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La Coctelera

Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

25 Enero 2007

Argentina: En el país de los muertos vivientes

Por JAMES NEILSON | Ilustración: Pablo Temes.(*)

Ya pasaron más de treinta años desde que los gángsteres de la Triple-A aterrorizaban al país, asesinando con la impunidad más absoluta a quienes figuraban en sus largas listas negras, pero a juzgar por la actitud de muchos medios, algunos jueces y, se supone, el presidente Néstor Kirchner, cometieron sus crímenes bestiales hace apenas un par de semanas, razón por la que se ha puesto en marcha un esfuerzo vigoroso para identificar a los culpables y asegurar que reciban el castigo condigno.

De los sobrevivientes de aquella etapa deprimente, el más destacado, y el más patético, es, cuando no, Isabelita Perón, la "pobre mujer" que, merced a la irresponsabilidad apenas creíble de su marido, el idolatrado Juan Domingo, los capos del movimiento peronista y, no lo olvidemos, el 62 por ciento del electorado que votó con entusiasmo por la estrafalaria fórmula Perón-Perón, se encontraba encerrada en la cabina de mando de un país que caía en tirabuzón hacia una catástrofe previsible.
Puede que Kirchner no haya ordenado a los jueces traer al país a Isabelita para ponerla en el banquillo y después, tal vez, depositarla en una celda, pero parece haberse convencido de que si eso es lo que ocurre le resultaría provechoso. ¿Por qué? Tal vez porque supone que lo ayudaría a desperonizar el peronismo para entonces kirchnerizarlo, proyecto éste que es similar al atribuido a Carlos Menem cuando, para disgusto de muchos, dijo que en adelante los investigadores podrían hurgar en los archivos para buscar más pruebas de la relación muy amistosa del general con docenas de criminales de guerra nazis y fascistas.
Kirchner dice que el país tiene la obligación de saldar cuentas con el pasado. Da a entender que sólo así podría liberarse de los demonios que en su opinión siguen atormentándolo, aunque por motivos un tanto siniestros no incluye entre los que hay que exorcizar a los terroristas izquierdistas o los neofascistas de Montoneros cuyo aporte a los horrores que vendrían fue decisivo. En vista de la conformación de un gobierno que en sus filas tiene a algunos montoneros veteranos, tal omisión puede entenderse, pero el que se haya ensañado sólo con los enemigos de las bandas que despejaron el camino que nos llevaría al Proceso militar está molestando a sectores cada vez más amplios.
También está levantando ampollas la ofensiva contra Isabelita. Aunque es claramente absurdo suponer que la Triple-A, el escuadrón de la muerte estatal cuyas actividades prologaron el Proceso, fue obra exclusiva de José López Rega, aquel personaje esperpéntico que durante tres décadas desempeñó el papel de chivo expiatorio por lo que ocurrió, pocos creen que Isabelita tuviera que ver con la empresa puesto que no estaba en condiciones de hacer nada más que cumplir algunos deberes protocolares. La verdad es que nunca hubo duda alguna de que el gran responsable de convertir la Argentina en el país que pronto sería fue el Líder Máximo Juan Domingo Perón que, luego de azuzar a los terroristas Montoneros y sus congéneres izquierdistas desde Madrid, a su regreso optó por liquidarlos con los métodos cruentos que le parecían apropiados. Si Isabelita es enjuiciada, pues, la acompañará el fantasma de su cónyuge.
Ahora bien: negarles a los militares y sus auxiliares policiales los beneficios de una amnistía no planteó demasiadas dificultades. Las Fuerzas Armadas dejaron hace tiempo de constituir un poder fáctico y son rutinarias las purgas destinadas a depurar la Policía de malhechores. El que hasta ahora sólo se haya producido como reacción un posible secuestro, el de Jorge Julio López, es un síntoma evidente de su extrema debilidad. En cambio, quitarles una amnistía informal a los peronistas ortodoxos, por llamarlos de algún modo, no puede sino provocar reacciones adversas en un movimiento en que la lealtad hacia el general Perón y lo que presuntamente encarna siempre ha sido fundamental. Si a juicio de los muchachos parece que Kirchner lo está traicionando en nombre de sus enemigos jurados al consentir el procesamiento de su viuda, por lo menos algunos compañeros serán incapaces de ocultar su indignación y otros esperarán a que llegue una oportunidad para vengarse por el agravio imperdonable así supuesto.
La embestida contra Isabelita ha reabierto el debate en pro y en contra de las amnistías que los kirchneristas creyeron resuelto a favor de "la memoria", aunque no
necesariamente la verdad. El Presidente se afirma contrario a las amnistías por principio, lo que no motivó demasiados reparos mientras los únicos perjudicados eran algunos militares y comisarios mal vistos a quienes pocos quieren, pero si en las semanas próximas figuras emblemáticas del peronismo se ven privadas de la protección que les brindaba la voluntad colectiva de olvidar partes determinadas del pasado, sus supuestas convicciones en tal sentido no parecerán tan encomiables. Mal que le pese a Kirchner, la mayoría preferiría alejarse lo más posible de los años setenta, una década miserable en la que los más se comprometieron aunque sólo fuera emotivamente con movimientos o ideas que andando el tiempo repudiarían. A su modo, el país se ha concedido una autoamnistía, lo que dadas las circunstancias tiene sus méritos.
Es fácil argüir con firmeza puritana que siempre es preciso enfrentar el pasado porque de lo contrario será imposible superarlo, pero a menos que se trate de delitos cometidos por un puñado de sujetos el olvido suele ser un bálsamo más eficaz. ¿Qué es más importante: ajustar cuentas con el pasado o asegurar que las barbaridades que lo afearon no se repitan? Conscientes de que dejarse obsesionar por lo hecho en un período nefasto sólo sirve para perpetuarlo, sociedades como la alemana, francesa y española eligieron durante varias generaciones minimizar la gravedad de los crímenes a menudo horrendos que fueron cometidos por sus mayores, ya que no pudieron sancionar debidamente a todos los nazis y filonazis, los colaboracionistas y los franquistas que violaron los derechos humanos. Tal actitud ofendió a algunos moralistas, sobre todo a los que por motivos políticos querían aprovechar el pasado en beneficio propio, pero fue gracias al olvido consensuado que los países europeos pudieron evolucionar en las democracias liberales que hoy en día son. De fingir tanto siempre haber sido en el fondo buenos demócratas, muchos terminaron aproximándose a dicho ideal. Asimismo, a pesar de las matanzas que llevaron a cabo los esbirros de los regímenes comunistas, en los países que se liberaron del socialismo realmente existente muy pocos represores han tenido que responder por su conducta.
Pues bien: ¿qué exactamente pretende Kirchner? ¿Qué haya una gran catarsis nacional para que nazca una nueva Argentina purificada por su encontronazo con la verdad? Es poco probable. Como buen peronista que antes de mudarse a la Casa Rosada no manifestó mucho interés por los derechos humanos, el Presidente sabrá que su propia trayectoria no lo califica para cumplir tal rol y que, de todos modos, la simpatía manifiesta que siente por los terroristas de los años setenta plantea preguntas incómodas acerca de su objetividad. Por lo tanto, es de suponer que lo que intenta hacer es consolidar el triunfo político de los sectores que representa sobre "la derecha", acusando a ésta de ser culpable de todos los males sufridos por el país, con la esperanza de que lo ayude a prolongar su propia ascendiente. Es otras palabras, se trata de una maniobra política, no de una especie de cruzada ética que se inspire en nada más que aquellas convicciones irrenunciables a las que Kirchner suele aludir.
Dijo T. S. Eliot que el género humano no puede soportar demasiada realidad. Es por eso que luego de una experiencia traumática casi todos los pueblos aceptan que sus gobernantes declaren una amnistía, señalando de esta manera que entienden que en circunstancias determinadas personas normales pueden cometer actos horrendos y que, por ser tan nocivas las pasiones políticas, conviene considerarlas atenuantes. Puede que sea una forma burda y deshonesta de romper con un pasado intolerable, ya que en muchas partes del mundo se cuentan por miles individuos culpables de delitos atroces que viven tranquilamente rodeados por los que hubieran torturado o asesinado cuando su país era aún una inmensa zona liberada, pero no cabe duda de que funciona. En vista de que la alternativa consiste en aferrarse a la cultura de la muerte, llenando las páginas de los diarios y las pantallas televisivas con denuncias tardías de los sucesos más truculentos de tiempos cada vez más lejanos, no sería tan malo permitir que el olvido acelere el distanciamiento para que todos puedan concentrarse en procurar solucionar los problemas actuales y prepararse para los de mañana.

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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