Definición para el indeseado conflicto con Argentina: Una negociación que se impone
La escalada de tensiones que se verifica entre Uruguay y Argentina es insólitamente difícil de apaciguar, por más buenos oficios que intente el rey de España, Juan Carlos, por intermedio de su enviado especial que visita desde hoy domingo Montevideo y viajará inmediatamente a Buenos Aires, a fin de proponer – se supone – una mesa de diálogo que tendría lugar en Madrid. En la base del acuerdo, según se desprende de algunos trascendidos de prensa, estaría un planteo que determina concesiones de las dos partes parecidas al acuerdo logrado por los presidentes Vázquez y Kirchner, que estaría basado en un levantamiento del corte de rutas, paralelamente a una suspensión transitoria de las obras en la empresa Botnia.

Pero, al parecer, hay algunas ideas subsiguientes que son parecidas a las que se han adoptado en Chile por una empresa elaboradora de celulosa que motivó la exasperación de poblaciones indígenas, que determinó la construcción de un acueducto de desagüe de decenas de kilómetros, que llevaría los deshechos de Botnia lejos de la zona conflictiva. Por otra parte otra idea que se maneja es que, con el fin de atenuar el discutible “impacto visual”, se planten especies forestales de altas dimensiones que disimulen a la distancia (zona balnearia de Gualeguaychú), la presencia de la "indeseada" planta. Las dos iniciativas deberían ser costeadas en cooperación por los gobiernos de Uruguay y Argentina.
Si esas son las condiciones para poner punto final a una situación de este voltaje, es evidente que deberían ser aceptadas por los dos gobiernos. Lo que es de esperar que la gestión prospere, que no se produzcan nuevas interferencias que pongan trabas al necesario camino de negociación que es el único, más allá del éxito legal que reiteradamente está obteniendo la posición uruguaya en los tribunales internacionales del más alto rango, para encaminar una solución definitiva al diferendo.
Lo que ha dejado perplejos a muchos analistas es el innecesario incremento de las tensiones provocadas por el incremento de los enfrentamientos verbales, que tuvieron origen en el presidente argentino Néstor Kirchner ante la imprevista, sorprendente e innecesaria movilización militar ordenada por el gobierno uruguayo.
Fueron palabras, quizás desmedidas, demasiado duras, que no sirven para abonar el camino de la negociación a que Argentina parecía estar dispuesta al pedirle al Rey Juan Carlos, que actuara en el tema. Ahora los hechos, como en una vorágine imparable, se comenzaron a suceder, porque los sectores más radicalizados, sin importarles las posiciones de las mayorías, han ganado notoriedad.
El grupo “piquetero” que corta el puente que une la ciudad de Colón con la de Paysandú, es un grupo minoritario, cuyas posiciones siempre habían sido derrotadas en las asambleas de vecinos de esa ciudad, siempre reacias a cortar la comunicación con Uruguay. Ahora, abonadas por la caliente relación con Uruguay, se animaron a desconocer la posición mayoritaria, a revelarse contra sus vecinos y a adoptar una medida que echa más leña a la incandescencia absurda que derrumba cada día un poco más la relación entre los dos países.
Realmente debería ser de buen recibo la gestión de acercamiento que inicia el Rey de España, tratando de evitar un mayor agravamiento en la relación, camino por el cual será muy difícil la prosperidad anunciada para los habitantes de la zona de Fray Bentos, por la incidencia económica que tendrá en la zona la actividad de esa empresa multinacional. Una planta continuamente jaqueada, con caminos de proveedores cortados, centro de polémicas y disputas, es muy difícil que se pueda convertir en un centro productivo modelo que le daría trabajo a cientos de fraybentinos e incluso absorbería parte de la producción maderera de la provincia de Entre Ríos.
Al actual ritmo de las obras es posible que el año próximo la planta de Botnia ya esté produciendo celulosa. ¿Pero el costo que debe pagar el pueblo uruguayo no será demasiado alto?
Y ese costo, ¿será solo consecuencia del radicalismo de los “piqueteros” de Gualeguaychú o también de errores en la conducción política de la relación entre los dos países?
El camino emprendido por Uruguay ante los organismos de Justicia internacionales, el ecuménico Tribunal de La Haya y el más modesto, Tribunal de Controversias del MERCOSUR, ha sido exitoso, mostrando que en ese nivel la posición del país está ajustada a derecho, que las cuestionadas plantas no provocarán ningún tipo de agresión al medio ambiente, lo que fue el caballito de batalla de los agresivos “ecologistas” entrerrianos, a quienes se sumaron en un primer momento organizaciones con el prestigio de Green Peace, que ahora metió violín en bolsa y desapareció de la zona.
Sin embargo, cuando ante un nuevo pedido de intervención de ese Tribunal al que Uruguay le solicitó una medida cautelar, ante el agresivo corte de ruta practicado por el grupo de “piqueteros” entrerrianos, decisión que sería de aplicación obligatoria para el gobierno argentino que, de no hacerlo, quedaría ante el mundo desacatando el máximo tribunal de controversias existente a nivel mundial, habiéndose incluso fijado las audiencias para dentro de unas pocas semanas, el clima de improviso de enrareció innecesariamente.
Es una lástima que este camino se vea ahora obstaculizado por una escalada de declaraciones y una tensión binacional que servirá, obviamente,
para enlentecer la relatividad que tiene el tiempo para llegar al punto final.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


GeoBitácoras:



Pirincho dijo
Por favor, hay que terminar con este conflicto absurdo y acallar a quienes, tontos ellos, trataron de llevarse por delante a los argentinos (como hizo el subsecretario de Vivienda)diciendo bobadas que los calentó.
De aquellas chispas tenemos estos incendios que todavía abonamos poniendo a mlicos del Ejército a custodiar las plantas, basados en los chismes de siempre de los que tipos de la "inteligencia", que ahora en lugar de controlar a los políticos que van a las amobladas, se meten con el relacionamiento entre los dos países.
Si para arreglar el asunto hay que hacer un caño de 50 kilómetros, hagámoslo, y si hay que montar un bosque para que los entrerrianos no vean a la planta de Botnia, comencemos a plantar los árboles.
De alguna manera hay que arreglar en la mesa de diálogo este conflicto y nunca en la tontería de la miliquería. Es mejor que los verdes, hasta que cierren definitivamente los cuarteles, sigan tranquilos tomando mate.
4 Diciembre 2006 | 09:35 AM