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La Coctelera

Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

16 Enero 2007

Historia de los cinco minutos y los cinco años

Por Adrián Paenza

Un señor estaba trabajando en su fábrica cuando, súbitamente, una de las máquinas vitales para su línea de producción se detuvo. El señor, acostumbrado a que esto sucediera algunas veces, intentó ver si podía resolver el problema. Probó con la electricidad, probó revisando el aceite que utilizaba la máquina, probó tratando de hacer arrancar el motor en forma manual. Nada. La máquina seguía sin funcionar.

El dueño empezó a transpirar. Necesitaba que la máquina funcionara. La línea de producción completa estaba detenida porque esa pieza del rompecabezas estaba rota.

Cuando ya se habían consumido varias horas y el resto de la fábrica estaba pendiente de lo que pasaba con la máquina, el dueño se decidió a llamar a un especialista. No podía perder más tiempo. Convocó a un ingeniero industrial, experto en motores.

Se presentó una persona relativamente joven o, en todo caso, más joven que el dueño. El especialista miró la máquina un instante, intentó hacerla arrancar y no pudo, escuchó un ruido que le “sugirió algo” y abrió la “valijita” que había traído. Extrajo un destornillador, abrió una compuerta que no permitía ver el motor y se dirigió a un lugar preciso. Sabía adónde ir: ajustó un par de cosas e intentó nuevamente.

Esta vez, el motor arrancó.

El dueño, mucho más tranquilo, respiró aliviado. No sólo la máquina sino toda la fábrica estaban nuevamente en funcionamiento. Invitó al ingeniero a pasar a su oficina privada y le convidó a un café.

Conversaron de diferentes temas pero siempre con la fábrica y su movimiento como tópico central. Hasta que llegó el momento de pagar.

–¿Cuánto le debo? –preguntó el dueño.

–Me debe 1500 pesos.

El hombre casi se desmaya.

–¿Cuánto me dijo?, ¿1500 pesos?

–Sí –contestó el joven sin inmutarse, y repitió–: mil quinientos pesos.

–Pero escúcheme –casi le gritó el dueño–, ¿cómo va a pretender que le pague 1500 pesos por algo que le llevó cinco minutos?

–No, señor –siguió el joven–. Me llevó cinco minutos y cinco años de estudio. *

* Ahora que está de moda plantear finales alternativos, se puede usar el siguiente:

–¿Cuánto me dijo?, ¿1500 pesos? Mándeme por favor una factura detallada.

El joven le manda una factura que dice:

Costo del tornillo que se cambió: 1 peso.

Costo de saber qué tornillo cambiar: 1499 pesos.

... y el dueño pagó sin protestar más.

(*) Página 12.

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Orlando

Orlando dijo

Esta misma anécdota es de Pablo Picasso. Al parecer el pintor estaba en un cafetín de catalugnia dibujando en una mesa y tomando un tintillo, siendo observado por un grupo de turistas, los que siempre lo tenían como blanco de sus miradas. En un momento Picasso arrugó el papel sobre el que había trzado alguinas líneas y lo tiró al suelo. En ese momento una turista norteamericana se lanzó a recogerlo. El pintor la paró en seco.
-Si quiere ese dibujo me tiene que pagar 2 mil dólares- le dijo.
-Pero, como 2 mil dólares, si le llevó un minuto...
-No señora, no me llevó un minuto, me llevó 40 años de trabajo.

20 Enero 2007 | 01:18 PM

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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