Una corajuda actitud ética
CUANDO PARECÍA QUE LA VOZ DEL PRESIDENTE ACERCA DE UN TRATADO DE UBRE COMERCIO CON ESTADOS UNIDOS SE IMPONÍA POR ENCIMA DE TODAS LAS VOCES, EL CANCILLER HIZO OÍR LA SUYA-RUIDOSA COMO UN TREN EN MARCHA-, Y DE MINISTRO CUESTIONADO PASÓ DE GOLPE A SER REFERENTE PARA TODOS LOS QUE PIDEN COHERENCIA AL GOBIERNO

POR LINCOLN R. MAIZTECUI CASAS
Son conocidos su escaso sentido del humor, su ceño casi siempre adusto, su actitud con-frontativa y su escasa flexibilidad ideológica. Tanto como su honestidad acrisolada, su sinceridad de papel de Lija y su dedicación a la política como un apostolado.
Reinaldo Gargano, líder del viejo Partido Socialista y ministro de Relaciones Exteriores de la República, es un hombre áspero y de escasos afectos, los que -hablo por experiencia propia- subordina a las identidades de óptica y al compartimiento de su trinchera.
Concibe la lucha política como un enfrentamiento maniqueo, cree estar -sin asomo de dudas-del lado de los buenos y se considera en guerra con los que se sitúan más allá de la tranquera, a los que suele designar con el epíteto globalizante de "la derecha". Por ello, goza del aprecio de pocos, pero del respeto de todos.
Es un guerrero vocacional, que no pide ni da tregua, y que va por la vida con un sable desnudo repartiendo mandobles a diestra y siniestra, aunque mucho más a la primera que a la segunda.
Yostenta, como una de sus características psicológicas básicas, la preocupación por la coherencia.
Se podría escribir una biblioteca entera sobre si ésta es una virtud o un defecto: cambiar de opinión según la orientación de los vientos es oportunismo, pero persistir en una opinión sólo porque se la ha sostenido alguna vez, es contumacia.
Más allá de esta polémica casi filosófica, Gargano es un hombre coherente, y es precisamente esa cualidad la que hoy lo enfrenta a una parte de la coalición que integra y al propio presidente de la República, Tabaré Vázquez, aunque él -Gargano- se empeñe en negarlo.
Su postura respecto a un posible tratado de libre comercio con los Estados Unidos ha sido con frecuencia caricaturizada; ha dicho, en más de una ocasión, que él, personalmente, está de acuerdo con la firma de un acuerdo semejante: siempre y cuando sea, en efecto, un tratado de libre comercio.
Su oposición al que hoy se anuncia en el horizonte surge de su temor de que no lo sea más que en el nombre: que nuestro país baje o elimine aranceles y trabas para la entrada de productos norteamericanos, mientras su socio mantiene las duras restricciones que protegen diversos rubros de su economía.
Es una preocupación nacionalista cargada de dignidad, y, en opinión de quien esto escribe, muy razonable.
Claro que es también una postura maximalista, que parte de la ficción de que dos países de tan diferente potencial pueden acordar algo en un pie de igualdad; pero es su opinión personal y -ah, la coherencia- es también la que otrora defendió colectivamente el Encuentro Progresista/Frente Amplio, cuando aún no había llegado al gobierno.
Más allá de su estilo rispido y a veces chocante, más allá de sus eventuales errores de óptica, Reinaldo Gargano está dando, a todo el sistema político del país, una inolvidable lección de fidelidad a lo que se prometió desde el llano y de sano desprendimiento respecto a oropeles y vanidades.
Esa conducta de intachable integridad ética nos hace bien a todos, y me parece mucho más beneficiosa que el dichoso tratado de Ubre comercio que podría firmarse con la primera superpotencia del universo.
Publicado en El Observador, 19 de agosto de 2006




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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