Categoría: Mi tarea
13 Junio 2010

Una convocatoria que concretó un gran homenaje para el 4 de junio de 2012
El 4 de junio quedó instituído como fecha para el festejo anual del diario Época. La propuessta , aceptada por todos los presentes en la cena realizada el miercoles pasado en el Tasende, fue realizada por el periodista Manrique Salvarrey, qué envió un mensaje desde Buenos Aires, sentando las bases para una gran conmemoración cuando se cumpla el medio siglo del diario de la izquierda uruguaya que marcó toda una epoca en la lucha por la libertad y en contra del despotismo que crecía en el país. Además del mensaje reseñado hubo otro de Gutemberg Charquero, desde Malmo (Suecia), quién se adhirió desde la distancia a la conmemoración. También el escritor Eduardo Galeano, que fuera director del diario, envió un saludo a los presentes, disculpando su ausencia en obligaciones contraída anteriormente.
En la fotografía, entre otros sentados, el contador (ministro del Tribunal de Cuentas) Ariel Alvarez, el crítico Jorge Pigñataro, Jorge Rodriguez. el doctor José Díaz (ex legislador y Ministro del Interior) e Ivonne Bellusci, esposa de Ruocco. Parados: Carlos Santiago, Erasmo Fried (sub Jefe de Deportes), Garabet Arakeliam (columnista), el crítico de arte Nelson Di Maggio, quién hiciera sus "primeras armas" en Ëpoca, la señora Mabel López, el profesor Rafael Bayse, Héctor "Pirito" Charquero , Ernesto Dagnino (Maneco), América Sanromá y Angelito Ruocco (Jefe de la histórica sección Deportes de Época) Todo un grupo de periodistas y colaboradores dispuestos a emprender otra patriada como la de Época.
El músico Aharonian que estuvo también presente, no es que esté debajo de la mesa, sino que todavía no se había hecho presente.
servido por Carlos
sin comentarios
compártelo
5 Agosto 2008
Jorge Elías (*)
Era un sábado de octubre de 1974. De noche. Un taxi recorría cansinamente el centro de San Miguel de Tucumán, capital de la provincia de Tucumán, al noroeste de la Argentina. Dos sujetos le hicieron señas al chofer para que se detuviera cerca de las calles Junín y San Martín; querían asaltarlo.
No sabían que el chofer era un oficial retirado del Ejército y que, por ello, portaba un arma. La desenfundó. En el tiroteo, uno terminó herido en un ojo y el otro se rindió. La policía provincial comprobó que no se trataba de delincuentes comunes, sino de policías federales que, al parecer, procuraban apropiarse del vehículo (móvil, en su jerga) para realizar un operativo. Ilegal, obviamente.
El diario El Pueblo, de San Miguel de Tucumán, consignó los hechos en su edición del día siguiente y, asimismo, reprodujo el parte de prensa de la policía.
“Esa noche, a la una de la mañana del lunes en realidad, una bomba destruía el frente de nuestro diario y dañaba prácticamente todos los vidrios y los frentes de media cuadra”, me dijo su entonces director, José Ignacio García Hamilton, tucumano ilustre que ha sabido plasmar en biografías noveladas las vidas de próceres latinoamericanos como Juan Bautista Alberdi (Vida de un ausente), Domingo Faustino Sarmiento (Cuyano alborotador), José de San Martín (Don José) y Simón Bolívar (Simón).
En la comisaría, mientras radicaba la denuncia, García Hamilton notó con sorpresa y decepción cierta “displicencia y desinterés” del jefe de turno.
Tres décadas después de aquel incidente, nunca antes revelado, concluyó: “Con nuestra mentalidad educada en el Estado de Derecho no podíamos entender ni darnos cuenta de lo que luego de algunos años todo el país tuvo trágica evidencia: el Estado empezaba a convertirse en terrorista con la complicidad o la anuencia de otras áreas de la misma administración”.
Abogado, periodista, historiador, doctor en derecho y en ciencias sociales, profesor universitario y conferencista en ámbitos académicos nacionales e internacionales, García Hamilton ha escrito Los orígenes de nuestra cultura autoritaria (e improductiva), reeditado en España con el título El autoritarismo hispanoamericano y la improductividad. No era un amateur.
Desde un auto, ráfagas de ametralladora perforaron, días después del atentado, la fachada, la cortina metálica y el interior del edificio de El Pueblo. El plomo de las balas, incrustado en las paredes y en los cielorrasos, caía de tanto en tanto sobre los escritorios y los biblioratos, cual recordatorio de otra agresión con tono de amenaza.
García Hamilton recibió entonces una nota, firmada por la organización de ultraderecha Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), por la cual era conminado a abandonar en 24 horas el país bajo pena de ser “ajusticiado”. Permaneció en la provincia, no obstante ello. Y fue detenido, el 24 de noviembre de 1974, por la Policía Federal.
¿Los cargos? Algunos artículos publicados en el diario “habían caído mal en Buenos Aires”, obtuvo como respuesta.
Proceso judicial no hubo.
A los pocos días quedó a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.
“En nuestro diario teníamos una postura progresista, pero habíamos condenado duramente la violencia como método de transformación social –dijo García Hamilton–. Como ejemplo de esto, recuerdo claramente nuestro repudio categórico de los asesinatos de Arturo Mor Roig y del industrial azucarero José María Paz por parte de los montoneros. Así, para la guerrilla éramos oligárquicos y para las llamadas fuerzas del orden éramos pro izquierdistas dentro de ese proceso de radicalización política en el que el país se sumergía.”
Faltaban apenas 15 meses para el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Eran las vísperas de después. De un asunto mal manejado por tres, según el cantante Piero: almirante, general o brigadier.
De niño, García Hamilton, autor, también, de una obra de teatro, Azúcar y estudiantes, había jugado en una casa que pertenecía a la familia Padilla; estaba en la calle Santa Fe 630, de San Miguel de Tucumán. En ella, ahora sede de la Delegación de la Policía Federal en Tucumán, permaneció durante los primeros 10 días de su arresto. Fue, dijo, una suerte de inmersión en los códigos de la época, o de la lucha contra la subversión, traducidos por el jefe del área: “Si el chorro (ladrón) no tiene quien le compre lo robado ni quien le facilite un aguantadero (sitio en donde esconderse), termina por no robar. Lo mismo pasa con los guerrilleros: si usted liquida a los que les venden víveres o mercaderías, evita que se publiquen noticias sobre sus acciones e impide que se les preste asistencia médica, y terminan por desaparecer”.
Era hombre de confianza del ministro de Bienestar Social del gobierno de María Estela Martínez de Perón, José López Rega, alias El Brujo, mentor de la Triple A. A tal punto era hombre de confianza de él que un día recibió un radiograma, del que se enteró García Hamilton, que decía: “Negro, cruzáte a Salta que te encargo la seguridad de la señora”. La señora era la presidenta de la República.
No tenía aspecto de policía, o de represor, sino de carnicero, según García Hamilton. “Cuando el subcomandante de la V Brigada de Infantería, un coronel amigo de los familiares, vino a la Delegación a interesarse por mi situación, fue recibido con absoluta descortesía y evidentes malos modales por el jefe policial –dijo–. Cuando yo le pregunté al delegado cuáles eran las publicaciones de mi diario que, según él, habían caído mal en Buenos Aires, aludió al taxista asaltado por policías federales y a una información referente a un policía corruptor de menores. Después averigüé a través de mi secretario de redacción que esta última información era sobre un profesor de matemáticas que llevaba alumnos a su casa y los corrompía. Era también policía federal, pero eso no lo sabíamos y no se había publicado.”
Después supo García Hamilton, pariente de los fundadores y directivo de La Gaceta, el primer periódico dominical de la provincia de Tucumán y uno de los más influyentes del noroeste argentino, que había sido puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional por un pedido expreso de sus carceleros. En El Pueblo, decían, había “publicaciones que atacaban a las fuerzas de seguridad, contribuyendo al accionar de la izquierda y de la ultra izquierda”.
El oficial retirado del Ejército que conducía el taxi, asaltado aquella noche aciaga de octubre de 1974 por los dos policías federales, acudió a La Gaceta con el propósito de denunciar el hecho. Regresó horas después: pidió que no se publicaran sus declaraciones. Lo había citado el general Luciano Benjamín Menéndez, a cargo de la brigada provincial: una denuncia de ese calibre podía entorpecer la lucha contra la subversión, esgrimió
En la hoguera de Menéndez, jefe del III Cuerpo de Ejército, en La Calera, Córdoba, desde septiembre de 1975 hasta septiembre de 1979, ardieron el 30 de abril de 1976 colecciones completas de libros de Marcel Proust, Gabriel García Márquez, Pablo Neruda, Sigmund Freud, Karl Marx, Julio Cortázar, Paulo Freire, Marta Hanneker, John Cooke y Eduardo Galeano, entre otros, definidos como un veneno para la nacionalidad argentina por el gobierno militar.
“Mientras estuve detenido en la Delegación de la Policía Federal comprobé que en ese lugar se imprimían las amenazas que distribuían las Tres A y que los miembros de esa organización eran policías que salían por las noches a poner bombas en nombre de la misma –dijo García Hamilton–. Y así estuve casi seis meses detenido, meditando en simplista policial sobre la conveniencia de evitar que se publicaran los hechos subversivos. Me trasladaron a la Escuela de Policía, donde alterné con el también detenido rector de la Universidad, doctor Pedro Amadeo Heredia.”
Desde su lugar de arresto, García Hamilton continuaba dirigiendo el diario. Un día ordenó publicar una información sobre un atropello contra una parroquia rural y un sacerdote sospechoso de ser de izquierda. Había sido cometido por un grupo de tareas bajo las órdenes del delegado de la Policía Federal que, a su vez, era responsable de su detención. Al día siguiente lo trasladaron, a punta de ametralladora, a la cárcel penitenciaria de Villa Urquiza. Tenían toda la intención, y todas las ganas, de darle un paseo (golpiza, en la jerga de ese inframundo), pero se opusieron los policías provinciales. En coincidencia con el nacimiento de su segundo hijo, el 1° de marzo de 1975, regresó a la Escuela de Policía. El delegado había sido reemplazado. Lo recibió “con lágrimas en los ojos” el rector Heredia.
“Hubo numerosas gestiones de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) a mi favor, como también del diputado peronista Nicasio Sánchez Toranzo, el senador Eduardo “Lalo” Paz y muchos otros –dijo García Hamilton–. Don Ricardo Balbín, Fernando De la Rúa y Francisco Rabanal también realizaron reiterados pedidos, como muchos otros dirigentes y legisladores.”
Lo liberaron el 22 de mayo de 1975. Había compartido la habitación con el rector Heredia y con un senador provincial peronista cuyo nombre prefirió mantener en reserva. El senador había sido desaforado, juzgado y condenado por homicidio a raíz de una información publicada en El Pueblo: su amante, ingresada de urgencia en la guardia del hospital Padilla, de San Miguel de Tucumán, había sido víctima de un intento de asesinato.
En ese momento, un secretario de redacción de El Pueblo, Domingo Schiavoni, llevó la noticia al diario, rotulada como confidencial, y García Hamilton dispuso publicarla. Todo apuntaba contra el senador: la forma en que habían entrado los balazos, su auto estacionado frente a la casa de la mujer y su presencia en el hospital.
El senador, con el cual le había tocado en suerte compartir la habitación en una situación más que penosa, jamás profirió una palabra de reproche, según García Hamilton. Cada día le contaba una nueva versión del crimen, alegando su inocencia.
Moraleja: “Quien cumple con su deber profesional nada debe temer como consecuencia”. En el mejor de los mundos posibles, no en las vísperas de después.
(*) Jorge Elías es periodista en el diario La Nación, de Buenos Aires, e investigador de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en la cual se ocupa de crímenes contra periodistas. Este texto es la introducción a su libro (Centro para la Apertura y el Desarrollo de America latina, Buenos Aires, 2006) sobre el asedio a la prensa durante la era de las dictaduras militares en el Cono Sur, en el que vuelca varios años de investigaciones, así como documentos inéditos de aquellos años, que aquí se reproduce con su autorización expresa. (La versión íntegra del libro puede obtenerse en forma íntegra y gratuita en las direcciones de web: www.cadal.org y www.impunidad.com)
servido por Carlos
sin comentarios
compártelo
26 Julio 2008
El placer de los etruscos (*)

1)
“Varios siglos antes de Cristo, los etruscos enterraban a sus muertos entre paredes que cantaban júbilo de vivir.
En el 66 bajamos a las tumbas etruscas y vimos las pinturas. Había amantes disfrutándose en todas las formas, gente comiendo y bebiendo, escenas de música y celebración.
Los que como yo habíamos sido católicamente preparados para el dolor, se quedaban bizcos ante este cementerio, que era un placer” (**)
2)
Comprar la vieja tapera que en la inmobiliaria de Punta del Este ofrecían tan barata, con tres hectáreas de terreno y junto a la chacra de un amigo de Carlitos, era para mí más que una operación, el inicio de una aventura lisa y llana. El vicio edificio, junto a un camino de tierra, rodeado de añosos árboles, había sido construido con piedra y ladrillo, dejándose un gran patio interior sobre el que tenían sus puertas la mayoría de las habitaciones. Se decía que allí había funcionado un almacén que luego se convirtió en un lugar de baile adonde concurrían muchos habitúes de los extramuros de la zona balnearia.
Lo lamentable era que yo, un viejo jubilado, con los hijos desperdigados por el mundo, iba a usar ese lugar para recordar el pasado, para renovar a mis padres enterrados en una historia también de campo, en donde el trabajo de sol a sol era la constante.
Por eso la decisión fue clara y terminante, sin los contrastes remolones de otras actitudes mías, en donde la costumbre o el miedo a lo desconocido me hacían ser mucho más lento en adoptar una posición.
Esa tarde corrí hacia la península, arreglé el pago con la inmobiliaria, firmamos el respectivo boleto y comencé a ser el propietario de la vieja tapera, en donde nunca imaginé que tendría compañía.
3)
“¿Cuántas veces hemos confundido la bravura con las ganas de morir? La histeria no es la historia. La muerte, que un par de veces me tomó y pie soltó, a menudo me llama todavía y yo la mando a la... (**)
4)
Entrar en la tapera fue toda una aventura en la que intervenía también el coraje. Empujé la puerta de la principal habitación y con la luz de una linterna batiré todos los rincones haciendo escapar a una serie de habitantes propios de las casas de campo largamente abandonadas. Sin embargo, algo raro observé en la puerta de enfrente, en un agujero que la misma tenía en su parte inferior, entre el listón de madera que la cruzaba y el piso. Era una forma difícil de definir, repugnante a primera instancia, pero lógica y adecuada.
El intruso era yo y aquella víbora, comía el sapo sin haberlo tragado todavía porque el pobre bicho era muy grande para la crucera, saliendo de la boca del ofidio, extrañamente hinchada, parte de su alimento, especialmente las patas, todavía se movían.
Mi primera impresión fue de repugnancia. La crucera no podía, por el sapo que tenía en su boca, escapar del cepo que le significaba el agujero de la puerta y pareció que sus ojos me miraban sin miedo, como comprendiendo que yo tenía mis derechos en el lugar y que el único camino que le quedaba era dejármelo libre.
Luego de una limpieza superficial que trate de hacer, barriendo las piezas y sacando las telas de araña, advertí que la víbora había desaparecido, por lo que, en un momento, pensé en las virtudes alimenticias del sapo.
Cansado, sudoroso, encendí un farol que había llevado conmigo para alumbrarme hasta lograr que conectaran la corriente eléctrica.
El círculo amarillento se extendió, bañando la habitación por los cuatro costados. Miré a mi alrededor y advertí que la crucera se había arrollado en un rincón, seguramente bien alimentada.
Era una compañía repugnante, tal vez, pero lo era al fin. Creo que Felipa, como la bauticé, también lo
entendió dándome la bienvenida a su reducto con esa quietud que me tranquilizó.
5)
Infinitamente, le di las gracias, sabiendo de verdad que no tenía con quién estar. Aquella noche, traté de rehacer el mundo, cada lugar que me habían dado, cada fábula. Dejé de recordar cuando hubo algo de luz en la ventana.
6)
Lentamente me desperecé, tenía una larga jornada: proyectar mi reducto en ese lugar de las sierras de Piriápolis. Lentamente salí del saco de dormir sin recordar a Felipa, la compañera nocturna, mi intrascendente compañera, que sin duda podía vivir en un mundo menos cruel que el de los humanos. Sin embargo, cuando di un paso, ella se hizo sentir con un leve crujido de su piel escamosa y un deslizarse lento.
Al agacharme y tratar de tornar una de las botas sentí la mordida en una mano.
Felipa me estaba haciendo lo que yo nunca pensaría hacerle: quería matarme, usando su terrible veneno, incrustando sus colmillos en mi carne.
Mi primera reacción fue lanzar lejos a la víbora, y luego, violento, con una pala que había traído para los trabajos, le corté la cabeza de un solo golpe.
7)
Caminando a los tropezones, encendí la lámpara del cuarto. En el reloj, eran las ocho y media de la noche. Abrí de par en par la puerta. La luna llena excitaba a los perros que ladraban a la distancia. No podía dormir, no por los ladridos, sino por esperar a la muerte.
Estar parado me mareaba. Me recosté sobre el saco de dormir, que parecía hervir. Soplaba una brisa caliente que dejaba caer a mis pies, hojas de los eucaliptos.
Aquel había sido un día importante para mí. En la vieja tapera estaba muriendo y nadie, absolutamente nadie, podría darme un certificado de resurrección.
Tal vez ahora viviría en otro mundo, tan pletórico de placeres, como el de los etruscos.
(*) Cuento de Carlos Santiago publicado en el libro “Contornos imprecisos y otros cuentos”, Libros del Astillero (1983)
(**) Textos de Eduardo Galeano
servido por Carlos
2 comentarios
compártelo
26 Julio 2008
Algunos testimonios
Ante la detención en Buenos Aires del fotógrafo Nelson Bardesio, al parecer vinculado con el tristemente conocido grupo criminal llamado "Escuadrón de la muerte", iremos publicando una serie de materiales de primara importancia. De su lectura pueden surgir elementos que aclaren muchos aspectos de todo aquello, de la violencia desatada en una sociedad absolutamente dividida, en donde la violencia había dejado atrás todos los niveles de la convivencia humana y democrática. Este es el primero de ellos:
Esta declaración del ex-agente policial, - con funciones en el Ministerio del Interior señor Nelson Mario BENITEZ SALDIVIA, fue leída por el Senador del P.D.C.(Partido Demócrata Cristiano) Juan Pablo TERRA, durante la sesión de la Cámara de Senadores el 7 y 8 de junio de 1972.-
La versión que publicamos fue extraída del Diario Oficial Nro. 18.837, de junio de 1972 .-
"Acta de verificación de hechos. En la ciudad de Montevideo, capital de la República Oriental del Uruguay, a los dos días del mes de mayo de mil novecientos setenta y dos, ante mí ..." - y está el nombre del escribano- "...comparece el señor Mario Benítez Saldivia, uruguayo , mayor de edad, casado en únicas nupcias con NiIda Texeira Gómez, domiciliado en esta ciudad, cédula de identidad número : 1.174.319 de Montevideo, cuya identidad me la aseguran por conocimiento propio, los testigos hábiles de esta vecindad y de mi conocímiento, señores Juan Pablo Térra y Juan José Sotuyo, que suscriben la presente. Lo hacen en presencia de los testigos hábiles señores Juan Pablo Térra (ya mencionado), Daniel Sosa Díaz, Hugo Batalla, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz , Guillermo García Costa y Juan José Sotuyo, (también mencionado) y del suscrito Escribano, todos los cuales y el compareciente estuvieron simultáneamente presentes durante toda la declaración que subsigue; y para que lo consigne en esta acta dice que: procederá a efectuar declaraciones, que se consignan a continuación, y que son, a su decir, la veraz expresión de hechos y conocimientos allí expuestos, admitiendo desde ya que los testigos presentes le efectúen interrupciones y preguntas aclaratorias o ampliatorias de sus dichos; que estas declaraciones se relacionan con los documentos cuya protocolización ha solicitado del suscrito Escribano con esta misma fecha; que tales declaraciones tienden a autenticar la manifestación de sus conocimientos y/o dichos sobre los
temas que en ellos se refieren; y que pasa a emitirlas a continuación.
"Señor BENITEZ.- Yo fui reclutado de la Escuela de Policía mediante un examen previo; nos hicieron tests-preguntas. De esa Escuela salimos dos. Pasamos a Jefatura y fue ahí donde hicimos por primera vez contacto con Bardesio. Por problemas surgidos con el otro muchacho quedé solamente yo. Bardesio, por consiguiente, empezó a darme las noticias de vigilancia y seguimiento; y según él, a lo que nosotros íbamos a hacer aquí en Montevideo, iba a seguir un curso de perfeccionamiento que realizaríamos en Buenos Aires, en el que íbamos a tomar conocimiento de muchas otras cosas; pero que en definitiva, para nosotros, no había riesgo de vida, ni siquiera nos iban a dar armas ni documentación, a pesar de que ya gente del grupo lo tenía. No sé si cuento yo los hechos o empiezo a hacer las aclaraciones de lo que recién se leyó".
"Señor BATALLA.- Creo que es mejor que haga un relato global".
"Señor BENÍTEZ . - Aquí hay mucho que no concuerda con lo que voy a decir.
Fui entrenado por Bardes 10 durante vanos días, y él me leía manuales mexicanos de vigilancia y seguimientos. Después que yo aprendí eso, él me dijo que esperara en casa, que yo allí iba a recibir órdenes. Un día me llamó Sosa, el otro integrante del grupo, el único que quedaba. Cabe aclarar que anteriormente a nosotros había habido un grupo que había sido completamente desintegrado. Ese grupo no le convenía a Bardesio por motivos de índole económica, ya que ese grupo estaba en conocimiento de muchas cosas que a Bardesio no le convenían y lo desintegró quedando un solo hombre: Alberto Sosa. Un día me citó Sosa para que me encontrara con él en Soca y Rivera. Hicimos la vigilancia al domicilio del doctor Ramón Queiruga; la hicimos conjuntamente dos noches. A la tercera noche él recibe la orden que me tenía que trasmitir a mí, que tenía que hacerla solo. Por consiguiente tenía que esperar que llegara el doctor Ramón Queiruga, y que él se retirara. Noté una contravigilancia, o sea, vigilancia de parte mía custodiando a éste y, a su vez, que se me estaba vigilando. Hice el informe y pasé nuevamente a mi casa, siempre en mi domicilio. Teníamos prácticamente prohibido entrar a Jefatura. Además no podíamos tener ninguna relación con policías ni nadie, porque, en definitíva, nuestro grupo iba a ser de Inteligencia. Un buen día fui citado y llegué a conocer a dos integrantes mas del grupo: Estanislao Lamensa y Hermann Silvera. Después el mismo Bardesio me dijo que tenía que seleccionar otro hombre de la Escuela. Dicha selección recayó en Oscar Rodao. A toda esta gente se le enseñó nuevamente el Manual de Vigilancia y Seguimiento. Por consiguiente, lo volví a aprender yo. Después de ahí pasamos a trabajar. Realizamos la vigilancia del doctor Ramón Queiruga nuevamente, de la doctora Dell'Acqua y del doctor Artucio. Aquí aclaro que en el documento recién leído hay una equivocación en cuanto a que se dice allí que no recibíamos sueldo. Recibíamos sueldo como cualquier funcionario de segundo grado. Bardesio nos daba los lunes quinientos pesos para medios de locomoción, para trasladarnos, después de esos trabajos de vigilancia y seguimiento. Bardesio nos citó un día en el Club Naval y ahí nos puso en conocimiento de que estaba próxima nuestra partida a Buenos Aires. Nos leyó en partes algunas de las clases que íbamos a tener allí, no todas, nos dio una noción. Y a su vez nos citó para un día determinado en que debíamos presentarnos a Jefatura para hablar con una persona determinada - no recuerdo el nombre- para sacar los documentos falsos con los cuales íbamos a viajar a Buenos Aires. En el grupo ya se estaba comentando, incluso por palabras dichas por los anteriores integrantes del grupo, que se había votado en su momento, a fines de 1970, tres millones de pesos. Eso fue para pagar todos nuestros gastos en Buenos Aires, a pesar de que esos gastos corrieron por cuenta del Gobierno argentino, gastos de traslados de aquí para allá, y además para comprarnos trajes, ropa, camisas, en fin, vestirnos. Lo que quedaba era para una cobertura para nosotros. Creo que no hay problema con respecto al significado de la palabra "cobertura".
"-Apoyado."
"Esa cobertura nunca se completó. Recuerdo ahora otra cosa que omití decir anteriormente a que yo fuera reclutado para el grupo , - cosa que se produjo el 11 de diciembre de 1970- Bardes 10 pudo arreglar el estudio fotográfico "Fotosichen", en Bulevar España no recuerdo el numero. Fuimos a Jefatura. A cada uno nos dieron un nombre falso. A mí, como lo dijera antes, el nombre de Nelson Marcos Bareño Salazar, es decir, con las mismas iniciales de mi nombre. (Muestra el documento). Nosotros, después de ahí, tuvimos que ir a realizar otros trámites al estudio fotográfico de él. Nos sacó fotos para mandar a Buenos Aires. No se si me queda algo por aclarar sobre los hechos de ese momento".
"Señor Terra.- Usted me advirtió que había una fecha equivocada; la fecha de la partida. En mis apuntes yo había anotado 1970 usted me hizo notar que era 1971. Yo no quise corregirla después de escrita."
"Señor Benítez.- Después que fuimos a Jefatura nuevamente fuimos citados -porque prácticamente nuestras reuniones eran en el Club Naval- y nos puso en conocimiento del día de la partida. La partida era para el 8 de marzo de 1971. El grupo se iba a dividir en tres: Alberto Sosa y yo viajamos por Pluna, y los otros tres compañeros por Austral. Todos, por supuesto, con documentación falsa. Aquí ya en parte, había desinteligencias de parte del grupo hacia Bardesio en el sentido de que cuando me tocó ser Jefe del grupo esa plata que él me daba, que no era nada, quinientos pesos, pero que para los traslados nuestros alcanzaba, él empezó - cuándo a mí me tocó ser jefe del grupo- a controlar los gastos del grupo. Además, a no darnos esa plata. Como yo era responsable del grupo, teníamos que justificar los ómnibus que tomábamos, los gastos extras que teníamos. Había ya desde el principio una tirantez entre él y yo, en el sentido de que ya se empezaba a hablar en el grupo de hacer operativos para acabar con el Movimiento de Liberación Nacional, con los cabecillas del mismo * Yo me mostré opuesto a eso, en cuanto él me había asegurado que yo no corría riesgo de vida al ingresar a este grupo. Antes de la partida para Buenos Aires, se realizó un operativo: tiraron una bomba que no sé exactamente si fue a la casa del doctor Artucio -el primer atentado que sufrió- o a la de la doctora Dell' Acqua. Yo me vine a enterar en Buenos Aires de esto, porque los dos integrantes que habían realizado ese operativo, Sosa y Rodao, lo comentaban; hablaban de ello, del éxito que habían tenido, de cómo lo habían hecho."
"Previo a la partida se nos dió instrucciones sobre cómo hacer contacto en Buenos Aires. Teníamos que ir al Hotel Astor o Astoria – no recuerdo el nombre -, en la Avenida de Mayo, próximo al centro de la Side, Secretaría de Información del Estado. Ahí hicimos contacto con un señor que dijo llamarse Mauri, un señor canoso, de unos sesenta anos de edad, bajo, tiene defectos al hablar. Y nos citó al otro día para empezar las clases, en el mismo local de la SIDE. Nos presentamos allí todo el grupo. El hizo contacto con el grupo por separado, ya que estábamos en distintos hoteles. La primera clase que tuvimos fue sobre Información e Inteligencia, etc.. neumotecnia, maquillaje, mimetización. Aquí tengo un detalle de las clases que hicimos".
"Antes de la partida para allá, Bardesio se puso en contacto con nosotros y nos dijo que teníamos que dejar en alto los prestigios nacionales, que nuestra conducta tenía que ser buena, ya que dicho curso se realizaba a pedido expreso de Pacheco, que se lo solicitara a Levingston. Allá fue confirmado por Mauri y el Director del curso, un señor que no conocí su nombre porque no lo daba. Después de a]gunas clases, ese señor Mauri nos puso en conocimiento de que faltaban profesores y de que se había recibido una comunicación directa del doctor Pirán suspendiendo las clases de Sabotaje y explosivos. Eso no lo íbamos a realizar nosotros; se nos iba a dar nociones muy limitadas; en su lugar nos dieron clases sobre problemas políticos de la Argentina que prácticamente insumían el tiempo y que no nos interesaban; era para llenar esos vacíos. Después de terminado el curso vinimos nuevamente a Montevideo y estuvimos una semana prácticamente parados, sin hacer nada. Ya el grupo se empezó a inquietar un poco y un integrante, Alberto Sosa, y yo, hicimos una especie de comunicado dirigido a los superiores de Bardesio, ante quien corresponda. Para nosotros Bardesio en ese momento no era el jefe del grupo; él era un enlace entre nosotros y el Ministerio. En el formulario pusimos que queríamos las mejoras económicas, ya que no teníamos horario para trabajar y que si teníamos que trabajar 24 horas así lo teníamos que hacer: que no teníamos ni armas, ni medios de locomoción. Todo eso lo pusimos en una hoja. Después se hizo firmar a los otros integrantes y se entregó la hoja personalmente a Bardesio.
Bardesio me citó en primer término y me dijo que eso no podía ser, que las cosas tenían que seguir iguales, que no estaban en condiciones de aumentar ni tampoco de dar medios, vehículos, armas, etcétera. Antes de que saliéramos de Buenos Aires el Director del curso nos había insinuado que nos quedáramos a trabajar como grupo de vigilancia y seguimiento; nosotros ya íbamos sabiendo al detalle vigilancia y seguimiento; los mejicanos son muy eficientes en eso. Y aún más ampliamos nuestros conocimientos en Buenos Aires. Nos dijo que perdía gente, que se le iba, y que necesitaba gente. Nos dijo el Director que estaba necesitando de nuestros servicios allí. Nos negamos, porque primero estaba nuestra patria antes que servir a otros países. Bardesio habló conmigo por separado y dijo: "Ahora, como tenés la sartén por el mango creés que vas a salir ganando". Yo le dije: "Esos medios yo los voy a necesitar para trabajar; sin locomoción no podemos hacer ninguna vigilancia ni seguimiento". Entonces me dijo que no nos lo podía mandar. Entonces dije: "Si eso no se concreta te pido la baja". Y él me dijo: "Las puertas están abiertas para cuando te quieras ir". Bardesio, que es un hombre muy inteligente y sagaz, habló con los otros tres integrantes del grupo por separado. Los convenció; y después hablé con Sosa, que ya estaba convencido, y yo tuve que aceptar las condiciones, o sea, seguir como se estaba. Durante ese lapso pasamos un tiempo parados, principalmente yo, sin hacer nada. En un mes a veces trabajaba 2 ó 3 días; eran contados los días que trabajaba. Después pasamos a hacer la vigilancia de la Dra. Dell' Acqua y del Dr.Artucio, del Dr.Manuel Liberoff, de una chica del Ministerio del Interior, y algo más que no me viene a la mente. Yo estaba enterado - porque el grupo lo comentaba después conmigo; además para ellos era un honor lo que hacían- que habían realizado el atentado a la casa del Dr. Artucio. Incluso, uno de los integrantes del grupo, como la casa del Dr. Artucio era de dos plantas , pensaba disparar con un arma larga a las habitaciones superiores para que cuando la gente bajara la explosión los matara. Bardesio no aceptó porque, incluso, dentro de ese operativo estaba Campos también, un Subcomisario. No aceptó que hubiera gente que saliera herida. Se hizo ese operativo - y tengo conciencia de ello porque además me lo contaron palabra por palabra -; se hizo un atentado a Manuel Liberoff, en Camino Carrasco, y después se hizo un atentado al Dr.Dubra. Con referencia al atentado al Dr.Dubra digo que la casa queda a los fondos o frente a una Embajada. A ese atentado fueron Motto, Bardesio y un integrante del grupo que no puedo precisar quien era. Cuando las cosas las hacía Bardesio solo o con otra gente no trascendía al grupo. Bardesio mantenía una total compartimentación; pero cuando lo hacía alguien del grupo llegaba a oídos de todos nosotros. Por eso estoy enterado del atentado al Dr.Dubra. Con el atentado al Dr. Dubra pasó un caso particular. No sé si fue con gelinita que lo hicieron. Según un arquitecto que pasó por ahí,
dijo que los cimientos de la casa del Dr. Dubra eran muy fuertes y que no iban a alcanzar dos barras solamente de gelinita; por lo menos era necesario emplear cinco. No se autorizó nada más que dos, y el operativo se hizo con dos. Aquí me viene algo a la mente que es anterior a nuestra ida a Buenos Aires. Cuando nos dieron la plata a mí y a Sosa - que fuimos los dos que recibimos la plata- eran dos cheques para comprar la ropa en Mickey. Con los otros tres integrantes se demoraron más de quince días; hasta que al final nos reunimos todos y exigimos que se dieran los cheques antes de la partida. Entonces Bardesio dijo: "Bueno, mirá; los superiores dijeron que fueran 2 cheques para tres". Entonces no aceptamos de ninguna manera eso. Lo que sé es que Bardesio no sé de donde consiguió plata, porque a un integrante del grupo, Estanislao Lamensa, le dio la plata en efectivo y no en cheque. Después de Buenos Aires en los trabajos tuvimos que parar varias veces. Incluso no hacíamos trabajos porque Bardesio ya no nos daba la misma cantidad de plata. A veces, no nos daba nada y teníamos que poner de nuestro bolsillo. Un día se dijo no va más eso y reclamamos lo que nos debían y lo que nos tenían que dar. Bardesio se puso al día en cuanto a nosotros con la plata. El siempre mostró mucho amor a la plata. Voy a aclarar algo más en lo referente a cuando estábamos en Buenos Aires. Cayó Levingston, y empezamos a comentar qué sería de nosotros y del curso, sobre si se iba a terminar o no. No nos contestaron ese día, pero horas después -al día siguiente- nos dijeron: "No se preocupen que hoy Lanusse confirmó el curso con el Presidente Pacheco en comunicación directa".
" Señor Gutiérrez Ruíz Usted no presenció ningún atentado?".
"Señor Benítez No; yo siempre fui de la línea de oposición de Bardesio. El decidía cuando había que hacer operativos y él nombraba la gente. Antes de ir a Buenos Aires cuando hicieron un operativo - que no me acuerdo exactamente cual fue- yo me opuse a eso primero porque cuando ingresamos se nos había dicho que iba a haber absoluta seguridad física, que no había manejo de revólveres. Me opuse a eso y después de sucesivas discusiones que tuve con él, me dejó definitivamente de lado".
Al Comisario Benitez lo conoce?"
"Señor Benítez.- No. No tengo ningún pariente funcionario en la Policía. Nosotros hicimos los trabajos sobre vigilancia y algunos fueron seguidos después por operativos: la casa del Dr.Artucio, la del Dr. Manuel Liberoff. Con Bardesio yo siempre tuve problemas en el sentido de que cuando alguien del grupo tenía que hablar, ese era siempre yo. Fui citado por Bardesio y me dijo que tenía que prestar custodia al Embajador paraguayo. Hacía pocos días que éste había llegado al país. Un diplomático extranjero puede tener fácilmente custodia por gente uniformada, e incluso hasta del ejército, pero gente de particular no se le da de un día para otro.
El Embajador tiene que haber movido cabos muy altos porque nos presentamos prácticamente a trabajar al día siguiente, o a los dos días de estar él aquí en Montevideo.
"Señor Sosa Días. - En qué dirección?" .
"Señor Benítez. - El vive en el 8º Piso del Edificio Panamericano. Yo tengo una sensación, quizás, de porqué se le dio custodia tan ligero. Durante la custodia me gané un poco su confianza en el sentido de que él creía que yo era un funcionario eficiente,al punto que cuando tuvo que elegir se quedó conmigo y con otro integrante más. Cuando salió publicado en un diario - que no me acuerdo cual fue- lo de Alejandro Crossa Cuevas - creo que era Alejandro- él se mostró muy asustado, aumentó mucho más su seguridad y vino otro grupo a trabajar con nosotros.
A Crossa Cuevas yo lo vi dos veces, una en la casa del Embajador, en el Edificio Panamericano - estuvieron en una reunión; se cerró la puerta, y después en el nuevo local de la Embajada, en Colonia casi Julio Herrera y Obes. Estaba ahí, y después llegaron otras personas. Me vine a enterar más tarde de quienes eran. Yo establezco una relación de porqué la custodia se le dio tan ligero . El Embajador paraguayo Fernández es, prácticamente, allá en el Paraguay, el brazo derecho de Stroessner.
Así se le considera. Crossa Cuevas salIó del país en dos horas directamente al Paraguay y es el hombre actualmente más protegido allí. Y hay una gran amistad entre Crossa Cuevas y el Embajador. Yo establezco esto: que debido a la relación de Crossa Cuevas con el Escuadrón de la Muerte que vino a trabajar aquí, fue que al Embajador se le hizo la excepción y se le entregó la custodia enseguida . En la Embajada llegué a conocer a Carlos - no tengo mas datos de él-, que era uno de los tres dirigentes del Escuadrón de la Muerte que había aquí en Montevideo. Llegué a conocer a un arquitecto, Luis Glani. arquitecto paraguayo que se recibió en Montevideo, que también tiene relación con ellos.-Crossa Cuevas tenía montado aquí en Montevideo ..."
"Señor Batalla.- Es ese que está citado como viviendo en Plaza de los Olímpicos?"
"Señor Benítez - Exacto. Es un hombre de unos 34 anos, fornido. La relación que había entre ese arquitecto y Crossa es ésta - yo me enteré después-: ese arquitecto pasa por las casas antes de realizarse los operatívos y dice el material que se debe utilizar, la cantidad y dónde se debe poner. Pero ésta era la relación del arquitecto. Crossa tenia montado un equipo en cuanto a gente infiltrada dentro del M.L.N. El era muy capaz. Y tenía como se dijo incluso por el mismo Embajador- anotados en un libro todos aquellos que son integrantes tupamaros, simpatizantes tupamaros o que tienen alguna relación con ellos. Los dos lugartenientes de él eran, Carlos, que ya nombré, y otro hombre que no conozco, que sé que tenía un Fíat 600 y que se entrevistaba vanas veces con Bardesio en la Fotografía de él, porque el auto se lo vi parado..."
"Señor Gutiérrez Ruiz.- Era joven Carlos? Qué edad tendría?"
"Señor BenÍtez.- 26 ó 27 años; alto, 1,75, delgado, morocho".
"Señor Gutiérrez Ruiz.- Uruguayo?".
"Señor Benítez.- No podría decirlo. -Cuando se publicó lo de Crossa, en dos horas salió del país. Del otro no se supo más, es decir, del que manejaba el Fíat 600. Referente a Carlos, se que quedó como asesor de la calle Maldonado".
"Señor Sosa Díaz. - Donde está el Departamento de Inteligencia?".
"Señor BenÍtez.~ SÍ".'
"Señor Gutierrez Ruíz. - 4 o 52" .
"Señor BenÍtez. - No sé, en definitiva, la función que ejerce allí. Es el local que está frente a L'Avenir".
"Señor Térra.- Y sobre la parte final, su retiro de la Policía y las amenazas posteriores?" .
"Señor Benítez.- Estando trabajando para el Embajador paraguayo, un día llegó Bardesio, habló con el Embajador y después conmigo y me dijo que me citaba para el día siguiente para el Departamento Idatic, y que me iba a trasladar para otro lado. Al día siguiente me presenté allí. Me tenía que presentar en una seccional policial del Camino Maldonado, creo que es la 27; donde hubo un atentado y murió un policía. Yo no acepté eso. Primero, porque por el trabajo que yo había hecho era quemarme inútilmente. Y solicité la baja. Ahí mismo en la Comisaría llené la baja y me fui para mi casa. Un sábado, como a las 11 de la mañana, me llamaron por teléfono preguntándome si era un señor Nelson Benítez. Y dijeron: "No vas a llegar ni a fin de año. Sabés?". Y cortaron. Tomé en cuenta esa amenaza porque me supuse de quienes eran, no con seguridad, pero sí lo suponía. Hablé con Bardesio y le dije : "Bardesio, me amenazaron de muerte. Necesito un revólver; yo te lo devolveré en cuanto pase esto". Me dijo:"Actualmente no tengo ninguno". Entonces dije: "Bueno, o vos tenés algo que ver, o mandaste a alguno de tus empleados a amenazarme por teléfono" El dijo: "No tengo nada que ver". Yo le dije: "Pero si no me prestás el revólver es porque tenés que ver". Entonces sacó del cajón un 38 Smith/Wetson y me lo prestó, con la condición de que se lo devolviera en los primeros días de enero. El 5 o el 7 de enero se lo devolví. No hubo tal atentado contra mí. Después del secuestro de Bardesio, mi vida fue tranquila; no me vi mezclado en nada. Mantenía si relación con esta gente en el sentido de que Sosa hablaba con ellos, me visitó Sosa en mi casa y me dice que ellos tuvieron una reunión con Fleitas, con uno que llaman comandante, dentro del Ministerio - no se el nombre; ellos tampoco lo saben- y que se habló esencialmente de mi diciendo que yo había mandado secuestrar a Bardesio o que yo lo había entregado y que conmigo había que tomar dos medidas: una, matarme; la otra, la que pensaron llevar a cabo ellos, secuestrarme de la misma manera que secuestraron a Bardesio, o sea, entrar a la casa, golpear a la madre y la empleada que tenían en fin... Si alguien me tiene que matar tiene que ser alguien del grupo. Por eso creo que no había valor dentro del grupo para hacer tal cosa. Lo que pasó fue que en un domingo de madrugada, en seguida del secuestro de Bardesio - fue secuestrado el 24 de febrero; yo, como estaba en contacto con Sosa le había dado una dirección en la que no estaba, en Domingo Ordañana 3710- a las dos de la mañana, va gente, golpea, al principio amistosamente diciendo "Mario Benítez, salí que queremos hablar contigo".Entonces, la gente que estaba durmiendo a esa hora no contestó nada. Dijeron algunas palabras sin concretar. Entonces tocaron el timbre más fuerte y golpean la puerta, y dijeron: "Salí por las buenas que si no entramos y te sacamos". La casa tiene un pasillo. La gente salió del pasillo y se quedó afuera. Esa gente que vive ahí son tíos míos. Salió el hombre al pasillo y dijo: "Aquí no vive más Mario BenÍtez; aquí no está él". Entonces la gente dijo: "Vamos, que te queremos ver la cara". Entonces mi tío, ya asustado , se metió para adentro enseguida. Detrás de él vino esa gente, cobardes, por supuesto - asustar a unos viejos-, apagaron la bombita con la culata del revólver y pasaron. Después quisieron tirar la puerta abajo varías veces. Un vecino de al lado prendió la luz, empezó a dar gritos y la gente se fue. Eso llegó a conocimiento de mis padres. Como en la casa de mis padres hay mayor seguridad en el sentido de que como se está haciendo la casa, hay construcción, yo me coloqué esa noche siguiente para ver si alguien llegaba o hacía algo, para reconocerlo y verle la cara. Estaba armado. Mi padre había hecho la denuncia en la 25, pero no porque hubiera pasado lo mismo ahí, sino para un poco poner en conocimiento de esa seccional lo que había pasado en la seccional 12. Quedé esa noche esperando que vinieran. No pasó nada. Y a raíz de eso fui, hablé con Sotuyo, días después porque vino Sosa a mi casa diciendo que quienes me habían querido llevar eran hombres de Campos Hermida. Fui, hablé con Sotuyo y le dije: "Voy a ir al Departamento 5, a la calle Maldonado, a hablar con este hombre; si no salgo a las dos de la tarde, quiere decir que quedé adentro" . Fui allí; estuve esperando y me atendió muy amigable el hombre; me dijo que el no tenía nada que ver; que eran todas mentiras de Sosa, que él no había ido, que incluso él no había tenido nada que ver con el atentado en lo de Artucio, que fue uno de los integrantes quien lo realizo, que él estaba independiente, ajeno a esto; además, que no tenía ninguna relación con Bardesio y que lo conocía muy poco. Salí lo mas bien de ahí; no tuve inconveniente. Me dejaron salir. Días después volví a tener llamadas telefónicas de que iban a amenazar . También voy a contar de cuando fui llevado preso. Días después de esto, se presentó Sosa en mi casa y me dijo: "Mirá, hay un hombre ahí, un hombre del Capitán Motto, que quiere hablar contigo." No me explico bien si era el Capitán Motto o un hombre de él. Así que yo, al recibirlo, lo traté como si fuera el Capitán Motto. Me dijo que él estaba encaminado a buscar la liberación de Bardes 10, a ver si sabía algún nombre que lo llevara a localizar donde se encontraba. Me hizo cantidad de preguntas; si yo necesitaba algo; porqué hice la denuncia en la 25, esas cosas... Se fue el hombre. Días después se presentó a la casa de mi suegra, donde estaba en ese momento, a buscarme ese mismo muchacho, un oficial de policía de unos 24 años. Salió mi suegra y le dijo que no estaba. Fue a la casa de mis padres con el Capitán Motto y los convencieron de que lo único que querían hacer conmigo era hablar, aclarar esa situación, que no me iba a pasar nada en la Jefatura, que yo fuera voluntariamente. Fueron a la casa de mi suegro con mis padres, y ahí hablaron y me aseguraron que no iba a pasar nada. Incluso a mi suegra le dijeron lo mismo. Llegué a Jefatura. Dentro del auto en que me fueron a buscar estaba el verdadero Capitán Motto".
" Señor Gutierrez Ruíz. - Lo conocía usted?
"Señor Benítez. - Yo lo había conocido en una clase de inteligencia que nos había dado él mismo en el Club Naval. Pero se me había pasado de la mente. En el auto me puso en conocimiento de esto: que había un integrante del grupo que estaba diciendo que la casa que estoy haciendo - la estoy haciendo con mucho sacrificio- era con plata de los tupas, que la financiaban, que yo había mandado secuestrar a Bardes 10, que yo había entregado a Bardes 10; que entonces había que ir a la Jefatura para un chequeo. Como no tenía ningún inconveniente ante eso fui. Fui allí y estuve un momento parado en el primer piso. Nos hicieron sentar. Y después este oficial, el Capitán Motto, me llevaron al 4to.Piso, y de ahí salí preso en calidad de detenido. Me revisaron, me sacaron fotos y después fui interrogado como de las dos a las cuatro y media de la mañana".
"Señor Michelini,. – Interrogado, por quien?" "Por ellos mismos?".
"Señor Benítez.- No, por gente que no conocía".
"Señor Batalla. - En que fecha fue, mas o menos?" .
"Señor Térra. - Fue anterior a la conversación con nosotros?".
"Señor Benítez. - Mucho después".
"Señor Sotuyo. - Debe haber sido a principios de abril."
"Señor Batalla.- Por Turismo?".
"Señor Benítez.- No puedo asegurarlo.-Me hicieron un interrogatorio; después un chequeo con Sosa. Como yo no tenía ningún inconveniente, y como todo lo que dije lo podía probar, estaba probado, cuando ellos me decían que yo había recibido $ 200.000 de parte de los tupas, les probé que no, que eran $ 117.000 que había obtenido porque en la Caja Nacional me dieron un préstamo, y que por eso tenía plata para continuar la obra. Creo que la Caja Nacional no tiene nada que ver con el M .L.N. Fui detenido a las 9 de la noche y a las 6 de la tarde del otro día me soltaron. Después yo me sentí vigilado. Incluso en estos últimos tiempos vigilado en casa de mis padres y de mis suegros/ hasta que apareció este comunicado de los tupas. Después que apareció el comunicado noté más la vigilancia. Eso es, en parte, todo".
( muestra un informe que hicieran de una vigilancia, de una práctica de seguimiento que hiciera con Bardesio). "Es más alto; yo puse que medía 1,60 y dice que mide 1,68; quedó muy ofendido. Esto es venta de moneda argentina". (Muestra recibo). "Aquí es cuando regresamos de Buenos Aires. El que está conmigo es Alberto Sosa". (Muestra fotografía). (Muestra certificado de vacuna internacional). "Todo con nombre falso. Aquí, en el pasaje de Pluna,se ve mi cara. El viajó con el nombre de Alberto Sasías". (Muestra fotocopia de pasaje). "Estas eran todas las clases que tuvimos en Buenos Aires". (Muestra programa de clases.)
" Señor Sosa Diaz.- En qué forma le fue expedida la cédula de identidad? Se la entregaron ya hecha o tuvo que hacer algún trámite?".
"Señor Benítez.- Todos los trámites comunes, pero en otro local de la Jefatura. En el mismo piso, pero en otro local".
"Señor Sosa Díaz.- La firma que luce en la misma es la suya?".
"Señor Benitez.- Es la mía. Es falsa, pero con mi mano".
"Señor Sosa Diaz.- Los cheques de pago eran de algún Banco u órdenes de alguna cooperativa? " .
"Señor Benitez.- Eran de Mickey mismo . Entregaban la plata en Mickey y ellos daban un cheque por ese importe. Sobre esto mismo digamos que a Bardesio se le vio... Eran cinco cheques para cada uno de los integrantes. Faltó uno. Pero a Bardesio se le vio salir con un paquete de Mickey. Suponemos nosotros y toda la gente del grupo en este momento que estaba relacionado con el cheque que faltaba. Porque Bardesio tuvo que darle en efectivo a Lamensa esos $15.000. Además, tuvo problemas para conseguirlo porque demoró. Lo prometió para un día y no cumplía."
"Señor Sosa Diaz- Había cinco cheques para los cinco?".
"Señor Benítez.- SÍ.
"Señor Sosa Díaz.- Qué nombre tenía el compañero que custodiaba la Embajada paraguaya?".
.
"Señor Benítez - Actualmente sigue Oscar Rodao
"Señor Sosa Díaz.- Quienes eran las otras personas que llegaron a la Embajada paraguaya en la calle Colonia cuando usted estaba?".
"Señor Benítez.- Aparte de los dos que mencioné, fue uno el doctor Ugarte Centurión, que es delegado de Paraguay ante la Alalc.; otro integrante de la delegación de Paraguay, el doctor Martínez, y después una persona que conozco con el nombre de Segundo, de la que no sé el apellido. Sé donde vive. Llegaba un Capitán a hablar con él, uruguayo".
"Señor Sotuyo.- Del Ejército o de la Marina?".
"Señor Benítez. - No puedo decirlo. Sé que era Capitán. Lo anunciaban, esperaba un poco y pasaba".
"Señor Sosa Díaz.- En qué lugar y en qué fecha fue eso?".
"Señor Beni tez.- Fue entre setiembre y octubre de 1971".
"Señor Sosa Díaz. Y el lugar?" .
"Señor Benítez. - En la Embajada. Colonia y Julio Herrera y Obes".
"Señor Sosa Díaz. - Usted dijo que le devolvió el revólver a Bardesio el 7 de enero.
" Señor Benitez. - Aproximadamente; en los primeros días de enero. No personalmente a él. Como no quería tener ninguna relación con Bardesio, lo llevé a la Embajada, a un custodio que había quedado en lugar mío. Lamensa. El lo entregó a Bardesio después".
"Señor Sosa Diaz.- Después de esa fecha estuvo armado?".
"Señor Benítez - Estuve armado cuando intentaron secuestrarme, cuando unos vecinos me prestaron una escopeta y una pistola 22".-
"Señor Sotuyo.- Tengo preguntas complementarias que hacer. Tengo entendido que ustedes llevaron dinero uruguayo a Buenos Aires, pero que después se les entregó dinero argentino" .
"Señor Benítez. - Ellos nos pagaban $ 3.000 argentinos diarios, aparte del hotel que también corría por cuenta de ellos. Con esos $ 3.000 argentinos comíamos, en fin...".
"Señor Sotuyo. - Además, tengo entendido que ustedes tuvieron vehículos al final. 0 sea...
Señor Benítez - El Ministerio había comprado - no se si los habría comprado-, pero poseía dos vehículos taxímetros. No puedo asegurarlo, pero en principio se dijo que eran Chevy. A consecuencia de eso, Bardesio recibió plata y la orden de inscribirnos a nosotros, en un curso para choferes, para aprender a manejar, porque esos taxímetros iban a ser la cobertura nuestra en cualquier vigilancia o seguimiento. La plata la recibió Bardesio, no se concretó nada, ni tampoco aprendimos".
"Señor Sotuyo. - Usted dijo, en una parte, que lo habían reclutado en la Escuela de Policía. Cuando entró?".-
"Señor Benítez. - El 1º de octubre de 1970
"Señor Sotuyo. - En otra parte, usted hizo una afirmación: "Yo entregué a Bardesio". Supongo que sería una afirmación que habría hecho Motto en el auto. Pero como quedo así quiero recalcarlo para la versión taquigráfica" .
"Señor Benítez.- Parece ser que el Capitán Motto creía lo que yo decía. Por otro lado, la policía creía lo que Sosa decía. Sería un teatro o no, no lo puedo asegurar. Motto me preguntó que pensaba yo de Bardesio. Yo dije: "De Bardesio pienso todo lo malo que puedo pensar de un hombre". Motto dijo entonces: "así que entonces no está tan ajeno; puede ser realidad aquello que Sosa dijo de que usted lo entregó". Le respondí: " Yo no estoy de acuerdo con el secuestro ni con matar a un hombre ni nada de eso. Yo odio a Bardesio porque siempre hubo problemas entre los dos, y mi traslado se debe a él. No tengo porque ocultar eso porque es lo que siento y lo que digo. Las relaciones entre Bardesio y las nuestras no eran todo lo sanas que se pudiera desear".
"Señor Sotuyo. - Cuando fue detenido tuvo un careo con Sosa. Sosa también estaba detenido? ".
"Señor Benítez.- Sí.
-"Señor Sotuyo.- Sabe por qué?".
"Señor Benítez. - Sosa estaba detenido, creo que para mi chequeo conmigo. Porque uno de los dos estaba mintiendo. Lo que pasa es que todo lo que digo es realidad. Todo lo que él había dicho de la plata y de la casa y de que yo había entregado a Bardesio, lo desvirtué; aquello de que la plata no había llegado por un medio, que la plata que llevé a Buenos Aires no era tal".
"Señor Sotuyo. - Cuánta gente estaba contigo cuando te interrogaban?".
"Señor Benítez. - Cuatro personas.
-"Señor Sotuyo.- Reconoces a alguno?".
"Señor Benítez - Ninguno"
" Señor Batalla - Es o fue en el cuarto piso de la Jefatura?".
" Señor BenÍtez.. - Sí; ahí donde están las cárceles individuales, al fondo, al costado de los baños".
"Señor Térra.- El nombre Alejandro Crossa Cuevas no coincide más que parcialmente con otros documentos que mencionan a un médico de origen paraguayo, que hablan de Angel Crossa".
" Señor Benítez - El era Crossa Cuevas. No estoy seguro del nombre".
"Señor Térra.- Podría dar una descripción física de él?".
"Señor Benitez. - Sí, 1,75 de altura ; fornido, morocho, pelo lacio, oscuro, negro. Y las veces que lo vi vestía con championes blancos, pullovers y pantalón".
"Señor Térra. - En ningún momento se mencionó que había venido del Paraguay. Sin embargo, tengo referencias de un señor Angel Pedro Crossa, paraguayo, viviendo en Dolores, como médico pedíatra antes de 1966. Estaba en mala situación económica e integraba la Asociación de Profesores. Tuvo problemas en la Asociación de Profesores. Era compañero de un comisario llamado Hugo González, que se dice que era de la JUP. Desapareció de Dolores y se comentaba que ganaba un sueldo muy alto".
"Señor Benítez.- Tengo la certeza. Este hombre llamado Segundo es de influencia dentro de la colectividad paraguaya. Se donde vive" .
"Señor Batalla. - Es el nombre o un apodo?
"Señor Benítez.- Es el nombre. Tengo la certeza de que Crossa Cuevas el trabajo que hacía en el "Escuadrón de la Muerte" ya lo había realizado en otros países de América".
"Señor Gutiérrez Ruíz - .Estuvo alguna vez en el estudio fotográfico de Bardesio?".
"Señor Benitez. - Muchas veces.-
"Señor Batalla. - A Sichel lo conoció?" .
"Señor Benítez. - Lo he visto. Es un señor de edad, canoso."
"Señor Gutiérrez Ruíz. - Al señor Alfredo Vogel?".
"Señor Benítez.- No " .
"Señor Gutiérrez Ruíz . - Tengo la impresión de que Sichel sabía lo que estaba haciendo Bardesio".
"Señor Benítez. - Cuando fue secuestrado Bardesio hubo una tirantez muy grande de parte de Sichel. Quedó muy enojado. Esto llega a mí por un comentario de Estanislao Lamensa, que lo fui a ver. Tengo el don de la curiosidad y me meto en problemas que no son míos. Me dijo que parece que él había sido amenazado de muerte, que él tenía una custodia, a Estanislao Lamensa. Y le había dicho que a las 4 se fuera. Y eso que él tenía que quedarse todo el día. A las 6 se produjo el rapto de él. Pasado eso, otro integrante del grupo fue ahí. Sichel hacía poco tiempo que había llegado de Alemania. Los tupas se llevaron unos documentos de Sichel. No sé con certeza si son pasaportes. Y Sichel enojado había manifestado porque Bardesio no le había dicho nada de esto, que era agente de la CIA".
" Señor Gutiérrez Ruíz.- Usted no vio en lo de Sichel armas o cajones conteniendo gelinita o cosas por el estilo?".
"Señor Benítez.- Vi un 38, pero era propiedad de Bardesio".
"Señor Gutiérrez Ruíz.- Porque Bardesio afirma que había cajones que tuvieron que ser depositados en lo de Sichel en oportunidad que tuvo que desalojar una casa en la calle Araucana. Usted cree que Sichel no conocía?".
"Señor Benítez.- Sichel estuvo mucho tiempo en Alemania• El local de arriba es muy alto. A veces se iba a la parte superior a charlar, y no se tenía acceso ni al dormitorio ni al baño. En esos lugares no sé..."
"Señor Gutiérrez Ruz.- Al Brigadier Sena lo conoce?".
"Señor Benítez.- De vista, porque él vive en el mismo edificio Panamericano, donde esta el Embajador paraguayo".
"Señor Gutiérrez Ruíz.- Nunca lo vio en la casa del Embajador paraguayo?".-
"Señor Benítez.- No. Vive en el segundo piso." .
"Señor Gutiérrez Ruíz.- A Sofía lo conoce?" .
"Señor Benítez.- No.
"' Señor Gutiérrez Ruíz.- Un señor de lentes, de bigotes, pelado o semi pelado, alrededor de 60 anos, muy dicharachero, nunca lo vió?".
"Señor Benítez. - No. Cuando Bardesio iba a tener alguna reunión o esperaba a alguien decía a todos que se fueran".
"Señor Gutiérrez Ruíz. - En la Embajada paraguaya a esta persona tampoco la vio? A una de lentes, conversador, simpático, morocho, con una vista un poco desviada quizás..
"Señor Benítez. - No recuerdo.
"Señor Térra.- Usted me dijo en algún momento que el General Forteza había elevado un documento contra Bardesio por manejo de dinero y que había sido descartado lo que había (ilegible) Bardesio? Cómo es el asunto?"
"Señor Benítez.- El General Forteza es hermano de un tío mío; es primo del Ministro Forteza, el de ahora. Como yo tenía una relación con él, mis padres lo conocen, en fin, fui un día a plantearle que teníamos» problemas en el grupo. Él me dijo: "No tenés problemas, vení cuando quieras". Fui a hablar con Sosa a plantearle muchas cosas. Primero, los vehículos..."
"Señor Térra.- A quién le planteó?".
"Señor Benítez- " Al General Forteza. Lo hicimos por un motivo que pensaba que era éste. El tenia una relación casi más directa con Pacheco. Porque el grado de General se lo dio directamente Pacheco Areco. Pero a su vez el tenía una amistad no sé si grande, con Danilo Sena. Y le planteamos que Bardesio a mí me tenía separado, que no me dejaba trabajar, que no nos daba medios tampoco, que él conseguía todo lo que se proponía. Claro... todo lo que necesitaba. Y le explicamos lo de los vehículos, lo de los taxímetros. Se ve que Forteza habló con Sena porque a Bardesio se le llamó a una reunión en la que estuvo presente el Ministro Sena y el Secretario de él, Machado."
"Señor Gutiérrez Ruíz. - El Coronel Machado?"
"Señor Gutiérrez Ruiz.- Y a Manini?"
.-"Señor Benítez . - Tampoco. La única duda es esa: que el nombre de Carlos puede ser de cualquiera".
"Señor Benítez.- Estuvo a punto de verse involucrado en un grave problema en cuanto al manejo de dinero".
"Señor Batalla. - El planteo que le hicieron usted y Sosa al General Forteza se refería un poco a lo que el cuerpo implicaba? Es decir, si usted le dijo a él que ustedes integraban un cuerpo que tenía determinadas funciones dentro del Departamento de Información. . .
"Señor Benítez.- Incluso él ya tenía idea del grupo nuestro.
"Señor Batalla. - Mas cercano de lo que Bardesio esperaba o de lo que usted deseaba que fuera el grupo?".
"Señor Benítez. - El tenia una idea muy vaga, el General Forteza. Se le llamó a esa reunión y Bardesio se vio muy comprometido, a tal punto - está Sosa de testigo- que supe más adelante que al General Forteza se le pidió discreción con lo que se hacía; y el mencionó mi nombre. Llegó a oídos de Machado. Entre Machado y Bardesio hay parentesco. Son cuñados o concuñados. A Bardesio en seguida llegó que el nombre era mío. No el de Sosa, porque él me puso a mi solamente. A los dos nos manifestó en esos días: "Me vi involucrado en un grave problema referente a que yo me quedé con plata; pero te puedo asegurar que quien haya sido lo mato". Después de eso fue cuando estuve más tiempo parado. Casi dos meses y medio sin hacer nada".
"Señor Sosa Díaz. - Cobrando el sueldo?
"Señor Benítez.- Sí, de policía. Eso siempre."
"Señor Sosa Díaz. - Donde cobraba el sueldo?"
"Señor Benitez.- Uno del grupo iba a Jefatura y cobraba y lo repartía a nosotros".
Señor Sosa Díaz. - Tenía poder?".
"' Señor Benítez. - Hablaba con la contadora de la Jefatura que estaba al tanto por que dependíamos del Ministerio. Entonces, llegaba la orden de pago del Ministerio."
"Señor Sosa Díaz. Quién era?" .
"Señor Benítez . - Oscar Rodao , el que cobraba por todos; incluso al de Bardesio".
"Señor BataIla. Rodao y Sosa pertenecen a la policía?".
No sé los cuatro integrantes restantes en qué condiciones están. Sé que, con excepción de Sosa, Rodao, Lamensa, y Silveira, a los pocos días pidieron la baja y no se las aceptaron".
"Señor Gutiérrez Ruíz.- A Pirán lo conocía?".
"Señor Benítez.- No " .
"Señor Sosa Díaz. - Fue alguna vez al Ministerio del Interior?".
"Señor Benítez. - No, adentro no. Vigilamos a una chica del Ministerio del Interior.
"Señor Sosa Díaz. - No recuerda el nombre?".
"Señor Benítez.- No .
"Señor Terra,- Conoce a Grignoli?"
"Señor Benítez. - No .
"Señor Térra. - A Quinteros?"
"Señor Benítez.- No. Tampoco. Conmigo había una total compartimentación. Lo que yo tenía lo tenía por información del grupo , que nos reuníamos y empezábamos a comentar los atentados y las cosas como iban".
"Señor Sosa Díaz. - Al Capitán Nader lo conoce?".
"Señor Benitez.- No.-
La transcripción precedente me fue leída por el suscrito escribano y así lo ratifica y firma por ser fiel expresión de sus declaraciones que accedió a ser interrumpido y a contestar preguntas formuladas por los testigos, siendo las palabras de cada uno las que están precedidas por cada apellido a principio de línea. Que todo lo expuesto es expresión veraz de sus conocimientos sobre los temas a que se refiere y así lo manifiesta con plena lucidez y libertad. Lo que precede es leído por mí y el compareciente señor Benítez así lo otorga y lo firma con los testigos hábiles, Juan Pablo TERRA, Hugo BATALLA, Zelmar MICHELINI, Daniel SOSA DIAZ, Héctor GUTIERREZ RUIZ, Guillermo GARCIA COSTA, Juan José SOTUYO...".-
documentos falsos, fotos, informes, vigilancias
Acta de protocolización ante escribano público, leída por el Senador Juan Pablo TERRA, en su denuncia de las actividades del Escuadrón de la Muerte, en la sesión del 7 y 8 de junio de 1972 de la CAMARA DE SENADORES.- Diario Oficial Nº 18.837
servido por Carlos
sin comentarios
compártelo
20 Julio 2008
Terciando en una polémica inconclusa (*)
«El hombre de este tiempo vive delante de lo que
acontece en el mundo entero. Y lo hace a través de
los periodistas; ellos son los testigos, quienes
nos narran los acontecimientos. Por supuesto que
cada uno de ellos a través de su cultura, de los
medios que tienen en sus manos para analizar.»
Ernesto Sábato

¿Es verdad lo que sostiene Giovanni Sartori, que en la actualidad proliferan las mentes débiles, las que son el producto de una sociedad en que las personas tropiezan con un mecanismo, también el de los medios, para que esa degradación involución humana sea una norma universal?¿El público es adiestrado para que consuma y no para pensar?¿Es ello también responsabilidad de la tendencia homogeneizarte de los medios electrónicos, de la mass-media regimentada en la globalización, ello sumado a la enseñanza que también actúa con esquemas de entrenamiento puntual, de acuerdo a intereses globalizados?
¿Qué papel juegan en ello los medios concentrados tras las grandes corporaciones informativas?
Es evidente que ese proceso, abonando la concentración, favorece a ese círculo vicioso que lleva al pensamiento confuso - a los estrambóticos, a los excitados, a los exagerados y a los charlatanes. La televisión premia y promueve la extravagancia, el absurdo y la insensatez. De este modo refuerza y multiplica al "homo insipiens" [1]. Por ello, en este momento, cuando el tema está sobre la mesa, es bueno tratar de contribuir con algún granito de arena al gran edificio que debemos construir entre todos para afianzar, desde las libertades y la difusión de las ideas, a nuestra democracia.
Sin embargo, debemos decir que el panorama es apocalíptico.
Que el tema de la información está en la mesa de discusión, es más que evidente. En el mundo se están incentivando los debates que oponen, como los avisados han detectado, a quienes buscan concretar el camino de la información, sin adjetivos, que le sirva a la gente, enfrentados a quienes la han convertido en un elemento más de dominación ideológica, para lo que se utilizan espectáculos de entretenimiento periodístico (también las guerras integran el paquete), muchos de ellos globalizados, convirtiendo ese todo en un negocio -económico o político- con un solo objetivo: dejar las cosas en la superficie y, además, propender al afianzamiento del status quo [2].
En pocas palabras, afianzar la dominación del capital monopólico a través de un modelo globalizado de exclusión y marginación de importantes sectores de la población del mundo que en muchos países se expresa de manera dramática.
Por supuesto, es de una obviedad infinita aclararlo, que en estas líneas no estamos criticando al espectáculo como expresión cultural humana, sino a la infinita "tilinguearía" metodológica de algunos o al pretendido juego "serio" de otros, que son dos caras de la misma moneda, la que se utiliza para desinformar y homogeneizar el pensamiento.
Algunos programas que se tildan de periodísticos, encaran la información, fundamentando el "gancho" en efectos de producción, que muestran realidades con una insoportable ligereza epidérmica que, obviamente, cuestiona a la información misma. También un subrayado a la manipulación informativa, sin duda, otro fundamento malsano que se utiliza abiertamente y cada vez con una sutileza mayor, con el objetivo de desinformar.
El tema que encaramos hoy es difícil y con perfiles infinitos. Pero es bueno, a esta altura de los acontecimientos, tratar de desentrañar algunas verdades o, por lo menos, exponer situaciones que muestren como el tema de la información es de fundamental importancia para la sociedad humana.
Información sin adjetivos
En el primero de los grupos, el de la información sin adjetivos, la libertad de informar está en juego. Con ella y por ello debemos batallar por una democratización plena y el elemento que la caracteriza, que es la lucha por la diversidad.
Recordemos que en 1973 la UNESCO lanzó la discusión de cómo organizar el nuevo orden mundial de la información y la comunicación, con el objetivo de hacerla más democrática. (El norte del planeta controlaba entonces el 80% del sistema informativo.)
La idea de la UNESCO era dotar de reglas éticas y profesionales capaces de promover una circulación de una información más equitativa, a fin de equilibrar las distorsiones producidas en el libre mercado. El debate concluyó en 1981 en una crisis que se expresó con el retiro de Estados Unidos, el Reino Unido y Singapur de la UNESCO y con el cese de iniciativas sobre políticas de información para los países subdesarrollados que, desde ese momento, fueron considerados como protagonistas de una indebida injerencia estatal en el libre mercado. Siguió rigiendo, por lo tanto, la ley de la selva.
"Hoy nos encontramos ante un nuevo orden mundial de la información, muy distinto al discutido en los años 70, pues es impulsado y guiado por el mercado y se caracteriza por una concentración creciente tanto de los medios de comunicación como de las empresas de telecomunicaciones. El otro ingrediente es la homogenización de los contenidos [3].
A nivel planetario observamos que el sistema informativo se está concentrando a un ritmo cada vez más acelerado y las grandes corporaciones - como las de Rupert Murdoch o Silvio Berlusconi - que ocupan posiciones dominantes y exclusivas en el mercado, de hecho impiden la diversidad, el necesario y verdadero pluralismo informativo.
Cualquier observador atento puede observar que los contenidos de la prensa estadounidense tienen un enfoque cada vez más homogéneo. Es tan así que hoy, cuando faltan pocos meses para las elecciones presidenciales estadounidenses, el 61% de la población cree que Sadamm Hussein tuvo participación en los atentados del 11 de septiembre. Sin embargo como consecuencia de otros hechos, como el de las torturas a los presos iraquíes -cuya difusión masiva todavía debemos interpretar- la figura del presidente de EEUU comenzó a derrumbarse en la opinión pública y su delfín John McCain pelea con dificultades con el inesperado candidato del partido Demócrata, Barack Obama.
¿Cómo entender la difusión de las fotografías de contenido atroz, que muestran como los soldados estadounidenses torturaron a prisioneros iraquíes? ¿Por qué las grandes cadenas informativas participaron de ese juego informativo?
Obviamente a Bush le preocuparon en aquel momento más esas fotografías, no la acción de sus tropas, pues la tortura es moneda corriente para los ejércitos de todas las latitudes. En nuestro pequeño país por más de una década se torturó a miles de uruguayos que habían cometido el delito de pensar distinto al gobierno de la dictadura. Y esa tortura no era otra cosa que la aplicación de una doctrina, la de Seguridad Nacional, emanada del Departamento de Estado, para imponer, en el país, la aplicación del modelo económico que determina la exclusión y la marginalidad de buena parte de la población. Hasta hoy, en razón de legislaciones de “impunidad”, la información sobre la magnitud de estos hechos, no ha trascendido oficialmente. Sin embargo la práctica de la tortura, integrada a una cultura de la violencia, todavía no pudo ser erradicada totalmente de los calabozos policiales.
Los "abogados del diablo"
La "objetividad" es un elemento de construcción opinable, a la que se puede acercar en círculos sucesivos, en base a un camino tan diverso como contradictorio. En esto no hay recetas ni fórmulas mágicas.
Hablamos de diversidad, la que permite a los medios independientes crecer en el marco de sociedades que tienden a la madurez, pero la que está siendo jaqueada por las grandes corporaciones que pretenden a través de los medios arribar a su paradigma, el del pensamiento único.
Pensamiento único que necesita que se recorra un camino complaciente y simplista, el que emprenden muchos medios que en lugar de actuar en su papel de "abogados del diablo", no incomodan al informante. Ello tiene poco sentido para una democracia, que necesita de la confrontación de ideas para su crecimiento consolidación.
Es un camino malsano, utilizando para el debate la expresión de intereses subalternos que llegan a los receptores del mensaje, por razones inherentes al método utilizado, sin la fecundidad imprescindible para que el milagro de la comunicación se produzca.
El hombre de este tiempo vive -como dijo alguna vez Ernesto Sábato- delante de lo que acontece en el mundo entero. Y lo hace a través de los periodistas; ellos son los testigos, quienes nos narran los acontecimientos. Por supuesto que cada uno de ellos a través de su cultura, de los medios que tienen en sus manos para analizar. De ellos depende el cariz con que interpretamos los hechos, el partido que asumamos frente a lo que nos pasa como Humanidad.
El camino de la diversidad
Son esenciales para la construcción de una sociedad cada vez más justa y democrática, la libertad de prensa, la libertad de expresión y el derecho a la información, mediante la promoción de la ética, la investigación, la precisión y el uso de nuevas tecnologías en el ejercicio periodístico, así como la protección de los periodistas.
Democratizar la información permite que una sociedad que se reconoce en la diversidad confronte ideas, en contraste con los intentos por imponer la homogeneidad conceptual, en un camino que de prosperar llevaría a un deleznable pensamiento único.
"Pocos derechos fundamentales pueden asociarse hoy de manera tan natural al desarrollo armónico de las sociedades como el derecho a la información, no sólo recogido implícitamente por los ordenamientos que sobre derechos humanos han promulgado los principales organismos internacionales, sino vinculados por ellos mismos a la democracia" [4].
Este ha sido el papel de la prensa independiente en la sociedad industrial y que se consolidó a lo largo del siglo pasado. Las sociedades terminan por admitir que los periodistas no sólo pueden sino deben ser los "guardianes" de la democracia, en el sentido de vigilar a sus propias instituciones; "velar por que las instituciones democráticas funcionen correctamente y que nadie cometa excesos en contra de los intereses de los ciudadanos amparándose en los privilegios que indudablemente otorga el ejercicio de cualquier tipo de poder".
La libertad de expresión ("incluida la crítica a los funcionarios públicos, al gobierno, al régimen, al sistema socioeconómico y la ideología prevaleciente") y la variedad de fuentes de información ("que no sólo existen, sino que están protegidas por la ley") y son fundamentos de la democracia moderna.
Hay que enfatizar el compromiso de los comunicadores con el derecho a la información, que por un lado significa el total y libre acceso a todo tipo de noticia y por otro la posibilidad de que los medios se hagan eco de la diversidad de opiniones, sin impedimentos de ninguna clase.
Sin libertad de expresión ni derecho a la información "como derechos, instituciones y procesos efectivos, no como meramente nominales", no puede existir una sociedad capaz de gozar de ninguna de las instituciones ni, tampoco, habría manera de maximizar el debate público. Y ello implica pluralismo, que sólo es visible cuando la prensa recoge y difunde tanto el discurso político como la crítica al discurso político y las demandas sociales.
Al informar, los medios colaboran al necesario tránsito que debe existir entre los que hacen política y aquellos sobre los que esa política se ejecuta.
La vinculación entre la democratización del ejercicio del poder público (mediante el acceso de la ciudadanía a la información, como mecanismo de control y rendición de cuentas) y la articulación de la sociedad civil (mediante la expansión de una cultura democrática), se complementan con la actuación social de una prensa democrática que ejerza una constante vigilancia de la legalidad en la actuación del poder público, lo que de suyo enriquece con información de calidad el debate público en el que participa la sociedad civil.
A su vez, el grado de democratización de las sociedades es determinante para la eficacia de la investigación periodística, concebida como elemento que construye la realidad social a partir de su participación en determinar el marco cognitivo de la opinión pública.
Creemos que los periodistas, como los militantes políticos y todos los que participamos en el quehacer social, tienen la obligación de reconceptualizar permanentemente su papel en el marco de la sociedad.
La prensa no debe ser funcional a determinados proyectos políticos; esa es tarea de quienes asumen directa y abiertamente ese compromiso.
Tampoco es posible creer en una prensa sin valores. Eso sí, en el trabajo riguroso, sin prejuicios, el que hace el máximo esfuerzo para entender y reflejar cabalmente la realidad.
________________________________________
[1] Giovanni Sartori.
[2] Suplemento Bitácora.
[3] Roberto Savio, presidente emérito de la agencia IPS y miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial (FSM) Italia.
[4] Extraído de un documento, titulado "La libre información, un derecho humano y una herramienta para la democracia", del departamento de Información e Imagen del PS de Uruguay.
(*) Publicado el domingo 20 de julio en el suplemento Bitácora del diario LA REPUBLICA.
servido por Carlos
2 comentarios
compártelo
20 Julio 2008
21 Abril 2008
Objetivamente, midamos las fuerzas del campo popular

" Si buscas resultados distintos
no hagas siempre lo mismo"
Albert Einstein
La situación de los derechos humanos en nuestro país, con la negativa de los militares a ofrecer nuevas pistas o confesarse de las atrocidades cometidas en nombre de los símbolos patrios, mantienen todavía las heridas abiertas en muchos uruguayos que, los nuevos hechos, podrán o no restañarlas. Pero la situación está objetivamente paralizada. Tampoco han tenido el éxito esperado por muchos de que las excavaciones en busca de restos tuvieran resultados de algún tipo que sirvieran para probar, por lo menos, el fracaso de la famosa “Operación Zanahoria” y determinara la apertura de nuevos caminos a las investigaciones.
Debemos ser claros desde un principio, porque parece como una posibilidad más que cierta que pese al apoyo del Frente Amplio a la derogación de la Ley de Caducidad a la Pretensión Punitiva del Estado (o Ley de impunidad o), se da un paso adelante que puede llevar al logro del objetivo buscado, pero también si el fin del proceso comenzado se convierte en negativo, a otra frustración de las fuerzas populares, que se podrían ver marginadas – aunque esto le parezca una perogrullada derrotista a muchos orgullosos triunfalistas defensores de los derechos humanos – ¿no se estaría hiriendo de mala manera al propio Frente Amplio que, como objetivo central, tiene que acumular fuerzas para mantener a la izquierda en el poder?
Una situación planteada y de estas características, ¿abriría una situación difícil en este año pre electoral y cuando, estamos a pocos meses de ingresar de lleno a la campaña política abierta, se convertiría en otro escollo para el propio Frente Amplio que debe abocarse a ganar voluntades? Porque los votos están si se trabaja correctamente por ellos, pero si se dispersan fuerzas y, además, si se malgastan esfuerzos en objetivos frustrantes, ¿no se estará conspirando en contra del éxito electoral de la izquierda en su conjunto?
Sabemos que algunos dirán que nuestro análisis expresa una posición derrotista y que es necesaria la derogación de la Ley de impunidad, porque se debe castigar con todo el peso de la Justicia a quienes, en la clandestinidad de las mazmorras de los cuarteles, cometieron actos inenarrables contra uruguayos y uruguayas, mataron, torturaron, mutilaron en nombre de una Patria que, evidentemente, no era la de Artigas.
Sin embargo hay juristas de la talla de José Korzeniak que sostienen que la derogación o anulación de la referida norma, que en su total extensión recién se aplica desde que el gobierno progresista ocupa el poder (nos referimos especialmente al artículo 4to.), no tendrá efecto alguno, porque además se deberán sortear aspectos legales vinculados a la larga vigencia de la norma que han determinado que hayan “derechos adquiridos”. Además nos preguntamos si los jueces estarán en condiciones formales de procesar a los victimarios que quedan, en base a testimonios, cuando en las actuales condiciones, luego de haber pasado tanto tiempo, las “pruebas formales”, por razones obvias, no deben existir en casi ningún caso.
El gobierno frenteamplista ha actuado bien en el tema de los derechos humanos, probando a los máximos responsables de la sevicia sus fechorías, por lo que han sido procesados, luego de un juicio con todas las garantías del debido proceso, quienes están hoy entre rejas que son nada menos quienes encabezaron la represión. Está por demás decir que el presidente Tabaré Vázquez tampoco llevó adelante políticas de punto final y hasta hace pocas semanas, como sabemos, los antropólogos seguían excavando los cuarteles y todas las zonas potencialmente sospechosas buscando restos de desaparecidos. Y lo seguirán haciendo si existen nuevos datos que deberían surgir de los propios militares, a quienes se liberó por un decreto presidencial, del secreto profesional establecido en el estatuto de las fuerzas, en el que algunos de ellos se habían escudado para justificar su silencio.
Las víctimas de la violencia de la derecha, que luego del golpe militar fue paradigmática en su sanguinaria violencia y salvajismo, con hechos de una gravedad que cuesta narrar y que rompen con todos los valores que deberían manejar en la convivencia las personas, gracias a “complicidades” de los distintos gobiernos blancos y colorados que, ni siquiera, aplicaron en todo su alcance la Ley de impunidad.
Cada una de nuestras familias, o nosotros mismos, podemos tener un pasado vinculado a la tortura, las golpizas, la cárcel, o la muerte, solo por pensar de manera diferente a la dictadura. Miles de uruguayos vivieron largos años de cárcel o exilio, una pena impuesta, tan dañina como la cárcel misma, distorsionante de la vida familiar y destructiva de los lazos humanos de todo tipo.
Claro, pero tanto dentro como fuera del país, se resistió a los dictadores y, en definitiva se los venció en toda la línea. Cuando en 1985 asumió Julio María Sanguinetti la presidencia de la República, luego de que los golpistas arriaran sus banderas vencidos por un pueblo indoblegable, comenzó la etapa de la reconstrucción democrática. Un difícil camino, lleno de claros y oscuros, de debilidades del propio gobierno que en conjunto con preclaros dirigentes de la oposición, aceptó la imposición de los militares en retirada de que se votara la Ley de Impunidad. Una lucha que tuvo como ingrediente, afectando a los sectores medios de la población, al terror de que volvieran los uniformados a encaramarse en el poder. Entonces dicha norma fue ratificada por la mayoría del pueblo en un plebiscito que derrumbó las esperanzas de los mayores afectados por la represión de que, en definitiva, se comenzara a “hacer justicia”.
Allí el gobierno de Sanguinetti mostró su extirpe reaccionaria, determinado negativamente todos los casos presentados, trámite ante el Poder Ejecutivo que ordena la propia ley, y que recién comenzó a cumplirse en cabalidad plena para permitir actuar a la justicia bajo la presidencia de Tabaré Vázquez.
La justicia uruguaya por fin ha podido actuar en base a las pruebas aportadas procesando a los principales cabecillas de las trasgresiones, entre ellos al dictador, el general Gregorio Álvarez, sin duda responsable intelectual por su cargo al frente del golpismo y de los golpistas de la mayoría de los hechos ocurridos en el país.
Claro, es muy complejo probarle al envejecido y trasnochado golpista su participación directa en la mayoría de los hechos. Pero él debe conocer muy a fondo algunos temas fundamentales que algún día tendrán que saltar a la luz y hacerse verdad, como por ejemplo cuales son los contactos que mantuvo el Ejército en particular y las Fuerzas Armadas en general con organismos como la CIA norteamericana que, claramente, también estuvo apoyando las andanzas de los golpistas. ¡Qué nadie se llame a engaño sobre lo que hablamos! Puede ser que Álvarez no tenga ni idea quienes son muchas de los militantes o sin serlo, desaparecieron ni donde están sus cadáveres. Pero, seguramente, bien sabe y, lo está guardando en el fondo de sus recuerdos, quienes fueron los que armaron el golpe contra las instituciones, sumando al Uruguay como otro partiquino en la llamada “guerra fría”
También debe recordar su visto bueno a las andanzas en el Uruguay del asesino argentino, Aníbal Gordon, que llegó acompañado de algunos de sus brutales sicarios, cuando este personaje debió escapar de su país, ya que por error o crueldad excesiva, terminó descuartizando a una familiar del también represor, general Suarez Masson, un hombre con poder suficiente como para pagarle con “la misma moneda”
Hay versiones no desmentidas de que Gordon fue uno de los integrantes del comando paramilitar que secuestró del Hotel Liberty, de Buenos Aires, a Zelmar Michelini y que él y sus sicarios, ante la “reticencia” de apretar el gatillo de parte de los militares uruguayos participantes, fueron los que dieron muerte a los políticos uruguayos.
Estas versiones pueden tener elementos ciertos, otros falsos. Pero, ¿por qué no se lo interroga a Álvarez sobre estos hechos cuyo conocimiento son de una necesidad fundamental para todos los uruguayos bien nacidos?
Para nada de esto es necesario que se derogue o anule la Ley de Caducidad, pues este general está encarcelado y mantiene un silencio medroso, como todos los demás militares que se encuentran en la misma situación, apoyando su actitud en una enfermiza visión del pasado y una total falta de respeto por sus compatriotas. Porque sus víctimas, a las que colgaban, o “picaneaban”, eran mayoritariamente nacidas en esta tierra.
Y todos los que están encarcelados, lo están, por la aplicación correcta de la que establece esa norma que ahora de nuevo se quiere colocar en el centro de la discusión para derogarla.
Por favor, no frustremos con un fracaso un esfuerzo tan importante, ya que tenemos otra tarea ciclópea: la mantener a la izquierda en el poder.
De lo contrario todo será inútil.
servido por Carlos
sin comentarios
compártelo
13 Abril 2008
Los peligros de una pequeña economía
“El objetivo de la sociedad debe ser el progreso
de la gente, no el progreso de las cosas. ¿Es que
la riqueza es todo y los hombres no son nada en absoluto?”
Jean Charles de Sismondi.
¿Qué nos pasaría a los uruguayos que medimos los logros políticos con una visión siempre triunfalista, si los índices que miden el crecimiento, la inversión, la desocupación y la salud comenzaran a deteriorarse como resultado indeseado de otra crisis del capitalismo? Sería un tema para analizar en profundidad con una visión madura, sin resquemores ni superficialidades que enturbien de mala manera el análisis. Porque un país pequeño como Uruguay, con algunos problemas estructurales endémicos, y a merced de un mundo convulsionando, en donde se está produciendo una brutal caída de la moneda norteamericana y, hasta el momento, un crecimiento del precio de los alimentos, puede comenzar a sufrir etapas negativas que se presenten por esa vulnerabilidad indiscutible, más allá de las adecuadas políticas y las mejores intenciones.
Nos hacemos esta pregunta porque sabemos bien que por aquí tenemos la costumbre de personalizar los hechos, asignándole los positivos a las gestiones de grupos o personas, castigando por los negativos, muchas veces de mala manera, a quienes tienen responsabilidades transitorias, efímeras, como las que se otorgan a los mandantes en un régimen democrático y republicano, donde los gobernantes no son eternos ni se mantienen en sus cargos durante décadas.
El pasado miércoles se conocieron algunas previsiones de los más altos capitostes del FMI que, sin pelos en la lengua, hablaron de un mundo que había detenido su crecimiento, asignándole a la crisis en EEUU, en contundente nombre que, evidentemente, muchos de los analistas internacionales no se han dignado pronuncian: recesión.
Por supuesto que no somos ingenuamente idílicos y hace tiempo que hemos abandonado el concepto de relaciones perfectamente armoniosas entre individuos, grupos y sociedad. La sociedad no es otra cosa – y esta no es una conclusión mía – que una constelación de grupos, de redes de interacción y de normas, algunas permanentes y otras móviles, y no parece que pueda ser unificada dentro de un sistema plural democrático. Ello podría ocurrir, como tristes experiencias hemos tenido en el mundo, cuando aparatos del Estado quiebran normas de convivencia y se convierten en aparatos de dominación. Los uruguayos saben muy bien de lo que hablamos en estas líneas y todavía lloramos aquellos años de noche cerrada en que el país retrocedió de manera todavía no aquilatada en toda su profundidad.
Pero para dejar de irnos por las ramas, pasemos a los que queremos expresar en estas líneas. Es un hecho que el precio de los productos agrícolas subió en el último semestre y con ello, la comida.
La versión preferida de los analistas económicos atribuye el aumento al consumo de cereales para producir etanol y a que los chinos e indios comen mejor. Como ambos hechos han sucedido gradualmente, la explicación no es adecuada para un alza súbita.
Más parece la sólita desinformación que oculta especulaciones. Podemos señalar - y pocos analistas lo hacen - que el súbito aumento del precio en productos agrícolas, petróleo y materias primas coincide con el súbito colapso del dólar y que esos productos se cotizan internacionalmente en dólares. En un año el precio global de alimentos subió 40% en dólares, el dólar cayó un 28% ante el euro y un 130% con respecto al oro (+$900/onza). ¿Hay una relación allí?
Claro, cuando Astori sostiene que Uruguay mantiene su competitividad y que el dólar, la moneda fundamental para un país en que casi todo su comercio se realiza en esa moneda, de alguna manera se está refiriendo de manera oblicua a ese proceso de caída de la moneda norteamericana que, en los bolsillos de los exportadores, gracias a la suba de los alimentos, una contrapartida que ¿se mantendrá?, todavía determina que los términos de intercambio sean favorables. Pero, si nos atenemos lo que dicen los capitostes del FMI, la “crisis es global” y comenzará a afectar a unos y otros de manera indefectible.
Otro factor a tener en cuenta es el que nunca debimos olvidar y que estos años de crecimiento no han ido borrando de los análisis. Uno de ellos, entre muchos otros, es la desigual participación en la construcción del precio final que paga el consumidor. Un estudio de un organismo internacional muestra el poder de las transnacionales para reducir las oportunidades a los pequeños productores en los países en desarrollo: “Entre 2004 y 2006 – dice el informe - el gasto global de alimentos creció un 16 %: de U$$ 5.5 millardos a 6.4. En el mismo período las ventas de los insumos agrícolas creció 8%, la de procesadores de alimentos un 13% y las de los principales distribuidores finales crecieron un exorbitante 40%.”
Por supuesto que en estas afirmaciones no hay nada nuevo que no supiéramos y que manejáramos por muchos años, cuando la lucha política era más confrontativa, se profundizaba de otra manera la incidencia del poder económico internacional, de los grandes negocios de los países industrializados que siempre juegan contra los intereses de los pueblos productores de materias primas que no han sabido o podido, por décadas, tener industrias verticales, transformadoras de su propia riqueza, que les sirvieran para aumentar el trabajo (mano de obra) y, por supuesto, el bienestar.
El caso de Dancotex, para manejar un caso ocurrido hace pocas horas, es significativo: una empresa “de punta” productora de productos textiles de alta calidad se vio contreñida en sus planes de optimización por incomprensiones, visiones de un pragmatismo perimido sobre el lugar del empresario, los trabajadores y el Estado, y quienes debieron intervenir en su momento para poner las cosas en su lugar prefirieron no hacer nada y ahora, por supuesto, cuando se perdió todo y se destruyó toda ese potencial de riqueza, llegó el momento de responsabilizar al empresario, sin duda con errores propios, pero también a merced de fuerzas que actuaron con visiones confusas sobre las necesidades del país y el papel de una empresa de ese volumen en el desarrollo nacional.
Lo de la industria textil es de una gravedad que quizás no se aquilate en toda su magnitud, porque es un tipo de empresa que podría explotar directamente la materia prima nacional, transformándola, siempre y cuanto hubieran mecanismos que la hicieran competitiva, tanto en lo interno como en lo externo, quizás imponiéndose por la calidad de sus productos, sin olvidarnos que hoy la industria china produce a una escala que abarata sus costos de forma insólita.
Ahora el combate del gobierno se centrará, al igual que en otros países de la región, en tratar de contener el flagelo inflacionario fogoneado, sin ninguna duda, por la crisis del dólar a lo que se suma la necesidad de los exportadores de “hacer diferencias” para evitar entrar en una espiral que los llevaría, por carencia de competitividad, a la parálisis. El camino que emprendería el Ministerio de Economía tendría dos aspectos: la utilización de subsidios a algunos alimentos de la canasta básica y sosteniendo la cotización del billete verde, esperando que su crisis comience a revertirse, con compras masivas por parte del Banco Central.
Esperemos que el mecanismo funcione, que se pueda mantener la inflación en los parámetros estipulados y se aventen bien lejos las tesis de algunos analistas de visiones estrechas e interesados en las “pequeñas ganancias”, que siguen afirmando que la demanda interna es uno de los ingredientes del proceso de suba de los precios. Y ello por una razón elemental, porque “el objetivo de la sociedad debe ser el progreso de la gente, no el progreso de las cosas” Además, porque el objetivo de este gobierno frenteamplista está en la redistribución de la riqueza, no en mantener un statu quo rígido, que a esta altura, sería incalificable.
servido por Carlos
sin comentarios
compártelo