El papel desmelenado de la oposición

La oposición política se está caracterizando por adoptar posiciones confusas, muchas veces contradictorias, sin valorar que existen temas que tienen valores fundamentales para el destino del país. En ocasiones, inclusive, caen en infantilismos y en acciones destempladas que, a la vuelta de la esquina (o de los acontecimientos), la dejan fuera de juego.
En torno al tema del encuentro que protagonizaron en Santiago de Chile, nuestro Presidente, Tabaré Vázquez, con su homologo argentino, Néstor Kirchner, las críticas arreciaron. Parecía que algunos representantes de los partidos tradicionales, en especial el ex Presidente de la República, Jorge Batlle, pretendían que nuestro Presidente se mantuviera alejado de todo contacto con su par argentino, buscando – quizás – la solución al diferendo en una confrontación de otra magnitud. y que el conflicto ilegal que se ha planteado con el corte de las rutas que llevan a los puentes que unen la Argentina con el Uruguay, fuera solucionado como resultado, quizás, de una pulseada.
El dialogo era necesario, absolutamente imprescindible, que nunca Vázquez debería eludir, pese a que la posición de Uruguay es bien clara: No habrá negociaciones hasta que no se pongan fin a los ilegales cortes de rutas.
Kirchner en la semana precedente había hecho algunos gestos importantes, como el pedido público que le hizo a su “amigo” el Presidente uruguayo, para buscar los caminos del entendimiento, a lo que Vázquez le respondió en un tono de agradecimiento pero reiterando la línea de negociar una vez que se pusiera punto final a la acción de los piquetes en la zona de Gualeguaychú.
Todo estaba dado. El hielo se estaba comenzando a resquebrajar y era evidente que en Santiago de Chile, de alguna manera, los dos Presidentes habrían de dialogar y llegar, por lo menos, a conclusiones similares. Vázquez mantuvo allí la necesidad del levantamiento de los cortes de ruta y Kirchner su aspiración, en una medida que pretende sea simultánea, de que se paralicen por 90 días las obras de las dos plantas de celulosa.
La puerta se había entreabierto. Se había comenzado a trabajar en conjunto para encontrar una salida a un conflicto que está perjudicando ya a toda la región, más allá de lo que significa en millones de dólares para Uruguay y la propia Argentina. A tal punto que dos funcionarios del más alto nivel, Gonzalo Fernández y Alberto Fernández, en un marco de reserva habrían comenzado a elaborar salidas para garantizar la construcción de las plantas de elaboración de pasta de celulosa, sin que las mismas contaminen las aguas del río Uruguay. Y para ello – aunque está establecido en la tecnología que se utiliza – crear una comisión argentino – uruguaya, del más alto nivel, que vigile cada etapa de los procesos de producción.
Los pasos dados eran firmes y razonables. Nadie vulneraba la soberanía, ni Vázquez estaba aceptando las palabras de Kirchner ni, el Presidente argentino, por supuesto, se estaba quedando en un todo con la posición firme y reiterada del gobierno uruguayo. Pero se había roto el hielo y era un paso importante. Y para Uruguay doblemente, porque en alguna medida el Presidente argentino estaba reconociendo la ilicitud de la acción de los piqueteros que cortan lar rutas.
Entonces apareció la oposición, en una actitud desmelenada, buscando contradicciones en donde nos las había y tratando de hacer astillas de un presunto árbol caído, asegurando que nuestro Presidente decía una cosa al salir de Montevideo y otra, luego de reunirse con Kirchner, en Santiago de Chile.
Una actitud más que lamentable, de personajes tan chamuscados como el ex Presidente Jorge Batlle, que fueron capaces de alinear al país como peón de brega de los EEUU, en su campaña contra Cuba ante la Comisión Internacional de Derechos Humanos, acción que reportó el rompimiento con el gobierno de Fidel Castro luego de una serie de mutuos y vergonzosos insultos entre los dos primeros mandatarios.
O, recordemos, el papelón que le significó al país las declaraciones de Batlle ante una cadena norteamericana, afirmando que todos “los argentinos eran ladrones”, lo que motivó una de las escenas más patéticas que recordamos en las relaciones presidenciales que todavía, cuando los uruguayos rememoramos aquel momento, nos seguimos avergonzando.
Por supuesto que Vázquez es falible como cualquier ser humano y que existen en su gobierno descoordinaciones que pueden aparecer, en ocasiones, como contradicciones. Sin embargo a nadie se le escapa que en este tema de las plantas de celulosa, es necesaria una política de Estado, que unifique a todos los uruguayos tras el reclamo de que se vuelva a la legalidad.
Lo ocurrido durante la presente semana ha sido más que lamentable, Mostró a una oposición mediatizada, incapaz de entender los vericuetos de una negociación y, sin la más mínima grandeza.
Le interesó medrar en la pequeñez política, sin comprender que estaba poniendo obstáculo a la solución de un problema que es muy grave para el país.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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