Keynes y Prebisch: Prestigio, heterodoxia, marketing y barbaridades
Combatieron ferozmente la ortodoxia, y, aunque eran prudentes, provocaron inspiraciones desorbitadas
Por Juan Carlos de Pablo (*)

En esta ocasión quiero destacar las notables similitudes que se dieron, tanto en su vida como en su obra. En particular, la siguiente: a pesar de su prestigio, para "vender" sus ideas eligieron humillar la "ortodoxia", lo cual, no obstante la prudencia que recomendaban, ambos terminaron inspirando interpretaciones desorbitadas, no solamente en el plano de los escritos, sino también en el de la política económica.
Un breve racconto de cada uno de ellos, para destacar las referidas similitudes.
Keynes estudió en Eton y en Cambridge, Inglaterra. Con esta última universidad continuó relacionado durante el resto de su vida.
Nunca se graduó en economía, pero desde octubre de 1911 editó el Economic Journal, ocupación que debe haber desempeñado un papel importante en su formación económica. Leía poco escrito en otros idiomas, y tampoco leía mucho de lo que no se escribía en Cambridge.
En 1931 comenzaron a manifestarse problemas con su salud. En 1937 sufrió una trombosis coronaria, de la cual nunca se repuso totalmente. Falleció en 1946.

Fue un especulador muy exitoso (dejó una herencia de 480.000 libras de entonces, equivalentes a US$ 19 millones de fines del siglo XX).
Comenzó su carrera de funcionario público en la India Office. En enero de 1915 ingresó en la Tesorería. Formó parte de la delegación de su país en la conferencia de Versalles, Francia. En "Consecuencias económicas de la paz", publicado en 1919, mostró la inviabilidad de los montos que se obligaba pagar a Alemania.
En 1925 perdió la pulseada contra Otto Niemeyer, sobre el retorno de Inglaterra al patrón oro en 1925.
Durante la Segunda Guerra Mundial, volvió a trabajar en la Tesorería. Negoció el acuerdo de préstamos y arriendos con Estados Unidos, que Inglaterra firmó en 1942, y encabezó la delegación de su país a la conferencia de Bretton Woods, que en 1944 creó el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Sus "Obras completas" fueron publicadas en treinta volúmenes.
Prebisch estudió y enseñó en la Universidad de Buenos Aires, y hubiera mantenido su relación con ella si no lo hubieran echado en 1948. Se recibió de contador, sin completar los estudios de doctorado. Aprendió mucho más en la biblioteca que en las clases.
Fue director de estadísticas de la Sociedad Rural Argentina; organizó la Oficina de Estudios Económicos del Banco de la Nación Argentina, y visitó Australia y Nueva Zelanda para estudiar la aplicación del impuesto a los réditos en países agrícolas.
La revolución del 6 de septiembre de 1930 lo llevó a la Subsecretaría de Hacienda, e inició casi una década y media de activa y crucial participación en la política económica argentina.
A comienzos de 1933 asesoró a Pinedo, ministro de Hacienda, a Duhau, titular de Agricultura, y al vicepresidente Roca en la negociación del tratado Roca-Runciman, y fue gerente general del BCRA desde su creación, en mayo de 1935, hasta octubre de 1943.
Hacia mediados del siglo XX comenzó su actividad como funcionario público internacional, primero como secretario general de la Cepal, entre 1949 y 1963, y luego durante aproximadamente una década como titular ejecutivo de la Unctad (la Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo).
En septiembre de 1955, fue convocado por la Revolución Libertadora para elaborar el Informe Prebisch. En 1984, asesoró al presidente Alfonsín.
La prolija antología de lo que escribió entre 1919 y 1948 contiene 152 trabajos, que ocupan 2494 páginas. Después aparecerían sus trabajos más recordados.
Las similudes entre Keynes y Prebisch son notables: ambos sobresalieron por sobre sus contemporáneos; ambos enseñaron en las universidades donde estudiaron; ambos tuvieron destacada participación en la política económica de sus respectivos países, ambos escribieron un montón, y ambos son discutidísimos.
Pero ahora me quiero concentrar en otra similitud: las barbaridades que se afirman, inspiradas en Keynes y en Prebisch.
Y la pregunta que me hago es si tanto uno como el otro no tendrán algo de responsabilidad, por la forma que eligieron para hacer conocer sus ideas.
Para responderla voy a concentrarme en "La teoría general de la ocupación, el interés y el dinero", que Keynes publicó en 1936, y en "El desarrollo económico de América latina y algunos de sus principales problemas", que Prebisch dio a conocer en 1949.
Se trata, en ambos casos, de obras publicadas cuando sus autores ya eran bien conocidos.
"He llamado a esta obra «La teoría general » para mostrar que los postulados de la teoría clásica sólo se aplican a un caso especial, y no a uno general; caso especial irrelevante para la sociedad económica en la cual vivimos. Como consecuencia de lo cual sus enseñanzas confunden y resultarían desastrosas si las aplicáramos en la práctica" (Keynes).
"La realidad está destruyendo en la América latina aquel pretérito esquema de la división internacional del trabajo que, después de haber adquirido gran vigor en el siglo XIX, seguía prevaleciendo doctrinariamente hasta muy avanzado el presente En ese esquema, a la América latina venía a corresponderle, como parte de la periferia del sistema económico mundial, el papel específico de producir alimentos y materias primas para los grandes centros industriales. No tenía cabida allí la industrialización de los países nuevos. Los hechos la están imponiendo. Dos guerras en el curso de una generación, y una profunda crisis económica entre ellas, han demostrado sus posibilidades a los países de América latina, enseñándoles positivamente el camino de la actividad industrial" (Prebisch).
Dicho sea de paso, y nueva coincidencia: como consecuencia de estos trabajos, ambos se enemistaron -en algunos casos, de por vida- con quienes hasta entonces eran colegas y amigos: Dennis Holms Robertson y Arthur Cecil Pigou, en el caso de Keynes, Federico Pinedo en el de Prebisch.
¿Tenían que comenzar sus trabajos "con los tapones de punta", para ser escuchados? Un experto en marketing diría que sí.
En todo caso, inspiraron barbaridades. Porque tanto la "antieconomía" keynesiana (si la realidad viene determinada por la demanda, el principio de escasez no rige, por lo que el ahorro es contraproducente, la eficiencia una desgracia, etc.), como la "industrialitis" de Prebisch (si lo único que van a hacer los términos del intercambio es deteriorarse, y la economía mundial cerrarse y fluctuar cada vez más, entonces cualquier nivel de sustitución de importaciones, a cualquier nivel de eficiencia, es recomendable), dieron pie a exageraciones.
Keynes pensaba que la política fiscal expansionista de Inglaterra debía cesar cuando la tasa de desocupación descendiera al 12% (!), y seis años después del trabajo citado, frente a la realidad argentina, Prebisch recomendó devaluar, fundar el INTA e incorporar a la Argentina en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial. En el plano de las recomendaciones económicas, difícilmente se los pueda acusar de imprudentes.
La moraleja es clara. En este mundo poblado por tanto facilismo intelectual, quien alegando vender mejor sus ideas alaba la heterodoxia, arriesga que en su nombre se propongan barbaridades. ¡Peor que se las lleve a la práctica!
(*) El autor es titular de Depabloconsult y profesor en las universidades de San Andrés y del CEMA.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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vqggtf dijo
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1 Noviembre 2010 | 05:55 AM