Qudará abierta el jueves 12 de noviembre, a las 19 horas.
El jueves 12, a las 19 horas, se realiza en el Museo Nacional de Artes Visuales del Parque Rodó, la primera exposición en el Uruguay del reconocido artista compatriota Carlos Grippo, radicado en Italia desde hace treinta años. Hace once años tiene su estudio ("vive y trabaja") en la ciudad de Venecia.
Grippo, nacido en Durazno en 1946. Estudia artes plásticas en la Escuela Nacional de Bellas Artes de la Universidad de la República.
En Italia colaboró en la producción grafica de Marino Marini y en obras de restauración en la ciudad de Venecia.
Forma parte del "Metropolismo", grupo de artistas plásticos italianos que investigan los efectos de la ‘telemática' (TV, computadora, informática, etc.) en lo cotidiano. Individualmente investiga estos aspectos en el ‘tiempo libre' (turismo, vacaciones, etc.), de la que se editaron cinco volúmenes sobre el tema.
Ha expuesto en Alemania, Argentina, Austria, Bélgica, España, Gran Bretaña, Holanda, Italia, Suiza y USA.
-¿Qué veremos en esta muestra?
-Las obras que se presentan pertenecen al tema de la Emigración. En este caso con la denominación "Nómades del bienestar". Son cinco obras de sesenta por sesenta y una de cincuenta por sesenta, en la técnica de témpera acrílica sobre tela.
-¿Porqué el tema de la emigración?
-Es el tema que he pintado siempre. Constante en toda mi carrera, que se inició luego de mi etapa en la Escuela de Bellas Artes, con mayor fuerza en Italia en donde he realizado la mayoría de las exposiciones.
-¿Dónde ha realizado exposiciones?
-Hoy mis cuadros están centralmente en la galería "Torcular" de Milán, con la cual he tenido por diez años un contrato de exclusividad. Pero paralelamente he realizado muestras en Suiza, (Galería "Ballens" de Lausana), en varias ciudades europeas, Roma, Madrid, Bruselas, Ámsterdam, Hamburgo, etc. También en Nueva York.
-¿Esta es su primera muestra en Uruguay?
-Si, en esta oportunidad presento un grupo pequeño de obras, seis, que traje en mi viaje desde Venecia y que por invitación del Director del Museo de Artes Visuales, puedo ahora mostrar al público de mi país.
-¿Estas obras son representativas de trabajo actual?
-Si, lo son. Son las de tamaño más pequeño porque las traje conmigo en el viaje. En general pinto en formatos mayores. Su temática está vinculada a una investigación hecha dentro de un grupo de pintores italianos, llamado "Metropolismo", reunidos al inicio de los años '80, con el propósito de profundizar la influencia de la informática, la telemática y los demás lenguajes virtuales en la vida real. En mi caso particular esta búsqueda la focalicé en el tiempo libre (o las vacaciones o el turismo) Las obras están acompañados en esta muestra por textos de diversos intelectuales europeos que, considero, ayudaron en mi búsqueda.
-¿Quiere mencionar alguno en especial?
-A varios me gustaría, pero en especial a Bonito Oliva, que desde nuestro trabajo por primera vez habló del pasaje de la democracia a la telecracia. Por telecracia entendía que el recurso a la espectacularidad en los mensajes de "Mass media" no forman sino qué "performan" (performance)
Constantin Costa-Gavras, referente del cine político y social, ha sido durante décadas un azote para las conciencias de Europa y América. Vuelve con Edén al Oeste, donde muestra el drama de la emigración, mientras aparece en su punto de mira la nueva "nobleza capitalista".
Por ROCÍO GARCÍA (*)
Cualquier parecido con hechos reales, personas vivas o muertas no es accidental, es deliberado". Esa frase figuraba al inicio de Z, el filme que abordó el asesinato del líder pacifista Grigoris Lambrakis durante la dictadura de los coroneles griegos. Han pasado 40 años y Constantin Costa-Gavras, el director de Z, que el cineasta François Truffaut ya calificó de "filme hermoso y, al mismo tiempo, útil", sigue persiguiendo sin descanso la realidad. ¿O es al revés? ¿Es la realidad la que persigue a este eterno cronista, a este hombre comprometido, de mirada valiente y clara ante las injusticias, una especie de conciencia social colectiva? "Nosotros contamos historias y las historias muestran el mundo. Muy rápidamente me di cuenta de que el explosivo más poderoso era la injusticia y la impotencia o la incapacidad para reaccionar frente a esa injusticia. Eso es lo que lleva al terrorismo, a todas las formas de terrorismo". Es temprano por la mañana y Costa-Gavras, nacido en Atenas hace 76 años y afincado en Francia desde muy joven, está en su casa de París, en pleno barrio latino, frente a la Sorbona. Las dudas en el patio que uno encuentra desde la calle sobre hacia dónde dirigir los pasos se desvanecen rápidamente cuando, antes de hacer sonar ningún timbre, se abre a lo lejos la puerta de la vivienda y aparece un sonriente y amable Costa-Gavras. Claramente, ha estado atento a los ruidos de la entrada, a pesar de que la cita se ha adelantado unos minutos.
"¿La denuncia de mi cine? A mí, la palabra denuncia me interesa, pero yo prefiero utilizar la de mostrar. A mí, más que denunciar, me gusta mostrar para que la gente mire. Luego, si uno denuncia o no es otra cosa. Es el público quien tiene que decidir, yo sólo le muestro la realidad a través de imágenes", asegura Gavras, mientras al fondo, desde unos grandes ventanales que dan a un jardín trasero, se oyen risas que proceden de alguna escuela infantil cercana. Muchos libros, bellas pinturas, dos o tres ramos de flores sencillos y un mobiliario cálido y confortable hacen de este lugar el sitio ideal para conversar con el hombre que denunció los métodos estalinistas en La confesión; relató la acción de la guerrilla tupamara de Uruguay en Estado de sitio; mostró la colaboración estadounidense en el golpe de Pinochet en Missing; habló del conflicto entre israelíes y palestinos en Hanna K, indagó en la culpa y el nazismo en La caja de música o hurgó en el silencio cómplice del Vaticano ante el Holocausto en Amen. Ahora ha puesto su mirada en los sin papeles, no sólo en la tragedia de las miles de personas que llegan a diario a las costas europeas en busca de una vida mejor, sino también en todos aquellos emigrantes instalados ya en nuestras ciudades, con trabajo pero sin derechos, y que viven con un miedo constante de que les manden de vuelta a sus países. Edén al Oeste, que mañana se proyectará en la Mostra de Valencia, donde participa en la sección oficial a concurso y que se estrena en España el próximo viernes día 23, está protagonizada por Riccardo Scamarcio, con guión del propio Gavras y de Jean-Claude Grumberg.
Es el viaje de la Odisea. A semejanza de Ulises, Elías, el personaje protagonista, cruza el Mediterráneo, luchando contra tormentas y tribulaciones y enfrentándose a mitos y monstruos de ahora. Ulises buscaba el camino de vuelta a casa. Elías va en busca de un sueño y una magia: la ciudad de París. Con apenas diálogos, Edén al Oeste narra la aventura de este hombre sin nacionalidad que recorre países y atraviesa mares, que tiene encuentros fortuitos con una turista británica, un matrimonio griego, unos camioneros alemanes o una gran dama francesa, en lo que se convierte en todo un retrato de la sociedad europea a través de ese personaje. "Quiero mostrar que antes que nada los emigrantes son hombres y mujeres. No queremos saber su nacionalidad porque son eso, hombres. Si hubiera puesto una nacionalidad a Elías, ya uno especularía y la vincularía con determinada problemática social o política concreta. Lo importante en Edén al Oeste es sólo el hombre, independientemente de dónde nace o de dónde viene", explica su realizador.
París es el sueño de Elías. También lo fue del joven Costa-Gavras. Aunque Edén al Oeste no es autobiográfica, sí que hay mucho de la experiencia personal de este realizador. "Es una aventura que conozco bien", asegura. Nació en Atenas en 1933 y su padre participó de manera activa en la resistencia contra la invasión de los alemanes en 1941. "Recuerdo a los muertos que recogíamos asesinados por los nazis, el frío y el hambre. Mi padre nos envió a un pequeño pueblo y aquello fue la libertad. No había alemanes y conocí la vida del campesino, su pragmatismo, cómo guardaban el aceite necesario para el año, también el trigo o la leña. Cómo vigilaban a las cabras y se fijaban en las veces que el macho iba a ver a la hembra para calcular luego la leche y la carne que tendrían para sobrevivir. Recuerdo también las largas misas ortodoxas de tres horas en las que había que estar de pie, con los chicos y chicas separados, y los barbudos griegos, los resistentes, a los que admirábamos muchísimo". Ante la imposibilidad del joven Gavras de proseguir sus estudios en Grecia por sus antecedentes familiares -se necesitaba un certificado de buena conducta-, abandonó su país en 1952 y se trasladó a la capital francesa.
"París era el lugar mágico donde uno podía en
contrar todo, esas estatuas griegas del Louvre que yo veía en los libros, aquí estaban las cosas que a mí me interesaban, la literatura, los estudios. En aquella época, el Estado griego regalaba billetes a los jóvenes para ir a Alemania, Australia o América para enriquecerse. Yo lo que quería era estudiar. A pesar de todo fue doloroso al principio. Viví en París como extranjero, sin conocer a nadie, ni sus costumbres ni su lengua. Se produce una ruptura total con la familia, con los amigos, no teníamos muchos recursos económicos...". Gavras se detiene un segundo en su reflexión, como temiendo que el interlocutor pueda llegar a pensar o a comparar lo que está narrando con la situación que viven los sin papeles ahora en Europa. Y se explica: "En aquella época era más fácil venirse a París. Encontrabas trabajo con facilidad. Yo vine a la universidad, a la Sorbona, y en el centro de estudios había una lista enorme con puestos de trabajo, desde lavar coches, cuidar niños... Había trabajo suficiente para poder estudiar y sobrevivir al mismo tiempo".
PREGUNTA. ¿Qué le ha llevado en este momento de su carrera a fijarse en la tragedia de los sin papeles?
RESPUESTA. Lo primero de todo, yo no hablo de carrera porque un director en realidad no hace carrera. La carrera es para los políticos, los militares, los diplomáticos. Nosotros sólo hacemos películas y nunca sabemos cuándo va a llegar la siguiente. De una película a otra un realizador puede desaparecer si las cosas no van bien. Hacemos películas, no carreras.
P. ¿Cada vez es más difícil entonces hacer cine?
R. Sí, sin ninguna duda.
P. ¿Incluso para un cineasta como usted?
R. Es complicado cuando queremos tratar ciertos temas. Para las comedias, las películas de acción o los thrillers no hay problemas, uno siempre encuentra dinero. Las televisiones que están detrás de muchos de nuestros títulos aquí en Francia, y en España probablemente también, aplican la filosofía del señor Le Lay [ex responsable de la primera cadena de la televisión francesa], que decía que ellos hacen cine para preparar a sus espectadores para comprar coca-colas y no los pueden enfrentar a temas demasiado complicados. Como cada día hay más y más cadenas de televisión, la calidad está bajando.
P. Volviendo a la pregunta de antes, ¿qué le ha llevado a poner su mirada hoy en los emigrantes?
R. En París hay unas 400.000 personas sin papeles que están trabajando, que tienen familias, que llevan una vida normal. Para hacer Edén al Oeste yo me entrevisté con algunos de ellos. Una señora latinoamericana me contó que para llegar a su trabajo tenía que caminar una hora diaria de ida y otra de vuelta, que no se subía ni al metro ni al autobús porque allí hay controles policiales permanentes. "¿Y cuando llueve?", le pregunté. "Cojo un paraguas", me contestó. Y me lo dijo con una sonrisa de oreja a oreja. A los emigrantes se les presenta muchas veces como una molestia, y discursos en Francia como los de Le Pen van generando un miedo contra ellos. El hecho de recibir a alguien de fuera siempre es positivo, nunca es negativo. Con Edén al Oeste he querido mostrar que los emigrantes, los sin papeles, son gente como cualquiera de nosotros, son personas luminosas, que tienen luz propia.
P. ¿Cree entonces que ahora hay más miedo en Europa hacia la emigración?
R. Más que nunca, porque nos los presentan como si fueran una masa de gente que llega, como si fuera una invasión, nunca nos los presentan como individuos, nunca como una sola persona con sus problemas. Lo que está claro es que uno se identifica más fácilmente con una persona que con miles. Ese miedo también responde a una realidad, porque Europa tiene problemas económicos y no puede recibir a todo el mundo. Michel Rocard dijo una vez que Europa no podría recibir todas las miserias del mundo, pero que Francia debería recibir una parte de ellas. Ésa es la verdad. Ahora se suele recordar la primera parte de la frase, pero nunca la segunda, cuando la realidad está ahí, en la que cada país tiene que asumir una parte, según sus posibilidades económicas o sociales.
Habla pausado y sonríe en muchas ocasiones. Sentado en el sofá, se incorpora y se adelanta cuando quiere que sus reflexiones lleguen claro. No tiene Costa-Gavras una buena opinión sobre la política europea. Dice que la conciencia la lavan enviando dinero a dictadores africanos, un dinero que, en muchas ocasiones, va a parar a cuentas en Suiza o paraísos fiscales. "El drama europeo es que no hay una filosofía política, no hay una política única, al contrario que en la línea económica que funciona bastante bien. Tampoco la política cultural se ha desarrollado".
Todavía quedan muchos temas en la recámara de este retratista de las miserias y las injusticias, pero hay uno que le tienta especialmente. "El capitalismo, esa pasión por el dinero. Dinero, dinero, tener más coches y más grandes, una casa en el campo, piscina, eso es lo que mueve hoy al mundo. En el pasado hice una película, Consejo de familia, que creo que no me salió bien del todo porque lo que yo quería era mostrar que ahora la sociedad piensa más en la cantidad que en la calidad de la vida. ¿Y dónde está esa calidad? En las relaciones, en el amor, en el humor, en cómo recibimos al extraño. Es aquí donde Europa puede representar un papel importante y es lo que yo les reprocho a los dirigentes y políticos europeos. Europa ha vivido todo lo peor, las masacres, las guerras más terribles, junto a lo más maravilloso, el arte, la filosofía, la literatura. ¿Y qué hacemos ahora que estamos juntos en la Unión Europea? Hablar de economía, ver dónde se gana más dinero. Cuando cayó el muro de Berlín pensamos que por fin el mundo iba a ser diferente, pero no, es peor. ¿Qué le estamos diciendo a la juventud sobre la necesidad de crear un mundo mejor? Que todo, el medio ambiente, el paro, la economía, que todo es peor, que no hay esperanza. No proponemos una vida mejor, sólo que cada vez vamos hacia un mundo más oscuro".
Se interesa por la política española, por Zapatero, también está al tanto de la pensión millonaria y vitalicia de la que va a disfrutar el ex directivo del BBVA José Ignacio Gorigolzarri. "Es inaceptable cuando hay gente que tiene que vivir con 400 euros. Tengo la sensación de que estamos echando marcha atrás, de que volvemos a los años previos a la Revolución Francesa, en los que una minoría, la nobleza, lo tenía todo. Hoy parece que estamos reviviendo aquello, hay una mayoría de gente que es la que hace todo el trabajo, que es la que permite que la sociedad siga funcionando, frente a los capitalistas que son la nueva nobleza. Necesitamos otra revolución, sin sangre, para cambiar esta situación".
Se entusiasma con Obama -"su elección es algo formidable, no sólo para Estados Unidos, sino para el resto del mundo"-, aunque no oculta sus temores. "Es el político más moderno, el que se ha preocupado por todos los temas, ha tocado las cosas que verdaderamente interesan a la gente, con un enfoque positivo y sin demagogias. Pero igual que Obama ha conseguido ganarse a los estadounidenses, no lo ha hecho en Washington, que es donde está el verdadero poder. Me temo que acabe siendo aplastado por Washington". Y también aborda el espinoso y delicado tema Polanski: "Lo que sucedió en su día es algo inaceptable que hay que condenar, pero ya han pasado 30 años y los delitos prescriben. Hoy esa mujer, la víctima, ha retirado la denuncia y ha habido acuerdo. Polanski tiene casa en Suiza y va muy a menudo. ¿Por qué ahora las autoridades suizas detienen a Polanski? ¿No será que quieren mejorar su imagen internacional, después de que se haya demostrado que guardan dinero robado, riquezas de todos los dictadores del mundo?".
No le importa que le recuerden como el director de Z -"una vez comiendo con Orson Welles me habló de ello y yo le dije que sí, pero que a él le pasaba igual con Ciudadano Kane, terminamos riendo"- y habla con devoción del cine europeo. Tiene en un rincón las películas que le han enviado de la Academia de Cine Europeo para la votación de los premios del próximo mes de diciembre y asegura haberse topado con auténticos tesoros. "El cine en Estados Unidos está perdiendo terreno en cuanto a la calidad y contenido, se ha convertido un poco como el fútbol, un mero espectáculo. En cambio, en Europa hay un deseo y una voluntad de hacer cosas grandes".
Aún se oyen los gritos lejanos de los niños en la escuela. Costa-Gavras sale de nuevo hasta la puerta para la despedida. En el patio de la casa descansa un triciclo. La vida está ahí.
-
Edén al Oeste se presenta en la XXX Mostra de Valencia, en la que participará en la sección oficial a concurso, y se estrena en España el viernes 23 de octubre.
Aleksey Igudesman & Sebastian Gürtler, músico austríacos al frente de una orquesta de ese país interpretan la obra "Uruguay", que es de autoría de ellos mismos.
Postales de la avenida más famosa en la capital francesa; desde el Arco del Triunfo hasta las tiendas exclusivas y los vecinos célebres, un recorrido cuadra por cuadra
Por Pierre Dumas (*)
Foto: Carlos Santiago
PARIS.- Ingrid Bergman y Humphrey Bogart felices, dejando atrás el Arco del Triunfo mientras suena la Marsellesa . Sacha Guitry, encarnando para el cine a un maestro que cuenta la historia de los Champs-Elysées desde 1617 hasta 1938, con su estela de asesinatos, favoritas de los reyes y terror revolucionario. Una pegadiza canción de Joe Dassin, que corea Aux Champs-Elysées... . Miles de personas en las calles, celebrando la liberación de París en 1944. Y otros tantos miles celebrando, hace exactamente veinte años, el bicentenario de la Revolución Francesa. Instantáneas de una avenida de París que durante siglos fue testigo y protagonista.
Su trazado, de casi dos mil metros, va desde el Arco del Triunfo, levantado por Napoleón para celebrar la victoria en Austerlitz, hasta la Place de la Concorde, pacífico nombre elegido con el fin de atenuar los sangrientos recuerdos de la época en que aquí se levantaba la guillotina. Hoy, la avenida de los Champs-Elysées es la más conocida de París (los parisienses dirían que es la más conocida del mundo) y se enorgullece de su carácter ecléctico: fue el escenario de las celebraciones populares por el Mundial de Fútbol de 1998; es la elegida para sus compras por turistas de todas partes del mundo; atesora el recuerdo de notables personajes que vivieron en sus edificios; y entre una cosa y otra sigue decidida a hacerle honor a su nombre, a aquellos Campos Elíseos que los antiguos prometían, como un paraíso, a los virtuosos.
La Place de l´Etoile
Las fotografías aéreas revelan con maestría la forma de estrella de la plaza donde se levanta el Arco de Triunfo, y de donde parten radialmente doce grandes avenidas: Marceau, Iéna, Kléber, Victor Hugo, Foch, de la Grande Armée, Carnot, McMahon, Wagran, Hoch, Friedland... y los Champs-Elysées. Aquí está la estación Charles de Gaulle-Etoile, donde se cruzan en un laberinto subterráneo las líneas 1, 2 y 6 del metro y el RER (Red Expreso Regional, que va hasta las afueras): no es raro ver a los turistas llegar aquí directo desde el aeropuerto, arrastrando valijas y mirando extasiados la larga hilera de árboles, terrazas de cafés y luces que jalonan la avenida. La foto del millón es ponerse en medio de la avenida con el Arco del Triunfo como telón... Quienes se alojan en los hoteles cercanos tienen (además de un buen poder adquisitivo) un vecino ilustre: en el cercano Palacio del Elíseo, construido en el siglo XVIII para Madame de Pompadour, amante de Luis XV, se encuentra la residencia del presidente de Francia. No es mucho el camino que tiene que hacer, entonces, cada 14 de julio para el desfile oficial que recorre la avenida...
Los audaces que se animan a manejar en el centro de París tienen también su bautismo de fuego si se lanzan a buscar su rumbo en torno de la Place de l´Etoile: es toda una aventura rodear el Arco de Triunfo y encontrarse con una avenida tras otra, en un río de autos que van en todas direcciones. Quien dude, podrá probar algo de la impaciencia de un parisiense al volante. Pero probablemente, sorteando autos no tenga ni tiempo de imaginar que tal vez en el vehículo de al lado viaja alguna estrella del cine francés, un magnate del petróleo árabe o algún noble europeo, habitués de la fascinante avenida donde se oyen todos los idiomas del mundo. Sin duda, el aire popular de otros tiempos está cada vez más lejos de los Champs-Elysées actuales, de la mano de los precios astronómicos: en lo mejor de la crisis financiera que se desencadenó el año pasado, sus habitantes y visitantes habituales parecían los menos afectados por los vaivenes económico-bursátiles.
Shopping y tradición
La rubicunda María de Médicis, última mujer de Enrique IV, decidió hacer abrir la calle para poder pasear en su coche, desafiando la fama de zona peligrosa que la acompañaba en el siglo XVI. Los Campos Elíseos de aquel entonces eran verdaderamente campos... Con el tiempo, el paisajista André Le Notre plantó una doble hilera de castaños sobre este camino de la reina , y en tiempos de Napoleón la calzada fue levantada para permitir el paso de los carruajes. En ese siglo, los Champs-Elysées concentraron todo lo relacionado con el comercio de caballos en París, en un desordenado vaivén de animales y accesorios. Hasta que intervino el barón de Haussmann y París dejó de ser una ciudad de resabios medievales con laberínticas callecitas para convertirse en una capital de avenidas majestuosas a la altura de las pretensiones de grandeza que la distinguen hasta hoy.
Los Champs-Elysées también cambiaron, y empezaron a sumarse los cafés de lujo, las embajadas, las grandes tiendas. Actualmente, para existir, hay que tener una sede a la sombra del Arco de Triunfo. Lo saben desde McDonald´s hasta Disney, desde Virgin hasta Sephora, que tienen aquí sus locales insignia, junto a muchos otros que rivalizan por un lugar en la atención de los transeúntes (sobre todo las tentaciones de la mesa: de un lado y otro de la avenida, cerca del Arco del Triunfo, se pasa de La Pomme de Pain a La Brioche Dorée, del bistro Romain a Ladurée, de Paul a Fouquete_SSRqs y otras pastelerías o restaurantes tentadores). Hay algunas condiciones: McDo , por ejemplo, tuvo que limitar el tamaño de sus arcos dorados en el frente después de la última gran reforma y embellecimiento de la avenida, en los años 80, cuando Jacques Chirac aspiraba a conquistar la presidencia francesa partiendo de la alcaldía de París. Además, los tiempos cambian: la nueva prohibición de fumar en lugares públicos multiplicó las mesas de café en las calles, las animadas terrasses , sobre los Champs-Elysées y las principales avenidas de París. También hay cines y teatros, preludio de los grandes centros de exposición del Petit y Grand Palais, y sobre todo las casas de moda y prêt-à-porter, cuyas vidrieras atraen tanto la atención de los visitantes como las casas históricas que, a un lado y otro del paseo más bello del mundo, proponen también una mirada hacia el rico pasado de París como capital de arte y cultura.
(*) LA NACION
Placas, números y personajes
Bajando casa a casa los Champs-Elysées, se puede tener un variado pantallazo de la historia de París. Por las dudas, no hay que dejarse engañar por la numeración, que no corresponde a la división en cientos de metros que expresan las cuadras argentinas: por eso números pocos distanciados pueden obligar a caminar un buen trecho. Para empezar, la avenida no tiene un número 1, pero antiguamente esa dirección existía y era la del empresario de origen español Joseph Oller (hoy sepultado en el Père-Lachaise), que pasó a la historia por haber fundado el Moulin Rouge. Vivía cerca de uno de los grandes rivales modernos de su cabaret: el Lido, famoso por sus bailarinas y espectáculos musicales. Oller no era el único famoso de la avenida: en el 140 vivieron la poeta Anna de Noailles y su familia; a pocos metros está también la casa donde vivió el explorador Henri de La Vaulx, uno de los fundadores de la Federación Aeronáutica Internacional y autor de un fascinante Viaje a la Patagonia , publicado en 1901. Otro pionero de los viajes aéreos, el brasileño Alberto-Santos Dumont, fue residente de la cuadra, muy cerca del Aviation Club francés.
Los vecinos célebres no quedan ahí: en el N° 82 (en un edificio que ya no existe) vivió Sarah Bernhardt, la célebre Berma proustiana; Clark Gable solía alojarse en el antiguo Hotel Claridge, y el Hotel Astoria (donde hoy está el Drugstore Publicis) vio el paso del general Eisenhower, cuando allí funcionaba el cuartel general aliado en tiempos de la Segunda Guerra Mundial (después de la Liberación, uno de los primeros restaurantes americanos en París abrió en el número 123 de la avenida). Tras la desaparición del hotel Astoria, el complejo fue abierto en 1958 como Drugstore Champs-Elysées, el punto de reunión preferido de los jóvenes de los 60 y el único abierto toda la noche (lo recuerda La bande du drugstore , una película de François Armanet). En 2004, Alain Delon fue el anfitrión de lujo de su reapertura. Su modernidad atrae, pero no puede rivalizar con la distinción de uno de los edificios más bellos de Champs-Elysées, de la vereda de enfrente: la elegantísima Maison Guerlain (naturalmente, uno de sus perfumes se llama Champs-Elysées).
Alternativas low cost
En estos tiempos de euros y tasas de cambio desfavorables, cualquier precio en París es caro. Pero para quien sabe buscar -y encontrar- hay muchas opciones gratis en la capital francesa, tanto para sus habitantes como para los turistas. Para descubrir estos secretos gasoleros, sin embargo, hay que hacer una última compra: la guía del Paris Vraiment Gratis (El París verdaderamente gratis), por Valérie Appert, Editions Parigramme, www.parigramme.com . Cuesta 6 euros y es la puerta de entrada a muchos consejos tanto para disfrutar de la buena vida como para conocer la ciudad desde otra óptica. Por ejemplo, para conseguir un nuevo look en la capital de la belleza, las sesiones de maquillaje en los stands de las Galerías Lafayette son sin cargo.
Para recorrer la ciudad de otra manera, se puede participar gratuitamente del gran paseo en roller que se organiza cada viernes (sale a las 22 desde Montparnasse, dura tres horas y recorre unos 25 kilómetros). También hay muchas opciones para los chicos (la Granja de París en Vincennes, por ejemplo), para practicar deportes, iniciarse en actividades tan distintas como jardinería o tomar clases de física, sin olvidar la posibilidad de asistir a conciertos y visitar monumentos como Notre Dame de París. Hasta se ofrecen trucos para comer un cous cous gratis el sábado por la noche (en el Tribal Café, en el 10º Arrondissement) y catar vinos sin tener que pagar un centavo.
Tratar de lograr algún insumo cultural, informativo o, tan siquiera, medianamente entretenido en la televisión abierta uruguaya, es misión prácticamente imposible. Quienes tenemos la suerte de tener una casa de fin de semana en la zona balnearia y habitualmente vivimos en Montevideo, nos enfrentamos a una situación que nos modifica las costumbres como tele espectadores que somos. En la ciudad podemos, al tener sistema por cable, un cúmulo de propuestas mayor y de distinto tipo, especialmente películas, que sirven para llenar muy "relativamente" nuestros momentos de ocio y de descanso.
Sin embargo, en la zona balnearia, donde recibimos solamente las señales de la TV abierta, nos hemos dado cuenta que este maravilloso medio de comunicación es absolutamente prescindible, sin profundizar el análisis sobre el papel que podrían jugar en diversos órdenes de la vida nacional. Los tres canales privados, lamentablemente, muestran a quién lo quiera ver que no realizan inversión alguna en su programación, llenando horas y horas de aburrimiento con locutores sentados frente a las cámaras, algunos con un humor "tinellisado", y otros programas específicos de producción propia en que, es evidente, que el espacio es contratado y que en general no tienen el más mínimo interés para el público en general. Los únicos que sobresalen de esa medianidad abrumadora son algunos programas periodísticos de opinión cuyo esquema, por repetido, tiende también a banalizarse.
La chatura y la tontería es el denominador común, ello mechado con flashes informativos, en que la TV siempre va detrás de las noticias que dan las emisoras de radio y en una cantidad de ocasiones de la propia prensa escrita que sigue creando la "agenda". Muchas veces enfrentarse al noticiero central de un canal es ver imágenes muy parciales (o no) de informaciones que generalmente ya se conocen, tomadas después que los hechos ocurrieron y que, por lo tanto, no tienen oportunidad periodística. Cuando aparece una película de ficción, ésta es elegida sin ningún criterio artístico ni de otra puntualidad expresiva. Lo lógico es suponer que las gerencias de programación buscan materiales baratos o quizás gratuitos, para achicar presupuestos. Se acabaron los ciclos artísticos, apareciendo los vergonzantes y vetustos ejemplos del cine de Porcel y Olmedo o las películas de Cantinflas.
¿Me gustaría saber que señal reciben en sus casas los ejecutivos de los canales? Pienso que, seguramente, no las que emiten los canales que ellos dirigen. Estimo además que les prohibirán a sus hijos, por una razón de salud mental, enfrentarse a la programación de los canales que ellos mismos dirigen.
El canal oficial tampoco se salva de caer en esta bolsa de mediocridad, porque allí tampoco se explotan todas las virtudes de comunicación que tiene ese maravilloso medio que es la TV. También se reitera repetidamente y de forma poco televisiva (locutores plantados delante de las cámaras) noticias sin trabajar, telegráficas y programas de opinión fuera de contexto, que, en muchas ocasiones los periodistas se colocan en posición de ser las figuras descollantes de la emisión, cuando el tema es al revés. El ejemplo contrario y aleccionante, nos parece, se verifica en varios programas periodísticos del canal "Todo Noticias" argentino, es en ese sentido aleccionante.
Por supuesto que no le pidamos a la emisora oficial que trasmita por sus pantallas las representaciones que se realizan en el propio SODRE, como conciertos, espectáculos de ballet, ciclos del cine... Parecería que le única expresión cultural que trasciende en alguna oportunidad es el carnaval, como ocurrió en el canal de la Intendencia, que al comienzo de sus emisiones por cable sorprendió por la gran cantidad de producciones nacionales y de nivel que realizaba. Un día cambió la dirección y claro, había que hacer trascender "lo popular", poniendo su programación al servicio de murgas, parodistas, lubolos, etc. Resultado, la audiencia de ese canal se redujo de manera abismal.
En todo este panorama depresivo hace alguna semana reapareció el programa de Marcelo Tinelli. Un muy lamentable ejemplo de trivialización de la cultura y de la política, que no solo logró el primer lugar en los ratings argentinos sino que se trasladó a los uruguayos, donde ganó horarios centrales de trasmisión, no solo el programa o fragmentos del mismo, sino también las resultantes en los programas de chismes y enfrentamientos entre las vedettes, generalmente lamentables en su trivialidad. Claro, algunos dirán, es el espectáculo televisivo que consumen los uruguayos. Pero, nos preguntamos: ¿Alguien se ha detenido en los valores negativos que del mismo se desprenden?
La cuestión a llegado hasta tal punto que muchos personajes de la TV uruguaya son los que han aparecido en la TV argentina, catapultados por el programa de Tinelli y no justamente por sus cualidades artísticas.
Hasta hoy no recordamos (claro que no somos espectadores consuetudinarios de esa programación) que en algún programa del locutor argentino, hoy devenido en "hombre fuerte" en su país, apareciera algún personaje de la cultura, entroncando realmente en el ser argentino o uruguayo. Siempre el mismo y mediocre esquema en una competencia por el ratings. Golpes bajos, mediocridad y tontería revestida de "glamour". Por supuesto que cada empresa tiene el derecho de armar su programación con entera libertad, pero los propietarios de las ondas que son del pueblo uruguayo, obviamente, también tenemos el derecho de exigir (a través de los organismos adecuados que estudian el tema) contrapartidas adecuadas a las grandes necesidades nacionales.
En más de una oportunidad hemos analizado la situación de estas empresas de la TV nacional que, en el régimen abierto, ni siquiera han logrado exhibir la gran pasión de todos que es el fútbol, que usufructúan ondas del Estado, con las que obtienen ganancias de diverso porte. Ese deporte, así como el basquetbol, son exclusivos de un canal cable que compró derechos y que hace y deshace, pero al que solo tienen acceso los que pagan la cuota de pantalla. Actualmente, debemos señalarlo como algo positivo, existe un proyecto del Ministerio de Educación y Cultura para establecer una "cuota pantalla" con la que los canales deberían contribuir por el usufructo de las ondas. Pero, lo sabemos, la aplicación de un mecanismo de ese tipo - como existe en España, por ejemplo - exige de la existencia de un organismo especializado que tenga en sus manos las políticas a aplicar y el control de las mismas.
Allí, para ir a un país con cercanía cultural al nuestro, los medios audiovisuales tienen estrictas contrapartidas que cumplir. Programas de diversa índole, música nacional, defensa de valores como los del multiracismo, de la integración de la mujer a la sociedad, de la elevación cultural, etc. Y todo realizado con calidad profesional para que esos programas no sean un relleno aburrido que lleve al teleespectador a buscar otra opción.
Pero en Uruguay todavía nada de ello ha sido posible. La TV abierta es una especie de "agujero negro", que resta en lugar de sumar, que no tiene una función real en nuestra sociedad y sobre la cual los uruguayos debemos discutir y profundizar. Porque además no es una TV que se abra a la libertad: una demostración de ello es haberse negado a propalar el cuasi tonto e inofensivo aviso que abogaba por la igualdad de las opciones sexuales.
Y para colmo, estas empresas, este monopolio que explota la TV por cable, es el favorecido por el gobierno para integrar junto a ANTEL el llamado Plan Cardales que puede tener como resultados indeseables una programación muy poco atractiva que lo haga fracasar y, en segundo lugar, una detención de las inversiones de las empresas que han convertido al sector de las comunicaciones en uno de los más pujantes del país y que ha tenido un desarrollo espectacular.
(*) Periodista. (Nota publicada en Bitácora, el domingo 24 de mayo)
El breve día en que conocí a Mario Benedetti, era de noche. Lo vi entonces como el hombre bueno, generoso y empeñado en el afán de ser alegre que siempre fue. Nos abrazamos. El me abrazaba tímido y suave. Como si no quisiera lastimar, como si no estuviera seguro de cuán querido podía ser. Debia tener entonces más de setenta y cinco años, se le notaban.
Tuvo una vida llena de cansancios. Y con ellos andaba por el mundo, escribiendo canciones. Perseguido, lastimado, sonriente. Qué manera de sonreír, la suya. Podía ser como él como una mujer desnuda y en lo oscuro, su sonrisa, desbaratando la muerte. Esta bárbara incansable, a la que no vamos a acostumbrarnos nunca, le llega a una edad en que algunos dirían que ya no sorprende.
Pero la muerte lastima y sorprende siempre. Como la vida. Mario Benedetti lo sabía bien y bien lo dijo. Por eso fue tan querido, sigue siendo. Yo le agradezco muchas cosas, pero más que ninguna el día, de noche, en que lo conocí entre tanta gente y fue conmigo tan generoso como la claridad con que miraba.*
Nombre: Carlos Santiago.
Fecha de Nacimiento: olvidada
Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas"
Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo.
En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo.
También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)