Las plantas de celulosa y la pequeñez política
El canciller Reinaldo Gargano y Paula Lehtomaki, ministra de Comercio de Finlandia
El conflicto entre Uruguay y Argentina lejos de amainar y de tomar el camino hacia una plausible solución, parece ahondarse como consecuencia de elementos colaterales de geopolítica y de política menuda y, porque no decirlo, de algunos que tierra adentro, tratan de medrar, sacando leña de un árbol que quieren todavía derribar para demostrar que la política exterior del país ha fracasado.
Por Carlos Santiago (*)
Claro está, en eso les está jugando a favor los criterios geopolíticos de los ''hermanos'' del norte, un gobierno brasileño, que entre abrazos y alabanzas, sonrisas de amistad y buenos augurios, siempre se está aliando con Argentina, sosteniendo que este conflicto basado en intereses sectoriales y provocado por la ilegalidad de ''piqueteros'' - que, obviamente, no luchan por reivindicaciones sociales - y que se trasladan a cumplir con su ilegal acción en las rutas de la provincia de Entre Ríos, en lujosas camiones 4 x 4, cortando los pasos a Uruguay.
''Piqueteros'' de lujo, impulsados y, en alguna medida, financiados por el gobernador Jorge Busti, un triste y mediocre personaje que medra políticamente de la movilización que impulsó, y alentados por el propio gobierno de Néstor Kirchner, que fue capaz de desactivar a sangre y fuego a otros piquetes, claro, los integrados por representantes quizás “violentistas” o no de sectores desposeídos, pero que en Entre Ríos, en contra los ''piqueteros'' de las 4 x 4, nada hace, avalando la brutal ilegalidad que se siguen cometiendo.
La Argentina tiene en sus manos por unos meses más la presidencia pro tempore del MERCOSUR, una situación circunstancial que no le da a ese país potestades especiales como para atribuirse el derecho de suspender una reunión de las características del Consejo del MERCOSUR. Lo realizado por el gobierno encabezado por el presidente Kirchner, además de ir contra el bloque regional, sirve para mostrar que el camino elegido por la Argentina se está convirtiendo en irracional. Lo malo que el gobierno de Brasil, haciendo gala de que las tenues filigranas que traza Itamaratí, en ocasiones se convierten en espantosas posiciones antijurídicas que conspiran contra el bloque regional y, por supuesto, muestran como de un plumazo se puede quebrantar lo conseguido en años de trabajo dentro de un acuerdo que, ahora si, parece definitivamente quebrado.
Es evidente Kirchner, especialmente, como parte del conflicto con Uruguay no debió nunca hacer uso de sus atribuciones pasajeras y de legalidad discutible para impedir esa reunión, lo que el canciller uruguayo Reinaldo Gargano hace muy bien en señalar duramente, porque de esta manera y de un plumazo el gobierno argentino, de un día para el otro, lanza también por la borda lo conseguido en años de trabajo mancomunado en un bloque regional que camina con dificultad. Las notas que se vieron por televisión el pasado martes, reseñando la visita del presidente argentino a Lula, estuvieron llenas de un patetismo atroz, que desencajaron a más de un latinoamericanista bien pensante. El presidente brasileño apareciendo ante cámaras con una camiseta de la selección argentina o del club Racing, con la inscripción Petrobrás, estaba dando cuenta de la frivolidad del momento, pero además de una comunión de intereses entre los dos países grandes del continente que en un conflicto como el que sufre Uruguay, juega un papel lamentable a favor del más poderoso.
No diríamos decisivo, porque la razón y la legalidad pesa en el mismo, y estos elementos es evidente aparecen todos del lado oriental del río de la Plata, pese a errores imperdonables cometidos cuyas consecuencias fueron también excusas o detonantes de los actos de soberbia del presidente argentino, al suspender la primera de las cumbres presidenciales, quién nunca pudo entender y sigue sin hacerlo que la legalidad, las normas contractuales, las reglas de convivencia dentro de los acuerdos regionales, se han escrito y aprobado, para ser cumplidas, no para borrarlas en la primera vuelta de esquina por capricho de las circunstancias.
La reunión en Asunción y el malestar argentino
De alguna manera, la reunión en Asunción de Paraguay que reunió a los países ''menores'' del grupo en que se analizó la construcción de otro gasoducto distinto al que, en otro acto de soberbia, Argentina y Brasil, utilizando en el acuerdo los buenos oficios de Venezuela, dibujaron en el continente. En Paraguay también con Chávez presente los países considerados ''menores'', dibujaron el trazado de otro gasoducto en una reunión cuya realización, sin duda, indignó a Kirchner que ve como se desdibuja su estrategia de dureza hacia Uruguay, en base a la cual como en un acto desesperado de quién pierde pie molestó a gobiernos europeos, como el Finlandés, que prefirió que su ministra de asuntos de Económicos no visitara la Argentina y estuvo a punto de retirar su embajador de Buenos Aires, pese a que este extremo posteriormente no se concretó.
Mandobles inauditos que también ha recibido el gobierno de España que, sin comerla ni beberla, cayó también en el palabrerio del presidente argentino, enfriándose aún más las relaciones ya deterioradas entre los dos países que ven, desde hace largo tiempo, como en Buenos Aires, no se resuelven problemas de interés común, como el referido a empresas de capital ibérico que no logran estabilizar una situación medianamente satisfactoria para su desarrollo en el país vecino, pues el gobierno argentino sigue confundiendo los valores que maneja y no puede entender que dentro del marco del capitalismo en que funciona su economía, no se puede continuamente estar violentando ciertas reglas básicas que hacen a la relación entre el capital de riesgo invertido en las empresas, las necesidades de desarrollo de las mismas, y la situación de la gente, que pese al proclamado desarrollo económico, sigue teniendo altos márgenes de exclusión social y desocupación.
En los casos de Finlandia y Uruguay, Kirchner, acostumbrado a decisiones drásticas sin medir consecuencias ni regirse en ordenamientos legales, no puede entender como los gobiernos de estos países no están en condiciones de imponer criterios a empresas privadas, cuando están por medio ''solo'' contratos, que Kirchner rompería ( y rompió) o desconocería sin dilatorias. Claro, como afirma el columnista argentino Joaquín Morales Solá, el mundo no se maneja con el implacable manual de poder del presidente argentino, quién toma sus decisiones ''en el atril'' cuando hace los discursos, no en el marco de la Constitución y el derecho.
El corte del puente Gualeguaychú - Fray Bentos se mantiene vigente. Los ambientalistas de Entre Ríos siguen postergando una decisión que, obviamente, favorecería a la Argentina, cosa que parecen no entender, porque quizás no confíen en su propio gobierno tan contradictorio. Una Argentina que se contradice a cada paso, sosteniendo que no convoca al Consejo del MERCOSUR, porque se trata dice- de un conflicto ''bilateral'', pero mete en el embrollo, para demostrar lo contrario a Finlandia y de paso golpea a la España de Zapatero. En una posición, ahora, coincidente a la que expresa Brasil, que entre sonrisas y frivolidades, se inclinó por su socio mayor en el continente, escondiendo u olvidando Lula, todo sus palabrerio solidario sobre justicia, solidaridad, internacionalismo.
Apoyando a un gobierno argentino que recurre al Banco Mundial para intentar trabar los créditos para las plantas que se construyen en las inmediaciones de Fray Bentos, pero cuando éste realiza los estudios que la propia Argentina le reclama, los mismos son mirados con resquemor y son considerados insuficientes. Ya existen dos estudios de impacto ambiental serios, realizados por técnicos independientes, que miden con claridad el impacto ambiental de las fábricas de celulosa. Sin embargo Argentina dice que se deben detener los trabajos para realizar otro estudio más. Si ese requerimiento, absolutamente desubicado, es finalmente aceptado por Uruguay y se buscan consultantes del más alto nivel e independientes, como Argentina dice demandar, seguramente el resultado será similar a los de los dos estudios anteriores. ¿Qué hará entonces Kirchner? No nos cabe duda, seguirá en la misma campaña, desconociendo ese informe y molestando a Uruguay con medidas tan arbitrarias como los cortes de rutas que se hacen, no como medida simbólica en contra de la construcción de las plantas, sino que están destinados a carcomer la economía.
Ahora, al parecer, el gobierno de Kirchner aguarda que el puente de Gualeguaychú se libere en las próximas horas. Botnia no estuvo de acuerdo en detener la obra, pues ello significaba una pérdida multimillonaria, y de alguna manera frustró la firma del acuerdo entre la Argentina y Uruguay. Es cierto. Pero los ambientalistas de Entre Ríos cometieron el extravío político de licuar la responsabilidad de Botnia cuando volvieron a cortar los puentes. El borrador del acuerdo de los presidentes avanzaba sobre el control compartido del trabajo de las empresas, ofrecimiento que se mantiene. Control que es, también, un reclamó el Banco Mundial. Con los puentes liberados, la Argentina podría recobrar parte de la autoridad que perdió de manera imperdonable. Quizás se podrían retomar la negociación ya que Uruguay tiene voluntad de acordar cuanto antes.
Es en este punto es que aparecen las pequeñeces de nuestra comarca, los grupos o sectores que, tratando de llevar agua para su molino, hacen que la empresa finlandesa que un momento estuvo por flaquear en su decisión de continuar los trabajos, asumiendo las pérdidas en una decisión que desactivaría toda la actual posición no negociadora de Argentina desistiera.
Esos grupos, provenientes de un conglomerado político opositor -, trataron de influir en la decisión de la empresa finlandesa para que esta mantuviera su posición, más allá que estimamos que el camino no se encuentra en hacer el juego a los vericuetos de los caprichos del sorprendente presidente argentino, con el objetivo menor de demostrar internamente que la política exterior uruguaya no es la adecuada. ¿Y cual es la adecuada?
¿La que llevaría adelante algún legislador, que se ofende públicamente y quiere plantear una cuestión de fueros porque la diplomacia uruguaya entiende que es ''inconveniente'' que en estas circunstancias oficialmente llegue al Departamento de Estado como otra voz con semitono oficial? Esperamos sinceramente que pueda demostrar que él no estuvo en las conversaciones con la empresa Botnia, ni a través del intendente Laffluf, para apuntalarla en su línea dura, porque estimamos siempre que es bueno que la verdad sea lo que resplandezca sobre el ocultamiento o el error.
Y si no quiere demostrar nada, porque no le interesa que la gente conozca de qué se trata todo el embrollo, que coincida en Washington con la delegación uruguaya que concurre para hacer contactos con el gobierno de EEUU, y él se dedique a participar en los ágapes familiares que anuncia.
Sin embargo el manejo autoritario del presidente Kirchner hace peligrar cualquier camino posible, porque es evidente que el corte del puente se mantiene porque él así lo ha querido. Creemos que ha herido de muerte al MERCOSUR, mostrando en esta crisis sus llagas más incurables. Mostró que no solo maneja de esa forma la interna de su país sino, cuando puede, lo hace con la política exterior y lo también en los organismos internacionales que ocasionalmente preside. A ello, ocasionalmente, se ha sumado el gigante Brasil, mostrando su pequeñez política.
Lo que es demasiado.
(* ) Periodista, secretario de redacción de Bitácora (Nota aparecida en el suplemento Bitácora, del diario LA REPUBLICA y en la página Web Bitácora On Line (WWW:Bitacora.com.uy) que se edita todos los días jueves.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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Mercosuriano dijo
Que mal funcionan las cosas en el Mercosur y cuanto razón tiene Luis Alberto Lacalle - con quien yo nada tengo que ver ni en lo político ni en lo ideiológico - cuando dice que todo se mueve por intereses y no por afinidades ideológicas. Lo de Lula, Marco Aurelio, que era como un hermano para muchos uruguayos, es lamentable, pero más que eso, es la comprobación lisa y llana que valen los intereses menores y no los grandes lineamientos estratégicos que lleven a los países a convertirse en naciones con mayuscula. ¿Qué le queda a Uruguay?. Sin duda, ponerse a disposición del que le pague mejor su comercio internacional, le compre su producción. Y si es EEUU, tragarnos todos los pluritos de izquierdistas que teníamos y reconocer que allí tenemos un apoyo real, pese a Bush, a los halcones y a toda la mierda belica con que asolaron al mundo. Si Brasil y Argentina nos aprisionan, nos estrujan, nos tratan de quebrar cuando tenemos la razón, busquemos por nosotros mismos nuestro camino, sea este cual sea, siempre vinculado a los intereses nacionales. Y por favor, que sean los intereses nacionales y no de algunos vivos nada más.
27 Abril 2006 | 02:53 PM