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6 Mayo 2006

Un acto con un objetivo personal: la Opinión de Joaquín Morales Solá

El columnista del diario La Nación, Joaquín Morales Solá, analiza el acto realizado el viernes en Gualeguaychú, organizado para apoyar la presentación argentina en el Tribunal Internacional de La Haya. Los conceptos manejados por el periodistas determinan que su análisis sea contundente, pues quienes lo seguimos en sus notas, sabemos que maneja fuentes informativas de relevancia impecable.

Un presidente envuelto en las banderas medioambientales es una de las mejores cosas que le pueden pasar a la Argentina indolente con la calidad de vida. Pero las cosas cambian de color cuando ese mismo presidente adopta tal política sólo para enfrentarse con Uruguay, el país más cercano geográfica y emocionalmente a la Argentina. En definitiva, lo peor del acto de ayer en Gualeguaychú fue el acto en sí mismo.

En medio de una política argentina encerrada y obediente es poco destacable cuántos dirigentes había y quiénes estaban. Se pasó lista de asistencia y las ausencias se pagarían con un precio muy alto. Estamos en el país de Kirchner. “Es malo estar en un acto que a uno no le gusta, pero, en este caso, era peor no estar”, sintetizó ayer un alto funcionario argentino.

Quizás hubo sólo un par de gestos que pueden calificarse, relativamente, como positivos. Uno de ellos fue que Néstor Kirchner haya decidido leer su discurso y no improvisarlo. Se conoce demasiado bien. Sabe que el calor de la tribuna le puede arrancar palabras irreversibles, como se las arranca cuando se ofusca con los argentinos desarmados.

Ha comprendido, entonces, que Uruguay forma parte estratégica de la política exterior argentina y no de la interna. Sin embargo, la política interna también se coló con Gualeguaychú.

El otro elemento inciertamente positivo fue que el Presidente no rompió ningún puente, aunque tampoco lo tendió. Dejó pasar la oportunidad de enviarle a Tabaré Vázquez, desde ahí y rodeado de semejante cortejo, un mensaje para reanudar el diálogo. El aspecto actual más negativo del conflicto argentino-uruguayo es que la negociación está suspendida en estos días.

Tal parálisis no sería grave si no se amontonaran, de manera imprudente, los actos, las palabras y los gestos de confrontación.

En última instancia, la bravata del acto de ayer no hizo más que abroquelar al frente interno uruguayo en torno de Tabaré Vázquez, que lo refuerza y lo condiciona al mismo tiempo. Después de Gualeguaychú, el presidente uruguayo tiene menos márgenes que antes para intentar una conciliación con su colega Kirchner.

* * *

Cabe preguntarse, entonces: ¿quiere Kirchner, a esta altura, una salida negociada del conflicto, una rápida normalización de la histórica relación bilateral?

En febrero último, Kirchner estaba convencido de que la sociedad argentina le imponía el mandato de una solución inmediata del conflicto. Pero su propio protagonismo, ya sea desde el atril o desde la tribuna, podría terminar con una sociedad convencida de otros propósitos.

La solución está al alcance de la mano. Los dos países han aceptado el informe del Banco Mundial que reclamaba una investigación más amplia sobre las consecuencias medioambientales de las papeleras de Fray Bentos. Los dos gobiernos habían llegado a un borrador de acuerdo que se parecía mucho a lo que requería el Banco Mundial. Los dos gobiernos tuvieron la virtud, incluso, de adelantarse en los esbozos del acuerdo al pedido del organismo multilateral.

Es cierto que la empresa Botnia dinamitó la firma de ese borrador, por parte de los presidentes, cuando se negó a paralizar las obras. Pero, ¿no cabe la posibilidad de hacer rever su decisión si ambas administraciones se mostraran juntas y encaminadas en una misma dirección?

* * *

Los cortes de los puentes se han levantado. Los cortes eran, para Uruguay, un agravio que impedía cualquier acuerdo.

Hagamos un paréntesis: Kirchner se olvidó ayer, delante de los asambleístas, de repetir las duras críticas al bloqueo de los puentes que hacía (¿hace aún?) en privado. Una sola vez lo dijo también en público. Tronchar los puentes fue el desmadre que le quitó legalidad y legitimidad a la razonable posición argentina de pedirle a Uruguay garantías medioambientales.

Digamos las cosas tal como son: Uruguay sospecha que los cortes se levantaron no por el triunfo de la sensatez, sino por la llegada del frío otoño del litoral y por la culminación del trasiego turístico por esos puentes.

¿Asegurará Kirchner el cumplimiento fiel, por parte de los asambleístas, de los eventuales acuerdos futuros entre ambos gobiernos? Esa es la otra pregunta que se repiten los uruguayos. No hay respuestas para ella.

La política interna se coló ayer en Gualeguaychú cuando el acto se pareció a un precalentamiento para la bíblica concentración que Kirchner prepara para el 25 de mayo. Podría ser el prematuro lanzamiento de su candidatura a la reelección. Otra vez en campaña, que, en rigor, no cesó nunca.

Hasta podrían explicarse la reelección y la campaña. Otras cosas no tienen explicación ni justificación: ¿por qué utilizó el conflicto con Uruguay para semejante objetivo de política interna y de proyecto personal de poder?

* * *

La oposición política merece un párrafo aparte. El radicalismo ha dejado de ser un referente de la oposición y les ha trasladado ese papel, en los hechos, a Elisa Carrió y a Ricardo López Murphy. Debe subrayarse que se trata del radicalismo que gobierna provincias e intendencias, que fue prolijamente cooptado por el Presidente. En cambio, todavía hay rasgos de oposición radical en el Congreso nacional y en la conducción central del partido.

El Presidente ventiló ayer, en su discurso, una conversación privada con Tabaré Vázquez. Fue cuando comentó que un "uruguayo importante" le había asegurado que las papeleras eran un "presente griego". Fue Tabaré Vázquez quien le hizo ese comentario poco después de acceder al poder.

Ningún presidente hace públicos sus diálogos privados con otro presidente. El único precedente cercano y parecido -no igual- es Fidel Castro, que mostró en público la grabación de una conversación telefónica con el presidente de México, Vicente Fox.

¿Y si Tabaré Vázquez ha cambiado de opinión? ¿Acaso no tiene derecho a modificar sus puntos de vista? Se trata de un derecho universal. Sólo basta leer lo que el presidente argentino decía en febrero o en marzo sobre el conflicto con Uruguay, con tono pacífico y conciliador, para comprobar que también Kirchner frecuenta el cambio.

Por Joaquín Morales Solá

servido por Carlos 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Mary

Mary dijo

Si no fuera un hombre de derecha Morales Sola sería más atendible. Más allá de eso debo reconocer que la información que maneja es absolutamente importante.

7 Mayo 2006 | 01:05 AM

Victoria

Victoria dijo

Remontándose un tiempo atrás, se recordará cómo en las últimas elecciones argentinas ganaron las encuestas, dejando un tapete de juego en el que un especulador Menem retiró sus naipes y un jugador con una mano mediocre como Kirchner se vio favorecido con un triunfo fácil, como decíamos de chicos: ganó por abandono. En mi modesta opinión, (además de responder a inmensos intereses que no tienen nada que ver con la preocupación por el medioambiente)ahora le toca demostrar estatura política para la re, y apuesta a capitalizar presencia en este conflicto, sólo que le falta "carpeta" y sus movimientos rezuman mal gusto, grosería y patoterismo, además de que, en cuanto a Diplomacia se refiere, puede que esté arriesgándose demasiado, no debería lanzar un boomerang si no tiene la plena seguridad de que éste no termina golpeándolo en la nuca.

8 Mayo 2006 | 07:10 AM

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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