Claves del conflicto: Moderación ante una desesperada gestión del rey
Está evidentemente incómodo. Viste saco y camisa sport, pero sin corbata. No hay otra camisa ni corbata en las dependencias presidenciales. En el salón de al lado lo aguarda el presidente del Congreso de los Diputados de España, Manuel Marín, un hombre clave en el esquema de poder de Rodríguez Zapatero. Bueno, le tendré que pedir disculpas , se resigna al final Néstor Kirchner, en la tórrida tarde del viernes, mientras se acomoda la camisa.
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Atavíos presidenciales al margen, la presencia de un jerarca español es significativa por los días de extrema tensión que se viven con Uruguay. La última esperanza de un diálogo sensato en el Río de la Plata está depositada en la gestión conciliadora del rey Juan Carlos. No estoy cerrado a un acuerdo con Uruguay , es la primera definición que lanza el Presidente. No tiene ya las palabras de amigo que antes le dedicaba a Tabaré Vázquez, pero se lo nota más reflexivo y moderado que en sus discursos públicos.
El martes estará en Buenos Aires, luego de pasar por Montevideo, el delegado personal del rey, el embajador Juan Antonio Yáñez, pero su propósito es cruzar el río todas las veces que sea necesario durante la semana que se inicia. El gobierno intuye que habrá una propuesta de Yáñez de establecer una tregua entre los dos países para crear el clima de posterior diálogo. ¿Qué significaría esa tregua? Podría significar el levantamiento de los cortes de los puentes y un período corto de paralización de las obras de Botnia , aseguran en el vértice del poder argentino.
No es ni más ni menos que el acuerdo que Kirchner y Tabaré Vázquez alcanzaron en la cumbre de Santiago de Chile, en marzo último, y que luego se derrumbó cuando Botnia se negó a detener sus obras. ¿Aceptaría Botnia ahora modificar su actitud? El rey puede más que nosotros dos juntos , responde Kirchner. Finlandia tiene ahora la presidencia de la Unión Europea. Creen aquí que el rey está haciendo una gestión avanzada para ablandar a los compactos finlandeses.
No lo entiendo , repite Kirchner cuando alude al anuncio de Tabaré Vázquez de enviar a las fuerzas armadas para custodiar Botnia. Es cierto que el presidente uruguayo pudo recurrir primero a la policía antes que a los militares. No es menos cierto, sin embargo, que los riesgos de violencia en el lado uruguayo del río estaban escritos en los diarios argentinos, que recogieron voces temerarias de algunos asambleístas de Gualeguaychú.
Sólo la estrategia de forzar el dramatismo de las cosas, para apurar la gestión española, puede explicar que Tabaré Vázquez haya echado mano de entrada a los militares, aunque sólo se trate, como se trata, de doce militares. Si fue así, hay que reconocer que el mandatario uruguayo consiguió su propósito, porque el enviado real apuró su viaje al Sur. Lo cierto es que al mismo tiempo lo puso a Kirchner en un brete: el presidente argentino no tiene ningún margen para usar a los militares en este conflicto.
El fastidio por la situación lo llevó a Kirchner a romper su propia política. Había dispuesto que se enviara a Montevideo sólo una carta de lamentación por el uso de las fuerzas armadas y que se bajara el nivel de la crispación. Fue él mismo, desde la tribuna familiar, el que elevó el nivel del reclamo argentino. La carta ulterior fue, en rigor, una simple queja y no una protesta.
Una tregua de esas características despejaría los puentes en el acto , confía Kirchner. ¿Y después? El Presidente ya no habla de una relocalización de Botnia; acepta que las obras están demasiado avanzadas para eso. Hay, en primer lugar, que despejar la duda sobre la contaminación , precisa. Imagina una manera de desagotar las aguas de Botnia por cañerías especiales, lejos de Fray Bentos y de Gualeguay-chú. Fantasea también con crear vegetación para cubrir el enorme edificio de la papelera y para que no sea lo vea desde la orilla de enfrente. Los dos Estados podrían hacerse cargo de los gastos extras de esas obras, propone Kirchner.
Esperé siempre una propuesta así del gobierno de Uruguay, pero nunca llegó, dice. En el fondo, está convencido de que Tabaré Vázquez se mueve atenazado por sus opositores y que no quiere romper con ellos. Para peor, todo lo que él dice es bien recibido por la prensa argentina , desafía con quien no quiere. ¿Y si una oferta parecida viniera del rey? La aceptaríamos en el acto, responde.
¿Qué pasaría entonces en Gualeguaychú? No es ingenuo: sabe que en la ciudad sublevada hay personas bien intencionadas, pero también oportunistas políticos e irresponsables de muy mala calidad. Un acuerdo eventual dejará siempre en la protesta a grupos de intransigentes en los dos países; tenemos que saber de antemano que eso sucederá, se anticipa. Hay en esa posición otro cambio: antes parecía que elegía o desechaba las soluciones no por su bondad o por su ineficacia, sino por cómo caían en Gualeguaychú.
El posterior entusiasmo en el diálogo sobre el proceso electoral permite suponer que una solución con Uruguay no es ajena a sus necesidades electorales. El conflicto permanente en el Litoral es potencialmente peligroso como para dejarlo crecer. El puente de Colón pasó, además, de la moderación a la excitación. Otro corte. El verano es inminente y la tensión aumenta entre uruguayos y argentinos.
Las cosas argentinas se le insubordinan al Presidente. Lanza algunas definiciones políticas: Lavagna se equivocó. Pudo ser jefe de gobierno de la ciudad en 2007 y presidente en 2011. Yo sé que la política no es eterna para nadie, señala . ¿Carrió? Me sorprendió. Es más amplia de lo que yo creía. Puede crear ahora una alternativa de centro importante , desliza, aunque se le escapa de centroderecha . ¿Y Macri? No sé qué hará ahora con Scioli de candidato, pero yo tenía información de que se preparaba para desembarcar en la provincia de Buenos Aires. Esta vez lo sorprendí yo a él , se ufana.
Llega el anuncio de que la Sociedad Rural se plegó al paro del campo. Refiere: No me opongo a que la gente gane toda la plata que pueda, pero hay un margen de solidaridad que no se puede olvidar. Nadie en el campo está perdiendo plata. Los ganaderos están exportando ya el 70 por ciento de lo que exportaban, pero ganan en dólares lo mismo que el año pasado. Es difícil un diálogo racional cuando quieren la liberación de todas las exportaciones y de los precios del mercado interno. Ellos también están subsidiados. ¿Qué son si no subsidios el precio del gasoil y el dólar alto?
¿Y el trigo? Respuesta: el precio internacional del trigo está por las nubes. Australia y Ucrania han cerrado las exportaciones para abastecer a sus sociedades. Los Estados Unidos las bajaron con el mismo propósito. Yo no puedo permitir que se duplique aquí el precio del pan.
Un documento de los productores agropecuarios protestaba justo a esa hora por las medidas intervencionistas y demagógicas del Gobierno y lo exhortaba a cumplir con la Constitución y respetar el libre comercio . Ese principio se podía respetar, decían, sin descuidar el mercado internacional, el abastecimiento interno y los recaudos antiinflacionarios . Eran dos monólogos, sin diálogo.
El español Manuel Marín despachó ya las cuestiones importantes (¿quizá también el conflicto con Uruguay?) con Alberto Fernández. El tiempo se va. Es hora de saludar , dice. El Presidente se para, y otra vez se arregla vanamente una gastada camisa de entre casa.
Por Joaquín Morales Solá (La Nación




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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