El autoritarismo de Néstor Kirchner
La Argentina tiene la presidencia pro tempore del MERCOSUR, una situación circunstancial que no le da a ese país potestades especiales como para atribuirse el derecho de suspender una reunión de las características del Consejo del MERCOSUR. Lo realizado por el gobierno encabezado por el presidente Néstor Kirchner, además de ir contra el bloque regional, sirve para mostrar que el camino elegido por la Argentina se está convirtiendo en irracional.
Kirchner, especialmente, como parte del conflicto con Uruguay no debió nunca hacer uso de sus atribuciones pasajeras y de legalidad discutible para impedir esa reunión, lo que el canciller uruguayo Reinaldo Gargano hace muy bien en criticar duramente, porque de un plumazo el gobierno argentino, de un día para el otro, lanza por la borda lo conseguido en años de trabajo mancomunado en un bloque regional que, como es evidente, se está resquebrajando por los cuatro costados.
Así lo demuestra, de alguna manera, la reunión en Asunción de Paraguay que reunió a los países “menores” del grupo que analizaron la construcción del gasoducto que, en un acto de soberbia, Argentina y Brasil, utilizando en el acuerdo los buenos oficios de Venezuela, prácticamente ya habían dibujado en el continente.
Ahora – también con Chávez presente – los países considerados “menores”, dibujaron otro trazado en una reunión cuya realización, sin duda, debió molestar a Kirchner que ve como se desdibuja su estrategia de dureza hacia Uruguay, en base a la cual – como en un acto desesperado de quién pierde pie – molestó a gobiernos europeos, como el Finlandés, que prefirió que su ministra de asuntos de Económicos no visitara la Argentina y está a punto de retirar su embajador de Buenos Aires.
Mandobles inauditos que también ha recibido el gobierno de España que, sin comerla ni beberla, cayó también en el palabrerio del presidente argentino, enfriándose aún más las relaciones ya deterioradas entre los dos países que ven, desde hace largo tiempo, como en Buenos Aires, no se resuelven problemas de interés común, como el referido a empresas de capital ibérico que no logran estabilizar una situación medianamente satisfactoria para su desarrollo en el país vecino.
En los casos de Finlandia y Uruguay, Kirchner, acostumbrado a decisiones drásticas sin medir consecuencias ni regirse en ordenamiento legales, no puede entender como los gobiernos de estos países no están en condiciones de imponer criterios a empresas privadas, cuando están por medio “solo” contratos, que Kirchner rompería o desconocería sin dilatorias. Claro, como afirma el columnista argentino Joaquín Morales Solá, el mundo no se maneja con el implacable manual de poder del presidente argentino.
El corte del puente Gualeguaychú Colón se mantiene vigente. Los ambientalistas de Entre Ríos siguen postergando una decisión que, obviamente, favorecería a la Argentina, cosa que parecen no entender, porque – quizás – no confíen en su propio gobierno tan contradictorio. Una Argentina que se contradice a cada paso, sosteniendo que no convoca al Consejo del MERCOSUR, porque se trata – dice- de un conflicto “bilateral”, pero mete en el embrollo, para demostrar lo contrario a Finlandia y de paso golpea a la España de Zapatero.
Una Argentina que recurre al Banco Mundial para intentar trabar los créditos, pero cuando este realiza los estudios que la propia Argentina le reclama, los mismos son mirados con resquemor y son considerados insuficientes.
Ahora, al parecer, el gobierno de Kirchner aguarda que el puente de Gualeguaychú se libere en las próximas horas. Botnia no estuvo de acuerdo en detener la obra, pues ello significaba una pérdida multimillonaria, y de alguna manera frustró la firma del acuerdo entre la Argentina y Uruguay. Es cierto. Pero los ambientalistas de Entre Ríos cometieron el extravío político de licuar la responsabilidad de Botnia cuando volvieron a cortar los puentes. El borrador del acuerdo de los presidentes avanzaba sobre el control compartido del trabajo de las empresas, ofrecimiento que se mantiene. Control que es, también, un reclamó el Banco Mundial. Con los puentes liberados, la Argentina podría recobrar parte de la autoridad que perdió de manera imperdonable. Quizás se podrían retomar la negociación ya que Uruguay tiene voluntad de acordar cuanto antes.
Sin embargo el manejo autoritario del presidente Kirchner hace peligrar cualquier camino posible, porque es evidente que el corte del puente se mantiene porque él así lo ha querido. Creemos que ha herido de muerte al MERCOSUR, mostrando en esta crisis sus llagas más incurables. Mostró que no solo maneja de esa forma la interna de su país sino, cuando puede, lo hace con la política exterior y lo hace también en los organismos internacionales que ocasionalmente preside.
Lo que es demasiado.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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