Publicidad:
Terra
La Coctelera

Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

12 Mayo 2008

Bruno

Osvaldo Bayer (*)

Treviso (norte de Italia). Camino por el Prato di Fiera, hay aire de primavera aquí. Ya hay flores. Me vienen los recuerdos del sábado pasado. Uno de los momentos más increíbles de mi vida. En la Feria del Libro de Buenos Aires presentamos Carcoveando, un libro de relatos escritos por chicos de la villa de emergencia De la Cárcova, sí, la villa de José León Suárez, que esta ahí nomás, cercana a los basurales de la “Operación Masacre” descripta por nuestro querido Rodolfo Walsh.

Sí, los chicos de una de las villas más carecientes, de esa escuela que tiene setecientos alumnos y no cuenta siquiera con un teléfono, fueron capaces de escribir un libro donde se mezclan las fantasías más inesperadas con las realidades fotográficas de la vida diaria. ¿La idea? De Claudia y Myriam, dos maestras de allí que los empujaron, los tomaron de la mano, les mostraron otros horizontes, los sacaron de la vida diaria de la villa y los llevaron al bosque de las ideas, a las alturas de los sueños y a la realidad de que ellos también saben expresar en palabras. Myriam y Claudia, sí, con chicos de ojos brillantes como estrellas y piel morena como la tierra. En la Feria del Libro. Dije allí que el ser humano nunca se va a dar por vencido y va a crear poesía donde los fusiles sólo quisieron la muerte como siempre. En aquel escenario de la masacre comenzaron a brotar las semillas pese a la muerte, al fuego, al egoísmo y los preconceptos. Y de la Feria del Libro, estos autores jóvenes como el amanecer irán “carcoveando” el 5 de junio al salón Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional. Cuando se entere Borges va a murmurar: “la fantasía se ha adueñado del Barrio Norte”. Y hubiera escrito un cuento: “Los pibes de la esquina celeste”.
Pero de la alegría de lo justo a la profunda tristeza de lo inexplicable. En la madrugada del lunes el llamado: ha muerto Bruno.

Levanto la cabeza. Miro los libros, que me observan en la eterna espera. Los lápices, las hojas en blanco. Ha muerto Bruno, a los veinte años. Veo que hay apenas tres o cuatro hojas escritas. Con frases para el futuro, planes, sueños. Me levanto; sólo puedo insistir, no me rindo. Ya sólo me queda regar las plantas, que me observan, siempre más verdes.
Estoy ya en Treviso, camino por el Prato di Fiera. Todo esto lo vio adolescente a Bruno. El joven increíble que leía, discutía, soñaba y proyectaba. Era el libertario soñado por la utopía. Entusiasta, hacedor, con ganas de meter la vida en todo. También en las sociedades pacatas de intereses y codazos. Sí, él eligió el secundario “científico” y no el humanista aunque solo no podía salvar el mundo y necesitaba para hacerlo el pensamiento humanista. Esa búsqueda lo hizo abandonar sus estudios por un breve tiempo y dedicarse a recorrer Europa para conocer la vida. Lo vieron muchos llegar con miles de jóvenes a Heiligendamm, en Alemania, a protestar contra la reunión de los Ocho, el G-8, de los que manejan el mundo. Lo vieron a Bruno, en el momento en que avanzaban más de 800 policías y soldados contra la protesta juvenil, él, Bruno, en ese momento les salió al encuentro y sin ninguna defensa les gritó a los uniformados –pleno de humor y desprecio– esa palabra italiana que lo dice todo: vaffanculo. Todos se quedaron perplejos ante la valentía de ese muchacho con aire de poeta. Lo hubieran podido destrozar. Pero él se quedó inmutable, sonriente, demostrando que la decisión de un ser humano puede ser más digna y tenaz que mil gatillos y corazas. Esa palabra vaffanculo tendría que utilizarse en cada manifestación popular contra la represión del poder.
Después Bruno recorrió diversos países trabajando en las más humildes labores para ganarse la vida y para conocerla bien desde abajo. Ya en Treviso iba a recibir la injusticia bruta. Los cabezas rapadas fascistas lo iban a sorprender a él y a un amigo y los golpearon con ferocidad. Poco después se iba a repetir lo mismo en una plaza.
Luego reinició sus estudios pero no ya en Treviso, una ciudad cada vez más derechizada donde se vive un constante racismo contra los trabajadores extranjeros. Reinició sus estudios en Trieste, una ciudad distinta, con una población más internacionalizada. Para él fue una nueva vida. Uno de sus amigos lo describe así: “Era un placer ver a Bruno cuando estaba presente. Siempre demostraba alegría. Era inteligente, simpático, hablaba cuatro idiomas, músico, tolerante y amante de la libertad”.
Esa cualidad de amar la libertad iba a ser fatal para él en esa Italia que marchaba hacia el Berlusconismo. Su último viaje fue a Berlín, como intérprete del alemán ante sus propios colegas de estudio y sus profesores. Allí se sentía en el centro del mundo, por la historia de esa ciudad de la historia de la crueldad máxima del nazismo, pero al mismo tiempo, ciudad de la revolución de los obreros, soldados y campesinos del ‘19, con Rosa Luxemburgo, ese ser increíblemente justo y noble, asesinada a culatazos por los esbirros del poder.
De regreso lo esperaba el Norte de Italia con su irreversible retorno a la derecha. El triunfo de Berlusconi y sus aliados fue aplastante. El neofascismo volvió a salir a la calle. Bruno no comprendió cómo en Italia, que había dado tantos pensadores pacifistas que aconsejaban como única salida futura la paz, la sociedad cayera en un racismo tan desnudo y eligiera como líder máximo a un todopoderoso, representante del capitalismo más descarnado. El diario alemán Suddeutsche Zeitung tituló: “Paliza mortal”. Simplemente así: “La extrema derecha italiana no pone ningún límite a sus excesos. Italia teme una nueva ola de violencia política”. E informa de la muerte a trompadas y patadas del joven Nicola Tommasoli a manos de cinco miembros de la juventud neofascista. Lo mataron porque sí. Ocurrió esto en Verona, la ciudad de Romeo y Julieta. “La ciudad del amor –dice el diario– que se ha convertido en símbolo del miedo que transita por las calles italianas.” “El miedo ante el odio, la intolerancia, la decadencia social”, explica en sus columnas y prosigue el diario: “Se puede sentir la inseguridad en todas las grandes ciudades italianas, en los míseros barrios pobres de los inmigrantes en las orillas romanas del Tíber, en las orgías alcohólicas en las calles que rodean a la Universidad de Bolonia, y los video-celulares de torturas sadistas entre estudiantes, todo esto hace temer la decadencia italiana.” Para eso, más seguridad, más policía, más Berlusconi. El mismo diario alemán sostiene que “en Italia reina un clima cultural y político en el que florece el odio y la intolerancia con los más débiles”. Ni pobres ni extranjeros es la divisa como si ellos fueran los culpables y no el sistema.
El diario italiano La Repubblica denuncia que el creciente neofascismo tiene como lema: “Caza al distinto” y publica fotos escalofriantes con jóvenes con carteles: “Veneto Fronte”, “Skinheads” y con banderas fascistas con símbolos de imitación de la cruz svástica. Muchos de ellos son fans de clubes de fútbol. Se dicen herederos de los legionarios romanos y son apasionados por el boxeo. El diario La Tribuna titula el 7 de mayo “Alarma negra”. Cruces svásticas, cruces celtas, cabezas rapadas... Lo curioso –o no– es que la mayoría de los neofascistas proviene de escuelas católicas.
Todo este clima fue determinante para Bruno, que no podía comprender la violencia. Estos hechos fueron minando su optimismo y cayó en la melancolía de que tal vez, pese a toda la lucha de parte de la humanidad, es ya imposible de lograr el Paraíso en la Tierra que él soñaba.
Tal vez, si Bruno hubiera conversado con las maestras Claudia y Myriam de la villa de José León Suárez habría desistido de su última voluntad.
Esto fue lo último que Bruno escribió a sus amigos, esta poesía de Hermann Hesse. Que lo dice todo. Todo lo que él nos quiso decir en su adiós.
Noche en vela / Porque no duermes.../ Aquello que quieres / decirme en esta hora / ¡no lo digas! / –mira abajo el fondo del lago / –que se vuelve oscuro / –y cómo se persiguen las nubes / –reflejándose en el negro terciopelo / ¡No lo digas! / Esta es una mala noche
lo sé, / en esta hora aflora / en lo profundo de tu pecho / todo aquello que te apremia. / ¡No lo preguntes! / De tu boca aparece / ahora la palabra que te hace infeliz / ¡No la digas! / Esta es una mala noche / me lo dirás mañana. / No lo sabemos / quizás, tal vez... / mañana todo será milagrosamente fácil, / esto que ningún corazón puede soportar, / esto que hoy me hace tan infeliz. / ¡No lo preguntes! / Esta es una mala noche.
Bruno era mi nieto.

(*) Osvaldo Bayer es un escritor argentino actualmente residente en Alemania. Historiador del movimiento obrero argentino y del anarquismo, periodista y novelista, su libro más conocido, aclamado como un clásico, es: La Patagonia rebelde (4 vols.), varias ediciones (la última: Buenos Aires, Planeta, 1995).
Página 12, 10 mayo 2008

servido por Carlos 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Pedro

Pedro dijo

Muy buen texto este de Osvaldo Bayer con un análisis atendible sobre la situación de Italia que, evidentemente, nos debe preocupar a todos quienes tenemos raíces en aquel país que ahora nos recibe tan mal.

13 Mayo 2008 | 02:16 PM

Azul

Azul dijo

Si Bayer ordenara con más tino y menos flechamiento su información diría que esa nota "sentimentaloide" sobre un muchacho deprimido por un medio ambiente opresivo, que se suicida, sería más atendible. Pero Bayer quiere hacer melodrama de un drama como el italiano, en que la Iglesia luego de dar manija durante años (si ustedes tuvieran la oportunidad de escuchar la radio del Vaticano se darían cuenta) en contra los gobiernos de centro izquierda precipitó al país a la derecha y a Roma a "aguantar" a un neofascista que es pero dure poco, porque su prédica va a contrapelo de la libertad que se respira en esa ciudad.
Sin duda, ha sido el miedo a lo distinto, a la emigración, que en vez de comprenderla, encausarla y ayudarla, se buscó marginarla de la peor manera. Ahora se dice que Berlusconi va a expulsar de Italia a todos los indocumentados que existen, Por supuesto que muchos se quedarán sin operarios, porque los emigrantes por su condición de parias ante la ley, deben aceptar las tareas más humildes, escondiendo para otra oportunidad sus capacidades reales.
La de Bayer es una nota ideológicamente lamentable, que flecha la cancha y no explica nada de nada. No necesitamos estos genios, por lo que aconsejo que es mejor dar vuelta la hoja.

14 Mayo 2008 | 02:25 PM

Analista

Analista dijo

Atribuir el suicidio de este muchacho a razones políticas es una enormidad y una crueldad fuera de lugar. Bayer todo lo politiza, lo deforma y lo adapta su pensamiento de 2X4. El muchacho de la foto puede haberse deprimido por mil causas, por razones todavía no claras de su psiquis que nada tienen que ver con su visión sobre ese medio ambiente represivo en que habitaba y en que se la convertido hoy Italia bajo el gobierno de Berlusconi, un pobre tipo, reaccionario y fascistoide que encontró el mecanismo atroz de explotar los peores sentimientos de la gente para encaramarse en el poder.

20 Mayo 2008 | 08:31 AM

Los comentarios están cerrados


Sobre mí

Avatar de Carlos

Bitácora de Charly

Montevideo, Uruguay
ver perfil »
contacto »
Vota por este sitio en Los Mejores de RedFind
RelojesWebGratis!

Recomienda esta pagina!
logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
Google
"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

GeoBitácoras: Montevideo, Uruguay. More blogs about Bitacora de Charly.
Internautas por la Paz y La Libertad votar

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera