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La Coctelera

Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

13 Diciembre 2007

La estrecha relación entre prensa y democracia

Los contrasentidos y las coincidencias
''El político vive siempre del secreteo, considera que hay una conspiración en su contra, cuando en realidad la prensa debe estar en tensión con el poder. En un país en que baja la tensión entre la prensa y el poder, baja la democracia''.
Antonio Mercader
(Periodista, ex ministro de Educación y Cultura)

La prensa y el poder son temas de debate que han existido, existen y existirán siempre, en que los distintos factores del poder se pongan en juego tratando de llevar “agua para su molino” Recordemos que a los tres poderes que Montesquieu diferenciaba se les añadió en su momento un cuarto, la prensa, cuya función debería ser la de informar sobre el funcionamiento de los otros tres. Sin embargo en el mundo moderno esas determinaciones teóricas han cambiado y, si no nos hacemos trampas al solitario, sabemos que la prensa y su libertad tienen vinculación directa con las libertades públicas, los niveles de funcionamiento democrático de los países y con las condiciones económicas en que se construyen y desarrollan las respectivas sociedades.

Actualmente, de acuerdo a una visión extendida, el primer poder es el económico, el segundo el mediático y el tercero el político. Por lo tanto, los “mass media” han ido aumentando su influencia a niveles no cuantificados y, no es novedad para nadie que cuando llega la hora de resolver políticas comunicaciónales adecuadas a la nueva realidad, en nuestro país, más allá de la “rasgadura de vestiduras” y el “golpearse el pecho”, todo queda estático, congelado, como si el tiempo que pasa no fuera un acicate necesario para definir para cada uno, por lo menos a nivel empírico, el papel a jugar.
Es como si todavía no se hubiera comprendido que la prensa goza de las libertades que existen en el marco de la coyuntura y que puede “informar” leal o antojadizamente dentro de los márgenes de la democracia. Pero los uruguayos sabemos lo que significa cuando el Estado omnipotente impone sus criterios, y obviamente ese “otro poder” se amolda o desaparece. ¿No fue eso lo que ocurrió durante la dictadura, donde pudieron sobrevivir solo quienes aceptaron ser vehículos de la propaganda adocenada de las fuerzas conjuntas? Los que bajaron las servís ante las prohibiciones, hasta de términos, que realizaron primero los “técnicos en comunicación” de la DINARA, que fueron los que encabezaron los operativos “mordaza”, logrando en cierre – por distintos métodos – de decenas de medios de comunicación? Fue un período oscuro de la historia uruguaya, pero que sirve como ejemplo claro.
¿Qué hubiera hecho Búsqueda por aquellos años? ¿Sus periodistas podrían haber informado con libertad de todo lo que le llegaba a su mesa de trabajo? Por eso el gran contrasentido es que uno de los prohombres de aquel histórico organismo censor de la prensa, Danilo Arbilla, haya fundado ese semanario que hoy reclama una etérea libertad de informar y, paralelamente, de desinformar. ¿Por qué el editorialista que pide esa cuasi impunidad absoluta para decir lo que se quiera, no hace un trabajo de análisis histórico y trata de insertar su pensamiento ultraliberal en el marco de un régimen autoritario o semi autoritario y en ese contexto valorar lo que tenemos en nuestro país en donde, más allá de desencuentros y encuentros con el poder, existe la más absoluta más libertad de informar? ¿Eso quiere decir lo mismo que libertad de prensa?

La libertad de prensa y de expresión
Sobre esto es bueno reflexionar, porque la mayoría de las personas que en teoría tienen derecho a poseer una empresa de comunicación, no lo pueden hacer porque las mismas son difíciles de sostener tan solo con buena voluntad y esfuerzo por lograr una expresión libre. Entonces, ¿qué ocurre en este difícil panorama? Dentro de los regímenes democrático liberales solo algunas empresas privadas o los organismos estatales, pueden formar mecanismos de prensa y opinión que sean medianamente estables y que tengan, por su continuidad y vigencia técnica, la capacidad de ser verdaderos trasmisores de las informaciones.
La democracia se concibe como un mercado apolítico que no colectiviza las elecciones del público como consumidor, y será de éste que dependa la asignación de recursos y por ende el éxito o fracaso de los medios de expresión y de quienes los desarrollen como inversores de riesgo, lo que incluye la creación de grandes empresas forzosamente reducidas en número.
La prensa no preexiste al capital: es un capital, considerado como producto personal, y es creado sólo con el dinero de quienes deseen convertirse en empresarios periodísticos, de forma que el uso positivo del "derecho negativo" a la libertad de prensa es accesible a cada uno sobre cada propio medio de comunicación o porción accionaria del mismo, siendo su éxito dependiente del mercado de consumidores sin otra responsabilidad que la de afrontar pérdidas por no satisfacer a su respectivo público.
El Artículo 19 de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos", dice:"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."
Pero, nos preguntamos, el mecanismo anterior de formación de medios de comunicación, ¿no conspira contra este derecho fundamental? ¿Cualquier persona o sector social puede expresarse a través de medios que, de manera neutra, deberían dar cabida a “todas” las opiniones”? Lamentablemente la realidad nos dice otra cosa, que en cualquier sociedad existen sectores sin voz y que la prensa se maneja, como en nuestro país, como un mecanismo enteramente político para tratar de imponer definiciones en la sociedad tendientes a incidir en su superestructura política.
Ignacio Ramonet en un trabajo sobre el tema sostiene que un sondeo reciente ha develado la desconfianza de los ciudadanos hacia la televisión y la prensa, mientras que la radio conserva un tanto su credibilidad. Claro, no es un análisis de opinión realizado en Uruguay, en donde los márgenes de credibilidad podrían modificarse. El director de “Le Monde Diplomatique” en su visión no ha tenido en cuenta a otros medios alternativos que van ganando importancia en la comunicación, como los blogs (bitácoras), la prensa digital que se difunde a través de Internet. etc.
Nuevos mecanismos informativos, de potencia incalculable y con un crecimiento exponencial, que han ido logrando su lugar en el panorama de la comunicación, obteniendo espacios, dueños de nuevas modalidades comunicativas que aventan lejos preconceptos anteriores y que, además, ponen en ridículo valoraciones que se hacen en conferencias y aulas, con modelos estáticos que ya han desaparecido o tienden a ello. Pero nuevas formas que están solo al alcance de sectores sociales medios y altos que tienen acceso a Internet, o sea que la mayoría de los “sin voz” siguen sin tenerla.
Es justo decirlo. Para los griegos, la democracia era la mejor manera de gobernar, pero la democracia a la que se referían era en la que sólo gobernaba parte del pueblo. Por eso tienen un concepto de igualdad diferente a la nuestra: para el griego no existe el concepto de igualdad social, sino el de igualdad ante la ley. La propia ideología de los griegos se basa en la desigualdad.
Por supuesto que ninguna de esas definiciones, quizás antagónicas, podrían aplicarse en nuestra realidad y la que viven otros países de América Latina. Ante la preeminencia del fenómeno mediático quien no quiera ver la necesidad de trabajar de manera adecuada en el frente periodístico, se equivoca, especialmente cuando utiliza como método no el nutrir a los medios con información, abriendo las puertas de par en par, sino denunciar continuas confabulaciones de los medios. Y más si lo hace ante la adversidad de las versiones encontradas, algunas con contenido intencional y otras por desinformación. Se protesta de manera airada y se sostiene que no se hace ''juego limpio''. Afirman, además, ''que algunos no lo hacen, porque son 'opositores' y no lo dicen''.
La prensa y los medios de comunicación han sido, durante largos decenios, en el marco democrático, un recurso de los ciudadanos contra el abuso de los poderes. En el Uruguay, más allá del papel denigrante por la manifiesta genuflexión ante el poder de algunos medios, la prensa también ha jugado -en alguna medida- ese papel.

La genuflexión y la realidad
Llama a la risa cuando algunos representantes de medios, dentro del Forum Libertad 2006, se rasgan las vestiduras señalando prácticas de los funcionarios, similares a las de los gobiernos anteriores, con llamadas desde ''oficinas del poder para protestar por artículos informativos o de opinión que se publican'', cuando los medios que representan fueron quienes, en más de una ocasión, aceptaron ''las sugerencias'' de ese ''poder'' para mostrar una sola cara de la realidad, la más favorable al gobierno de turno. ¿Tendremos que dar ejemplos de esta afirmación? ¿Qué hubiera pasado con el tema de los derechos humanos, con los llamados ''vuelos de las muerte'' si no se hubiera dado cabida a las notas del investigador Roger Rodríguez?
Si desde alguna sección de un diario no se hubiera denunciado -por ejemplo- el tema de las órdenes verbales emitidas por el ministro de Economía, Alberto Bensión, para favorecer a los bancos claudicantes, quizás los uruguayos no estaríamos en conocimiento de un tema capital que, de alguna manera, explica por que hoy los que vivimos en este tierra tan potencialmente rica, sobrelleváramos una coyuntura difícil que implicó que una tercera parte de la población se hundiera en la miseria, en el marco de un quiebre social que para ser restañado demandó esfuerzos inmensos, que pese a los años de crecimiento económicos que se iniciaron con el avenimiento del nuevo gobierno, todavía nos se restañaron totalmente.
Claro, la coyuntura internacional favorable y una adecuada política económica -como diría Jorge Jauri - posibilitó un camino distinto al deseado por algunos impacientes: el país, sin estridencias, pudo sacudirse en rebeldía concretando un paulatino traslado de riqueza, que debe continuar, y que es el que sirvió para ir rescatando a los pobres, pero todavía no restañando las lacras sociales provocadas por la caída.

servido por Carlos 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Inés Bonino

Inés Bonino dijo

Está claro Charly, cuando mejor en calidad es la democracia es mayor la libertad de prensa y se cumple con el derecho de la gente de informarse. Por ello me sorprende tu ataque contra Búsqueda que es un de los medios de prensa que mejor informan, aunque no le guste al gobierno que preferiría que los trapitos no se lavaran al sol, sino en la oscuridad de la internas. Quiebro una lanza también por Brecha que está en una línea parecida, de informar sin cortapizas.

15 Diciembre 2007 | 10:06 AM

Lector

Lector dijo

Leí lo que dice Bonino y no estoy de acuero en algunas valoraciones, porque no creo que el semanario Brecha informe. Más bien es un cúmulo de opinadores que le pretenden dar línea política y ética a los uruguayos, a quienes miran desde lo alto de su torre de marfil. Lastima que tiene pies de barro.

15 Diciembre 2007 | 10:16 AM

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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