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Bitácora de Charly

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18 Abril 2007

Uruguay: Sobre corporativismo y sectores estratégicos

Ante las afirmaciones de muchos analistas que tratan de justificar la absoluta confusión que algunos tienen en Uruguay, sobre lo público y lo privado, parece básico realizar algunas puntualizaciones supuestamente esenciales en el marco de una discusión, que no tiene otro objetivo que aclarar ideas en un intercambio dialéctico que intente ayudar a crecer.

Nadie desconoce que en los últimos años, desde la aparición del descomunal impulso neoliberal globalizador del capitalismo, tendiente a acumular en los centros y empobrecer a la periferia, en países como Uruguay asistimos a un permanente trasvase de personas que no tienen claramente delimitado lo que significa el interés público y el privado. Y esto resurge cuando, por decisión del del gobierno, se pone punto final a infinidad de contratos de obra y servicio cuya realización, sin duda, era uno de los ejemplos más acabados del descontrol de las administraciones anteriores y, por supuesto, otra muestra del tan mentado clientelismo. Se creyó - como todavía ocurre - que la pública era una cantera infinita de recursos para que actores privados siguieran fagocitando a un Estado que ya no puede ser benefactor.
Pero, las cosas no están tan claras, porque es evidente que en el sector público coexisten sectores corporativistas que creen y batallan para que las empresas públicas funcionen a su servicio. El ejemplo del “call center” de ANTEL, sin duda, es un claro ejemplo de esto, pues se logró en base a presiones lesionar un servicio que el directorio del ente quería abaratar para que pudiera competir con posibilidades a nivel nacional. La derrota de la idea madre determina que con la nueva estructura, rígida y vinculada a los tradicionales mecanismos del funcionamiento de los organismos públicos, el dichoso “call center” se convertirá en otra ineficiente repartición estatal que solo puede ser defendida – como ocurre en muchos sectores de esa empresa – por la existencia del funcionamiento monopólico.
Los corporativistas de ANTEL deben estar satisfechos pues consiguieron aumentar la burocracia, como si hacerlo fuera un beneficio para el país y creyendo, por supuesto, que es un beneficio para ellos mismos, cuando no se trata más que un mediocre logro sin futuro en este mundo cambiante y competitivo.
Quizás algunos gerentes batan palmas por lo logrado, porque cuando nos referimos a algunos profesionales de empresas públicas que, luego, pasan a tener cargos sustantivos en ministerios claves, donde planifican políticas 'estratégicas', siempre coincidentes a los intereses de empresas transnacionales, cuando terminan su acción en el Estado orientándolo a esas políticas, automáticamente pasan a cumplir funciones en las mismas, abandonando el cargo público. Utilizan su poder en el Estado, para que su estructura monopólica sea, de alguna manera, también fagocitada por los grandes pulpos multinacionales que, por supuesto, esperan que los poco experientes uruguayos caigan a realizar negocios con ellos.
Pasó con los cables ópticos, con los peajes eléctricos, etc., etc. ¿Vale la pena enumerar todos los negocios en que las grandes empresas uruguayas fueron “chupadas” desde el exterior. ¿No ha pasado con ANCAP con el “brillante” negocio de las estaciones en servicio en la capital Argentina, que ahora el directorio del ente, con la misma argumentación, quiere repetir con el parque de estaciones de servicio de la empresa Texaco?
Adecuar las bocas de salida de combustibles a las posibilidades de producción de la refinería para cuando se abra la libre competencia en el marco del MERCOSUR ¿Acaso esa no fue la argumentación del ex presidente de ANCAP, Ache, cuando embarcó a la empresa en la compra de las estaciones de servicio en Buenos Aires?
Invariablemente cuando algunos personajes se quitan la máscara de impulsores de las políticas en el Estado, que sostienen que es estratégica (al parecer ahora, un “call center” también es estratégico) sostienen que el tema es el dinero. Qué no se los pudo retener porque esos 'genios' son tan valiosos que solo pueden ser 'comprados' por quienes pagan más. Por supuesto que esta frase la podríamos continuar con nombres y apellidos, mostrando los niveles de hipocresía a que algunos han llegado.
También se ha visto a personas que han ocupado relevantes cargos en empresas privadas que, después y por razones del mismo negocio, han pasado a ocupar puestos en el Estado, con el fin de seguir gestionando los mismos intereses, ahora en el área de la esfera pública. ¿Quieren ejemplos actuales de esta afirmación ?
'Ya no se trata de personas que acceden sin previa fortuna para intentar abrirse un camino o labrarse un porvenir desde el cargo público, sino que ya tienen un patrimonio personal antes de acceder al cargo público y cuando acceden a él no hacen otra cosa que favorecer' [1] actuando como agentes del anterior 'patrón' privado, generalmente transnacional. Para esta afirmación que, no es nuestra, ¿es necesario que también pongamos ejemplos irrefutables?
El meollo del asunto está en esa confusión que algunos mantienen entre lo público y lo privado. Antes los empresarios y los grandes productores, (la historia lo cuenta con claridad) se adueñaban de la acción política a través de los partidos históricos, introduciendo todas sus triquinuelas clasistas (malas artes) para la consecución de sus fines. Repasemos en un breve análisis histórico quienes ocupaban, antes de la influencia impuesta por el Consenso de Washington, los puestos claves en los gobiernos y veremos como se repiten los mismos apellidos. (¿Es necesario ejemplificar esta afirmación en base a algún análisis realizado por Vivian Trías ?)
Luego del pujo neoliberal, la estructura del poder cambio en los países de la periferia y los personeros del capitalismo nacional fueron sustituidos en los puestos por burócratas, los tristes 'genios' del capitalismo rampante que hacen de sus funciones un misterio, que se dicen imprescindibles y siempre multiplican, obviamente, entre los no 'avispados', la confusión entre lo público y lo privado.
Cómo puede llamarse sino corrupción institucional el proceso que se ha dado en todos estos países latinoamericanos, donde los 'burócratas' colonizados por la ideología favorable al capital financiero, se auto titulan 'genios' y lo único que hacen, además de medrar en sus cargos, es cumplir tareas prefijadas? Tareas que, obviamente, nada tienen que ver con el interés nacional. Una corrupción institucional que compromete la honestidad del cargo público y que trae aparejado el descrédito de las llamadas democracias occidentales que se extiende, al transformarse la política, en una actividad también de mercado.
Por ello es lamentable que luego de los bombos y platillos que sonaron en todo el país en torno a la llamada “madre de todas las reformas”, la reforma del Estado, ahora se comiencen a reducir sus miras y ya se diga que se mantendrá la inamovilidad de los funcionarios públicos, verdadera rémora reaccionaria, propia de un pasado que murió, que determina el enquistamiento en los cargos del Estado de todo tipo de funcionarios, pero también de los ineficientes, inútiles, corruptos, inadecuados para la función, etc., que evidentemente deberían insertarse en otras tareas, pero nunca cumplir funciones dentro de los mecanismos de la función pública, en donde el objetivo debe ser necesariamente de servicio a la sociedad. ¿No hay una larga experiencia en esto? ¿Se cree realmente que haciendo más cortos los trámites de destitución, que pasan por engorrosos sumarios con vistas a las partes y casi siempre intervención sindical en defensa del implicado, resolución de las gerencias, de los directorios, etc., para que luego todo el expediente sea elevado al Senado, que actúa como tribunal de alzada, para que tome resolución, se eliminarán los vicios más escandalosos de la administración provocados por esa situación funcional?
Una serie de desganados hombres y mujeres, sin motivación, de desganados burócratas a los que la misma función los fue desgastando. Sin embargo hay valores distintos, ciertos, que movilizan a muchos que por acción u omisión integramos a esa legión que para los burócratas es de amorfa sustancia, que deambula por las calles y que crea la riqueza de las que ellos se nutren cuando deben fijarse, como 'privilegiados' que son los estipendios que finalmente debemos pagar entre todos.
Burócratas que viven en un eterno viaje de ida y vuelta, los que paulatinamente se acostumbran a esa dinámica transformando de que cualquier cosa en un tráfico de influencias. 'Hoy por ti, mañana por otro, pasado por mi', es su máxima preferida.
Confusión entre lo público y lo privado que aparece de manera superlativa cuando, claro está, se tiene un cargo en un organismo público, que funciona bajo un régimen privado, pero con dineros provenientes del Estado.
A esta altura el lector podría plantearse si esta última reflexión no es demostrativa de que algunas actividades deben desarrollarse en el sector privado, para ser más eficaces en sus logros. La respuesta es obvia, el Estado no tiene porque tener en sus manos la fabricación de cerraduras, o de ropa para señoras, ni hoteles para el turismo sofisticado que todavía - no sabemos hasta cuando - seguirá pisando nuestro territorio, ni tampoco los “call center”, ni la producción de azúcar, etc. (Cuando se menciona el término “estratégico” se podría profundizar más el concepto, porque hoy para algunos, cuando se trata de defender sus intereses corporativos, todas las actividades aparecen como estratégicas)
El Estado tiene que ser un conductor de los distintos elementos que hacen a la economía, laudando con humanismo y justicia social para encaminar el desarrollo y que el mismo se vuelque en beneficio de la población en su conjunto.
Sin embargo cuando un país sigue en una labor de reconstrucción permanente y ahora más que nunca -luego del cataclismo provocado por el anterior gobierno colorado y luego de dos años de gobierno progresista presidido por el doctor Tabaré Vázquez-, cuando se necesita reacomodar todo el andamiaje de la administración pública, aventando vicios que, reconozcamos, de mantenerse determinarían situaciones indeseables.
Defender a las empresas públicas es un fundamental objetivo estratégico, no para mantener en poder estatal la producción de bienes, sino como un reaseguro que admita una reforma ordenada del Estado en beneficio, no del capital financiero, sino de los uruguayos.

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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