Los cambios en el mundo y las concepciones éticas.
La necesidad de iniciar un vuelo propio
Los cambios en el pensamiento que guiaron desde siempre a los organismos internacionales de crédito, fenómeno de las postrimerías del siglo pasado y de los primeros años de este, fueron ilustrativas de un fenómeno enteramente nuevo, quizás no suficientemente evaluado, que está representado por una evidente caída en su influencia en las políticas económicas de occidente. Este pensamiento, que comenzó a aparecer en algunos estamentos críticos de los organismos internacionales de crédito, anteponiendo una concepción ética a las demás alternativas, tuvo abanderados y retractores pero, en definitiva determinó cambios en las correlaciones de poder.
Ya no se concibe ni ningún gobierno aceptaría – por razones de subsistencia misma – los planteos de políticas recesivas que reiteradamente planteaba el FMI, que generalmente solo servía para acotar más las posibilidades de recuperación de una economía empobrecida. Los “equilibrios” recesivos de los organismos internacionales de crédito se convirtieron en el pasado en medidas que observadas en perspectiva se puede definir como tan pobres en su concepción práctica como ética, ya que no tenían en cuenta para nada que tras cada punto del PBI “ajustados”, se encontraban personas, familias, que se insertaban en el submundo de la pobreza y el subconsumo, cuando no de la marginalidad.
El apoyo explicito dado por el BID, sobre los principios mismos de este siglo al camino económico tomado por la Argentina, afirmando nuestro compatriota Enrique Iglesias, por entonces titular de esa organización multilateral de crédito, que era correcto que el ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, se negara a aceptar los planteos de políticas recesivas planteadas por el FMI, que serían impracticables en una economía empobrecida y que, además, perdería lo adelantado luego del vórtice de crisis por la que pasó ese país, fue un elemento ideológico paradigmático.
Allí en lo concreto se verificaba un cambio en torno a las visiones. El FMI y el Banco Mundial no solo habían tenido que soportar los embates de economistas como Joseph Stiglitz, que pusieron en tela de juicio los principios del sistema, sino algunos cambios en las correlaciones de fuerzas políticas al frente de los países, como es el caso de Lula en Brasil, que determinaron un necesario cambio de la estrategia negociadora. Al más alto nivel se comenzó a trabajar la idea de una "responsabilidad moral" en los desequilibrios de los países pobres.
En "Bitácora" han aparecido trabajos sobre ética y economía, de intelectuales tan importantes como Bernardo Kliksberg, también en su momento vinculado funcionalmente al BID, que sostuvo que la sed de ética en América Latina se manifestó en la existencia de sociedades en creciente proceso de democratización. Sociedades civiles cada vez más movilizadas y participativas que están presionando por la erradicación total de la corrupción buscando la transparencia y el control social de la gestión estatal. Pero el pedido por la transparencia no se limita al tema de la corrupción, va mucho más allá. Se está exigiendo que la discusión sobre la economía vuelva a incluir los planos éticos. Por supuesto - ¡eso lo tenemos bien claro! – esas lacras producto de las ambiciones personales y de grupos organizados enquistados en las burocracias todavía no han podido ser erradicados.
Se planteó que la región tiene desafíos abiertos inaplazables de alto contenido ético, entre ellos: la extendida pobreza (cerca del 50% de la población es pobre), la desprotección de los niños (60% e los menores de 14 años están en pobreza), el deterioro de la familia (30% de los hogares han quedado desarticulados bajo el embate de la pobreza), la falta de oportunidades para los jóvenes (las tasa de desocupación juvenil supera el 20%), las brechas en salud (18% de los partos se producen sin asistencia médica), los altos niveles de desigualdad considerados una causa central de la pobreza (el 10% más rico tiene 84 veces el ingreso del 10% más pobre). Uruguay contribuyó en su momento a ese listado trágico, con el impactante 19 % de desocupación abierta, cifra que ahora se mantiene en un menos grave 9%.
Todas estas situaciones violan convicciones éticas básicas de nuestras sociedades. El difundido periódico plantea que "los sueños económicos, la aplicación de reformas y privatizaciones de empresas públicas, se han transformado en desempleo y recesión".
Normalmente se asocia el tema ético, como exclusivamente ligado a la lucha anticorrupción. Esta lucha fundamental que debe librarse hasta las últimas consecuencias, es solamente una expresión primaria de lo que implica la ética.
Cuando la población clama hoy por ética está pidiendo eso, pero también mucho más. Esta exigiendo políticas económicas con rostro humano, que estén guiadas por valores éticos y criterios de asignación de los recursos escasos que se basen en prioridades definidas desde la ética.
Esa situación se enfrentó a una contradicción, como decían los marxistas, de ribetes antagónicos. Es un fenómeno que surgió en el marco del triunfo republicano en EE.UU., afirmando a los "halcones" encabezados por George W. Bush, que creían “ciega y interesadamente” que podrían aventar los problemas de la economía doméstica iniciando una descomunal campaña bélica contra Irak, para lo cual pusieron en marcha políticas destinadas a incrementar la fabricación de insumos con ese fin. El tiempo mostró su error y, por supuesto, que su concepción colisionaba contra las nuevas visiones que pretendían darle un contenido ético a las relaciones internacionales.
La de Bush fue una especie de neokeynesianismo, en el cual el Estado norteamericano colocó sus cuantiosos recursos en industria armamentista y las conexas. ¿Se puede concebir una concepción más antiética, que desconoce el valor de la vida humana? Un mecanismo ya experimentado en la primera etapa de la cruzada contra los "agentes del mal", que llevó a abatir a un gobierno despótico y medieval, pero sacrificando a uno de los pueblos más miserables del mundo, el afgano.
Ahora el declive económico interno previsto es mayor y no bastará la nueva rebaja de intereses, que están en el menor nivel de la historia, para que esa economía de EE.UU. recomponga sus fuerzas. Bush y sus halcones piensan que el camino sigue estando en el gasto militar, sin que nadie – ni siquiera los timoratos demócratas que en la campaña electoral han olvidado que viven en un país en guerra – tengan algún discurso alternativo ni pongan reparos.
La inversión de los conceptos
Cuando se trata de dirimir la relación de los países con la economía mundial, o como en el caso de nuestro país, cuando se plantea una situación tan complicada como la de la creciente indefensión de muchos que en el pasado contrajeron obligaciones en dólares, surge generalmente un silogismo aterrador: "El deudor tiene la culpa.", lo que se une al "respeto por los contratos", aunque todos sepamos que si se utilizara un mecanismo de análisis adecuado, esa sentencia muchas veces se invertiría.
Muchos hemos experimentado y pagado los llamados "intereses sobre intereses", mecanismos usurarios deleznables. A nivel de la deuda externa ocurre algo similar: muchos países ya han pagado largamente sus préstamos, pero es tal la ferocidad del acreedor, que se considera que todavía se debe el capital aportado, muchas veces, en simples transferencias de asientos contables, o derechos de giro, o como se quiera llamar.
Ese pensamiento es tan fuerte y está tan arraigada que los sucesivos planes de ajuste recesivo se han enunciado y aplicado sin necesidad de explicar o justificar su sustento ético y político. Por suerte desde comienzos del 2003 el aumento del precio de los comodittes ha favorecido al país, multiplicando nuestras exportaciones
Si la economía uruguaya era deudora, el país era “culpable” y, para algunos gobiernos, ello significa afirmar sin discusión que se deben "honrar" los compromisos externos, sacrificando a la gente, destruyendo el sistema productivo, vaciando al país de jóvenes, aunque la deuda contraída solo sirviera para que fuera fagocitada por un sistema financiero en retirada, rapaz e ineficiente.
A nivel internacional y a medida en que se perciben los síntomas de una peligrosa recesión internacional encabezada por EEUU, un creciente número de economistas está pasándose al bando de los que advierten sobre el riesgo de insistir en políticas de restricción del gasto cuando la economía se desacelera lo que, por suerte, es un fenómeno que todavía no ha estado presente en Uruguay.
El camino recesivo ya no es de recibo porque significa jugar irresponsablemente a la pobreza, además de estar abiertamente cuestionado hasta en manuales de algunos de los organismos multinacionales de crédito.
Si bien Uruguay cumplió sus obligaciones con el FMI, su deuda externa es importante. Hay algunos economistas que plantean la posibilidad de comenzar a comprar los documentos que la expresan, para reducirla, para brildar al país cada vez más de las contingencias externas. Pero, ¿esto es posible sin sacrificar otros objetivos esenciales para nuestra economía?
La concepción de Keynes
Ante este panorama es bueno recordar el debate que se concretó en 1944 en la conferencia de Bretón Woods, momento en que se creó el FMI y en el que Keynes, quizás el mayor economista del siglo XX, y el representante de los intereses norteamericanos, el secretario del Tesoro White, polemizaron sobre la formas de reactivar un mundo que vivía el retroceso producido por la segunda guerra mundial, recobra vigencia.
Con toda su autoridad científica y ética, Keynes sostuvo que debía impulsarse la reconstrucción del mundo, con mucha liberalidad en el otorgamiento de créditos y la creación de recursos financieros nuevos, lo que facilitaría a los países deudores la recuperación de sus economías. White, con todo el peso político del poder norteamericano, propició una simple administración de la economía internacional, con recursos financieros ajustados y muy pocas oportunidades para los países endeudados. Estados Unidos se estaba cobrando el premio económico por su intervención en la guerra: se quedaría con el control de la economía mundial.
¿Este no es un buen antecedente para interpretar lo que está ocurriendo hoy? ¿No hay similitudes reales entre la posición de uno y otro frente al panorama actual en este mundo globalizado en que la recesión en EEUU se hace día a día más evidente?
Sin embargo a alguna conclusión podemos llegar en este trabajo. En su momento el FMI y el Banco Mundial, "fueron incapaces de producir un crecimiento sostenido", negándose por años a "admitir sus errores y continuaron culpando a los países, a los gobiernos y a los pueblos por ello. ¿No habrá llegado la hora de construir, planificar y comenzar a recorrer un camino propio sin tutorías de ninguna especie?
Sería bueno que este tema fuera profundizado por los que vuelan a más nivel que este simple periodista.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


GeoBitácoras:



unmatecito dijo
Muy buen articulo Charly. Los acontecimientos van construyendo una nueva época para América del Sur. ¿Una segunda independencia? ¿Mayor autonomia para este continente potencial? Y nosotros en el pelotón, a rueda. Ahora, los uruguayos, lo tenemos dificil, es como si fueramos al cuadrilatero siendo peso minimosca y nos debatieramos con un pesopesado, si aveces pasa lo de david y goliat no?, pero eso lo dejamos en el ámbito de la fe, no nos queda otra que seguir haciendo, más y mejor, en lo local y apoyarnos con los vecinos para fortalecer lo regional. Sigo pensando que estamos fuera de orbita a nivel de conciensa social latinoamericana, sobre la fortaleza de un desperatar, tenemos una mirada aun negativa e hiper-critica sobre nosotros mismos, falta humildad y dosis éticos a lo Tabaré...
15 Marzo 2008 | 08:30 PM