1,108kbps
82 Albania 25 3,792kbps 97kbps 740kbps 1,095kbps
83 Dominican Republic 64 4,088kbps 58kbps 773kbps 1,059kbps
84 China 477 6,634kbps 8kbps 924kbps 996kbps
85 Barbados 16 1,352kbps 60kbps 1,067kbps 991kbps
86 Mauritius 53 1,963kbps 23kbps 841kbps 973kbps
87 Aruba 4 1,225kbps 755kbps 1,015kbps 973kbps
88 Solomon Islands 3 2,235kbps 317kbps 334kbps 962kbps
89 Georgia 9 3,321kbps 108kbps 335kbps 904kbps
90 India 2,980 82,040kbps 2kbps 558kbps 893kbps
91 Yugoslavia 573 27,321kbps 13kbps 703kbps 891kbps
92 Malaysia 1,847 85,617kbps 2kbps 832kbps 889kbps
93 Netherlands Antilles 14 1,970kbps 279kbps 864kbps 883kbps
94 Honduras 11 1,157kbps 338kbps 919kbps 817kbps
95 Saudi Arabia 462 36,861kbps 25kbps 488kbps 812kbps
96 Bahrain 47 2,720kbps 64kbps 847kbps 794kbps
97 Andorra 17 3,222kbps 109kbps 631kbps 789kbps
98 Venezuela 46 5,298kbps 67kbps 893kbps 768kbps
99 Tunisia 127 20,062kbps 43kbps 716kbps 764kbps
100 Philippines 1,362 26,946kbps 4kbps 436kbps 751kbps
101 Mongolia 76 5,746kbps 18kbps 480kbps 742kbps
102 Vietnam 432 2,684kbps 2kbps 655kbps 732kbps
103 Guatemala 74 4,748kbps 45kbps 435kbps 699kbps
104 Costa Rica 35 2,840kbps 77kbps 542kbps 687kbps
105 Sudan 572 857kbps 37kbps 726kbps 684kbps
106 Suriname 1 647kbps 647kbps 647kbps 647kbps
107 Kazakstan 5 1,927kbps 65kbps 257kbps 647kbps
108 Indonesia 461 13,654kbps 12kbps 568kbps 643kbps
109 Madagascar 1 623kbps 623kbps 623kbps 623kbps
110 Virgin Islands, U.S. 2 849kbps 380kbps 849kbps 615kbps
111 Egypt 173 4,582kbps 37kbps 490kbps 605kbps
112 Ecuador 81 1,812kbps 62kbps 628kbps 604kbps
113 Algeria 87 1,077kbps 48kbps 560kbps 602kbps
114 Azerbaijan 7 2,018kbps 59kbps 325kbps 601kbps
115 Bhutan 1 594kbps 594kbps 594kbps 594kbps
116 Peru 27 3,155kbps 116kbps 433kbps 584kbps
117 Pakistan 452 89,794kbps 13kbps 445kbps 532kbps
118 Syrian Arab Republic 55 5,013kbps 13kbps 443kbps 530kbps
119 Yemen 5 873kbps 228kbps 448kbps 525kbps
120 Sri Lanka 196 2,610kbps 31kbps 420kbps 507kbps
121 Fiji 47 2,972kbps 13kbps 240kbps 505kbps
122 Kuwait 156 4,226kbps 23kbps 270kbps 488kbps
123 Jordan 336 3,682kbps 2kbps 396kbps 479kbps
124 Lao People's Democratic Republic 13 1,849kbps 22kbps 459kbps 460kbps
125 Belize 2 457kbps 456kbps 457kbps 457kbps
126 Senegal 3 574kbps 373kbps 405kbps 451kbps
127 Uruguay 17 1,126kbps 260kbps 358kbps 450kbps
128 Maldives 10 866kbps 166kbps 355kbps 438kbps
129 Paraguay 66 1,197kbps 1kbps 466kbps 430kbps
130 Burkina Faso 7 862kbps 117kbps 378kbps 408kbps
131 Nicaragua 5 536kbps 66kbps 481kbps 408kbps
132 Zambia 1 388kbps 388kbps 388kbps 388kbps
133 Bangladesh 74 2,564kbps 10kbps 289kbps 379kbps
134 El Salvador 31 8,527kbps 70kbps 309kbps 356kbps
135 Reunion 1 339kbps 339kbps 339kbps 339kbps
136 Afghanistan 2 561kbps 101kbps 561kbps 331kbps
137 Brunei Darussalam 145 2,389kbps 8kbps 226kbps 316kbps
138 Papua New Guinea 27 777kbps 45kbps 180kbps 308kbps
139 Palestinian Territory, Occupied 5 474kbps 66kbps 396kbps 292kbps
140 Mali 1 277kbps 277kbps 277kbps 277kbps
141 Armenia 3 591kbps 107kbps 109kbps 269kbps
142 Cambodia 14 1,559kbps 12kbps 231kbps 263kbps
143 Nigeria 15 761kbps 32kbps 231kbps 260kbps
144 French Polynesia 5 364kbps 112kbps 234kbps 236kbps
145 Lebanon 49 848kbps 21kbps 201kbps 228kbps
146 San Marino 2 266kbps 188kbps 266kbps 227kbps
147 Iran, Islamic Republic of 210 971kbps 15kbps 184kbps 217kbps
148 Bolivia 17 825kbps 25kbps 136kbps 214kbps
149 Myanmar 97 4,833kbps 13kbps 114kbps 212kbps
150 Kyrgyzstan 1 210kbps 210kbps 210kbps 210kbps
151 Cook Islands 1 204kbps 204kbps 204kbps 204kbps
152 Kenya 31 1,892kbps 5kbps 120kbps 192kbps
153 Nepal 30 2,760kbps 26kbps 98kbps 191kbps
154 Libyan Arab Jamahiriya 14 238kbps 80kbps 184kbps 166kbps
155 Congo 3 172kbps 112kbps 170kbps 151kbps
156 Ghana 13 951kbps 25kbps 129kbps 143kbps
157 Burundi 1 137kbps 137kbps 137kbps 137kbps
158 Zimbabwe 3 175kbps 67kbps 159kbps 134kbps
159 Tonga 20 252kbps 9kbps 94kbps 98kbps
160 Vanuatu 9 388kbps 14kbps 55kbps 96kbps
161 Uganda 2 64kbps 64kbps 64kbps 64kbps
162 Tanzania, United Republic of 2 85kbps 23kbps 85kbps 54kbps
163 Tajikistan 1 45kbps 45kbps 45kbps 45kbps
164 Kiribati 1 42kbps 42kbps 42kbps 42kbps
165 Cuba 3 34kbps 6kbps 28kbps 23kbps
166 Mozambique 1 20kbps 20kbps 20kbps 20kbps
167 Seychelles 1 16kbps 16kbps 16kbps 16kbps
168 Guinea 1 10kbps 10kbps 10kbps 10kbps

FUENTE : http://200.63.96.203/~join2fun/foros/showthread.php?t=2012

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6 Agosto 2011

EE UU se asoma al precipicio

El debate político suscitado por el Tea Party sobre el techo de deuda abrió la puerta a la pérdida de la calificación de triple A

por SANDRO POZZI (*) 

Estados Unidos se ha disparado en su propio pie con el debate político para elevar el techo de la deuda, en el que el Tea Party, el ala más radical del Partido Republicano, se ha enrocado. Algo que hasta ahora se hacía casi de forma automática, pero que va a causar un daño que costará reparar. El prestigio de EE UU está tan tocado por el circo ideológico en Washington, que en Wall Street se da casi por hecho algo que hace un año era impensable: una rebaja temporal de la nota crediticia a la mayor economía del mundo.

Lo anticipó Barclays Capital y le siguieron el resto. Ampliar el margen que tiene el Gobierno federal para pedir prestado, indican desde IHS Global Insight, no será suficiente para evitar la rebaja de Standard & Poor?s (S&P) y Moody?s. Las dos agencias de calificación dejan claro que de lo que se trata es de si este trámite que se fue de la mano servirá para contener la escalada de la deuda.

Un estudio del Tesoro indicaba recientemente que la deuda nacional bruta superará el tamaño de la economía este año por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, al alcanzar el 102% del PIB. Hace un año se proyectaba en el 96,4% para 2011 y que rebasara el 100% en 2014. La causa de semejante revisión es doble: un crecimiento menor de lo esperado y la extensión de las rebajas fiscales.

Es una imagen que contrasta radicalmente con la de hace una década, cuando avanzaba por el camino del superávit fiscal. ¿Qué pasó para que siga hundiéndose en el agujero? Dos recesiones seguidas, dos recortes de impuestos y dos guerras. Otro estudio de Pew revela que el tío Sam está obligado a pedir más prestado, lo que le lleva a pagar un 11% más en intereses.

El drama se lleva cocinando desde el pasado verano, cuando la Casa Blanca vio que no iba a conseguir que el Congreso le aprobara el presupuesto federal de 2011. Desde el 1 de octubre, Washington lo fue prorrogando con partidas de gasto de emergencia, hasta que llegó un momento en el que hubo que llegar a un pacto para evitar un parón gubernamental, como en 1995 y 1996. Aquellos "cierres del Gobierno" en tiempos del presidente Bill Clinton se debieron a la falta de un presupuesto y no tanto a que no se hubiera aprobado el techo de deuda.

Ahora, la batalla por el presupuesto era el principio de otra más intensa que ha puesto en cuestión la capacidad de EE UU para pedir prestado y poder pagar así a tiempo sus facturas.

Desde la fundación de Estados Unidos hasta 1917, el Congreso tenía que aprobar individualmente cada emisión de deuda pública. Para facilitar la financiación de la participación de Estados Unidos en la I Guerra Mundial, el Congreso cambió este método por el de fijar un límite de emisiones. Desde 1979, este techo se ha fijado habitualmente de forma semiautomática en el momento de aprobar el Presupuesto (a menos que el Congreso se opusiese) o cada vez que ha hecho falta. El techo se ha elevado en 78 ocasiones desde 1960, incluyendo 18 bajo los mandatos de Ronald Reagan; 7, con George W. Bush, y 3, con Barack Obama. El actual presidente se opuso en 2006 a una de las elevaciones del techo de deuda con Bush que se aprobó en el Senado por solo 52 votos a 48.

En 1995, los republicanos, liderados por Newt Gingrich, se opusieron a elevar el techo de deuda y Estados Unidos tuvo que recurrir a tomar fondos prestados de fondos de pensiones públicos para evitar el impago. Pero entonces el déficit era mucho más bajo y Washington no necesitaba tanto como ahora apelar al endeudamiento para financiar su actividad una vez que se aprobase el presupuesto. También era más baja la deuda y hasta Newt Gingrich daba por hecho que no se llegaría a una situación límite que impidiese el pago de la deuda y de los intereses.

Pero la situación esta vez es distinta. El nivel de deuda ronda el 100% del PIB, buena parte del gasto federal se financia con deuda y Washington ha agotado ya prácticamente todas las fuentes alternativas de financiación. El rifirrafe político podría acabar con que la preciada AAA se esfume y, en el peor de los casos, que EE UU no pueda pagar sus deudas a tiempo.

Incluso en esa situación extrema, es diferente a la del parón de las actividades no esenciales del Gobierno federal por falta de presupuesto. Pero, como señalan los expertos, sirve de precedente para anticipar lo que puede pasar. Las agencias públicas pueden seguir operando y manteniendo a los empleados en nómina, con la promesa de que les pagará por su trabajo.

En una escenario de default, estarían en riesgo los más de 80 millones de cheques que salen al mes desde el Tesoro para pagar a veteranos, jubilados y a los que se benefician de la sanidad pública. En ese caso, como en el de parón gubernamental, son la Casa Blanca y el Congreso los que deciden para quién habrá dinero disponible. Pero son aguas nunca navegadas, y en este momento nadie da garantías de pago. La esperanza es que se llegue a un acuerdo de último minuto que evite el peor escenario.

La rebaja, sin embargo, de la calificación podría llegar a un año de las presidenciales. EE UU se descolgaría así del club que integran Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Holanda, Noruega, Reino Unido, Singapur, Suecia y Suiza. A no ser que el acuerdo convenza de que habrá una consolidación fiscal a medio plazo. Ni S&P ni Moody?s ni Fitch quieren ver un arreglo a corto plazo de los que acostumbra Washington, donde hay una brecha sobre cómo afrontar el desafío. S&P ha advertido que Estados Unidos necesita un recorte de gastos por 4 billones de dólares, aunque podría mantener la máxima nota con un recorte de gasto de entre 1,5 billones, si va acompañado de un compromiso creíble para acciones futuras.

EE UU tiene la triple A desde 1941. Pero, como decía Christine Lagarde esta semana, aquí no se trata de entrar a valorar la posición adoptada por los demócratas o los republicanos durante la negociación. En términos económicos, la nueva jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI) recuerda que EE UU arrastra un déficit gemelo que hay que solucionar a medio plazo.

Una rebaja en uno o dos peldaños no es la calamidad que se vaticinaba ante un escenario de impago de la deuda. Pero no deja de ser un riesgo en un momento de incertidumbre. EE UU entraría así, en un territorio peligroso. Además, este juego tiene lugar en un momento delicado a escala global, donde no hay una zona del planeta que no escape de problemas.

La pérdida de la máxima nota crediticia no afectará a EE UU como destino de inversión. Pero sí puede hacer que sus principales acreedores se replanten sus carteras en dólares a largo plazo, indica Goldman Sachs. Elevará además los costes de las firmas financieras para pedir prestado, con el consiguiente impacto en la actividad empresarial y el empleo.

Un rebaja afectaría, además, a la valoración de algunos bancos y empresas -que podrían verse forzados a reforzar sus colchones de capital-, de las hipotecarias semipúblicas Fannie Mae y Fredie Mac, y la de los bonos municipales. Y, con toda probabilidad, un mayor debilitamiento del dólar, que ya está sufriendo frente al euro a pesar de la incertidumbre que domina en Europa.

JP Morgan estima el impacto de la pérdida de AAA en 100.000 millones de dólares anuales para el contribuyente. Eso se deduce de un incremento del coste de pedir prestado de hasta 75 puntos básicos, con lo que el dinero público irá a pagar intereses y tendrá que retirarse de otros partidas. El efecto a corto plazo sería menor, de 10 puntos básicos.

Como indican en Bank of America, si EE UU se topa con la situación de que pierde algo de credibilidad entre sus grandes compradores de deuda en el exterior, eso hará más difícil lograr una situación fiscal sostenible a largo plazo. Lo que, indican, creará a la vez un clima negativo para la inversión. Pero como añade IHS, tampoco hay alternativas más atractivas para el inversor.

Hay quien se pregunta, viendo la situación financiera de EE UU, si la rebaja no debería haber llegado mucho antes. Es decir, incluso si se evita la rebaja de una o más agencias, seguirá pesando la amenaza de EE UU abandone el club de las grandes economías y tenga que acabar llamando a la puerta del más poblado grupo que integran países como Japón, Chile, Bélgica o España. -

(*) El País de Madrid

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¿Puede la Fed salvar a EE UU?

Ben Bernanke fue el primero en alertar desde la Reserva Federal de las consecuencias catastróficas que tendría no elevar a tiempo el techo de la deuda. Es más, dijo que no podía estar ni un minuto sin el efectivo necesario para poder pagar las facturas. La pregunta ahora es qué puede hacer el banco central para cubrir una responsabilidad política. Ahí entra de nuevo en juego la máquina de hacer dinero, que puso en pausa el pasado 30 de junio hasta ver cómo marchaban las cosas. La semana pasada se reunió con el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, para empezar a trazar planes de contingencia. Pero legalmente hay límites en lo que la Fed puede hacer en su labor de banquero del Gobierno.

Bernanke, además, trata de ser muy cuidadoso con la independencia de la institución y distanciarse de disputas políticas. Así que para evitar una fuga de inversores tendrá que subir tipos, con el consiguiente coste económico. Una posibilidad es que la Reserva compre bonos del Tesoro e inyecte a la vez liquidez en el sistema para que no se resienta la actividad económica. Pero no puede adquirir los bonos directamente del Tesoro y debe tener presente que se le puede desbocar la inflación. -

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16 Mayo 2011

China: el XII plan quinquenal Adiós a "Chinamérica"

 

 

  

Michaël Krätke y La Brèche

Traducción de Faustino Eguberri

  Stephen Roach, presidente de la Morgan Stanley Asia y profesor en Yale (Estados Unidos), confía al periódico madrileño El País del 8 de mayo de 2011: 'China no tiene otra opción (consumir más); especialmente en esta coyuntura poscrisis, sin demanda creciente proveniente de los Estados Unidos, de Europa y del Japón. Y el gobierno va en esa dirección: ha puesto en marcha un plan para desarrollar nuevos empleos, elevar los salarios y reducir la tasa de ahorro construyendo un embrión de red de seguridad social. Son las bases de una sociedad de consumo. Esto es absolutamente necesario. Pero, a la vez, es un riesgo enorme. China es el principal ahorrador del mundo. Elevar el nivel de consumo (de los hogares que tienen un ahorro de precaución para hacer frente a los costes de la educación, la enfermedad, la vejez, etc) reducirá la tasa de ahorro y, con ella, el nivel de acumulación de las reservas en divisas, de la demanda en bonos del tesoro americano, de dólares estadounidenses. Ahí se encuentra el problema. Puede haber un choque si el principal ahorrador comienza a consumir, pero el principal consumidor no comienza a ahorrar. ¿Cómo se van a financiar los Estados Unidos?'

El gobierno chino se fija, oficialmente, diversos objetivos. El primero: aumentar la parte del consumo en el Producto Interior Bruto (PIB). Para esto, intenta actuar sobre los salarios, en particular impulsando al alza los salarios mínimos, que son bastante diferentes según las regiones. Los salarios mínimos deberían pasar (en dólares), por ejemplo, de 167 a 196 por mes en Shanghai entre 2010 y 2011; de 164 a 202 en la importante zona industrial de Shenzen. La subida en porcentaje es importante; el salario mínimo sigue siendo modesto, pero su subida tiene un impacto en toda la escala. La parte del consumo en el PIB no ha dejado de bajar de 2002 a 2010; un enderezamiento se muestra como una necesidad económica y política para las autoridades.

Las inversiones, por el contrario, han aumentado; pero las exportaciones netas han sido frenadas desde 2009. Sin embargo, la parte en la inversión de las operaciones especulativas (en la construcción, entre otras, y en fábricas 'exigidas' por los poderes provinciales) no debe ser ignorada; lo que el gobierno intenta corregir. Aumentar el consumo haría a la economía menos dependiente del comercio mundial, que tiene componentes regionales importantes. Sin embargo, la subida de los salarios mínimos va a poner en cuestión la 'competitividad' de los sectores industriales que utilizan una masa de trabajadores y trabajadoras de bajo salario; esto producirá pérdidas de empleo.

¿Cuál será la reacción de las trabajadoras y trabajadores de estos sectores? Y, ¿cuál será la reacción de los capitalistas que quieren mantener su margen de ganancia, incluso en los sectores claramente más de alta gama? Esto en el momento en que el gobierno tiene como segundo y tercer objetivos declarados rebajar la inflación -que era oficialmente del 2,9% en el 2º trimestre de 2010 y de 5,1% en el 1º trimestre de 2011- y limitar la subida del paro? Los interrogantes se podrían multiplicar. Pero una cosa está clara: un factor clave de la evolución reside en las reacciones de los asalariados y asalariadas y de los campesinos pobres durante esta fase en la que el cambio de paradigma económico está al orden del día y en la que el poder no deja de afirmar su "autoritarismo". Michael Krätke, en el artículo que publicamos a continuación, describe las nuevas orientaciones en marcha. Un tema que deberá ser seguido con más atención en esta página web. (Redacción de La Breche]


Mientras los norteamericanos y los europeos se ven estrangulados por sus planes de austeridad, la exportación alemana deja caer su mirada sobre el Este: allí, en efecto, continúa prosperando una necesidad ciclópea. Los países emergentes (China, Brasil e India) son los que han escapado más rápidamente a la crisis financiera mundial de 2008-2009, no sin arañazos a pesar de todo. En el curso del año 2009, en China, el hundimiento de las exportaciones ha conllevado el de la producción, que ha caído cerca de un 21% y ha provocado el cierre de numerosas empresas; otras 670.000, aproximadamente, han sido arrastradas en este movimiento por un efecto cascada. Esto ha llevado a un paro masivo, en particular en las provincias costeras. Más de 11 millones de trabajadores emigrantes han perdido su empleo y la tasa de paro oficial alcanza el 9%.

Nada que ver con medidas a medias

Pero a pesar de todo, China habría podido salir en peor estado de la crisis, puesto que casi ningún banco ha tenido que cerrar. Cuando las turbulencias proseguían en los mercados financieros, el gobierno del primer ministro Wen Jiabao decidió reconfigurar Shanghai como centro financiero internacional y promover Hong Kong como centro financiero offshore para sus propias obligaciones de Estado. En paralelo ha sido aprobado un paquete de ayudas fiscales de un montante de alrededor de 590.000 millones de dólares. Las provincias no se han quedado atrás, puesto que a su vez han inyectado miles de millones de yuanes en sus ciclos económicos regionales respectivos para un valor, al cambio, de 13.000 millones de dólares. No son medidas a medias: solo el relanzamiento coyuntural de Barack Obama puede, en dimensiones, ser comparado a esto.

Con estos programas, serán financiadas una serie de medidas que sugieren una reorientación del modelo de exportación chino y teniendo por objetivo una transformación completa de la economía. Este plan quinquenal, el duodécimo, cuyas lineas principales ya habían sido esbozadas el año pasado y que ha sido aprobado en marzo de 2011 en Pekin por la Asamblea Popular Nacional (parlamento) de China, es muy claro. El gobierno ha comprendido las lecciones de la crisis y quiere el cambio. Saludado como "el primer plan quinquenal verde de toda la historia de China ", éste debería dejar tras él en 2015 un país más verde, más social, más igualitario, más urbano y más formado. Los fetichistas del crecimiento no han logrado hacer que el Partido Comunista Chino eche el freno del crecimiento: el crecimiento económico, ahora se encuentra por debajo de la media del período 2005-2010, en la que los objetivos de crecimiento eran ya más bajos que al comienzo del período llamado reformista. Un crecimiento ralentizado (sigue alrededor del 9% en 2011), una clara reducción del consumo de energía y de materias primas, salarios reales más elevados, un aumento del consumo privado, una expansión del sector de los servicios, un Estado social más generoso y mejor equipado: todo esto tiene consecuencias sobre la economía mundial.

Lo que se propone aquí es nada menos que el adiós a una "Chinamérica ", la de la asombrosa interdependencia económica entre China y los Estados Unidos. Los chinos quieren, en un futuro próximo, exportar mejores productos e incluso productos de alta calidad, y para ello apoyan masivamente la investigación tecnológica en las industrias clave y la importación de tecnología. En última instancia, China va a disminuir el saldo positivo de la balanza comercial y a reducir la cantidad de deuda estadounidense en dólares que posee aún. Lo que plantea la cuestión de saber quien el futuro próximo refinanciará el déficit estatal estadounidense si los chinos prefieren invertir su dinero en materias primas y en empresas extranjeras, más que en bonos el tesoro americano.

Inversión en la educación

China quiere acelerar el cambio estructural apostando por las nuevas industrias estratégicas tales como las tecnologías de la información, las biotecnologías, los combustibles no fósiles, las tecnologías medioambientales, las nuevas materias primas, los medios de transporte alternativos (coches híbridos y eléctricos) y la tecnología punta (trenes de alta velocidad, satélites, 'fábricas inteligentes'). Su volumen en el Producto Interior Bruto (PIB) del país debería aumentar hasta alrededor de un tres por ciento de aquí a 2015. El sector moderno de los servicios debería conocer una expansión que le permitiera domar el tigre del paro -que constituye hasta ahora el principal argumento contra el freno a la economía exportadora- así como el tigre de la inflación (actualmente alrededor del 4%).

El duodécimo plan quinquenal parece haber sido pensado de forma concienzuda: en el plano macroeconómico, éste se concentra en el mercado interno, a través de los proyectos macroeconómicos exclusivamente, es decir creando redes de transporte y de energía que cubran el conjunto del gigante asiático. Para poner en pie este cambio, habrá que aumentar el potencial intelectual del país: se invertirá así masivamente (a diferencia de Alemania) en la educación y la investigación. De aquí a 2015, la media del gasto en investigación y en desarrollo en el PIB debe pasar del 1,75% actual al 4%.

Por primera vez, este plan quinquenal contiene un largo capítulo sobre el cambio climático. China continúa siendo el mayor consumidor de energía del mundo y preocupa por sus emisiones elevadas de dióxido de carbono. Pero la República Popular de China quiere ahora dejar detrás el carbono reemplazándole por energías limpias y reducir de aquí a 2015 sus emisiones contaminantes un 17% (40-45% de aquí a 2020). Para ello se pretende invertir en energías renovables, un tercio de lo que será colectado a través de los impuestos se destinará al desarrollo de éstas y, por le momento, las empresas chinas estarán obligadas por la ley a consumir una electricidad proveniente de fuentes de energía alternativas, lo que conducirá a China a generar la misma cantidad de electricidad eólica y solar que los Estados Unidos hoy. Sin embargo el programa atómico se mantiene y nadie habla de abandonarlo. Además, en relación a la capacidad de 10,8 gigawatios de los trece reactores atómicos que existen actualmente, las nuevas centrales atómicas construidas de aquí a 2015 deberán alcanzar una capacidad de 40 gigawatios. Esto gustará a los constructores de reactores atómicos alemanes y francesas que se ufanan de tener las instalaciones más seguras del planeta.

* Michael R. Krätke es profesor de política económica y de derecho fiscal en la Universidad de Amsterdam, investigador asociado en el Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad y profesor de economía política y director del Instituto de Estudios Superiores de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido.

http://www.vientosur.info/

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29 Abril 2011

Uruguay: El “viento a favor” puede amainar

Algunas reflexiones sobre el destino común

Por Carlos Santiago (*)

Alguna vez, en una de nuestras reflexiones semanales sobre el destino común, mostramos nuestra preocupación por nuestro destino mediato.  Aquella nota titulada  “Alternativas e irrealidades de un país distinto” fue motivo de una polémica sorda, encerrada en cónclaves y pasillos, mesas de café y corrillos, porque se sostenía que la nuestra era una nota “irrespetuosa”, ya que tiraba al suelo la mayoría de los logros concretados por el gobierno y que se estaban expresando, entre otras cosas, por el creciente consumo.

¿Qué decíamos? Advertíamos que el país y el resto de los productores de materiales primas, llamados también países emergentes de América Latina, estaban viviendo una suerte de “burbuja” que tenía dos determinantes que podrían cambiar, modificando de un día para otro la realidad de bienestar que es el resultado de crecimiento que está favoreciendo al país y a la región, producto de dos variables que se vienen manteniendo desde hace varios años: la primera, el crecimiento de los precios de las materias primas y commodities; la segunda, el ingreso, histórico, de capitales a los países emergentes que ha determinando reactivación de la economía, lo que en nuestro Uruguay tuvo algunos resultados espectaculares pero que, a su vez, descorre algunas carencias que se mantienen por ahora congeladas.

Nos preocupaba, por ejemplo, el poco desarrollo de las obras de infraestructura y de todo aquel otro progreso básico que, de cambiar el viento a favor que hace navegar raudamente al país hacia el crecimiento, determine que el país pueda mantenerse en actividad sin ingresar en una crisis indeseable. Y por supuesto, hablábamos de mejorar los niveles de nuestra educación, que debe estar vinculada a los tiempos que se viven. Decíamos que el tiempo de los aradores, boyeros y domadores, en alguna medida, había desaparecido. Hoy las necesidades que plantean las novedosas modalidades de la producción agropecuaria exigen trabajadores con otros conocimientos que nuestros tradicionales hombres de campo y allí, para no formar resentidos que se vean desplazados de sus lugares de trabajo, es necesario darle a todos los muchachos los elementos básicos para que puedan insertarse a los mecanismos productivos predominantes en el siglo XXI. Ello no quiere decir que no se eduque a todos con elementos humanistas que hagan ver que un camino común, solidario, es el más idóneo para una sociedad en crecimiento.

Pero una cosa no se opone a otra. Darle a los muchachos las herramientas necesarias para insertarse en las cada vez más sofisticadas tareas que exige el mundo del trabajo –recordemos algunos casos dolorosos, como la importación de soldadores desde Europa para las obras de Botnia, la continua contratación de trabajadores de la construcción, especializados, provenientes de Brasil, la venida de operadores de máquinas agrícolas desde Argentina y los planteos de muchas empresas que no encuentran mano de obra en el país y por ello estudian su traslado a otra realidad – no quiere decir que se le cercenen los valores humanistas de los que todavía se vanagloria nuestra educación, los que – claro está – no son cuantificables en los cómputos Pisa.

Pero el tiempo es oro, el país no puede seguir encerrado en viejas contingencias ideológicas, visiones que confrontadas en el marco de la sociedad solo sirven para desestimular a operadores económicos y a poner a las primeras figuras del gobierno a estar ocupadas un día si y otro también en realizar continuas aclaraciones para evitar males mayores. La polémica en torno a la distribución de la riqueza, en que algunos con visiones anquilosadas no tienen en cuenta la contribución de los distintos sectores en la creación de riqueza y en la multiplicación del trabajo, plantearon varias fórmulas para modificar realidades sin tener en cuenta elementos básicos que hacen al desarrollo del país.

Volvemos al tema porque ahora no estamos solos en la preocupación del fin de la bonanza.  En una nota publicada esta semana por el diario “La Nación” de Buenos Aires, el conocido economista Andrés Oppenheimer, maneja la siguiente información: “¿Qué hizo que los economistas internacionales pasaran de repente del entusiasmo al nerviosismo sobre América latina?, le pregunté a Mauricio Cárdenas, coautor del estudio de Brookings. Cárdenas, ex ministro de Desarrollo Económico de Colombia, me dijo que hay crecientes indicios de que los factores externos que habían beneficiado a América latina pueden desaparecer, además de tendencias preocupantes dentro de la región”.

“China, cuya compra de materias primas se ha convertido en un motor principal del crecimiento de América del Sur, acaba de anunciar que disminuirá su meta anual de crecimiento del 10 por ciento al 7 por ciento en los próximos cinco años, algo que indudablemente causará una caída de la importación china de materias primas, explicó Cárdenas. Además, es posible que Estados Unidos aumente pronto las tasas de interés, algo que le restará capitales a América latina, agregó. Hay que ahorrar en la época de las vacas gordas", me dijo Cárdenas. "Estamos a tiempo, pero justo: es probable que veamos un cambio de las condiciones externas tan pronto como el año próximo."

Hasta aquí este fragmento del trabajo de Oppenheimer, al que le podemos agregar algunas opiniones más, sabiendo que para algunos uruguayos las mismas tienen un valor más que relativo, por provenir de un técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI), organización réproba, maldecida y defenestrada, mucho más allá de su desprestigio ganado en buena ley a raíz del sectarismo ideológico que lo llevó a no comprender que muchas de sus recetas de ajuste fueron “pócimas” terminales para muchos países que tuvieron en seguir a pie juntilla sus imposiciones.

Sin embargo ahora un documento interno del FMI titulado "Manejando la abundancia en América latina para evitar la crisis'', fechado el 7 del abril, comienza con un diagnóstico sombrío: afirma que la región está en una etapa de "doble viento a favor persistente, con riesgo de un fin abrupto". Explica que gran parte de la actual prosperidad de la región se basa en dos circunstancias externas extraordinarias -una abundante liquidez global, que resulta en una gran entrada de capitales a la región, y un aumento en los precios mundiales de las materias primas gracias a la demanda de China- que posiblemente no duren mucho.

"La intensidad inusual de estas condiciones externas favorables puede dar lugar a la acumulación de vulnerabilidades y a un mayor riesgo de una reversión repentina'', dice el estudio. "Las condiciones externas favorables pueden ocultar vulnerabilidades subyacentes en las cuentas fiscales, financieras y externas, así como generar posible complacencia y exuberancia. ‘‘Esto significa que muchos de los países de la región están gastando más de lo que deberían, tienen monedas sobrevaluadas y no se están preparando para el futuro. El documento interno del FMI advierte en su primera página que refleja la opinión de sus autores y no necesariamente la del FMI, pero su autor principal es Nicolás Eyzaguirre, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.

Un estudio aparte, publicado por la Brookings Institution y dado a conocer al inicio de las reuniones del FMI y el Banco Mundial, también refleja temores sobre el futuro de la región. El estudio de 80 páginas, titulado "Perspectivas económicas latinoamericanas", dice que "hoy, el recalentamiento y las presiones inflacionarias están en aumento, y muchos reguladores financieros se preguntan si el crédito doméstico ya no está creciendo de manera excesiva". Agrega que "un área de especial preocupación" en Brasil y en otros países de la región son los excesivos créditos bancarios a los consumidores, que posiblemente nunca sean pagados.

Tal vez las opiniones manejadas no sean de recibo para algunos integrantes de nuestra cópula gobernante, que primero mira el currículum del opinante y después de aceptarlo o no, tiene en cuenta o relativiza las informaciones u opiniones de un trabajo concreto. El camino a la crisis está empedrado de suspicacias y desprecios, decía un economista amigo que falleció hace algún tiempo que en un curso del ILPES, realizado en la Argentina, nos ilustró sobre las investigaciones realizadas en nuestro país en su tiempo, en el marco del Instituto de Economía, con la aplicación de distintos modelos, que – en su época – llegaron a la conclusión del que Uruguay era económicamente inviable.  Sin embargo el tiempo pasó, las condiciones internacionales se modificaron, los esquemas de producción también se modernizaron, desapareció la estancia cimarrona y los paramos se convirtieron en vergeles sojeros, con otras zonas en donde los árboles han multiplicado la riqueza y la “militancia” de ecologistas.

La crisis del primer mundo y en especial de los EEUU, determinó acciones que deprimieron los intereses que se le pagan al capital en el país del norte, el qué comenzó a buscar nuevos destinos, colocaciones más rendidoras, favoreciendo a los países emergentes.

Y desde allí, Uruguay, impulsado por un descomunal viento de cola comenzó a crecer y a mostrar otras problemáticas. Son casi ocho años de mejoría constante de nuestros índices, paralelamente a lo que se puede contabilizar una progresión salarial importante y una caída histórica del desempleo. Quebrando otros esquemas ideológicos, es en este período de bonanza, en donde se desmadra la delincuencia y hace crisis la inseguridad. Por supuesto que algunos no dan el brazo a torcer y fijan el inicio y la responsabilidad de la situación que hoy sufrimos en la crisis del 2002, cuando el país tocó fondo. Claro, que de seguir el fenómeno, no tendrán ya argumentos y reconocerán algún día, quizás,  que la situación es también producto de la debilidad del sistema, de las falencias de la educación, de la falta de incentivos de una juventud que todavía no ha encontrado un rumbo a su vida, comprendiendo que el camino en común y solidario.

Para nosotros no cabe duda que el día que podamos limpiar nuestras mentes de prejuicios y telarañas ideológicas, propias de un pasado vetusto que ya demostró su caducidad, el país podrá escapar hacia delante. De lo contrario, empantanados en la soberbia de la infalibilidad, nunca podremos encontrar los caminos para seguir adelante por nosotros mismos.

Siempre las soluciones las vamos a esperar a que lleguen desde afuera.

(*) Periodista.

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23 Noviembre 2010

Irlanda, el paraíso perdido

por Ross Douthat /The New York Times

NUEVA YORK.- Para un turista norteamericano criado con kitsch gaélico e imágenes de la película El hombre quieto, el paisaje de la Irlanda contemporánea resulta algo chocante. Si uno viaja en auto desde Dublín hasta la costa oeste, como hice yo hace dos meses, todavía encontrará las granjas con techo de paja, los desparejos muros de piedra y las plácidas ovejas que tradicionalmente aparecen en las postales.

Pero a la vuelta de cada colina verde hay una fila de minimansiones construidas casi en serie. Detrás de cada castillo en ruinas, una cascada de condominios. En las somnolientas aldeas de pescadores que se remontan a la época de Grace O'Malley, la Reina Pirata de Irlanda (fue la Sarah Palin del siglo XVI), la mitad de las casas cumplen con los requisitos de origen, pero el resto podría haber sido construido por los hermanos Toll [la mayor constructora de viviendas de lujo de Estados Unidos].

Es como si sólo existieran dos eras en la historia irlandesa: la Edad Media y la burbuja inmobiliaria. En realidad, no es una mala forma de pensar el siglo XX de Irlanda. La isla pasó década tras década aislada, premoderna y rural, y después, en unos pocos años, ¡bum, la modernidad!

Los irlandeses suelen decir que no tuvieron su década del 60 hasta que llegó la del 90, cuando la secularización y la revolución sexual finalmente empezaron en serio en un país que había sido uno de los más conservadores y católicos del mundo. Pero Irlanda se puso al día rápidamente: el cambio económico y social que demandó 50 años o más en muchos lugares se condensó en un único estallido revolucionario.

Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que todo el mundo quería adjudicarse el crédito de esa transformación.

Los conservadores partidarios del libre mercado acogieron el rápido crecimiento de Irlanda como un ejemplo de los milagros que pueden lograr el libre comercio, los recortes impositivos y la desregulación. (En 1990, Irlanda ocupaba casi el último lugar en la lista del PBI per cápita de las naciones de la Unión Europea. En 2005, estaba en el segundo puesto.)

Los progresistas y los secularistas insinuaron que Irlanda estaba floreciente porque, finalmente, se había escapado de las represoras garras de la Iglesia Católica, que mantenía los horizontes estrechos y las familias numerosas, y limitaba las oportunidades económicas de las mujeres. (Un trabajo académico sobre este tema, "Anticoncepción y el Tigre Celta", ganó la consideración de Malcolm Gladwell en las páginas de The New Yorker. )

La elite europea consideraba a Irlanda un modelo de los beneficios de la integración a la Unión Europea, ya que cuanto más estrechamente se ligaban los irlandeses a las instituciones continentales, con mayor rapidez crecía su PBI.

Ya nadie habla de todo eso. La burbuja inmobiliaria celta fue aún más inflada que la de Estados Unidos (muchas de esas mansiones están abandonadas, sin terminar), la industria bancaria celta hizo apuestas aún más temerarias, y las deudas de Irlanda -privada y pública- hacen que los problemas presupuestarios de Estados Unidos parezcan manejables en comparación.

La economía irlandesa está hoy en la mente de todo el mundo, pero eso se debe a que el gobierno acaba de verse obligado a pedirle un rescate a la Unión Europea, para que Irlanda no se convierta en el hilo verde que desteja toda la frazada europea.

Si el rescate cumple su función y la situación de Irlanda se estabiliza, la atención del mundo pasará a centrarse en el próximo país al borde del abismo de la Unión Europea, se trate de Portugal, España o Grecia (otra vez).

Pero cuando se recuerde la historia de la Gran Recesión, Irlanda ofrecerá la advertencia y la moraleja más poderosas. En ninguna parte fue más poderosa la imaginación de los utopistas y en ninguna parte sufrieron un revés más doloroso.

Para los utopistas del capitalismo, la experiencia irlandesa debería ser un recordatorio de que los booms más grandes pueden producir las caídas más estrepitosas, y de que la deuda y la ruina siempre siguen de cerca a la prosperidad y el crecimiento.

Para los utopistas del secularismo, la experiencia irlandesa debería ser un recordatorio de que el declive de una poderosa tradición religiosa puede generar decadencia además de liberación. ("Irlanda descubrió que la riqueza era un buen sustituto de su cultura tradicional", señaló Christopher Caldwell, pero agregó: "[Ahora] posiblemente estemos a punto de descubrir qué ocurre cuando un país tradicionalmente pobre vuelve a la pobreza sin su cultura").

Pero los utopistas de la integración europea son los que deberán aprender la lección más dura que ofrece el caso de Irlanda. Las amplias ondas expansivas que la crisis bancaria irlandesa irradió sobre el continente han reivindicado a los euroescépticos que alegaron que la Unión Europea se amplió con demasiada premura y que una sola moneda no podía albergar a tanta diversidad de naciones.

Y las peregrinaciones a Bruselas del gobierno irlandés para pedir limosna han reivindicado a los nacionalistas que temían que la unión económica pudiera significar, a la larga, sometimiento político. El yugo de la UE es más liviano que el yugo del Imperio Británico, pero Irlanda ha vuelto a tener, de todas maneras, una suerte de estatus de vasallaje.

En cuanto a los propios irlandeses, su idílica iniciación en el capitalismo global ha terminado, y ahora probablemente entiendan un poco mejor la naturaleza de la modernidad. A veces, la modernidad parece conceder todo lo que uno siempre ha deseado, y riquezas que superan la propia imaginación. Pero siempre hay que pagar por ello.

(*) Tomada del New York Times (Traducción de Mirta Rosenberg )


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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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