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La Coctelera

Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

Categoría: Opiniones prestadas

19 Septiembre 2010

El debate que el país se debe a sí mismo

 

por OSCAR A. BOTTINELLI (*)  

El Uruguay tiene como asignatura pendiente la realización de análisis serios, fríos, desapasionados, con perspectiva histórica, sin pretensión de juzgar y condenar sobre cómo es que se caminó hacia la dictadura. La gran pregunta sin contestar es cómo una sociedad que se veía sí misma como democrática, liberal, tolerante, moderada y respetuosa del derecho, del Estado de Derecho y de los derechos de las personas, pudo caer en la violencia, la quiebra institucional, la violación sistemática de los derechos humanos.

Cómo esta sociedad que se percibía a sí misma como dueña de sus destinos mediante la acción política y el voto, pudo contener grupos de relativa significación que concibieron el cambio de las cosas mediante las armas. Primero las cosas no se pudieron analizar porque estaban todavía calientes, con las instituciones apenas restablecidas. Desde una década y un poquito más, porque el debate se reavivó en términos maniqueos. Pero entre que se apagaron los ecos del primer referéndum sobre la ley de Caducidad (el del voto amarillo y el voto verde) hasta los albores de la Comisión para la Paz, transcurrió un decenio en que en el país existía de manera dominante el sosiego necesario para encarar los análisis y los debates con perspectiva histórica.

El presidente Mujica dice reiteradamente que habrá que esperar que estén muertos todos los protagonistas de la época. Sin embargo, hace cinco años que Italia recordó el cincuentenario del fin de la guerra civil (incluida la ocupación alemana como sostén de una de las partes). Y en esos debates de memoria histórica, se vio con estupefacción el nivel de virulencia e intolerancia con que encaraban el debate los hijos de los partisanos y los hijos de los squadristi. Si se piensa que en Argentina se pelea hasta físicamente en favor y en contra de Eva Perón, cuando la gran mayoría no la conoció; o pro o contra Juan Manuel de Rosas, donde ahí sí no lo conoció siquiera ningún abuelo de nadie hoy vivo. Esto demuestra que no basta con que estén muertos todos los contemporáneos de los hechos, porque los odios y dolores pueden trasmitirse a los hijos y a los hijos de los hijos. Hoy aquí comienza a verse que los hijos de los protagonistas (o de los simples agonistas) pueden revivir el debate con más intolerancia aún que los propios agonistas.

Otra cosa son los aportes que revelan una visión de parte, aunque con finalidad explicativa o analítica o narrativa. Trasuntan buscar explicaciones de lo ocurrido, aunque la mayoría de las exhibidas hasta ahora toman poco en cuenta la visión opuesta. En el análisis del proceso histórico cabe distinguir con mucha precisión dos tipos de causalidad, que suponen dos etapas: Una, la de las causas profundas que condujeron a la caída de la poliarquía(1) , el largo proceso que va de la vigencia de una poliarquía plena hasta la dictadura. Dos, los sucesos finales en la última etapa de la caída (durante el quinquenio anterior a la caída), la actuación de cada uno de los actores políticos, sociales, comunicacionales, militares. Más allá de los errores o aciertos de cada uno en ese periodo, siempre cabe tener presente que lo esencial son las causas profundas, que es lo que hace a lo estratégico en términos históricos

Con el riesgo que supone pretender clasificar en pocas variables las distintas líneas explicatorias de las causas profundas, pueden enunciarse a mero título de punto de partidas dos líneas principales, que en líneas generales se enmarcan en dos posturas opuestas con cierta relación con la confrontación bipolar mundial:

Una. La teoría de que la dictadura es un efecto directo de la desestabilización desde la izquierda. Esto admite subvariantes: que es culpabilidad exclusiva de quienes rompieron el orden político mediante la acción guerrillera; que es además inclusiva de la desestabilización sindical y estudiantil provocada por las corrientes marxistas.

Dos. La teoría de que se llega a la dictadura por responsabilidad de una oligarquía que para defender sus privilegios eligió el camino de reprimir con violencia la protesta social, y ante la reacción de las masas, optó por el camino de la supresión de la institucionalidad y la violenta represión militar

En el medios hay múltiples teorías, múltiples combinaciones que toman algo o todo de lo uno, algo o todo de lo otro, o agregan más condimentos. No parece que se pueda llegar a la explicación de forma unilateral. Así como -aunque fuese conveniente para la continuidad social y nacional- resulta muy simplista e inadmisible la explicación de que el nazismo fue el producto de nada más que la acción de un puñado de aventures psicópatas. Un debate en profundidad exige tomar elementos de larga duración, interrelacionar elementos diversos y además contextualizarlos en su respectiva época.

Luego viene el estudio de cómo se comportaron los actores en los momentos finales, que no pueden analizarse solo desde la perspectiva del siglo XXI, sino a partir del momento y de la forma de pensar y actuar de la época. No hay duda que hay muchas culpas, muchos hechos que fueron diferentes pasos hacia la interrupción institucional. Cabe mencionar varios:

Uno. La declaratoria del Estado de Guerra Interno violentó fuera de toda duda el orden constitucional, con independencia de si el país estaba en el último minuto para salvar la institucionalidad o cabían otros recursos íntegramente constitucionales

Dos. La Ley de Seguridad del Estado, más allá de cuánto tuvo de constitucional o de inconstitucional, fue sin duda una ruptura con el sentido básico de la poliarquía

Tres. La adhesión de vastos sectores políticos y sindicales de la izquierda a los famosos “Comunicados 4 y 7 de las Fuerzas Armadas”, de febrero de 1973, y la apuesta al apoyo a una real o presunta corriente militar “peruanista”, supuso transitar por un realismo que no cuajaba tampoco con los valores de la poliarquía

Cuatro. El Pacto de Boiso Lanza entre el presidente constitucional y los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas (en realidad un pacto con un comandante legítimo y dos impuestos por los propios mandos militares), pacto que en sí mismo significó un golpe de Estado.

A ello cabe sumar el debate sobre si la existencia por sí de una acción guerrillera es causa suficiente para el debilitamiento institucional, o si la guerrilla puede enfrentarse dentro del Estado de Derecho, como lo hizo Italia con las Brigadas Rojas o lo hace España con ETA.

Qué hizo y qué no hizo el parlamento y el sistema político en todo ese periodo es muy largo y complejo. Lo ocurrido en el verano de 1973, debate que irrumpió intempestivamente estos días, es una parte de todo ese debate. Lo curioso es que por primera vez reaparece, tras casi cuatro décadas, una acusación –la inacción del Parlamento y de los partidos políticos en ese verano de 1973– similar a la usada por Bordaberry padre para justificar su pacto con los militares y su camino al golpe de Estado.

(1)Se prefiere utilizar el término politológico más exacto y bien definido de “poliarquía”, que el término “democracia”, que es más vago y más indefinido. En líneas generales y con reservas puede afirmarse que “poliarquía” es una especie de sinónimo de democracia liberal.

(*) Publicado por El Observador.

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15 Enero 2010

Los pecados de Haití

Por Eduardo Galeano (*)

La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.

El voto y el veto

Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.

Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole: Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.

La coartada demográfica

A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema: Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.

Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Wilfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.

En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado.... de artistas.

En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.

La tradición racista

Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934.. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene "una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización". Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: "Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses".

Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: "El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro".

En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl Von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: "Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas". Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro  "puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras".

La humillación imperdonable

En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.

La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.

El delito de la dignidad

Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.

Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.

La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.

(*) Fuente: Brecha 556, Montevideo, 26 de julio de 1996
www.desdesantiago.wordpress.com/2010/01/14/los-pecados-de-haiti-de-eduardo-galeano

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6 Enero 2010

Las tres crisis

por ALAIN TOURAINE (*)

Todos los países situados en la zona de influencia de Wall Street y la City están amenazados. Estados Unidos, endeudado de los pies a la cabeza, desde el Gobierno al particular, se encuentra en una situación que algunos consideran sin salida. La City, que tiene mayor peso en la economía británica que Wall Street en la norteamericana, se ha visto afectada más directamente a causa, en particular, de la importancia de las inversiones internacionales de la antigua potencia imperial.

A su vez, para los países de la zona euro, la voluntad de China y Estados Unidos de mantener sus monedas, el yuan y el dólar, en un nivel bajo, infravalorado, también representa una amenaza directa, pues, inevitablemente, ataca a las exportaciones europeas.

Paralelamente a los problemas de la economía, los de la ecología nos obligan a tomar decisiones muy difíciles. La gran conferencia mundial de Copenhague nos ha dejado una imagen inquietante sobre la dificultad de alcanzar acuerdos. Dado que Estados Unidos se ha mostrado decidido a no hacer sino esfuerzos insuficientes, de nuevo es a Europa a quien se le pide un sacrificio suplementario. Los países pobres, o mucho menos ricos, exigen que los países del Norte paguen su deuda -150.000 millones anuales-, pues, durante años y años, sólo ellos emitieron gases de efecto invernadero. El Norte se ve ahora conminado a cambiar su modo de consumo muy rápidamente. Por otra parte, China le concede poca importancia a los juicios del resto del mundo, pues sigue extrayendo la mayor parte de su energía del carbón. Y el tiempo pasa. De aquí a 2020, habría que reducir las emisiones de CO2, no ya en un 20%, sino en un 30% e incluso un 50%, y Europa tendría que alcanzar el 80% antes de 2050.

Así, en unas pocas líneas, se hace evidente que, en lugar de esperar el final de la crisis financiera y económica, de un mes a otro nos encontramos ante unos problemas económicos y ecológicos fundamentales que exigen de todos un esfuerzo muy difícil de conseguir. Tenemos que reconocer que hemos llegado a los límites de lo posible intentando mantener nuestro modo de vida y nuestros métodos de gestión financiera. La suma de estos dos órdenes de problemas nos sitúa indiscutiblemente ante un peligro de catástrofe mayor.

A esto hay que añadir una tercera crisis, a saber, la de la acción política y, más precisamente, de la expresión política del descontento, las reivindicaciones y las denuncias. ¿Quién es responsable de las crisis? Es seguro que no se trata de una crisis social, es decir, de una crisis que enfrenta a dos categorías o clases sociales, por ejemplo. Unos piden que los países del Norte paguen por el comporta-miento de sus antepasados. Otros quieren defender los intereses y derechos de nuestros sucesores y de aquellos que viven -generalmente muy mal- en regiones del mundo alejadas de la nuestra. Al extenderse a lo largo de un espacio y un tiempo casi ilimitados, los conflictos rebasan el mundo social; sólo pueden comprenderse por su oposición a un sistema financiero y económico que se ha colocado fuera del alcance de todas las intervenciones sociales y políticas.

Una oposición así ya no puede fundamentarse en la defensa de cierta categoría social; debe tener un carácter universalista, ya que se trata de defender al conjunto de la humanidad. Apelamos a los derechos humanos contra la globalización económica. Cada vez hablamos menos de intereses y más de derechos. Tal es la transformación principal de nuestra vida social. Es tan profunda que nos cuesta percibirla y, sobre todo, carecemos de los medios institucionales necesarios para resolver nuestros problemas. ¿Las ONG pueden reemplazar a los partidos y a los sindicatos? Sería paradójico decir que las organizaciones no gubernamentales pueden reemplazar a los Gobiernos. Las ONG desempeñan un papel importante en la concienciación de la población, pero ésta debe dotarse a sí misma de nuevos medios de acción propiamente políticos.

Esta manera de abordar los problemas de nuestro futuro no es la de los economistas; no estoy seguro de que sea la de los políticos, pero debe ser la de los sociólogos, para los cuales una situación es más el resultado de la acción de mujeres y hombres que el efecto de unas fuerzas económicas que le imponen a la sociedad la búsqueda racional del interés como prioridad absoluta. En el presente caso esto es aún más claro que en general. Pues, frente a unas fuerzas económicas no humanas, la resistencia no puede venir de la defensa de intereses específicos; sólo puede venir de la invocación de unos derechos universales que son pisoteados cuando los seres humanos mueren de hambre o se ven privados de trabajo o libertad para que los financieros puedan seguir aumentando sus beneficios.

Ese levantamiento en nombre de la defensa de los derechos más elementales y, por tanto, más universales, es la única manera eficaz de oponerse a los intereses de los financieros puros y duros. Es poco probable que tal levantamiento se produzca, porque la contradicción, en mi opinión real, entre financieros y ciudadanos no parece capaz de proporcionar un objetivo concreto a las protestas populares. Es el pensamiento ecológico el que da a las protestas lo que ellas no consiguen por sí mismas, un objetivo positivo de vital importancia: salvar nuestra atmósfera, impedir o limitar las consecuencias de los cambios climáticos, que pueden ser catastróficas.

Pero todo esto es incierto, en un momento en que acaba de clausurarse lo que ha dado en llamarse la "conferencia de la última oportunidad". En un futuro próximo, en los diez próximos años, corremos el peligro de ser víctimas de nuevas crisis económicas, de un agravamiento del riesgo ecológico y de una confusión política cada vez mayor.

Si tuviéramos que decir hoy cuál es el futuro más probable, el agravamiento de las crisis o la concepción y la construcción de un tipo nuevo de sociedad basada en el respeto de los derechos humanos de la gran mayoría, tendríamos que responder sinceramente que la hipótesis pesimista tiene más posibilidades de realizarse que la optimista, que deposita su confianza en la capacidad de los seres humanos para salvar su propio porvenir.

¿Hay que deducir una implosión de los centros económicos que dominan la vida económica del mundo desde hace varios siglos? Si los europeos se dejan avasallar por el eje chino-estadounidense, que se opone a la reevaluación del yuan y del dólar, este escenario no es imposible.

Y así llegamos a nuestra hipótesis central: la construcción de un nuevo tipo de sociedad, de actores y Gobiernos, depende antes que nada de nuestra conciencia y de nuestra voluntad, o, más sencillamente aún, de nuestra convicción de que el riesgo de que se produzca una catástrofe es real, cercano a nosotros y de que, por tanto, tenemos que actuar necesariamente. Pero esta convicción no se forma por sí misma en cada ser humano. Nuestros representantes políticos, al más alto nivel, discuten sobre ella e imaginan lo que puede pasar en 2020 o en 2050, en un lenguaje que no da suficiente cuenta de la urgencia de las decisiones a tomar.

Nos encontramos ante tres crisis que se refuerzan mutuamente y nada nos garantiza hoy que vayamos a ser capaces de encontrar una solución para cada una de ellas. En otros términos, en vez de soñar de forma irresponsable con una salida a la crisis que suele definirse, demasiado alegremente, en función de la reanudación de los beneficios de los bancos, debemos tomar conciencia de la necesidad de renovar y transformar la vida política para que ésta sea capaz de movilizar todas las energías posibles contra unas amenazas que son mortales.

Alain Touraine es sociólogo y director del Instituto de Estudios Superiores de París. Traducción de José Luis Sánchez-Silva.

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2 Enero 2010

Una exposición en Moscú reúne 19 desnudos comentados por Stalin

 De anciano. Fueron hechos de puño y letra. Ya levantan polémica en Rusia

 

Por PILAR BONET (*) 

 

Con un peculiar sentido del humor, Stalin escribió comentarios de su puño y letra sobre reproducciones de desnudos dibujados por artistas rusos del siglo XIX y principios del XX.

Un conjunto de 19 láminas anotadas y firmadas por el dictador (representando a 17 figuras masculinas y 3 femeninas) integran la exposición Los mensajes del líder, autógrafos de Stalin. Esta extraña muestra se expone en una de las salas moscovitas del galerista Marat Gelman. Permanecerá abierta una semana (del 17 al 24 de diciembre) y coincide con el 150 aniversario del nacimiento del dirigente soviético.

Los organizadores del evento no aclaran ni cuándo ni en qué circunstancias fueron escritos los comentarios, que han sido certificados oficialmente como auténticos tras ser sometidos a pruebas grafológicas.

"No hay pruebas de que Stalin se interesara por el dibujo como arte. Los textos arrojan pistas sobre su personalidad y muestran que nada de lo humano le era ajeno", dice Yuri Pankov, director de la editorial El Autógrafo del Siglo y uno de los organizadores de la exposición. Según él, también reflejan actitudes ideológicas y eróticas. Las anotaciones, escritas probablemente en compañía de otros `camaradas`, invitan a reflexionar sobre las aficiones y gustos del ex seminarista georgiano que llegó a liderar la transformación de la URSS en una gran potencia.

"No te sientes con el culo desnudo en la piedra. Ve al Komsomol (juventudes comunistas) o a la rabfak (universidad obrera)", escribe en lápiz rojo junto a la imagen de un muchacho desnudo de Valentín Serov (1865-1911), y abajo, en lápiz negro: "Denle calzoncillos al chico".

El nombre del propietario de la colección es un secreto bien guardado. Pankov cuenta que el actual dueño es un coleccionista ruso que la ha comprado a la familia de un antiguo funcionario de los servicios secretos, presuntamente miembro de la escolta del líder y con acceso a la dacha del dictador en Moscú. A fines de los años cuarenta, algunos altos oficiales de seguridad, incluido el general jefe de la escolta, fueron juzgados y fusilados. Entre los episodios que se les incriminaba estaba el haber aprovechado la ausencia de Stalin para organizar francachelas con prostitutas en una dacha que entonces estaba situada en las afueras de Moscú. En época de Nikita Jruschov, la dacha en cuestión estuvo muy abandonada y no se excluye que los oficiales de los servicios de seguridad se llevaran recuerdos personales de Stalin, entre ellos un álbum conteniendo las láminas anotadas. "El Estado tenía sus fondos secretos y la gente también", señala Pankov.

Los propietarios originales de las láminas las vendieron en 2008 "por necesidades económicas" y "no tenían una idea de cuál podía ser el precio". La compra por un coleccionista local evita que los autógrafos y notas de Stalin vayan a parar a casas de subasta extranjeras, señala Pankov.

Stalin utiliza la exclamación "je, je" en una nota alusiva al dirigente comunista Mikhail Kalinin. "¿Por qué estás tan flaco Mikhail Ivanich? / Trabajo / El anonismo (por onanismo) no es trabajo. / Dedicate al marxismo, /je-je". Este comentario en rojo acompaña la figura de un anciano, cuyos genitales han sido contorneados por el mismo lápiz.

Junto a la imagen de un fornido modelo masculino, Stalin escribe: "Pelirrojo bribón Rádek, si no hubieras orinado cara al viento, si no hubieras sido malo, estarías vivo". El texto alude a Karl Rádek, uno de los autores de la constitución de 1936, procesado en 1937 y asesinado en la cárcel por agentes del KGB en 1939.

En un dibujo de Serov, en el que se ve una mujer yaciendo en el suelo y un hombre de pie rascándose la cabeza en actitud dubitativa, figura el texto: "imbécil!!! Se olvidó completamente de qué hacer". "Un idiota pensativo es peor que 10 enemigos", reza otro texto. Según Pankov, un par de anotaciones -en georgiano con grafía cirílica- son expresiones obscenas.

La muestra es custodiada por la policía en previsión de posibles incidentes. En el pasado, los polémicos proyectos del galerista Marat Gelman han suscitado reacciones viscerales y hasta violentas.

 

Un referente discutido

Según explican medios españoles, la muestra abre en los prolegómenos del 130 aniversario del nacimiento oficial de Stalin, en medio de la controversia sobre la popularidad de la que goza en Rusia el líder que llevó al país a la victoria en la Segunda Guerra Mundial, pero que también fue responsable de la muerte de millones de personas. Para rebatir cualquier afirmación de que los garabatos pudieran ser falso, los organizadores muestran un certificado firmado por un experto del Ministerio del Interior, que examinó la escritura y aseguró que es genuina. Los grabados fueron publicados a finales de la década de los 40, lo que implica que Stalin escribió los comentarios ya anciano, afirmó uno de los organizadores.

(*)  EL PAÍS DE MADRID

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6 Diciembre 2009

Con los ojos bien puestos en el ombligo

 

  

POR GABRIEL PEREYRA (*)

 

 

  

Dudé mucho antes de publicar esta columna porque me

resulta aburrido escribir sobre periodistas, sobre sus líos

 con los políticos, o sobre los líos entre periodistas, que

 son peor. Pero en momentos que el país asiste al

alumbramiento de una nueva era política, voy a escribir

 sobre periodismo, que, sí, es como escribir sobre lo

micro, pero con suerte alguien  más se verá reflejado.

Periodistas. Hay colegas preocupados  porque Mujica

implemente una política de medios más  parecida

 a la de Chávez que a la de Lula. Mujica tiene antecedentes

 de  broncas muy duras con periodistas, pero nadie sabe cómo

será  su relación institucional. Luego me encontré con periodistas

 que están felices por el triunfo de Mujica y, como contrapartida,

 con dirigentes blancos y colorados que están alarmados porque

 dicen que una ola de frenteamplismo se apoderó de las redacciones,

 incluso de las señaladas como conservadoras. Sí, entre los

periodistas se percibe un ambiente jovial. Pero, ¿y? Yo tuve mis

 13 minutos de buena fama entre la comunidad espiritual de los

 frenteamplistas (con la consiguiente mala onda del otro bando).

Lo que disparó la simpatía de los lectores de izquierda fue una

columna en la que contaba que dirigentes blancos divulgaron,

sin pruebas, que las armas de Feldman tenían que ver con Mujica.

 Recibí felicitaciones de personas para las que, hasta poquito

antes, yo era un engendro de los medios derechistas. También

los escuché exhibir por todos lados una columna del periodista

 Ignacio Álvarez en El País, que "beneficiaba" los intereses

 de Mujica. Los periodistas deben saber que los elogios de hoy

 son las críticas de mañana. Peor: las críticas de mañana serán

 proporcionales al tamaño de los elogios de hoy. Así ha sido y

 así será. ¿Y? Nadie se muere de eso. No entiendo ni a los tan

felices ni a los tan preocupados. A los primeros, porque las

primaveras entre periodistas y políticos nunca fueron eternas;

 y a los segundos porque los veo demasiado inquietos por saber

 si Mujica será más parecido a Chávez o a Lula, pero poco

preocupados por responder a otra pregunta:con el nivel y las

cosas lamentables que se ven en el gremio, l os periodistas

 ¿a qué nos terminaremos pareciendo?

(gpereyra@observador.com.uy)

 

 
 

 Tomada de El Observador

 

 

 

 Tomada de El Observador

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4 Diciembre 2009

Pepe: Presidente en Pantuflas?

 

 

por Jorge Lanata (*)

 Son tipos raros. A mediados del '84,cuando se resquebrajaba la dictadura del general Gregorio "Goyo" Alvarez,hijo del general Gregorio Alvarez Lezama, nieto del general Gregorio Alvarez, el pequeño dictadorcito de 1,70 metro que gobernó el Uruguay entre el '81 y el '85, vi cómo cientos de señoras con cacerolas salían a los balcones de la Rambla para apoyar el paro de colectiveros.
 
 Tipos y minas raros: en el barrio de La Teja se organizaba la pobreza de Montevideo en ollas populares; en cada olla, además de comida, había un psicólogo. Y había, también, consultas populares para todo: se vencía el alquiler del Café Sorocabana, en la esquina de la Plaza y 18 desde 1939, y miles de firmas se unieron para impedirlo. Los avisos del bar en los diarios, en medio de aquella campaña, decían simplemente: "Discuta. Sorocabana", o "Lea poesía. Sorocabana". El bar, que llegó a vender 20 mil pocillos en un día, aquel en el que terminó la Segunda Guerra en 1945, tuvo que cerrar su local de la Avenida y mudarse a la calle Yi. Era el último de una dinastía que sólo se prolongaba en la ciudad de Durazno, donde otra sucursal con el mismo mobiliario y estilo pero impedida de seguir con la marca decidió poner en la puerta: "Ex Sorocabana". Gente rara.
 
 Ahora uno de los más raros, el tipo que sostiene que las hormigas gritan, está a punto de convertirse en presidente del país. El Pepe, el Viejo, el guerrillero, Mujica, pasó quince años de su vida en prisión como rehén. Iban a matarlo si los Tupamaros retomaban las acciones armadas; vivió con otros rehenes un aislamiento total: pasó cerca de dos años en un pozo sin movilidad y eran rotados por las prisiones militares, sin contactos con el interior o el exterior.
 
 "Yo tenía siete ranitas a las que alimentaba con miguitas de pan -recuerda ahora,varios siglos más tarde-. ¿Sabés que las hormigan gritan? Lo descubrí al ponerlas al oído para entretenerme. Estuve siete años sin leer nada, salvo unos pedazos de diarios."
 
 "A veces nos comunicábamos por morse.También con voces, estornudos, nos pasábamos señales de vida. El sueño nuestro cuando nos sacaban al baño era encontrar pedazos de diario en vez de papel higiénico, para saber qué pasaba afuera", continúa el Pepe. 
 
 Hace unos meses, por primera vez, el Pepe se puso un traje. Llevó años arrastrarlo hasta la casa de Gabriel Mutto en la calle Maggiolo. Un presidente tiene que tener un traje.Bueno, traje sí pero corbata no. ¿Cómo que corbata no? Mutto aportó una idea diplomática:corbata sí, pero sólo con visitas de dignatarios extranjeros. O cuando le toque a él ir al exterior, sí. En ese caso, la corbata es una forma del respeto, y Uruguay respeta. "Uruguay es un pueblo respondón. No le vas a decir que se calle y obedezca. Somos conservadores anarquistas", dice Eduardo Galeano. "Hay que crear un banco para los pobres", sueña el Pepe, que no necesita más de 1.500 dólares para vivir y donará los 15 mil mensuales de su sueldo si gana, invitando al resto del gabinete a hacer lo mismo. Uruguay lo mira, entre conmovido y escéptico: ¿será lo que parece que es? ¿Parecerá lo que no puede ser? Gente rara, dijimos.

 Conservadores anarquistas, dicen ellos. Mujica, el Viejo, es seguido por ejércitos de jóvenes. Su línea arrasó la interna del Frente Amplio con votantes nuevos, confirmando una vez más aquello de que no hay diferencias generacionales, sino viejos boludos.
 
 "La vida tiene muchas cosas amargas -dice el Viejo- pero también ofrece revanchas. El problema es saber vivirla con continuidad y tener la capacidad de levantarse cuando se ha caído. Nosotros tuvimos esa experiencia (de la prisión). No la buscamos ni la planeamos, ocurrió de un modo que supera la imaginación de un novelista. Pero no vivimos para cultivar una memoria, mirando hacia atrás. Creo que el ser humano tiene que saber cicatrizar sus heridas y caminar en la perspectiva de futuro. Pues no podemos vivir esclavizados de las cuentas pendientes de la vida, si hacemos eso no se vive el porvenir de la vida, no se vive lo que está por venir. Y la vida es siempre porvenir.Yo tengo una memoria y sus recuerdos, no puede ser de otra manera. Pero dejo una cosa bien clara: el libro de mis cuentas pendientes, ése yo lo perdí. Y allá estaba yo, frente al Batallón Florida. ¿Pero qué restaba del Batallón Florida? La bandera, los trapos, los soldados marcando el pasado, tal vez con hambre, cumpliendo su misión. ¿Y la gente que me llevó a prisión? ¿De qué me voy a acordar? ¿De eso? No tiene ningun sentido. Es importante no olvidarse de nada, pero pienso que es necesario mirar el mañana. No se vive de recuerdos. Y, como militante, es necesario recordar que las credenciales también envejecen y deben ser renovadas. Es importante mirar al pasado pero también es necesario perderle el respeto."
 
 Caído el Generalísimo Alvarez, los tupamaros organizaban charlas con el público, abiertas, en las plazas de Montevideo y el interior del país. Ni el ERP ni los Montoneros pudieron hacer lo mismo. El triunfo arrollador de la primera vuelta (Frente Amplio 48,16%; Blancos 28,94; Colorados 16,90) tuvo su dejo amargo con la negativa a la anulación de la ley de amnistía. La Ley 15.848 de la Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado (eufemismo uruguayo por Ley de Impunidad) divide aún hoy al país y limita a su mínima expresión la posibilidad de juicios por violación a los derechos humanos. Los uruguayos no tuvieron Malvinas: su transición, más parecida a la chilena, negoció una salida civil sin derrota militar alguna.
 
"Creo que no es posible hacer transformaciones relativamente importantes antes de quince o veinte años", dice el Pepe, a los 74 años. ¿Será posible mirarnos de manera trascendente? ¿Querrán los uruguayos trabajar por algo cuyos resultados no van a ver?
 
Uruguay vive, también, la trampa del discurso múltiple:honestidad en un paraíso del lavado de dinero, impunidad en un pequeño país donde los bancos, demasiadas veces, han dictado la ley.
 
 Luis Alberto "Cuqui" Lacalle -en campaña descamisado, una versión oriental de Menem con mejor promedio en el colegio- es parte de un Uruguay que lucha por sobrevivir en medio del vendaval: la quiebra del Banco Pan de Azúcar, los negocios de los hermanos Rohm y adjudicaciones irregulares de medios a sus amigos se han transformado en pesadillas recurrentes.
 
 Agazapado en medio del ring, el viejo Uruguay responde con lo que encuentra a mano: el sorpresivo "descubrimiento" de un arsenal de armas de guerra vinculadas a narcos brasileros pero adjudicadas oportunamente a una remake tupamara alteró hace unos días la siesta de Montevideo. Fue todo tan torpe, e ingenuo, que recordaba a aquella mucama de Pablo Neruda yendo a enterrar su segundo vestido al jardín "porque con Allende iban a llegar los comunistas al poder y se lo iban a quitar".
 
 Mujica sabe que la manera de cambiar el país es lograr que los uruguayos cambien: "La deuda externa es impagable. Nosotros fingimos que pagamos y ellos fingen que nos cobran. Uno grita, pero el Fondo sigue igual, esta ahí. Lo que es necesario cambiar es nuestra postura. Porque a mí nunca me colocaron una 45 en la cabeza obligándome a pedir dinero prestado. El problema es que estamos educados para pedir prestado cuando enfrentamos dificultades. Y ellos ‘generosamente' nos prestan. No lograremos cambiar el mundo con gritos, lo que es necesario cambiar, en primer lugar, es nuestra conducta. El día en que aprendamos a vivir con lo que tenemos, estaremos libres. No tenemos que cambiar al Fondo, somos nosotros los que tenemos que cambiar".
 
 Tabaré Vázquez dejará el poder con al menos cuatro orgullos: haber cumplido su palabra de evitar la reelección, irse con el 70 por ciento de imagen positiva, haber reducido el 18 por ciento los hogares de niños pobres y haber implementado la que fue -en opinión de este autor- la noticia política más importante de la década en América latina (sí, leyó bien):Uruguay es el primer país del mundo que llevó adelante sin cortapisas ni remiendos el plan "una lap-top por chico": mientras en Argentina se discutía el precio, Uruguay entregó e instaló más de 460 mil computadoras personales.
 
 Para decirlo de otro modo: cada chico del Uruguay en edad escolar primaria cuenta con su ordenador, puede llevarlo diariamente a su casa y compartirlo con su familia. Cada una de esas computadoras tiene una conexión gratuita a la red. El año próximo se comenzará con los alumnos secundarios. El relato tendencioso de los Rodríguez Saá suena, en este contexto, como una especie de broma: San Luis entregó sólo algunos miles de máquinas, dio créditos para comprar otras y llenó la provincia de conexiones wi-fi (conexiones, o sea: enchufes, no máquinas).
 
 El nuevo desafío se llama ahora en Uruguay Plan Cardales: lograr que todos los hogares del país reciban cable, conexión a la red y teléfono a un precio casi simbólico, como paso previo a la informatización de todas las áreas de gobierno para agilizar y transparentar las gestiones ante el Estado.

 Ahí están nuestros primos: ¿tipos raros,no? Se merecen que les vaya bien.

(*) Periodista argentino.

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28 Noviembre 2009

Mujica lleva una ventaja, al parecer, irreversible

 

Supera a Lacalle por ocho puntos, inmodificables para los analistas

por Ignacio Coló (*)

 Si un turista desprevenido llegara hoy a Uruguay, podría no enterarse de que este domingo hay elecciones: casi no hay campaña, las calles de Montevideo parecen ajenas a los comicios y para los uruguayos el ballottage es un trámite con el resultado conocido de antemano. Encuestadoras y electores comparten una certeza: el próximo presidente será José Mujica.

Las últimas encuestas divulgadas ayer confirmaron la diferencia del fin de semana pasado de entre siete y diez puntos porcentuales entre Mujica y su rival, Luis Alberto Lacalle, lo que significa una ventaja, a estas alturas, irreversible. Ocurre que Lacalle no podría descontarlos aun si lo votan todos los indecisos, que suman el 4,5% del electorado. La consultora Interconsult estimó que el apoyo a Mujica creció (49,6% contra el 48% anterior) y, según las proyecciones que contemplan a los todavía indecisos, obtendría entre el 51 y el 52% de los sufragios, lo que virtualmente lo convierte en presidente.

En tanto, Lacalle se mantuvo estable, con entre el 44 y el 45% de apoyo, también según las proyecciones que suman el voto de los indecisos.

Las consultoras Equipos Mori y Cifra también otorgan en sus proyecciones el 50,9% y el 51% de los votos a Mujica, respectivamente, con una ventaja de entre 8 y 10 puntos sobre Lacalle.

"Son datos muy contundentes. Ya está decidido quién será el próximo presidente. Lacalle no cuenta con ninguna posibilidad. Es una elección que ya está cerrada, sin ningún tipo de expectativa de que haya ningún resultado distinto de Mujica ganador", dijo a LA NACION el director de Interconsult, Juan Carlos Doyenart.

Al cabo de una carrera electoral sin debates "mano a mano" entre los candidatos ni masivos actos de cierre previstos para estos días, Uruguay llega al ballottage sin sobresaltos.

"Todo esto que está pasando tiene una lógica brutal: el Frente Amplio no tenía por qué perder las elecciones después de un gobierno exitoso, pero tampoco iba a seguir creciendo porque la magia de ser opositor se acabó una vez que la izquierda llegó al poder", agregó Doyenart.

En la primera vuelta del 25 de octubre pasado, Mujica obtuvo el 47,96% de los votos y Lacalle, un ex presidente que gobernó entre 1990 y 1995, el 29,07%.

Según las previsiones actuales, Mujica alcanzaría en el ballottage un porcentaje de votos similar al que consagró en 2004 al actual presidente, Tabaré Vázquez (50,45%), mientras que Lacalle, con el apoyo del Partido Colorado, araña el mismo caudal de sufragios que blancos y colorados tuvieron en las últimas elecciones (44%).

Lógica implacable

Cambian los nombres, pero la lógica partidaria en Uruguay es, hoy por hoy, implacable, y no deja margen para las sorpresas.

A diferencia de la primera vuelta, cuando se elegían presidente y legisladores y cada partido había inundado de militantes las calles repartiendo volantes y la campaña se respiraba en cada esquina, hoy es una tarea complicada encontrar en Montevideo insignias partidarias, banderas colgadas de los balcones o pintadas callejeras.

En la capital uruguaya, una ciudad que no tiene embotellamientos ni en hora pico, la calma es noticia sólo porque en tres días se elige presidente.

"Esta vez está todo más tranquilo. Si ya sabemos que gana El Pepe [por Mujica]", dijo a LA NACION Gladys Cardoso, sentada en un banco de la céntrica Plaza Matriz, a pocos metros de la sede central del Partido Nacional de Lacalle.

En ese sentido, el encuestador Doyenart contó a LA NACION que su última encuesta señala que el 78% de los uruguayos (sin importar a quién votan) considera que gana Mujica.

"Están convencidos los frentistas y los blancos de que gana Mujica. El clima de elección se murió. Hasta Lacalle cree que gana Mujica. No hay margen para sorpresas ni para pelear nada. Esto va a ser una inercia hasta que lleguen los resultados", afirmó.

En la Plaza Fabini, que bordea la avenida 18 de Julio, esta inercia electoral es casi palpable.

Donde antes había puestos de los partidos que hacían propaganda, hoy hay un vendedor ambulante de helados, con su carrito y su sombrilla.

Con este panorama prácticamente definido, el Frente Amplio, en lugar de seguir con una campaña que a esta altura considera ociosa, ya se metió de lleno con las negociaciones internas que desembocarán en la formación del futuro gabinete.

Más allá de las conversaciones y de las pujas internas, lo llamativo es el ofrecimiento de Mujica a la oposición para integrar algunos ministerios de su gobierno.

Si bien la oposición dijo públicamente que ve "difícil" sumarse a un eventual gabinete de Mujica, fuentes del Partido Nacional consultadas por LA NACION no descartaron que gente cercana al candidato blanco a vicepresidente, Jorge Larrañaga, evalúe la propuesta con seriedad.

Es un secreto a voces que, ante la casi ineluctable derrota de los blancos en el ballottage, el lunes mismo empezará la lucha puertas adentro del Partido Nacional por la renovación, y Larrañaga, que en la interna perdió con Lacalle, intentará perfilarse como el nuevo interlocutor de la oposición con el gobierno.

El otro partido tradicional uruguayo, el Partido Colorado, parte con cierta ventaja en ese sentido porque su último candidato a presidente, Pedro Bordaberry, ya logró afirmarse como líder de la renovación partidaria y concentrará todas sus fuerzas en convertirse en el referente opositor sin luchas intestinas que lo frenen.

La mujer de Mujica le tomaría juramento

MONTEVIDEO (De un enviado especial).? Si el domingo todo resulta como anticipan las encuestadoras y José Mujica se convierte en presidente electo, será su mujer, la senadora Lucía Topolansky, quien le tome juramento el día de su asunción, el 1° de marzo de 2010. Topolansky encabezó la lista más votada en las elecciones legislativas del pasado 25 de octubre, por lo que presidirá la Asamblea General (el Congreso) desde febrero de 2010 hasta la asunción, un mes más tarde, de Mujica y de su vicepresidente, Danilo Astori, quien luego quedará a cargo de presidir el Poder Legislativo.

(*) La Nación de Buenos Aires

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28 Noviembre 2009

Pepe Mujica, a un paso de la presidencia de Uruguay

Los sondeos adelantan que la izquierda repetirá victoria mañana en las urnas

S. GALLEGO-DÍAZ  - (*)

Hay poca emoción y ninguna incertidumbre en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Uruguay. En Montevideo incluso han desaparecido los puestos callejeros de los partidos y los carteles que le dieron chispa a la primera vuelta, el pasado 25 de octubre. Todas las encuestas y sondeos están de acuerdo y nadie parece tener la menor duda: este domingo José, Pepe, Mujica, candidato de la coalición de izquierda Frente Amplio (FA), será elegido presidente de Uruguay, con una diferencia de entre siete y nueve puntos sobre su competidor, Luis Alberto Lacalle, del Partido Nacional.

La campaña de los dos candidatos ha tenido pocas sorpresas. La de Mujica se ha centrado en ofrecer continuidad para un proyecto ya en marcha. El FA gobierna desde hace cinco años y bajo la presidencia de Tabaré Vázquez -que no se puede volver a presentar, pero que conserva niveles de popularidad superiores al 60%- ha logrado un crecimiento económico espectacular (más del 6% anual) y una considerable reducción de la pobreza.

Lacalle, de 68 años, presidente de 1990 a 1995, basó su oferta en una promesa de reducción de impuestos que ha despertado más inquietud que apoyos. Uno de sus grandes errores, según muchos analistas, fue anunciar que utilizaría una "motosierra" para recortar el gasto público. Otro, calificar de "cueva" la pequeña granja en la que vive Mujica, a las afueras de Montevideo. Su gran talón de Aquiles han sido las acusaciones de corrupción que rodearon su anterior etapa presidencial.

Pepe Mujica, de 74 años, uno de los principales dirigentes del movimiento guerrillero tupamaro, que le costó años de cárcel y terribles torturas durante la dictadura militar (1973-1985), es uno de los políticos más queridos de Uruguay, pero también un senador peculiar, de estilo campechano y hablar directo, que le ha ocasionado frecuentes problemas. De hecho, sus asesores se negaron en redondo a que participara en un debate televisado, mano a mano con su competidor.

Durante la primera vuelta, se publicó un libro de conversaciones en el que el candidato criticaba todo y a todos, incluidos los suyos. Tabaré Vázquez reaccionó con disgusto y Mujica y el FA tuvieron que emplearse a fondo para asegurar que no habría cambios en la línea económica y financiera, basada en el apoyo a la inversión extranjera. Sobre todo, Mujica ha tenido que hacer frente a las dudas de la oposición sobre su convicción democrática.

El 25 de octubre, Mujica obtuvo el 48,16% de los votos y Lacalle un 28,09%, lo que, unido a los votos del tercer candidato, Pedro Bordaberry, del Partido Colorado (16,6%), dejaba a la oposición en una comprometida posición ante la segunda vuelta. El resultado personal de Lacalle fue especialmente malo y su partido perdió varios miles de seguidores, que se pasaron, casi en bloque, a los colorados. Un nuevo resultado por debajo incluso de las encuestas haría, probablemente, que Lacalle tuviera que dejar paso en la dirección del Partido Nacional al candidato a vicepresidente, Jorge Larrañaga, que se podría convertir en el verdadero interlocutor del futuro Gobierno de Mujica.

Convencidos de que Mujica ganará este domingo las elecciones, los analistas dedican casi más tiempo a analizar la posible composición de su futuro Gobierno que a calcular porcentajes. El candidato ya ha asegurado que la dirección económica estará en manos del vicepresidente, Danilo Astori, que fue ministro de Economía con Tabaré Vázquez y compitió con el propio Mujica en las elecciones internas del FA.

Astori representa la continuidad e inspira más confianza que Mujica en los medios financieros uruguayos, relativamente inquietos ante el toque "izquierdista" que pueda dar el nuevo presidente a la legislatura. Todo dependerá, sin embargo, de la relación de fuerzas dentro del propio FA y del poder que conserve Vázquez en la organización. El FA consiguió el pasado 25 de octubre mayoría en Congreso y Senado.

(*) El Pa{is de Madrid

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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