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La Coctelera

Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

12 Abril 2007

Sobre el “gatillo fácil” y la tesis del mal menor


Cuidado! Llegó el tiempo de las provocaciones

Por un momento imaginemos un escenario de estas características que coincide, de alguna manera, con el que ha planteado el embajador de Argentina, Hernán Patiño Mayer, advirtiendo sobre posibles provocaciones. Una manifestación de asambleístas piqueteros de Gualeguaychú, de algunos cientos de personas que son el máximo número que logran movilizar a esta altura quienes se oponen al funcionamiento de Botnia, intenta cruzar el puente hacia Fray Bentos y desde suelo uruguayo algún guardia militar o policial, trastornado por la intolerancia o cumpliendo órdenes, le dispara una bomba de gas lacrimógeno en la cabeza a uno de los integrantes de la demostración, matándolo. ¿Se imaginan lo que ocurriría en la Argentina ante un hecho de esa naturaleza?

El embajador argentino, claro e inteligente observador de la situación fronteriza, sin perder su condición de diplomático, alertó públicamente a quién lo quisiera oír sobre el hecho de que la cercanía del comienzo de la producción en Botnia, podría devenir en un incremento de acciones provocativas. Y tiene razón Patiño Mayer, porque solo una irracional acción en la frontera que hiciera aparecer un mártir, podría derivar en un agravamiento gigantesco del conflicto. Y esto lo decimos a la vista de lo ocurrido en el país vecino como consecuencia del asesinato en Neuquén del docente, Carlos Fuentealba, a manos de otro “agente del orden” que demostró como la Policía no sabe contener demostraciones sin pegar o, como en este caso, asesinar.
Si hay un hecho evidente e incontrastable para quienes continuamente analizamos la situación del país y la región, es el cada día mayor y casi trágico aislamiento político que están viviendo los llamados asambleístas de Gualeguaychú, que siguen manteniendo sus piquetes cortando los puentes que unen la Argentina con Uruguay como resultado, insólito, de una actitud claramente impertinente del presidente Néstor Kirchner, que dejó crecer el militantismo ultra de estos tristes personajes que, indudablemente no están escribiendo una buena página de la historia.
Demostración de esto fue el acto que realizaron el pasado domingo en la cabecera del puente, que fue propagandeado intensamente por casi todos los medios de comunicación de Entre Ríos, a lo que sumó una importante organización logística que aseguraba transporte gratuito hasta el lugar desde cualquier lugar de la provincia.
Luego de ese esfuerzo de los asambleístas piqueteros, lograron una concurrencia que estuvo (según las versiones de prensa) entre 500 y mil personas, lo que no tiene nada que ver con las 150 mil que se anunciaban. Hasta el sacerdote que oficiaría una misa en el lugar, que era central en el acto, faltó a la cita.
Lo que es evidente que el movimiento de asambleístas ha perdido significación. Contábamos en un trabajo anterior que visitando la ciudad de Buenos Aires al observar los quioscos de venta de diarios, no vimos en la prensa argentina, en ninguna ocasión, un titular vinculado a la situación protagonizada por estos piquetes en la provincia de Entre Ríos.
Es un tema que no existe para los medios bonaerenses y, por lo tanto, tampoco existe para el pueblo argentino. El lunes de la semana de Turismo solo los diarios uruguayos que se venden en Buenos Aires titulaban con lo ocurrido en uno de los cortes, en donde la violencia verbal superó la habitual y algún alcoholizado “ecologista” se dedicó a insultar a los periodistas uruguayos allí presentes.
Además tenemos testimonios de lo que ocurre en el corte en la zona de Colón, donde antes de la semana de Turismo, se realizaban cortes esporádicos, que serían imposibles de mantener ni siquiera minutos si no es por la acción de la Gendarmería argentina que organiza el estacionamiento de los vehículos y, de alguna manera, evita su paso. Esta afirmación es refrendada en una de sus últimas notas por el columnista del diario “La Nación”, Joaquín Morales Sola, que sostuvo que en ese corté que impidió el tránsito sobre el puente que une la república Argentina con Paysandú, participaron siete militantes asambleístas que eran mirados, nos imaginamos entre aburridos y sorprendidos, por una docena de efectivos de la Gendarmería argentina.
Ese piquete que actúa en esa ciudad, cuando no hubo efectivos de la Gendarmería como consecuencia de las elecciones provinciales, no se atrevió a cortar la ruta de y hacia Uruguay. Debemos decir que cuando el corte está planteado la Gendarmería argentina se comunica con la Prefectura uruguaya y, también en Uruguay, se organiza a los que quedan “trancados” por la acción intespectiva de los asambleístas piqueteros.
Por otra parte la mayoría de los sectores políticos argentinos tienen una visión bien clara sobre el significado demencial de este conflicto, de la profundización a que el mismo llegó como consecuencia de los reiterados errores del presidente Kirchner que ahora, en otra muestra de inconducente intransigencia, le impone a su canciller, Jorge Taiana, un hombre que en su fuero íntimo también tiene las cosas claras, que reclame la relocalización de la planta de Botnia, lo que haría Argentina en la próxima reunión de Madrid, torpedeando de mala manera el dilatado encuentro.
Es otro objetivo absurdo en esa espiral propiciada por el Presidente Kirchner, que a pocos meses de los comicios sigue acumulando errores, haciendo crecer a sus adversarios y regocijar a sus enemigos. La relocalización de una planta que ha tenido un costo de más de 1.000 millones de dólares, que está realizada en base a la más moderna tecnología para evitar todo tipo de contaminación ambiental, es un imposible muy difícil de sostener.
Tan absurdo como la escalada de sabotajes de los propios piqueteros que ya se han comenzado a introducirse en el delito al tratar de obstaculizar la navegación en el río Uruguay, con ridículas boyas. Pero, ¡cuidado!, que no se produzca en la frontera ninguna acción de violencia que pueda provocar un estallido como el vivido hace unas horas en toda la Argentina por el asesinato atroz del docente en Neuquén. No sea cosa que aparezca algún guardia sin entrenamiento suficiente como para resolver situaciones difíciles u otro, intolerante, de gatillo fácil, que desencadene con una acción irracional un conflicto que nadie quiere y menos Uruguay, porque el movimiento piquetero está en los últimos estertores y si Uruguay hace las cosas bien, su demencial acción, se irá diluyendo por la vía de una continua imposición de la realidad.
El día que la prensa uruguaya se aburra de ellos, no publique más sus insultos y sus agresivas tonterías, dejarán de existir como movimiento. Ya políticamente no existen para la opinión pública en la Argentina y el día que Kirchner razone y se ilumine, se dará cuenta que para sus intereses estratégicos es mucho mejor una correcta relación con Uruguay, que el mantenimiento de este grupo de deteriorados militantes ecologistas, sin rumbo, a los que la totalidad de la sociedad argentina les está dando la espalda.
Un movimiento piquetero asambleísta que desaparecerá, sin duda, el día que el gobierno vecino le ordene a la Gendarmería alguna tarea más productiva que la asignada en esa zona de la frontera con Uruguay y, simplemente, salga del camino.

Sobre las teorías represivas

Sin duda que la tesis del “mal menor” tiene adhesiones en el continente y desde que la muerte a manos de un Policía, en Neuquén, de un docente, provocó un estallido de protestas en toda la Argentina el que culminó ayer con un gigantesco paro nacional, debe tener algunos más.
Es que, extrañamente, en nuestros países, los grupos de “choque” de la Policía por diversas razones que deberíamos desentrañar, quizás también culturales y otras vinculadas a un entrenamiento militar que se saltea, quizás, inculcar la esencialidad de la función que tienen los agentes que es la defensa de la ley dentro de valores democráticos, tienden a extralimitarse y a practicar la violencia.
Ocurre que en ocasiones cuando participa la Policía en un hecho en donde la seguridad está en cuestión, o apalean brutalmente o matan, como ocurrió con este docente en Neuquén a quién se le lanzó una granada de gas lacrimógeno a poco más de un metro de distancia.
Al parecer en la Argentina y tememos también que en Uruguay, las fuerzas policiales carecen de adiestramiento adecuado y para muchos de sus efectivos la represión del desorden, cuando existe realmente, es sinónimo de agresión, maltrato, sin medir las consecuencia de lo que se hace. Hay innumerables ejemplos para recordar.
Existe una clara impericia policial para contener sin agredir ni matar. ¿O no es a esto que se refería la ministra Daisy Tourné cuando afirmó que se optó por el “mal menor” cuando no se actuó contra los forajidos que rompieron vidrieras de comercios, de una entidad religiosa y agredieron a periodistas, en el centro de Montevideo, durante una manifestación convocada en contra la llegada del presidente de EEUU George W. Bush?
La novel ministra no estaba señalando que era mejor dejar actuar a los facinerosos que disuadirlos o pararlos con las fuerzas de la Policía militarizada que, quizás, por alguna extralimitación provocaba males mayores.
Claro, lamentablemente, esa tesis del “mal menor”, es la que también ha impuesto el presidente argentino, Néstor Kirchner, para no resolver el problema que provocan los piquetes que siguen cortando los puentes (ahora se mantiene solo bloqueado el tránsito en el de Puerto Unzue – Fray Bentos), que en algunos momentos ha determinado que los llamados “asambleístas” se erijan en los dueños de la política exterior argentina y obliguen, de alguna manera, a su gobierno a adoptar políticas absurdas que, obviamente, lo están dejando en ridículo ante el mundo, pidiendo el traslado de la planta de Botnia, levantada en base a las técnicas más actualizadas destinadas a no contaminar el medio ambiente, afiliándose Argentina a un doble discurso escandaloso, pues no adopta medidas de un tenor similar con las que realmente lesionan su medio ambiente hacen del Riachuelo, por ejemplo, que cruza la propia Buenos Aires, uno hilos de agua más contaminados del mudo.
Hay varios asuntos polémicos entrelazados en este tema. Es evidente que los grupos de choque no han sido entrenados para una clara actuación dentro de la democracia, donde se debe guardar el orden con rigor, tener severidad con la delincuencia, pero sin transgredir en ninguna ocasión lo que marca las normativas legales. Ese es el camino que le queda al instituto armado que, obviamente, debe defender a la sociedad de quienes la agredan y de los que trasgredan normas, incluso las de tránsito, cortando rutas, avenidas y calles de uso público.
La tarea de resguardo de la frontera, concretamente de los puentes, es de la Prefectura, que esperemos esté lo suficientemente aleccionada en operativos de contingencias que no provoquen “mártires” y determinen que un movimiento que entro en un camino de caducidad sea reavivado por la emotiva solidaridad del pueblo argentino, sensibilizado al extremo en contra la represión tal como se demostró el lunes en toda la Argentina.

servido por Carlos 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

mendieta

mendieta dijo

el tiempo es un sabio consejero, paciencia, paciencia my friend...

14 Abril 2007 | 10:53 AM

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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