Cuando la banca siempre pierde

La preocupación por los destinos del país debe ganarnos a todos, cuando los hechos de corrupciòn comienzan a generalizarse superando las fronteras ideológicas que hasta ayer mismo parecían infranqueables. Ahora es el propio Frente Amplio el tocado con hechos de una gravedad inusitada que, por suerte, se destapan en nuestro paìs y además existen jerarcas dignos, no "camanduleros", que tratan de esclarecer los temas por más enojosos que estos sean no dando el lamentable espectáculo al que todos asistimos "de aquí no pasó nada" brindado por las jerarquías máximas del Ministerio de Salud Pública que ahora se enfrentan a otro hecho muy fuerte: investigar un gravísimo hecho de mala praxis en una mutualista que siempre mantuvo una relación carnal con el poder.
La siguiente es parte de una nota publicada por el semanario Brecha sobre un aspecto del tema de los casinos municipales: un verdadero escándolo.
La empresa Meluca SA –representada por Enrique Amestoy– tenía un contrato de arrendamiento con la IMM de dos máquinas de carreras de caballos. Los aparatos estaban en la sala del hotel Oceanía, que funcionaba como anexo del Casino Carrasco, hasta que fue cerrada por disposición de la IMM –luego de fuertes discrepancias en el gabinete municipal– a fines de diciembre de 2006 (véase BRECHA, 26-I-07) debido a las pérdidas que arrojaba para la comuna.
Y no es muy difícil imaginarse el porqué de los números rojos. Una de estas máquinas arrendadas a Meluca era una Royal Ascott, por la cual esta empresa se llevaba el 45 por ciento más iva de las ganancias, lo cual sumaba un total de 55,35 por ciento. El 30 por ciento de sus ganancias se las llevaba el dueño del hotel, el empresario Everli Rodríguez, el 14,25 los funcionarios administrativos, el 4,3 los de fuera de la sala y el 1 por ciento los del hotel. Si se suman los porcentajes, el resultado es 104,9, lo que quiere decir que cada cien pesos que se jugaban en esa máquina, la IMM tenía que repartir 104,9 pesos.
Ante esta constatación, lo más conveniente para el erario municipal sería que la máquina dejara de funcionar, y la oportunidad sería la aparición de un desperfecto que la hiciera inutilizable. Sin embargo, cuando esto se produjo, la Dirección de Casinos Municipales no sólo decidió que se reparara sino que además ordenó comprar el repuesto necesario por cuenta de la comuna. Así fue que por resolución 828/04 del 1 de marzo de 2004, la IMM dispuso el gasto y pago de 134.895,14 pesos (equivalentes en ese momento a 4.588,27 dólares) a la empresa SABID SA, aunque el repuesto necesario fue proporcionado por la misma Meluca, que es la representante de las máquinas Royal Ascott en Uruguay.
El vínculo entre la IMM y SABID, que tiene como representante al ex funcionario municipal de casinos Felipe Ruiz, fue uno de los principales puntos críticos del informe del Tribunal de Cuentas que analizó la deficitaria gestión de las salas de juego durante el período Bengoa. Según el estudio –que fue criticado y rebatido por la administración– la comuna pagó por mantenimiento “por mayor cantidad de slots que los existentes en la totalidad”. En el año 2000, la diferencia en favor de la empresa fue de 446 máquinas, en 2001 hubo un exceso de facturación por 606 y en 2002 (en los únicos cuatro meses en los que se pudo obtener información) la sobrefacturación alcanzó a 317 máquinas tragamonedas.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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raulrekow dijo
no entendí muy bien eso de los jerarcas dignos. El resto todo bien
17 Febrero 2007 | 11:32 PM