Conflicto de pasteras: la escalada de las irracionalidades
La escalada de irracionalidades siguen sucediéndose y el conflicto entre los dos países vecinos del río de La Plata, parece no tener salidas dentro de márgenes razonables. En primer lugar porque el gobierno de Néstor Kirchner, en razón de una supuesta contabilidad político electoral, no adopta medidas de ningún tipo para terminar con el bloqueo del puente que une la argentina ciudad de Gualeguaychú con la uruguaya Fray Bentos, acción llevada adelante por un grupo de fanatizados “piqueteros” ecologistas, que se sienten fuertes tomando mate sobre la ruta 135 que lleva al emprendimiento binacional, mientras los efectivos de la gendarmería miran aburridos lo que ocurre en el desolado paraje.

Del lado uruguayo la irracionalidad aparece y desaparece en distintos niveles: por un lado parece (es) adecuada la acción de la Cancillería de llevar el nuevo corte de rutas ante la Corte de la Haya, a fin de “forzar” una medida que obligue al gobierno argentino a actuar o, si no lo hace, a violentar una decisión del máximo tribunal arbitral que existe a nivel ecuménico. Gestión además que, en alguna medida, pondrá en evidencia la contradicción más flagrante existente entre el gobierno argentino y el grupo de “piqueteros” radicalizados, ya que Kirchner se ha cansado de reiterar que esas acciones con cortes de rutas (pese a negarse a revertirlas por las fuerza), son negativas para los intereses argentinos en el único camino que le queda a esa país, “el de la Corte de La Haya”
Pero por otro lado el pedido (orden) de parte del gobierno de colocar una custodia perimetral por parte de las Fuerzas Armadas, en torno a la empresa Botnia, no es una medida nada atinada, inadecuada desde el punto de vista diplomático que puede ser la piedra de toque para una escalada tonta de los sectores más retardatarios que, obviamente, están detrás de este conflicto y que tienen ramificaciones (¿lo habrán pensando los “expertos en seguridad” del Edificio Libertad? ) en las propias Fuerzas Armadas argentinas.
¿Qué seguridad se quiere preservar con soldados rodeando el predio de la empresa firlandesa? Si se teme la acción de algún piquetero enardecido y frustrado que busca su martirologio en una inmolación personal contra los intereses firlandeses, ¿no debería ser la Policía la adecuada para prevenir una acción de ese tipo?
¿Qué tienen que hacer soldados custodiando los bienes de una empresa privada multinacional enclavada en una zona franca? ¿Creen realmente los “expertos en seguridad”, los mismos que autorizaron baterías antiaéreas en la rambla montevideana, apuntando a las gaviotas o algún más cercano pescador, durante la Cumbre Iberoamericana, que un exceso de esas características podría ser la piedra de toque para una escalada indeseable para los intereses de los pueblos, cuando se utiliza al Ejército nacional para prevenir una acción delictiva? ¿No se está sustituyendo en sus funciones a la Policía?
En torno al éxito o fracaso de la temporada de turismo no queremos pinchar globos, porque el papel de víctimas le conviene, entre otros, al propio ministro de Economía, Danilo Astori, para avalar su política económica.
Al respecto estamos preparando un trabajo estadístico sobre el éxito y el fracaso de las distintas temporadas de turismo en relación a la llegada de los argentinos, que se deben, invariablemente, a los precios relativos que se verifican en los dos países.
Cuando (esa es la constatación histórica), los precios relativos en Uruguay no son favorables, convirtiéndose en un país caro para los argentinos, las corrientes turísticas invariablemente han tomado otro rumbo. En esta oportunidad el dólar está desvalorizado en Uruguay y el combustible está ostensiblemente más caro, por lo cual es altamente oneroso para los argentinos venir a pasar sus vacaciones en el Este de nuestro país. Hablamos del turismo masivo, de clases medias, el que se distribuye en toda la costa, inclusive Montevideo. Punta del Este, quizás, tenga los visitanes de siempre que no sufren tanto las contingencias económicas coyunturales.
En ocasiones anteriores, inclusive, se veía más la presencia de visitantes que usaban a Uruguay como lugar de paso hacia la cadena balnearia de Brasil, donde los precios eran más competitivos.
Sin embargo este año – pese a estar por debajo de los precios uruguayos – los valores brasileños superan a los que los veraneantes argentinos encuentran en las ofertas internas. Tememos pinchar globos, pero no creemos que aunque hoy mismo se levanten los bloqueos de rutas, mejore el flujo de turistas. Nadie viaja para pagar el 40% más el combustible, cambiar sus divisas con una cotización claramente subvaluada, y alquileres que están en línea con los que se cobran en algunas ciudades del primer mundo.
Y, por supuesto, un tanque de nafta de regalo, es un atractivo tan menor qu parece insólito que alguien lo proponga.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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