Confirmemos la hermandad de los dos pueblos

Es saludable que reflexionemos, cuando estamos los uruguayos introducidos en una vorágine de enfrentamientos con un sector del pueblo entrerriano y la organización Greenpeace, sobre las razones profundas de un conflicto que nadie quiere.
Decíamos en alguna nota publicada en Bitácora, que se desconfía en la capacidad del gobierno uruguayo de manejar riegos ambientales. Situaciones que se van dando, por supuesto, cuando un país pretende industrializarse, quebrando la etapa pastoril de la producción solamente primaria. Hace muy bien el gobierno uruguayo en defender su decisión de que se construyan las empresas elaboradoras de pulpa de papel para lo cual, además, a tenido el cuidado de exigirles el más absoluto respeto del medio ambiente.
Sin embargo eso no alcanza. Un sector de la población de Entre Ríos, a lo que se suma la organización Greenpeace, reclama que se suspenda la construcción de las plantas, adoptando la estrategia de la movilización permanente con el corte de rutas hacia los puentes.
Las salidas cada vez parecen más difíciles, especialmente porque como en círculos concéntricos, lo que fue primero una causa vinculada a un sector de la provincia vecina, ahora está tomando otra dimensión. El presidente Néstor Kirchner no desmintió ni lo hará la afirmación que se realizara, de que él le daba un apoyo explicito a los manifestantes entrerrianos. Además el gobierno argentino - es evidente - busca ahora la convalidación de ese antagonismo por parte del Congreso.
¡Cuál es el camino para volver a la necesaria situación de paz necesaria para que los dos países piensen como ganar el futuro? Las respuestas no son sencillas, especialmente cuando parece desdibujarse el último recurso que aparecía como válido que era una reunión entre los dos presidentes. Si las posiciones son tan antagónicas, de nada valdrá un encuentro entre los primeros mandatarios pues, allí, las diferencias podrían explicitarse y, en definitiva, cerrarse para adelante la posibilidad de una reunión cumbre entre los máximos gobernantes de los dos países.
Tenemos, todos, que reflexionar sobre el tema. Buscar el camino para que Uruguay pueda desarrollarse, siendo claro que está dispuesto no solo a asumir el manejo de los riesgos ambientales sino que, en este caso, compartir su vigilancia con Argentina, lo qué es la consecuencia lógica de compartir - como ocurre - un recurso natural, como es el río Uruguay.
Un cauce de agua maravilloso que siempre unió a dos países, a dos pueblos entrañables Que en adelante no los separe. La historia habla de hermandad, que ella se confirme.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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