Sobre la desaparición en Piriápolis
Cualquiera puede ser presa de una adicción. Los flirteos del fin de semana o asociar el consumo a estados de estrés o algún otro estado de ánimo basta para que sin darse cuenta una persona acabe cayendo en las redes de las drogas. Aunque existe controversia a la hora de afirmar que el cannabis, el éxtasis o los alucinógenos no generan dependencia física, en lo que sí hay unanimidad es en la capacidad de las drogas para provocar dependencia psicológica emocional

Existen evidencias que nos llevan a pensar en deficiencias más que notorias en las posibilidades de investigación de la Justicia y de los organismos especializados de nuestra Policía, que por más que se han esforzado de manera evidente no tienen datos precisos sobre la joven Natalia Martínez desaparecida, hoy, hace once días en el balneario Piriápolis a la salida de un conocido centro nocturno al que concurren centenares de personas.
Parecería que solo por algún dato obtenido de parte de informantes que se avengan a hablar o por razones totalmente fortuitas, se resolverá un caso que ha conmocionado de manera brutal al país en su conjunto y que es seguido día a día, con preocupación por todos los padres de familia que con temor se sienten inseguros en abrir los grifos de la libertad a sus hijos adolescentes.
Porque, además, en torno a la desaparición de está joven han trascendido versiones casi alucinantes de todo tipo que dan cuenta de cómo se comercializa la droga en la zona balnearia, la que al parecer no se entrega dentro de lugares de diversión nocturnos sino, generalmente, fuera de ellos, en vehículos que merodean el lugar a los que se llega luego de que los clientes son “marcados” por personas vinculadas a los propios lugares de diversión.
Una tarea, según esas versiones, que todos saben que existe y, por supuesto, que también la Policía, pero que no es reprimida como se debiera, haciéndose la “vista gorda” a una actividad ilegal por la cual algunos empresarios logran en las temporadas pingues ganancias lesionando la salud física y mental de muchos de nuestros jóvenes y no tan jóvenes.
Para esa existencia del submundo de la droga es necesaria la complicidad activa de muchos. Nos gustaría conocer algún análisis de la Junta de la Droga sobre lo que está ocurriendo en varios balnearios del Este del país donde el consumo de estupefacientes y otro tipo de drogas es más que evidente. Y, además, sería adecuado establecer que políticas se ponen en marcha para evitar ese flagelo que provoca males, muchos de ellos, irreparables.
Una de las líneas de investigación que existe en torno al tema de Natalia tiene que ver con el consumo de drogas. No de la misma implicada en la desaparición, a quién sus amigas la sindican como no consumidora. Pero, bien sabe la Policía, que el submundo de la noche balnearia, lamentablemente, está enmarcado por el consumo de drogas y alcohol, ello, por supuesto, con todo lo que tiene en el primer caso en su vinculación, con los canales de distribución, los grandes traficantes, las complicidades mayúsculas y pequeñas, los mecanismos con que se opera, el desenfreno resultante, etc.
Es de esperar que este camino esté siendo analizado por la Policía y se actúe con inteligencia, sagacidad, dejando de lado métodos como los utilizados con los tres pescadores de Piriápolis, a quienes, por la incapacidad de los agentes para obtener información por otros conductos técnicos, se los “trató” de manera insólita en la comisaría de Piriápolis.
Esa incapacidad policial, que no solo es privativa del Departamento de Maldonado, se debe fundamentalmente a la falta de preparación de los funcionarios, la carencia de elementos técnicos, culturales y de experiencia investigativa y, por supuesto, a una actitud corporativa de la propia institución que, generalmente, trata de “arreglar” con declaraciones que nadie cree, las transgresiones que ocurren dentro de los recintos policiales.
Sabemos que el Ministerio del Interior está tratando de revertir toda esta problemática, intentando tecnificar a la Policía, pero esa es una tarea ciclópea, por los recursos que son necesarios, por los niveles culturales básicos que se requieren para que las prédicas no sigan cayendo en el vacío y, finalmente, para que todo redunde en que la gente crea en la institución que, en la actual situación, no puede avanzar en el concepto ciudadano.
No en vano muchos prefieren escuchar los “consejos” de mentalistas y adivinos, lo que es una demostración más del nivel cultural imperante pero también de la inoperancia policial en torno a algunos asuntos. Señores que siguen armando historias de acuerdo a su real entender.
Porque, saber no saben nada.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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Diana dijo
Soy una montevideo, uruguaya más, que sigue de cerca este caso. Es tan preocupante, que hay dias que me levanto pensando en Naty y prendo la tele, o navego buscando información reciente, y esperando que esto pase de una vez por todas. Porque si para mi es un Calvario no me quiero imaginar lo que debe ser para sus familiares y amigos cercanos!
Con respecto a lo que Ud escribe acerca de las drogas que circulan en lugares de noche, que es 100% cierto, quiero decirle que no todos los chicos que frecuentan discotecas tienen porque sentirse atraidos. Yo tengo 21 años y frecuento discotecas desde muy temprana edad y le puedo decir que nunca se me paso por la cabeza probar nada de eso. Natalia tiene el aspecto de una chica saludable, y no creo que haya sido eso lo que causo su desaparición.
Tambien estoy de acuerdo en que la policia debe dejarse de pelotudeces con videntes y ocho cuartas....y ponerse las pilas de una buena vez.
un saludo
Diana***
29 Enero 2007 | 08:19 PM