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Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

9 Septiembre 2007

Cuando los uruguayos hacemos tabla rasa

Sobre economía, madurez e interpelaciones

En Uruguay tenemos formas algo elementales de hacer política en que la generalización es la norma y el escrache aparece como mecanismo igualador e idóneo, para períodos de gobierno, como si todos hubieran sido la misma cosa y quienes estuvieron al frente de las políticas actuaran tocados por una perversa intención, la de hacer tabla rasa con todos los actores, sin admitir que unos se diferenciaron claramente de los otros.

Luego de la devaluación de Brasil, en 1998, sorpresiva para los uruguayos, tanto gobernantes como gobernados, la soberbia de quienes estaban al frente de la Economía no les permitió admitir que reglas macroeconómicas se habían modificado, que nuestra exportaciones habían perdido competitividad en su principal mercado. El ministro Mosca y el director de la OPP, Davrieux, se cansaron de decir que en el Banco Central se contaban con las reservas suficientes como para resistir la situación hasta que – y ellos lo creían – la inflación en Brasil hiciera que las cosas volvieran a su situación anterior.
Fue cuando el país ingresó en un cono de sombras, en una crisis paulatina poniendo fin a una etapa de crecimiento que era diariamente señalada por el presidente de la República, Julio María Sanguinetti, como un logro singularmente trascendente y que permanecería por las bondades de la política interna.
Claro, ni la inflación en Brasil determinó un cambio en la caída de la competitividad uruguaya, ni aquí fuimos capaces de diversificar los mercados ni el mundo, como ocurre hoy, está en una situación en que el precio de las materias primas está en continua alza.
Llegaron las elecciones y gracias al instituto del balotaje y a la sorprendente acción del Partido Nacional que llamó a votar el Batlle, los colorados siguieron en el poder, relegando de la primera magistratura al candidato más votado individualmente, el doctor Tabaré Vázquez.
Un cambio de gobierno, el que comenzó a soportar la vieja crisis que se extendía desde la devaluación en Brasil, comenzando a comandar la economía, además, un hombre de formación “clásica” que se puso a esperar que se tocara fondo para, como dicen algunos textos, y se produjera “el rebote”. En el transcurso la economía se contraía día a día, desapareciendo miles de comercios y pequeñas empresas, aumentando de forma alarmante la emigración masiva de uruguayos que, como un vicio nacional, siempre ve en el exterior espejismos de las soluciones que aquí, aparecen, como más complejos.
Un proceso que desembocó en la crisis del 2002, en donde Uruguay debió pagar la dependencia de su sistema financiero con la Argentina. Fue, sin duda, una crisis contagiada, en la que aquí (¡no faltaba más!), buscamos y encontramos chivos expiatorios. Sin embargo nos olvidamos decir siempre que el negocio financiero uruguayo estaba armado como apéndice del argentino. Aquí venían fondos de no muy clara procedencia, que sus “dueños” preferían mantener bajo el amparo del secreto bancario uruguayo y que, ante la primera muestra de inestabilidad, que comenzó del otro lado del río, se llevaron lo más rápido posible.
“El corralito” argentino fue imitado con otro parecido “corral” uruguayo, proceso que al pasar la raya final, terminó con todos los bancos privados de capital uruguayo, subsistiendo los bancos oficiales, por la razón del artillero y por supuesto, las filiales de la banca extranjera.
Pero para que vamos reseñando todo este proceso tan doloroso de nuestro pasado mediato. Simplemente para señalar como igualamos las cosas, agrisamos todo, en una costumbre uruguaya de politización absurda. A Bensión, en el vórtice de la crisis, entre una orden verbal y otra, cuando ya había olvidado todo lo leído en su biblioteca de clásicos, adoptó una medida impensada para su forma de interpretar el proceso económico que desencajó, por ser adoptada ha destiempo, la situación de los uruguayos. El dólar que fluctuaba dentro de franjas estrechas quedó prácticamente libre. La devaluación que decidió fue en pocos días de casi el 100 por ciento, con lo que ello significa para una economía pequeña como la nuestra.
Ello barrió los ingresos, agrandó el margen de la pobreza, en que cayó alrededor de un 50% de los uruguayos, cambiando inclusive coordenadas sociales que hasta hoy no se han podido revertir pese a que las políticas de asistencia social han reducido ese porcentaje a menos de la mitad.
El ventarrón producido, por supuesto, se llevó a Bensión, y trajo al gran timonel de tormenta, que fue el ministro Atchugarry que, obviamente modificó las coordinadas de la política anterior, racionalizó elementos de la economía en base a un pragmatismo a toda prueba, logrando – luego de una feliz gestión ante EEUU – tirar la mayor parte de la deuda soberana para adelante en lo que significó un respiro real para el país. La gestión la terminó Alfi, otro “soldado” del Partido Colorado, que por supuesto se hace odiar por la oposición porque no baja la guardia política y es respondón y polémico.
¿Entonces? ¿Es justo afirmar “los colorados hicieron tal cosa”? ¿Es lo mismo Mosca, Bensión, Atchugarry o Alfi? No nos parece, lo mismo decimos en torno al Partido Nacional y, por supuesto, en torno al Frente Amplio.
La interpelación realizada por el senador Heber al ministro Astori, la semana pasada, fue también un ejemplo de tratar de igualar temas, de achatar, politizando de la peor manera una ya desgastada institución parlamentaria, en que no se escuchan los argumentos hasta el cansancio. Cada uno de los participantes hace discursos, ahora más para la televisión que para los taquígrafos, porque las barras, se borran de aburrimiento y por el final más que previsto.
Objetivamente el ministro de Economía respondió cada una de las interrogantes que envueltas en un lamentable contenido político le hiciera el interpelante. Sin embargo, en el fárrago de largos discursos (diez horas de debate), lo que se vio es que el mismo proceso que se utiliza para achatar lo ocurrido en el pasado y decir “los colorados tal cosa...”, se tiene también en las interpelaciones, en donde pese a las respuestas claras y contundentes se siguen manejando elementos antojadizos lo que configura, claro, una deslealtad intelectual, aberrante.
Parecería que para la oposición es lo mismo blanco, gris o negro. Ocurre algo parecido a lo que significa acusar de “intenciones políticas” a un grupo de médicos, porque para su organización gremial trabajan con un grupo de abogados en donde existen algunos simpatizantes de particulares organizaciones políticas. ¿Será que quienes acusan de politizar los conflictos están libres de culpa y cargo y no tienen ellos mismos la más mínima militancia partidaria?
Quizás, sea otra muestra de la persistente crisis uruguaya que se percibe por el grado de inmadurez que aparece un día y otro también.

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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