La crisis del petróleo, ¿una crisis final?
Creciendo como nunca pero en medio de una crisis de difícil pronóstico

“En 1859, la especie humana descubrió un enorme cofre del tesoro en su
sótano: el petróleo y el gas, unas fuentes de energía que se encontraban con facilidad y
a bajo coste. Hicimos, al menos algunos de nosotros, lo que nadie hace con un tesoro
en el sótano, sacarlo y despilfarrarlo”.
Kenneth Boulding, “Ecodinámica” (1978)
El ministro de Economía manifestó su preocupación, que debe ser la del gobierno en su conjunto y que se debería extender, en una especie de catarsis colectiva, a cada uno de los uruguayos. Lo que llamamos el aumento del precio del petróleo que ya tiene niveles, por unidad de barril, demasiado altos, casi inalcanzables para algunas economías mundiales y menos para los niveles económicos de los países acostumbrados a disponer de fuentes de energía baratas, está comenzando a desembocar en una crisis que toca muchos centros de producción, que no pueden sostener costos y, concomitantemente, mantener niveles relativamente bajos de incrementos de precios internos, con el fin primordial de hacer menos onerosa la vida diaria y, además, no desbarrancar al resto de la economía por el peligroso precipicio de la inflación, que significa que la sombra de la pobreza comenzaría a avanzar sobre los atribulados habitantes del país.
Quizás – señala Ramón Fernández Durán (**) en un enjundioso trabajo -, si la recesión que se inicia actualmente es muy profunda, es decir si la actividad económica mundial cae bruscamente (empezando en EEUU, pero afectando después al mundo entero, incluido por supuesto China, y a la propia Unión Europea), quizás se produzca una menor demanda energética mundial momentánea, y se logre arañar algo más de tiempo a la irrupción imparable del pico del petróleo, antes de que se inicie de forma inexorable la era del decrecimiento económico y energético.
Pero será tan solo un pasajero “espejismo”, pareciendo que algunos astros se han desplazado en el horizonte. Sin embargo, ese horizonte – según lo que piensan varios economistas - está mucho más cercano de lo creemos y, de hecho, seguramente estamos entrando ya en él.
Uruguay, además, como insignificante tomador de precios y sin tener políticas (nunca en materia energética se tomó el ejemplo de Chile, que cuenta con un fondo compensador y estabilizador para la energía no renovable) destinadas a estabilizar los precios siempre atados a los vaivenes de la especulación internacional, está en una situación de marcada desventaja, ya que como única medida para salvar el escollo– con excepción de alguna “consideración” impositiva momentánea – traslada mes a mes los costos de los aumentos a la población que ya no puede más, abatida por una presión económica que parece no ser entendida en su real dimensión.
Hay que decir también que en la nueva crisis energética que enfrentamos, que quizás será la última, pues dentro de poco, de acuerdo a mediciones científicas, solo habrá declive energético, hay un componente nuevo y este es la especulación con las materias primas, y en concreto, con el petróleo.
Los capitales que huyen espantados de los mercados financieros ante el inicio de la deflación global que se iniciara en EEUU, se están aposentando en los mercados de futuros de materias primas como forma de escapar de ese cataclismo financiero global. Esa es una apuesta segura, pues el precio de los commodities solo puede ir al alza. Pero a su vez están provocando una subida aún más intensa del precio de las materias primas, quizás en alguna medida artificial.
En los años 70 hubo estancamiento con inflación, a lo que se llamó “estanflación”, pero ahora puede haber, y de hecho muy probablemente decrecimiento con inflación, esto es, “decreflación”.
“El crecimiento concreto del precio del barril del oro negro (¡y cómo no, del oro amarillo –con precios siderales de la onza - que se vuelve a convertir en el dinero internacional por excelencia!), puede precipitar a una depresión global que, finalmente hará explotar cualquier burbuja especulativa”
Un círculo vicioso pues de difícil salida.
Y nosotros aquí, en ese marco global de caída vertiginosa, en un cenit de insólita alienación política, metidos en una economía que crece a niveles históricos, seguimos discutiendo sobre candidaturas, nombres para cargos, como si el Uruguay fuera una isla solitaria, aislada del resto del mundo, sin tener en cuenta que somos apenas un territorio pequeño, de 178 mil kilómetros cuadrados, en donde mal habita una pequeña población que supera en algo los tres millones de seres humanos, quizás mucho más vulnerable a las crisis externas que los países limítrofes, por ser primordialmente productor y exportador de materias primas, sin elaborar y no haber tenido nunca la previsión de tomar las medidas adecuadas para buscar fuentes energéticas propias que no estén atadas a esos cambiantes (a la alza) precios internacionales. Tampoco contamos con un potente parque industrial, transformador, que permita la inserción creciente de mano de obra y, por consiguiente, la ampliación del mercado interno.
Las crisis de esta magnitud, mirando la historia, siempre tuvieron un desenlace trágico, que fue la guerra. Pero claro, en el mundo de hoy, tan intercomunicado, ya no es fácil para los países centrales iniciar otra campaña de redistribución de áreas de producción. El desastre de la administración republicana de EEUU en Iraq, con una batalla inconclusa que no ha podido lograr un control militar ni su objetivo central, la adecuada apropiación de la riqueza petrolera de la zona, solo podría tener un avance si los ejércitos imperiales inician ahora su marcha sobre Irán, fenómeno trágico vinculado a otro coletazo de la distribución económica que debe estar en los planes de quienes manejan la economía mundial, pero no de los capitales especulativos.
Y no hacemos ciencia-ficción, sino que nos concentramos en información manejada en el mundo. “Las dictaduras y teocracias árabes aliadas de Estados Unidos en esa región, se hallan cada vez más entre la espada de Tel Aviv y la pared de la calle árabe”
“Una situación crecientemente explosiva, sobre todo a causa de la tremenda actuación del Estado sionista en Gaza y Cisjordania, de la que salió reforzado Irán, como potencia regional, con proyección progresiva en Líbano y Gaza”
“De ahí, quizás, el interés israelí en golpear contundentemente a Teherán. Y EEUU puede buscar también, de paso, en ese ataque una nueva huida hacia delante para afianzar (momentáneamente) su hegemonía, terminar de controlar (temporalmente también) el grifo mundial del petróleo, y tratar de apuntalar al alicaído dólar (vanamente) a manu militari”, dice Fernández Durán en su meditado análisis.
Sin embargo el desprestigio de Bush, las próximas elecciones en EEUU, la proyección del novel y sorprendente candidato demócrata, está descolocando a los ideólogos de la conflagración.
Sin embargo en ese derrotero, los discursos de los principales líderes europeos (Sarkozy, Merkel y Brown) son cada vez más seguidistas de esta posible intervención militar en gran medida una aventuras suicida. Y seguramente Berlusconi, que es otro bien mandado, se sumará a este coro asordinado.
Por ello se comprende porque Irán busca apoyos fuera de Occidente, en concreto en Rusia y en China, cuyas petroleras operan ya en ese país. Los expertos auguran que en caso de ataque a Irán el petróleo superaría largamente los 200 dólares el barril (Yamani, 2008), ante el temor a que esa “acción termine de trastocar la extracción y el flujo energético mundial, pues una gran parte del mismo como hemos dicho pasa por el Estrecho de Ormuz”
Claro, el trabajo de Yamani tiene unos meses ya y quizás hoy pueda actualizar esa cifra que es, a la que se llegaría este fin de año, sin que ocurra ninguna guerra, por el dañino hecho de la especulación de los mercados, y la actitud de los productores de petróleo de mantener estable su producción para hacer durar todo el tiempo posible la bonanza de su fuente de sustento.
Todo este panorama, empero, está acercando al mundo a un horizonte de escasez y carestía de la energía, pues Irán es uno de los principales extractores mundiales de crudo y el segundo país del mundo, repetimos, en reservas de petróleo.
Estamos pues en una situación que aparenta no tener salida, abocados al colapso y/o a la guerra, si no sabemos enfrentar y gestionar el decrecimiento que se avecina, e iniciar una activa, intensa y descentralizada transición energética hacia mecanismos productivos posibles y renovables, dejando de lado las fuentes de energía fósiles, como el petróleo derrochado por décadas, que hoy está confirmando la realidad de su denominación vulgar: oro negro.
Para ilustrar esta afirmación nada mejor que esta cita del analista Richard Heinberg “La energía de un simple litro de gasolina es prácticamente equivalente a la energía que gasta una persona en un mes trabajando duro (produciendo un cuarto de Caballo de Vapor), y un trabajador norte americano con un sueldo mínimo puede comprar un litro de gasolina con unos veinte minutos de trabajo. Es decir, una proporción de 600 a 1 (…)
Y una tarea que se debería emprender en cada lugar, en cada país, es sustituir al petróleo, que dejó de ser barato, por fuentes de producción eólica, solar, de biomasa, nuclear, etc., que reduzcan la dependencia de ese llamado “oro negro”, que ya no se puede derrochar en el consumo sin límites, pasando a convertirse en un lujo por el cual los países son capaces de enfrentarse en sangrientas guerras. Uruguay recién está buscando soluciones, pensando alternativas, sin realizar inversiones en mecanismos productivos inmediatas que en el mundo, están a mano.
Pero el destino es trágico, sobre todo si la humanidad no sabe como desactivar este próximo “Choque de Civilizaciones” al que parecería la quieren conducir unos y otros, con la excusa (explícita o no) del petróleo.
“Los principales actores estatales mundiales se preparan para la guerra, pues además los altos precios del petróleo impulsan también a los países exportadores incrementar fuertemente sus gastos militares, siendo las grandes potencias las que les proporcionan las armas. Especialmente Occidente, pero no solo (también Rusia, China, etc.)”
Sin embargo, la guerra generalizada es un escenario del que huye como gato quemado el gran capital financiero internacional, pues allí la especulación se hace más compleja, restrictiva y las ganancias no son tan a corto plazo, lo que ese es otro ingrediente en el pastel que se está planteando en el mundo, que servirá para modificar o quizás determinar nuevas modalidades en el financiamiento de países como el nuestro, ávidos del ingreso de nuevos capitales.
Claro, no serán quizás de riesgo, sino que buscarán la ganancia fácil. Serán nada más que especulativos.
(1) Richard Heinberg, “Se Acabó la Fiesta” (2006)
(**) Ecologista, miembro de “Ecologistas en acción”, autor del trabajo “El crepúsculo del oro negr y colapso financiero (y ecológico) mundial.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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