Tomas de Torquemada, a la vuelta de la esquina
Las afirmaciones del profesor Carlos Demasi sobre los años previos a la dictadura y la salida democrática preocupan a Correntada Wilsonista y a otros integrantes de la llamada clase política.
“No creo que esté en condiciones, a partir de esas declaraciones, para integrar un equipo” que debe determinar cómo se abordará la historia reciente en Secundaria, dijo el senador Francisco Gallinal.

El historiador realizó apreciaciones críticas sobre Wilson, el origen de la guerrilla y el proceso militar que son producto de sus investigaciones históricas, temas, además, publicados en varios trabajos de la materia.
Pero a raíz de ese acto de simple expresión en libertad estalló el escándalo: “Blancos reclaman destituir a profesor”. “El Partido Nacional (PN) pedirá la destitución del historiador Carlos Demasi”, comienza diciendo el artículo en la primera página del diario El País.
En páginas interiores, donde se desarrolla la novedad, dice que “el profesor e historiador Carlos Demasi nunca lo imaginó, pero que el efecto es el mismo. Sus consideraciones sobre los insumos que contendrá la materia Historia del Uruguay en la segunda mitad del Siglo XX no sólo generaron polémica por el carácter reciente de esa parte de la historia del país, sino que además traerán consecuencias políticas”.
Demasi sostuvo, entre otras cosas, que la actividad de Wilson Ferreira llevó al Partido Nacional al "desastre", que no se podía determinar si la guerrilla urbana desencadenada por los Tupamaros antecedió a la tortura ordenada y aplicada por el gobierno de Pacheco Areco y, en el cúmulo de su trasgresión, que la caída de la dictadura se debió no a la presión ciudadana expresada "en las heroicas demostraciones”, como el acto del obelisco, el plebiscito del "no", o la resistencia, sino en la posición del gobierno de EEUU, encabezada por el demócrata Jimmy Carter, de censurar a los militares uruguayos, presionarlos para que hicieran un cronograma para abandonar el poder, a lo que se sumó el corte de la ayuda militar al país.
Suponemos que Demasi es serio. Los antecedentes que tenemos de él son todos positivos, ya que se trata de un profundo estudioso de la historia. Pero su visión hizo saltar en mil pedazos algunos criterios casi religiosos, manejados desde siempre por los partidos tradicionales y por muchos viejos militantes de la izquierda.
En torno al punto fue el senador Gallinal es que llegó al punto máximo, reclamando la expulsión de Demasi de la comisión que analiza los planes de historia que se aplicarán en los programas de la Enseñanza Secundaria. Tras Gallinal comenzó a imperar la cerrazón más lamentable, el escándalo pequeño que no admite la libertad de cátedra y se opone lisa y llanamente a la libertad de expresión. El referido senador no opone a Demasi ningún tipo de documentación ni siquiera argumentación probatoria de que el docente se equivoca en sus apreciaciones por lo demás polémicas que, suponemos, son el producto - suponemos - de una profunda investigación histórica.
Como Demasi desentonó, a la hoguera con él, sin señalar los hechos que contradicen sus apreciaciones. Solo afirmar que una persona que piensa así ("piensa así", léase bien) debe ser erradicada, quizás flagelada en la plaza pública y lanzada al mar, por haber cometido una falta grave, desde lo más alto de la roca de Tarpella que se tiene en Uruguay para los transgresores ideológicos. Para los que defienden y utilizan (eso es lo peor) la libertad de expresión y de cátedra.
A sus expresiones se le oponen palabras, sentimientos, calenturas y no pruebas que demuestren que Demasi se equivoca.
Hasta ahora, más allá de la parafernalia militantista de blancos y de algunos otros "religiosos" que hacen del pasado reciente una especie de justificación de todo un devenir político, nadie ha revelado el resultado de estudios al respecto, de conclusiones que se enfrenten con las del profesor Demasi.
Por ahora lo único que buscan es acallarlo echándolo, persiguiéndole por pensar lo que piensa, por haber llegado a las conclusiones que manifestó.
Tomás de Torquemada está llegando de nuevo, sus pasos ominosos ya se escuchan a la vuelta de la esquina.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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