Argentina: Martínez de Hoz, el Jedi de la dictadura
marcelo izquierdo (*)
El “brazo financiero” de la última dictadura militar argentina (1976-1983) ya no goza de impunidad. José Alfredo Martínez de Hoz, alias “Joe”, descendiente de una rica familia de estancieros, deberá recorrer otra vez los pasillos de los tribunales.

Después de 23 años del final de la etapa más oscura de la historia nacional, el primer ministro de Economía de la dictadura deberá enfrentar a la justicia por el secuestro de dos empresarios a quienes el gobierno de facto presionaba para que se hicieran cargo de un contrato de exportación que le permitiría a Martínez de Hoz cerrar un negocio millonario con Hong Kong.
El secuestro ocurrió en 1976. Ahora el juez federal Norberto Oyarbide declaró la inconstitucionalidad de un indulto decretado por el expresidente peronista Carlos Menem (1989-1999) que lo benefició durante años y que le permitió caminar libre por el exclusivo barrio porteño de Retiro, donde vive en uno de sus edificios más emblemáticos.
“Los argentinos seguimos aún hoy pagando su gestión”, que comenzó tras el golpe militar del 24 de marzo de 1976 y concluyó en 1981, tras la salida del dictador Jorge Videla, reemplazado por el general Roberto Viola, dice a Apro Alejandro Olmos, quien investigó durante años el origen de la deuda externa argentina.
La desaparecida revista Humor, una de las pocas que se animaban a caricaturizar a los jerarcas de la dictadura en los años de plomo, se cansó en la época de ilustrar sus portadas con Martínez de Hoz personificado en el “Jedi Yoda” de la saga de la película “La guerra de las galaxias”. Sus grandes orejas y su rostro reflejaban en verdad un parecido asombroso con el personaje de ficción creado por George Lucas.
Poder financiero
A Martínez de Hoz poco le importó que la dictadura a la que representaba secuestrara, torturara, asesinara e hiciera desaparecer cadáveres por millares mientras él ocupaba el cómodo sillón de su despacho en el ministerio de Economía. A escasos 50 metros de allí, las Madres de Plaza de Mayo realizaban sus primeras rondas en la histórica plaza para reclamar por la suerte de sus hijos, muchos de ellos arrojados vivos al mar, drogados y maniatados, en los tenebrosos “vuelos de la muerte”.
Como miembro de una de las familias más antiguas y tradicionales de la sociedad patricia nacional, conocía al dedillo el mundo económico, conocido en el país como la “patria financiera”. Sabía ubicarse en el lugar justo, en el momento adecuado, más allá de los intereses nacionales, según afirman sus detractores.
Un tatarabuelo suyo, con quien comparte el mismo doble apellido, “fue quien inició esta saga cuando aceptó ocupar un cargo en la aduana durante las invasiones inglesas” de 1806, designado por las tropas invasoras mientras los patriotas organizaban la resistencia, rememora Olmos en entrevista con Apro.
Martínez de Hoz aceptó sin titubear la oferta que le hizo Videla para hacerse cargo de la conducción económica de la dictadura. Con sus títulos de economista y abogado estuvo cinco años al frente del Palacio de Hacienda.
“Durante su gestión la deuda externa se triplicó”, dice Olmos, cuyo padre, del mismo nombre, inició una investigación que terminó en la justicia, y que él siguió tras su muerte, sobre el origen fraudulento de la deuda externa nacional. La causa sigue abierta.
“Lo que hizo este hombre fue endeudar al país de una manera descomunal. Recibió una deuda de 7 mil 500 millones de dólares y la multiplicó por tres”, agrega.
En su libro Bases para la Argentina moderna, el exministro “planteaba la idea de modernizar el Estado liquidando la estructura industrial porque según él no era competitiva, sustituyéndola por la apertura irrestricta de mercados”.
Argentina abrió entonces sus puertas a la importación. “Hubo libre importación de todo, comprábamos basura de Hong Kong, cualquier cosa. La industria quebró”, añade Olmos. Las fábricas cerradas eran una postal común de la Argentina de la dictadura.
Olmos prosigue: Martínez de Hoz “obligó a endeudar a empresas públicas sin justificación alguna. (La dictadura) tenía que endeudarse para sostener la tabla financiera del dólar y el peso. Para tener un ficticio nivel de divisas celebraba préstamos con bancos de Estados Unidos a una tasa de 8.5 por ciento anual. La plata se quedaba en ese banco a tasas de 5 por ciento. Esto está probado. En la contabilidad ese dinero figuraba como divisas para emergencia. Se pagaba para esa figuración (en los libros contables), pero la plata no estaba”.
Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF, por entonces estatal) celebró más de 300 prestamos ilegales. La empresa pasó de una deuda de 300 millones a 6 mil millones. “Era una política demencial”.
“Lo lamentable es que se haya anulado el indulto por una cuestión menor, que muestra la arbitrariedad de esta gente, pero que no tiene nada que ver con la deuda de Argentina (hoy de unos 130 mil millones de dólares) que sigue siendo tremenda y cuyo origen está en la gestión de Martínez de Hoz”, sostiene.
“El 40 por ciento de la deuda generada durante su gestión correspondió a fuga de capitales, 30 por ciento al pago de intereses de esa fuga, y otro 30 por ciento al pago de armamentos, según un informe del Banco Mundial”, resume Olmos.
La causa
Martínez de Hoz volverá a recorrer los pasillos de tribunales por una causa ajena a la deuda externa argentina. El 5 de noviembre de 1976 los empresarios Federico y Miguel Gutheim, padre e hijo, fueron secuestrados por un grupo de tareas de la dictadura. Eran los dueños de Sadeco, una productora de algodón. Tuvieron más suerte que otros detenidos.
Los pusieron a disposición del Poder Ejecutivo a través de un decreto firmado por Martínez de Hoz, Videla y el entonces ministro del Interior, Albano Harguindeguy, a quienes el juez Oyarbide también les revocó el perdón presidencial en esta causa.
El decreto aludía a una “primordial responsabilidad del gobierno: consolidar la paz interior, asegurar la tranquilidad y el orden público y preservar los permanentes intereses de la República”.
Para la jerarquía militar los Gutheim eran culpables de una cosa: se negaban a aceptar un contrato de exportación que le permitiría a Martínez de Hoz cerrar un negocio millonario en Hong Kong, por entonces colonia inglesa.
Todo había empezado cuando una misión argentina en Hong Kong le hizo saber al ministro que existía gran malestar en ciertos sectores económicos de esa colonia por la frustración de una compraventa de algodón con la empresa Sadeco.
Los empresarios estuvieron presos en la cárcel de Caseros, en el sur de la capital, que fue cerrada hace años. Según denunciaron, mantuvieron en prisión reuniones con funcionarios de Hong Kong y del ministerio de Economía que le ofrecieron su libertad a cambio de cumplir con el contrato que necesitaba la dictadura. Finalmente accedieron y recuperaron su libertad el 6 de abril de 1977. Abandonaron el país. Jamás regresaron.
En su dictamen, el juez Oyarbide consideró que el secuestro de los empresarios se enmarcó en el plan de terror sistemático puesto en práctica por la dictadura. Martínez de Hoz y Harguindeguy habían estado detenidos por breve tiempo en 1988 por este caso. En ese entonces habían sido beneficiados con la excarcelación. El último día de abril de 1990, ambos se olvidaron de su paso por los tribunales cuando fueron beneficiados por el indulto de Menem.
El “cerebro”
El 24 de marzo pasado, en un nuevo aniversario del golpe de 1976, el presidente Néstor Kirchner acusó a Martínez de Hoz de haber sido el “cerebro financiero” de la dictadura. En un discurso ante el colegio militar de la localidad bonaerense de El Palomar, el mandatario advirtió que Martínez de Hoz, hoy de 81 años de edad, debería haber sido “castigado” por su plan económico.
“El modelo económico de la dictadura tuvo un cerebro, con nombre y apellido, que los argentinos nunca deberemos borrar de nuestra memoria, y espero que la memoria, justicia y verdad lleguen. Se llamaba José Alfredo Martínez de Hoz. Lamentablemente, los verdaderos dueños de ese modelo no han sufrido castigo alguno", dijo Kirchner.
Seis meses después, el juez Oyarbide oyó el reclamo, el cual fue también auspiciado por organismos de derechos humanos que actuaron junto al gobierno como querellantes en la causa.
El hijo del exministro, homónimo de su padre, salió a fijar la posición de la familia: “Lamentablemente hoy la justicia no es independiente y está mirando con un solo ojo”, indicó.
“Él ha sido una de las personas más investigadas durante la historia argentina. Tuvo más de una docena de causas judiciales y en ninguna de ellas se comprobó delito alguno”, dijo.
Nora Cortiñas, histórica dirigente de las Madres de Plaza de Mayo, le contestó: “Todos estos canallas y genocidas creían que iban a estar siempre en la impunidad. De a poquito vamos avanzando, pero cuesta mucho”, dijo.
El exministro, mientras tanto, no se deja ver en público. El 25 de marzo pasado manifestantes de la agrupación izquierdista Quebracho lanzaron objetos contundentes contra el edificio donde vive y provocaron desmanes e incidentes con la policía.
Olmos sostiene: “Él ha vivido retirado, disfrutando de su enorme extensión de campos en (la localidad bonaerense de) Chapadmalal, una estancia donde en el pasado se hospedó el príncipe de Gales. Ha vivido de la explotación de sus campos. Hace unos años la administración de ingresos públicos lo requirió formalmente porque debía una enorme cantidad de impuestos.
Elvira Bulrich Lezica Alvear, su esposa, declaró que sólo eran dueños de dos lotecitos. Su estancia está a nombre de una sociedad anónima. Es que en Argentina todo evasor que se precie tiene sus propiedades a nombre de una sociedad anónima.”
(*) De la revista Proceso.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


GeoBitácoras:



Intimo dijo
A todos estos personajes le llegan, quizás tarde, su hora. Martínez de Hoz fue el que manejó el plan económico que se aplicó durante la dictadura, quién - en conjunto con otros santurrones que nunca dejaron de ir a misa - mientras se asesinaba y hacía desaparecer a la gente, el trabajaba para las grandes corporaciones financieras. Luego se convirtió en un viejo odiado pero que se paseaba sin mayores dificultades por la ciudad, cobrando los dividendos de sus propiedades. Espero - lo digo sin ánimo de venganza - que le llegue la hora en que los hombres hagan justicia. Y que la justicia divina quede para más adelante.
14 Septiembre 2006 | 01:41 PM