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Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

17 Noviembre 2006

Bordaberry y Blanco: "Es Justicia"

Las ideas y las emociones se nos agolpan en tropel, así como los recuerdos de un pasado difícil. Cuando con mi mujer, ella embarazada y con mis dos hijos pequeños, debimos emprender la aventura del exilio impuesto, ahuyentados de un país que se hacía inhóspito para vivir en libertad y realizar, como era nuestro objetivo, que se concretara una felicidad familiar para lo cual era necesaria una mejoría colectiva.

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El que esto escribe unos meses antes había terminado otro experiencia laboral frustrada por una clausura, la de la hermosa concreción que fue el diario Ultima Hora, en que un pequeño abanico de grupos frenteamplistas pusieron el hombro para concretar aquel esfuerzo unitario difícil pero aleccionador, compartido por socialistas, comunistas, sectores vinculados al doctor Francisco Rodríguez Camusso, independientes de izquierda, etc. Que, en una etapa final fue orientado también por Federico Fasano.
Por supuesto que nuestra vocación se mantuvo e intentamos otras cosas. Seguimos en El Oriental, con el compañero Reinaldo Gargano como orientador, semanario que fue objeto de la agresión de la operación “Mordaza”, acción de censura manejada por el Ministerio del Interior pero en la que tuvo que ver un personaje siniestro, que hoy habla de la libertad de prensa, el señor Danilo Arbilla, como encargado de difusión pública de la Presidencia de Juan María Bordaberry.
Se armaba el semanario, se lo componía (recuerdo que se imprimía en los talleres de BP Color, de la calle San José tras la ONDA), y en el momento de salir de rotativa, con la edición terminada, se le encontraba el “pelo a la leche” y se impedía su aparición. Allí también participaba del esfuerzo militante aquel gran compañero y socialista, el doctor José Pedro Cardoso.
La operación “Mordaza” ideada en la Dinar era efectiva, porque una publicación débil, no podía vivir semana a semana esa situación por más fuerza y entereza que pusiéramos quienes la concretábamos con la ilusión de comunicar nuestras vivencias a los lectores.
El Oriental se apagó como una vela en el ventarrón de la ignominia y el oscurantismo. Luego vino otra experiencia arriesgada para el momento histórico, la revista Patria.
Para algunos la carencia de un órgano de prensa, de un instrumento diario, semanal, quincenal o mensual, que oficiara como organizador colectivo, era un peso demasiado insoportable y aparecía como necesario utilizar los resquicios que todavía dejaba al régimen cívico militar para tratar de llevar a la gente un mensaje a través de “claves”, porque el 99 por ciento de las cosas no se podían ni siquiera mencionar.
Por supuesto que la experiencia de aquella revista magnífica, viniéndome a la mente con emocionado cariño las presencias de Guillermo González, de Carlitos Lorenzo, de Carlos Machado y de muchos otros que no quiero nombrar, porque quizás me olvidaría de muchos y también, quizás, porque todo aquello quizás haya determinado distintas vivencias y hoy algunos ratificaran que aquel pasado militante, aquel esfuerzo, fue nada más que una “aventura” infecunda que iba solo al desastre. Quizás hayam aparecido visiones distintas sobre aquel pasado compartido.
Por supuesto: vivíamos ya la dictadura encabezada por Juan María Bordaberry quién, de alguna manera, fue también el responsable de lo ocurrido con una familia y muchas más, la que debió abandonar el país luego de ese proceso de cerrazón que oscureció totalmente el camino para la expresión de las ideas. Por supuesto, la agresión contra la Universidad de la República, que determinó el alejamiento de la misma de mi esposa, que no podía continuar – luego de dos detenciones por reunirse con colegas – impartiendo enseñanza dentro de ese ámbito intervenido en el cual desapareció totalmente la libertad de cátedra, la posibilidad de pensar distinto de disentir, que es el sentido mismo de esa casa de estudios, nos dejó en la orfandad.
Hay otros hechos enojosos o dolorosos, quizás más graves – nimios comparados con los padecimientos que vivieron otros compatriotas – que también sirvieron para que debiéramos abandonar nuestro terruño, el lugar de nuestros padres, donde teníamos nuestro hogar, habían nacido nuestros dos hijos, donde quedaba nuestros cariños.
Debimos trasladarnos a otro país buscando la seguridad que aquí habíamos perdido, con hijos pequeños, otro en vías de nacer, en un presente incierto y un futuro a construir desde la nada.
No hubo ningún heroísmo en nuestra acción, solo un sentido de preservación, de querer la libertad, sabiendo que ella en esta tierra – por obra y gracia de quienes estaban gobernando (Juan María Bordaberry y su canciller, Juan Carlos Blanco) – estaba por caducar.
Tampoco podíamos, como personas normales que nos sentíamos, vivir ese horror cotidiano, el de la represión continua, el de los comunicados de las fuerzas conjuntas en que siempre esperábamos aparecer a algún amigo que había caído en esa etapa, una de las tantas que se fueron dando sucesivamente.
La mía es una historia menor, que hoy me viene como en tropel a la mente y tengo ganas de escribirla. Quizás con errores cronológicos en algunas etapas de los periódicos nombrados, pero sentida y fundamental para mi existencia y la de mi familia.
Es que la resolución de la Justicia adoptada a través del Juez, Roberto Timbal y a proposición de la Fiscal, Mirtha Guiaze, decretando el procesamiento por “asesinato muy especialmente agravado” del ex dictador Juan María Bordaberry y de su canciller, Juan Carlos Blanco, me ha removido las entrañas. Esa coraza construìda de por muchos elementos, entre ellos la indiferencia que van dando los años y que nos había hecho medir las cosas de una manera más fría, menos dramática.
Sin embargo cuando el hecho se desencadena. Cuando la Justicia actúa (Justicia no significa revanchismo ni venganza), es que nos parece que en el Uruguay los otros problemas se atenúan por un momento, especialmente para quienes sufrimos de distinta manera las consecuencias de aquella tiranía atroz.
Pero no nos olvidemos (y nadie lo debe hacer y menos aún el gobierno), que la problemática del país va más allá. Que la justicia comenzó a hacerse con delincuentes de Lesa Humanidad, pero faltan otros a los que también hay que castigar con el peso de la Ley.
Además hay otros temas; porque mientras haya una familia que deba recurrir para alimentarse a los despojos depositados en un depósito de basura, y encontremos – como vimos anoche mismo – a niños pernotando en portales y más del 10% de los uruguayos no tengan trabajo, la Justicia no será plena.
Sin embargo tenemos fe
“Es Justicia”

servido por Carlos 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Irene

Irene dijo

Se está haciendo Justicia, pese a lo que hagan y digan algunos del Edificio Libertad que quieren que el asunto pare con estos proceso, no se toque a nadie más. Eso - confirmalo Carlitos - es muy grave, es otro acuerdo inconfesable que de confirmarse dejaría muy mal parado al autor, los autores o quienes están detras del mismo, que son el grupejo lamentable que como, vos decís, se "reune en la calle que pasa por detrás de la Española".

17 Noviembre 2006 | 07:42 PM

Uri pi

Uri pi dijo

Tu relato es simple pero emocionante. Es lo que le pasó a mucha gente en este país tan lindo que estos tipos lo convirtieron en una mierda... Realmente, estemos vigilantes, para que todo no termine aquí, para que no se ponga punto final a una situación que tiene más responsables y además falta que digan la verdad y que, institucionalmente, se admitan lad barbaridades que hicieron.

17 Noviembre 2006 | 08:58 PM

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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