Sobre medios de comunicación, desarrollo sustentable y reducción de la pobreza
"Actualmente, proliferan las mentes débiles,
que proliferan justamente porque se
tropiezan con un público que nunca ha sido
adiestrado para pensar. Y la culpa
de la televisión en este círculo vicioso
es que favorece —en el pensamiento confuso—
a los estrambóticos, a los excitados,
a los exagerados y a los charlatanes.
La televisión premia y promueve la
extravagancia, el absurdo y la insensatez.
De este modo refuerza y multiplica al homo insipiens"
Giovanni Sartori
El tema es sumamente complejo, porque se encuentra en el centro mismo de la construcción democrática y, además, está metido en una polémica en que diversas tendencias se disputan verdades que, a la vez, merecen cada una de ellas su consideración diferente. “Medios de Comunicación, Desarrollo sustentable y Reducción de la Pobreza”, parece en primera instancia un cóctel temático de difícil aglomeración y más difícil digestión.

Sin embargo, a poco de comenzar a analizar el tema de la información, podemos comprender como no es posible la existencia de un desarrollo sustentable, con una real reducción de la pobreza, si quienes tenemos la posibilidad de actuar en las políticas que lleven a concretar esos temas, no nos basamos en una información pormenorizada y veraz que, además, debe ser universalizada al resto de la sociedad, para que las medidas que se adopten no sean simples enunciados teóricos, sumas de buenas intenciones, sino factores que movilicen a la gente para que construyamos entre todos un país mejor, una América Latina más justa, un mundo en paz.
Que el tema de la información está en la mesa de discusión, es más que evidente. En el mundo se están incentivando los debates que oponen, como los avisados han detectado, a quienes buscan el camino de la información, sin adjetivos, que le sirva a la gente, y quienes la han convertido en un elemento más de los espectáculos de entretenimiento, muchos de ellos globalizados, convirtiéndola en un negocio – económico o político - con un solo objetivo: dejar las cosas en la superficie y, además, propender al afianzamiento del statu quo.
Por supuesto, es de una obviedad infinita aclararlo, pero en estas líneas no estamos criticando al espectáculo como expresión cultural humana, sino a la infinita tilinguearía con la cual, algunos programas que se tildan de periodísticos, encaran la información, fundamentando el "gancho" en efectos de producción, que muestran realidades con una insoportable ligereza que, obviamente, cuestiona a la información misma.
También un subrayado a la manipulación informativa, sin duda, otro fundamento malsano que se utiliza abiertamente, pese a que el camino a la objetividad siempre está empedrado de buenas y difíciles intenciones que muchas veces se convierten en obstáculos insalvables.
El tema que encaramos hoy es difícil y con perfiles infinitos. Pero es bueno, a esta altura de los acontecimientos, tratar de desentrañar algunas verdades o, por lo menos, exponer situaciones que muestren como el tema de la información es de fundamental importancia para la sociedad humana.
Hoy mismo el gobierno del doctor Tabaré Vázquez está impulsando mecanismos para que la información positiva de lo que hace el Poder Ejecutivo llegue al público, tratando de vencer los evidentes desencuentros personales que tuvo más de un gobernante con la gente de prensa, a la que se le retaceo en ocasiones el necesario insumo que es la información, lo que de alguna manera es también determinante de la situación de desinformación que ahora preocupa.
Una información gubernamental que se centralizó en una sola oficina estatal (SEPREDI), dejando abiertos algunos flancos informativos que sobre los cuales los medios deben recurrir a “fuentes” e “informantes” por carecer de interlocutores oficiales en cada dependencia.
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En el grupo de la información sin adjetivos, la libertad de informar está en juego y con ella, un elemento que la apuntala, que es la lucha por la diversidad. Información sin adjetivos que, como ustedes entenderán, poco tiene que ver con la objetividad, que es otro elemento para analizar por separado.
Decimos eso porque la objetividad es un elemento de construcción opinable, a la que se puede llegar en círculos sucesivos, en base a un camino tan diverso como contradictorio.
En esto no hay recetas ni fórmulas mágicas y la objetividad pura, esa que caracterizan algunos, es un bien prácticamente inalcanzable, poco asible, caballito de batalla – eso sí- de los hombres de prensa que creen no tener compromisos con la sociedad en que viven y su tarea es la de simples trasmisores de hechos.
Sorprendentemente quienes defienden más ese elemento, la objetividad, son los representantes de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), grupo de dueños de medios de comunicación que nunca, justamente, se ha caracterizado por la pluralidad informativa, ingrediente que debería ser básico de esa objetividad que pregonan.
Solamente la diversidad es la que permite a los medios crecer en el marco de sociedades que tienden por ello a la madurez, porque de la confrontación de visiones y de ideas es que surge la aproximación a la verdad, basamento fundamental para el desarrollo posterior de las políticas correctas que tiendan a un desarrollo sustentable de los países y a un abatimiento de la pobreza.
Y un palo para los que en el camino complaciente y simplista que emprenden muchos entrevistadores que, en ocasiones en lugar de actuar como "abogados del diablo", lanzan "centros" que no incomodan al informante, lo que es esencialmente contrario a los fundamentos elementales de una profesión que exige mayor profundidad en los planteos.
Están trabajando muchas veces mal, utilizando en el debate intereses subalternos que llega a los receptores del mensaje, por razones inherentes al método utilizado, sin la fecundidad imprescindible para que el milagro de la comunicación se produzca. La linealidad no importa ni conmueve.
El hombre de este tiempo vive – como dijo alguna vez Ernesto Sábato - delante de lo que acontece en el mundo entero. "Y lo hace a través de los periodistas; ellos son los testigos, quienes nos narran los acontecimientos. Por supuesto que cada uno de ellos a través de su cultura, de los medios que tienen en sus manos para analizar"
De ellos depende el cariz con que interpretamos los hechos, el partido que asumamos frente a lo que nos pasa como Humanidad.
Para la construcción de una sociedad cada vez más justa y democrática, marco imprescindible para la reducción de la pobreza y el desarrollo sustentable, son necesarias, la libertad de prensa, la libertad de expresión y el derecho a la información, mediante la promoción de la ética, la investigación, la precisión y el uso de nuevas tecnologías en el ejercicio periodístico, así como la protección de los periodistas.
Es esencial para la construcción de una sociedad cada vez más justa y democrática, la libertad de prensa, la libertad de expresión y el derecho a la información, mediante la promoción de la ética, la investigación, la precisión y el uso de nuevas tecnologías en el ejercicio periodístico, así como la protección de los periodistas.
Democratizar la información permite que una sociedad que se reconoce en la diversidad confronte ideas, en contraste con los intentos por imponer la homogeneidad conceptual, en un camino que de prosperar llevaría a un deleznable pensamiento único.
"Pocos derechos fundamentales pueden asociarse hoy de manera tan natural al desarrollo armónico de las sociedades como el derecho a la información, no sólo recogido implícitamente por los ordenamientos que sobre derechos humanos han promulgado los principales organismos internacionales, sino vinculados por ellos mismos a la democracia".
Este ha sido el papel de la prensa independiente en la sociedad industrial y que se consolidó a lo largo del siglo pasado.
Las sociedades terminan por admitir que los periodistas no sólo pueden sino deben ser los "guardianes" de la democracia, en el sentido de vigilar a sus propias instituciones; "velar por que las instituciones democráticas funcionen correctamente y que nadie cometa excesos en contra de los intereses de los ciudadanos amparándose en los privilegios que indudablemente otorga el ejercicio de cualquier tipo de poder".
La libertad de expresión ("incluida la crítica a los funcionarios públicos, al gobierno, al régimen, al sistema socioeconómico y la ideología prevaleciente") y la variedad de fuentes de información ("que no sólo existen, sino que están protegidas por la ley") son fundamentos de la democracia moderna.
Hay que enfatizar el compromiso de los comunicadores con el derecho a la información, que por un lado significa el total y libre acceso a todo tipo de noticia y por otro la posibilidad de que los medios se hagan eco de la diversidad de opiniones, sin impedimentos de ninguna clase.
Sin libertad de expresión ni derecho a la información "como derechos, instituciones y procesos efectivos, no como meramente nominales", no puede haber una sociedad capaz de gozar de ninguna de las instituciones ni habría manera de maximizar el debate público.
Y esto implica pluralismo, que sólo es visible cuando la prensa recoge y difunde tanto el discurso político como la crítica al discurso político y las demandas sociales.
Pretender que se informe solo de lo primero, sin análisis críticos o visiones surgidas del pensamiento analítico de los comentaristas, es carecer de una visión democrática de la función del comunicador.
Al informar, los medios colaboran al necesario tránsito que debe existir entre los que hacen política y aquellos sobre los que esa política se ejecuta.
La vinculación entre la democratización del ejercicio del poder público (mediante el acceso de la ciudadanía a la información, como mecanismo de control y rendición de cuentas) y la articulación de la sociedad civil (mediante la expansión de una cultura democrática), se complementan con la actuación social de una prensa democrática que ejerza una constante vigilancia de la legalidad en la actuación del poder público, lo que de suyo enriquece con información de calidad el debate público en el que participa la sociedad civil.
A su vez, el grado de democratización de las sociedades es determinante para la eficacia de la investigación periodística, concebida como elemento que construye la realidad social a partir de su participación en determinar el marco cognitivo de la opinión pública.
Así como también la puesta en marcha de un mecanismo de apertura de archivos, de transparencia absoluta de la gestión pública, sin secretismos y, menos aún, sin exclusiones enojosas de representantes de medios por razones personales o vinculadas a sus orientaciones, cuando las mismas son representativas – es evidente – a los medios que representan.
Creemos que los periodistas, como los militantes políticos y todos los que participamos en el quehacer social, tienen la obligación de reconceptualizar permanentemente su papel en el marco de la sociedad.
La prensa no debe ser funcional a determinados proyectos políticos; esa es tarea de quienes asumen directa y abiertamente ese compromiso. Tampoco es posible creer en una prensa sin valores. Eso si, en el trabajo riguroso, sin prejuicios, el que hace el máximo esfuerzo para entender y reflejar cabalmente la realidad.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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Joaquín Artucio dijo
Excelente trabajo que debieras publicar abiertamente para que tuviera una difusión masiva. Creo que centra el problema perfectamente y veo que es un compendio de conocimiento, sapiencia y experiencia. Muy bien Charly.
22 Agosto 2008 | 03:21 PM