Militares: sobre una pretendida lucha ideológica
Entre algunas avisados la expectativa por el anuncio de los retirados militares, agrupados en el Círculo, un club social que se caracteriza por el significativo silencio que ha mantenido durante los últimos 21 años que lleva de reimplantada la democracia en el país, al parecer lo romperá y enfrentará con “información propia” el relato “realizado por la izquierda sobre algunos hechos del pasado”.

El presidente de la institución, el general (r) Ricardo Galarza, ha dado a conocer la decisión de la institución de “cubrir el espacio dejado vacío institucionalmente por las Fuerzas Armadas”, desde el fin de la dictadura militar en 1985, tratando de contrarrestar la versión de lo ocurrido entre las décadas de 1960 y 1980, cuando gobernaban los militares que habían violentado la Constitución de la República asaltando el poder, atacando y destruyendo las bases mismas de la democracia uruguaya.
¿A que se refirió con estas declaraciones el general Galarza? Simplemente a que reiterarán las afirmaciones de la tremenda historia oficial que escribieron en la época tiránica los militares, con sus comunicados precedidos de marchas militares, reseñando sus persecuciones y sus detenciones.
Por supuesto que desde esta página no podemos suscribir todas y cada una de las denuncias que se han hecho y que involucran a militares en actos de represión y salvajismo. Es evidente que resta mucho por saber, para lo qué se debe seguir investigando, pero el planteo del presidente del Círculo Militar no tiene un objetivo esclarecedor, sino simplemente de tratar nuevamente de “salvar la ropa” de algunos tristes personajes, que deshonraron el uniforme cometiendo fechorías de todo tipo, reprimiendo a mansalva, persiguiendo a los ciudadanos por ideas y vulnerando libertades. ¡Todas ellas!
Por supuesto que en la “lucha ideológica” que plantea Galarza, no está en juego la verdad. Seguramente de las declaraciones que surjan de ese Círculo Militar, no sabremos los uruguayos donde están los restos de la nuera del poeta Juan Gelman, ni quienes fueron los responsables de los asesinatos de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz. Tampoco se hablará de quienes fueron los responsables del campo de concentración Automotores Orletti, que objetivo tuvo la llamada base Valparaíso, en donde estuvo recluida María Claudia, ni quién asesinó a la maestra Elena Quinteros, etc.
Tampoco, lo que es fundamental, quién fue el general del Ejército uruguayo, que le dio el “si” a los planes del Departamento de Estado, para que ocurriera lo que todos sabemos, potenciando la acción militar contra la democracia. Tampoco quién, del gobierno de aquel entonces, fue el responsable de contratar al asesino argentino Aníbal Gordon, para que también cometiera tropelías por orden y cuenta de nuestros mandos.
Lo que preocupa a los nostálgicos retirados, agrupados en los clubes sociales militares – recordemos que el coronel (r) Ernesto Rama y su hijo, el capitán Eduardo Rama, presentaron también renuncia al otro club militar, el Centro, protestando por su “tibieza” en la defensa de quienes, pedida la extradición desde la Argentina, se encuentran detenidos – es advertir en también en el marco de La Ley de Caducidad de Pretensión Punitiva del Estado, se puede hacer justicia, porque existe un artículo, el número 4º, que le da facultades al Poder Ejecutivo, para determinar que hechos son pasibles de ser investigados por la Justicia y. también, establece que esa norma legal refrendada por la gente en un reñido plebiscito, no ampara a quienes cometieron delitos aberrantes o que fueran concretados en el exterior del país.
El Poder Ejecutivo, dentro del estrecho marco legal que la ha dejado abierta esa norma, se está manejando con prudencia y decisión, cumpliendo a cabalidad con una de las decisiones de la fuerza política que impulsó a Tabaré Vázquez a ocupar la máxima magistratura del país.
Es por ello que los militares nostálgicos, quienes de una manera u otra estuvieron comprometidos en aquel tremendo período de represión que vivió el país, presionan a sus organizaciones corporativas, como el Círculo y Centro militar, para que entablen una batalla ideológica para cuestionar la versión, como ellos dicen, “impuesta por la izquierda”
¿Lo harán realmente? Puede ser que lo intenten, tratando de ensombrecer memorias, de justificar aberraciones y de mostrar una imagen idílica de lo que, ellos dicen, fue una defensa de la Patria.
Ese argumento lo podríamos responder recordando algunas acciones de esos “salvadores de la Patria”, que asesinaron a mansalva a gente indefensa, sin importarles nada, sin tener el más mínimo atisbo de humanidad en sus aberrantes operativos. ¿Cómo hará el general Galarza para explicar, por ejemplo, el asesinato de la nuera de Juan Gelman?




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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