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Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

28 Julio 2008

América Latina expectante ante otra crisis del capitalismo

¿En la antesala de una gran depresión?

La inflación es un problema compartido que afecta a casi todos los países latinoamericanos, aunque los distintos gobiernos de la región están muy lejos de ponerse de acuerdo a la hora de elegir cuáles son las mejores terapias para hacer frente a esta escalada del costo de vida que, parece, tiene causas convergentes con la situación mundial. Sin embargo hay un hecho que debe ser tenido en cuenta y es el cambio en la tendencia del precio del petróleo que,

cuando se escribe esta nota, ha caído nuevamente a niveles que hace mucho tiempo no tenía.

En torno a la inflación, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) pronosticó hace algunos meses que millones de personas en el continente caerían por debajo de la línea de la pobreza durante este año como producto de la suba de los precios. La confirmación de ese pronóstico obligó a los países de la región a buscar soluciones, que van desde la baja de aranceles a la importación hasta el control del gasto público, pasando por la suba de las tasas de interés o la reducción del IVA a los alimentos y los combustibles.
La receta ortodoxa de enfriar la economía fue la elegida por el gobierno uruguayo, aplicando el Banco Central una serie de medidas para aumentar los encajes bancarios y, de esta manera, restringir el crédito. La resolución está plenamente en marcha, sin embargo su efecto sobre el flagelo alcista no se ha podido comprobar de manera fehaciente. También se aprobó una rebaja del IVA a la importación de una lista de productos de primera necesidad, especialmente hortalizas. Sin embargo, a muchos días de estar en vigencia la medida ningún interesado se inscribió todavía ante el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, que es el paso previo para poner en marcha la desaparición del gravamen, por lo qué la presunta competencia de productos importados de primera necesidad y baratos no aparece en el mercado para apaciguar precios que todavía no se han detenido en su camino alcista. Y por supuesto, en una definición bien clara de su línea económica, no se aplican controles de ningún tipo pese a los reclamos de la central obrera, solo ateniéndose a los que provee el mercado.
Sin embargo, según lo que opinan varios analistas, el mundo capitalista se estaría acercando al comienzo del fin del proceso crecimiento del precios de los commodities, dejando lugar la especulación desenfrenada a una recesión mundial que será más que ostensible a relativo corto plazo. Varios comentaristas señalan que el atesoramiento típico de la depresión se manifiesta en la acumulación de contratos en el mercado del petróleo, el cual funcionaría como ocurrió con el oro en la crisis del '30, cuando su cotización se disparó y obligó a la devaluación de numerosas divisas.
Pero el petróleo es una materia prima de uso mucho más extendido que el oro en la producción industrial; permitir que su cotización se siga disparando provocaría un derrumbe planetario, porque no solo modifica niveles de vida, sino que afecta también modos de producción industrial. La especulación con el petróleo y con las materias primas ni siquiera necesitó del lubricante del dinero, porque se realizó “a descubierto”, sobre la base de “promesas a futuro”, que requieren un mínimo respaldo. Cuando escribimos este trabajo para Bitácora el barril de petróleo se seguía derrumbando y ello era atribuido en la superficie a la decisión del gobierno de EEUU de autorizar la prospección en la zona oceánica, lo que estaba vedado hasta el momento. Sin embargo algunos analistas atribuyen al sostenido proceso de caída de los precios, verificado en los últimos días, a que el mismo es un coletazo de la crisis general que se comienza a verificar en el mundo en que los precios de los commodities, en general, caerían. O sea, la cara de la misma moneda. El mundo retornaría a sus niveles y a la tradicional división del trabajo, determinando – a diferencia de lo que hoy ocurre – que comiencen nuevamente a valorizarse la producción industrial sobre las materias primas sin elaborar.
Sin embargo todo se define por la resolución de la crisis en los propios EEUU. Allí no es suficiente (como no lo está siendo) un aumento de tasas de interés para frenar la especulación, porque esa política que cambiaría las reglas del juego y las relaciones económicas internas, podría afectar de manera trágica a todos aquellos que no pueden hacer frente a sus deudas -sean hipotecarias, de consumo o comerciales. Dos colosos están ahora en la mira del desplome en EEUU: General Motors y General Electric.
España se ha unido al pelotón de las naciones que hacen frente al derrumbe de inmobiliarias y bancos; lo mismo vale para Gran Bretaña y para Irlanda. Italia, Alemania y Francia enfrentan ya índices de recesión en que juega su papel el crecimiento de la cotización del euro frente al dólar, que ha cerrado los mercados del mundo a las exportaciones industriales europeas que no pueden competir ni con las asiáticas ni con la producción creciente de los propios EEUU.
Por ello es una verdadera torpeza criolla, propia de visiones políticas inmediatistas, seguir guitarreando la copla de que “el mundo nos necesita” o “tenemos demanda de carne y soja por otra década“; y ni qué decir del embelesamiento de algún gobernante con el desarrollo de la producción agropecuaria, producto de una situación enteramente coyuntural y de la esquizofrenia del gobierno argentino, que golpea a todas las actividades que tienen éxito y recaudan, que ha llevado a que productores, empresas argentinas y multinacionales a que planten y produzcan en nuestro país haciendo que la actividad agropecuaria se multiplique de manera importante. De revertirse la actual tendencia mundial, ¿qué nos pasaría? En poco tiempo pasaríamos de los precios altos, quizás, a las viejas políticas de los “precios sostén para salvar a las economías regionales” Esperemos que este extremo no ocurra, que algunos cambios que se han dado en nuestra estructura económica sean de carácter permanente y se mantengan más allá de la situación internacional que, obviamente, es cambiante. Como bien los saben todos los que tienen relación con la economía del mundo.
¿Qué ocurriría si la crisis mundial pusiera en cuestión todas las conquistas del capitalismo mundial en la última década, en primer lugar la restauración capitalista en la ex URSS y el desarrollo sorprendente e impensable de China, además del crecimiento del precio de las materias primas?
¿Qué nos ocurriría a los uruguayos si se modificara abruptamente la relación de precios, revirtiéndose el proceso de suba incesante de las materias primas, en un comercio de commodities que podría ingresar en un cono de sombras?
Allí, claro, el dólar que bordea algo más de los 19 pesos la unidad, determinaría que nuestra producción fuera abiertamente no competitiva y las ventas al exterior no cubrirían los costos mínimos de producción. No queremos ser catastrofistas y mucho menos alarmar con estas interrogantes. Más bien buscamos concientizar a muchos que creen que la actual situación de bonanza va a continuar indefinidamente, aunque – y es verdad – la apetencia de materias primas por parte de China sigue siendo insaciable.
Sin embargo hay otros elementos preocupantes. En los días que corren, el sistema financiero internacional, incluido el régimen estatal, ha dado un largo paso hacia el abismo.
Las dos entidades principales de préstamos hipotecarios de EEUU, Fannie Mae y Freddie Mac, han caído en la insolvencia; las hipotecas que tienen en su poder valen menos que las deudas que acumularon para financiarlas. Creadas -una en la década del '30, la otra en los '50-, para rescatar a Estados Unidos de la Gran Depresión mediante un enérgico plan de construcción de viviendas, ahora el gobierno norteamericano enfrenta la necesidad de rescatarlas a ellas.
Una “curiosidad” es que hace sólo unos pocos meses, las dos entidades eran mencionadas como las herramientas que podrían rescatar a los bancos amenazados de bancarrota debido al derrumbe de sus créditos hipotecarios. Nada ilustra mejor, como la insolvencia de estos bancos, los retortijones de la crisis mundial y la fenomenal confusión de los encargados de lidiar con ella.
Según el trabajo del analista Jorge Altamira, publicado en el portal de Argenpress, Fannie Mae y Freddie Mac tienen la peculiaridad de ser bancos privados, aunque creados por ley. Los dueños son sus accionistas, pero cuenta con un respaldo estatal que se supone ilimitado. En consecuencia se encuentran, por un lado, extremadamente regulados y, por el otro, cuentan con piedra libre para hacer cualquier cosa porque los sostiene el Estado. En esta última capacidad han acumulado una deuda de alrededor de 5 billones 500 mil millones de dólares (nada menos que la mitad de todo el mercado hipotecario norteamericano), con un capital que no supera los 70.000 millones - o sea el 1,5% de su balance. Como los créditos y garantías financiadas por aquella deuda han caído estrepitosamente, se encuentran técnicamente quebrados.
No sorprende entonces que el valor de sus acciones se haya desplomado un 90% en el último año. Las “mellizas” en cuestión no valen literalmente nada, lo cual entraña la amenaza de quiebra para todos los tenedores de su deuda. Dada la magnitud en juego, no haría falta nada más para decretar el cese del movimiento financiero internacional. Las hipotecas en poder de las “mellizas” no son, sin embargo, aquellas calificadas de “basura” o de “baja calidad”, sino las más solventes del mercado. Esto da una idea del derrumbe del crédito hipotecario en Estados Unidos.
Por ello debemos tener en cuenta, como una economía dependiente de ese mundo, que las cosas pueden comenzar a cambiar nuevamente y las bonanzas convertirse en otra de las largas siestas de estancamiento en que nuestro país, basado en exportaciones tradicionales con poca mano de obra incorporada, comenzará a sufrir consecuencias difíciles de medir.
Por supuesto: No vale la pena aclarar al lector que quién escribe este trabajo lo hace desde una visión de izquierda y que sus ideales finalistas difieren mucho de los paradigmas capitalistas que se manejan hoy en el país. Pero, lamentablemente, a esta altura del partido y con regañadientes ideológicos creemos que las utopías hay que dejarlas de lado, no queda otro camino que decir que se debe esperar que la insipiente enfermedad del capitalismo dure lo menos posible, porque Uruguay, por sí solo, en un MERCOSUR que no funciona y por su pequeñez dentro de la imponencia del mundo, no tiene otras salida que ajustarse a las “viejas” reglas del juego, manteniendo los actuales niveles de crecimiento y consumo. Y, desgraciadamente, como siempre ha ocurrido, después del día se viene la noche.
Lo otro sería asistir a la muerte del enfermo.

(Nota publicada en el suplemento Bitácora del diario LA REPUBLICA

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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