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La Coctelera

Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

18 Mayo 2008

El mayo francés: Lampedusa en estado puro o ícono de la utopía


Cuando aquel 6 de enero de 1968, en la Meri del 16º Arrondisman de París, en un clásico edificio a uno de los costados del Jardín de Luxemburgo, en el límite del barrio Latino y el comienzo de Momparnasse, con Lillian, legalizamos nuestra unión que era de hecho, gracias a lo cual nos siguió durante toda la vida el estigma socialmente quizás o no positivo, pero "romántico", de “habernos casado en París”, no nos imaginábamos lo que se estaba gestando en el seno de parte de sociedad francesa, especialmente entre los jóvenes estudiantes.

De aquel acto de recordada felicidad mutua nos quedó también el recuerdo de amigos entrañables, de aquella reunión que hicimos luego de los “sí”, en el “paraíso”, de un sexto piso que poseía Jorge Sábato en una callejuela de Momparnasse, al que costaba ascender. “Paraíso” que invadió una troupe de amigos que podría nombrar uno por uno y que fue difícil de desalojar.
Fue casi como la batalla perdida por la izquierda política que no pudo ni supo encausar aquel movimiento profundo, ese estallido singularmente violento en que el orgullo de De Gaulle por única vez trastabilló ante algo que no comprendía por lo que no tuvo, en el vórtice de los conflictos, otro mecanismo para interponer que la represión brutal de la policía que solo sirvió para echar más leña al fuego.
Aquello que se gestaba mientras nosotros, con inocencia, pensábamos en el paisito y nos emocionaba la gesta del “Che” en Bolivia, fue quizás un estallido anárquico contrario a valores sociales rígidos, establecidos, paradójicos en un país intelectualmente fermental como Francia, un salto al vacío que por su fuerza generó un nuevo mapa social. Pero los desórdenes inquietantes por su virulencia y gigantismo no pretendían, en ningún caso, desmantelar las estructuras básicas de la sociedad capitalista.
No, se produjo una revolución; esa posibilidad era ya un puro anacronismo en el 68. El tiempo de las revoluciones había pasado en Europa (la primavera de Praga estaba a la vuelta de la esquina) y esa fue, probablemente, una de las lecciones históricamente más significativa de aquellos sucesos.
Pero casi nada seguiría siendo lo mismo. Esta es la gran paradoja de aquel mayo sorprendente; se jugaba a la revolución cuando lo que de verdad se estaba produciendo era un apuntalamiento del sistema. Una vez más Lampedusa, esta vez en estado puro.
Aquella crisis social sacó a la luz las claves esenciales de un proceso de larga duración en el campo sindical, en la concepción del trabajo y de la empresa, en las relaciones laborales y también en el terreno de las aspiraciones individuales y de los comportamientos sociales. La era estaba pariendo una nueva forma de vida pero dentro de unas estructuras básicas que, en el fondo, insisto, nadie trató de cambiar. En la ocupación de las empresas, por ejemplo, se respetó en todo momento el material y la maquinaria de producción: aquello sí que era una verdadera declaración de intenciones, un reconocimiento lógico e implícito del valor del trabajo y del empleo.
Las relaciones estudiantes y obreros, alentadas con tanto entusiasmo por Sartre (recuerdos sus intervenciones en la Cite Universitaire), en mesas redondas multitudinarias, no llegaron nunca a producirse: los estudiantes lo intentaron repetidamente, pero los trabajadores estaban en otra guerra. Y allí estuvo la brecha por la que De Goulle, primero desorientado, encontró una solución el descalabro rompiendo el frente poli clasista que se había armado y que, ese sí, podía tener consecuencia “más pesadas” para el capitalismo galo.
La situación casi revolucionaria se evaporó, sus pétalos cayeron como los del lirio marchito, cuando a través de la CGT los trabajadores en huelga obtuvieron importantes mejoras salariales y redujo su jornada laboral. No fue una traición, como se gritaba desde la paredes de París y desde el periódico “Liberation” que apareció bajo la dirección de Sartre, sino que los intereses de clase se diferenciaron y todos se dieron cuenta que nadie quería modificar el sistema, sino que los estallidos populares eran contra los extremos claramente opresores de la sociedad. Estallidos que tomaron una magnitud inesperada en respuesta a la inicial torpeza gaullista. Recordemos que la movilización se inició con una reivindicación que hoy parece ingenua (el planteo de los estudiantes fue que los dormitorios en las universidades fueran mixtos) Sin embargo De Gaulle comprendió que el colapso solo podía llegar por la su deficiente estrategia de reprimir y negoció con la CGT y el Partido Comunista Francés.
Mayo del 68 inauguró la era del poder estudiantil donde la juventud apareció como un factor social y político de importancia, no estaban en aquel momento respondiendo a una situación de autoritarismo, de desigualdades sociales extremas, etc. La rebelión francesa sorprendió a sus contemporáneos no sólo por ser llevada a cabo porque se produjo en un mundo que llevaba dos décadas de crecimiento sostenido, de democratización, y en general de un bienestar como occidente no ha conocido en otro momento de este siglo.
El mundo entero estuvo pendiente de cuanto acaecía en Francia aquellos días, y muchos grupos de izquierda se inspiraron en las ideas francesas y vieron en ellas una posibilidad de llevar a cabo sus propias reivindicaciones. Aquello se ha convertido en un símbolo, en un ejemplo y en una lección de lo que se puede lograr, de cómo hacer las cosas y de cómo no hacerlas, pero especialmente en un icono de la utopía.
Luego vino el endurecimiento de la guerra fría, las crisis económicas y del petróleo, los soñadores de los sesenta debieron orientarse a la lucha contra el hambre, la conservación de la ecología, el freno de la carrera armamentística. El mismo Daniel Cohn-Bendit, ideólogo del anárquico movimiento, es hoy un político "verde" en Alemania, pero otros muchos que fueron rebeldes en los sesenta son hoy parte del sistema que algún día criticaron.
En lo personal conservo un recuerdo de todo aquellos, de estar envuelto en el miedo y la aventura, en algo que no comprendía y me maravillaba.
Con la libreta roja que prueba mi pasaje por la Meri del 16º Arrondisman demuestro que tuve tres hijos, pero me sirve para poco más. La vez que tuve que demostrar que era hombre casado, ante el BPS para cobrar un seguro de desempleo al que había sido lanzado por alguna empresa olvidada, me la rechazaron como inservible: “me tiene que traer los papeles de un casamiento en Uruguay”, me dijo el empleado casi con malhumor.
La vida en común, los años, los hijos no sirvieron contra la muralla burocrática y por seis meses cobré un porcentaje muy menor de lo que yo había calculado.
Quizás, como los muchachos de Nanterre, debería haber ocupado el BPS en contra esa burocracia. Pero, ¿quién me acompañaría?
Si era también otra utopía. ¿No?

servido por Carlos 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Ursula

Ursula dijo

Muy linda y sentida tu crónica sobre el mayo francés. ¿Te das cuenta que han pasado 40 años y vos todavía te sentís un "pendex"? Que le vamos a hacer, los años endurecen las neuronas y hacen perder perspectivas de la vida. ¿O np? Y me pregunto, ¡pobre Lillian!, tantos años de aguante con ese gordito lleno de dudas, sin plata y siempre metido en batallas desiguales. Leí como te insultan por la nota que escribiste sobre los problemas del Frente y la clase media, pero que eso no te preocupes porque con palabras fuertes y estúpidas no se responden argumentos.
Ahora en serio: que te mantengas así, lleno de inquietudes y nunca pierdas el espíritu crítico que, por supuesto, la "elementalidad" de muchas significa convertirte en enemigo. Prefieren la genuflexión al esfuerzo reflexivo, al análisis y al pensamiento.
Un beso grande.

19 Mayo 2008 | 01:31 PM

Porteño Rodrigo

Porteño Rodrigo dijo

¡De que Jorge Sábato hablás? ¿Acaso del hijo de Ernesto, que fuera ministro de Educación en uno de los gobiernos argentinos y muriera en Buenos Aires en un accidente lamentable? Si es de él te felicito por aquella relación, porque Jorge fue una gran persona, un tipo creativo, modesto y que trató de llevar adelante una gran gestión.

19 Mayo 2008 | 01:35 PM

Charly

Charly dijo

Sí Azul, ese es el Jorge Sábato al que te referís.

19 Mayo 2008 | 01:50 PM

Sonia

Sonia dijo

Querido Carlos, un pequeño error en tu Mayo del 68 La Mairie a la que te refieres no es la del 16ème! arrondissement sino la del 6ème, ya que es la que está cerca del Luxemburgo.
Aparte de eso, tus reflexiones sobre el tema me han seguido "zumbando en el coco" y las otras noches estaba cansada y te contesté porque te debía la respuesta, pero no como para estar satisfecha de ella.

Ahora te envío otras pequeñas reflexiones.

Es cierto que nadie hablaba y reivindicaba una Revolución, no se sabía bien lo que era aquello, pero lo cierto es que no se quería más aquel estilo de vida, aquel tipo de relaciones entre las personas, aquel tipo de autoritarismo en la sociedad, en las empresas, en la universidad en las escuela, en los sindicatos en los partidos!
Ni de aquel conservadurismo en las familias (no me olvido en aquella época que ningún miembro de la familia de una amiga (burguesa del 16 !) que tuvo una niña con un compañero sin casarse, fue a visitarla cuando el nacimiento !) ni en las instituciones.

Lo de las importantes mejoras salariales y la reducción de la jornada laboral no fue una traición como se gritaba desde la paredes de París y desde el periódico “Liberation”. Quién gritaba que era una traición no era Sartre, o Libe ni los estudiantes … Eran los proprios trabajadores de las fábricas que consideraban que esos aumentos de salario y la reducción de los horarios era una traición ! Lo que dejó espantados a los dirigentes sindicales, a los patrones y al Gobierno ! Los trabajadores, en su subjetividad sacaban a relucir problemas que no eran de dinero, mismo si tenían dificultades, aunque tuvieses dificultad en decir exactamente lo que querían. Lo que sabían era lo que no querían. Sabían sí muy bien lo que no querían: aquel tipo de delegados sindicales que decían que en la sociedad capitalista había que aceptar todo y que cuando hubiese una sociedad socialista "sería muy diferente". Varios trabajadores extranjeros, militantes obreros portugueses, españoles, argelinos, se quejaban de las relaciones de trabajo y de los dirigentes sindicales que decían que en el capitalismo era así y que había que aceptarlo puesto que ese era el juego democrático. Como siempre era muy diferente lo que pensaban las bases de lo que pensaban las "cúpulas dirigentes".
En todo caso es un artículo que me ha hecho pensar!
Un abrazo,

1 Junio 2008 | 01:12 PM

Sesentista

Sesentista dijo

El mayo francés fue como un "pedo de vieja", pequeño, insípido e inoloro, pese que a De Goulle sus equivocaciones le provocaron contratiempos mayúsculos. Nada que ver con una "revolución", como la que el Che trató de impulsar el Bolivia, el que fue traicionado por el Partido Comunista que, en definitiva, fue el que impidió que aquello prosperara.
Lo de Francia, como todo lo de ese país, fue vistoso, espectacular, mucho más que si hubiera ocurrido en Asia o en el Africa, que quizás con mayor significación, no hubiera determinado que hoy, a cuarenta años, hablaramos del fenómeno.
En materia de ideas no aportó nada, porque fue una mezcla de anarquismo voluntarista con troskismo sectario, sumado a toda una masa de estudiantes hijos de una pequeña burguesía que le gustaba la aventura y ser protagonista de una historia sin llegar a otra cosa.
Que nos ocupemos tanto hoy de aquel lío armado por la estupidez de De Gaulle, que reprimió desmedidamente a las manifestaciones, y tratemos más a fondo el tema de la liberación de los oprimidos, de los aplastados de siempre.

3 Junio 2008 | 02:19 PM

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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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