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Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

2 Octubre 2008

La "irrealidad" política ante un Uruguay que se desangra



La irrealidad uruguaya o frenteamplista es casi trágica, pero no solo la de sus dirigentes, sino también las de sus voceros, publicitas, “operadores” políticos, periodistas vinculados que, ante un país que se debate en una problemática grave, de deficiencias de todo tipo, sigue pensando cómo colocar a sus candidatos (Astori o Mujica), en los primeros lugares de las listas de la coalición para que, eventualmente, estén en condiciones de acceder a las primeras magistraturas del gobierno y seguir en el “poder burocrático”


Sin embargo la gente, el pueblo uruguayo se debate en contra problemas reales a los que ni el gobierno ni la coalición de izquierda les presta atención, pese a que gracias a ellos la sociedad se está convulsionando a niveles no medidos, cambiando costumbres, y las características bucólicas del país, una de sus ventajas comparativas, tiendan a desaparecer aplastadas en un caos de violencia, delincuencia, robos, rapiñas, asaltos e inseguridad, que es el tema preponderante de las familias que buscan soluciones para hacer acompañar a los hijos al colegio, toman medidas de seguridad en sus casas del descanso en la zona costera o en sus viviendas en Montevideo, mientras la Policía no puede – por más buena voluntad que pone – luchar en contra un flagelo social que sigue creciendo en intensidad y profundidad.

Claro, que existen otros problemas que asombran que no se tengan en cuenta y no estén en los primeros lugares de la agenda del partido de gobierno: por ejemplo la “crisis del sistema”, en que todos se han quedado con las “seguridades” dadas por el ex ministro Astori y el presidente de la República, Tabaré Vázquez, que sostuvieron que “Uruguay está preparado” para todo tipo de conflagración económica mundial, inclusive aunque que sea la más grave crisis del sistema capitalista de su historia, quizás mayor a la de 1017, cuando las bolsas se derrumbaron y el mundo por un tiempo sufrió un retroceso de enorme significación.

Nosotros, con preocupación, recordamos palabras de otros dos presidentes, Julio María Sanguinetti, que al comienzo de la devaluación brasileña del 1998, verdadero "cataclismo" para las exportaciones uruguayas, sostenía que el país estaba en la misma situación que describe Vázquez y luego, de Jorge Batlle, que cuando se iniciaba la crisis argentina del 2002, que casi borra del mapa al país e hizo desaparecer toda nuestra banca nacional privada, sostuvo – palabras más, palabras menos – lo mismo. Claro, los frenteamplistas contestarán, que no debieran compararse unas afirmaciones con otras: “Aquellas provienen de presidentes “de la derecha” y ésta de un mandatario “popular y progresista”

Sobre el tema de la violencia existe en evidencia una especie de “parálisis” en el gobierno, que tiene su trasfondo en razones ideológicas, porque no se la combate de raíz, persiguiendo a los delincuentes, porque se tiene el convencimiento de que la acción de estos es producto de la pobreza a la que fueron lanzados por las desacertadas políticas de los gobiernos anteriores. Se vincula la pobreza con la delincuencia y, por ello, no se la reprime como se debiera, tratando de erradicarla para lograr que los uruguayos podamos desarrollar nuestras actividades en paz, sin ganas de hacer las valijas e ir a otros países donde, en teoría, el tema se encara de otra manera. Tememos que ello sea un subterfugio, nada más, una especie de respuesta a la impotencia evidente del Ministerio del Interior.

Recién este lunes el Consejo de Ministros analizará un plan de seguridad, de autoría de varios ministerios y tiene, por supuesto, el mismo ingrediente social de darle a la delincuencia la justificación de surgir de una situación de pobreza. Recordemos que según cifran del INEC la desocupación ha caído a niveles históricos, parecidos a los de algunos países del primer mundo a los que no les llega el flagelo. Sin embargo aquí parecería que el 7 % de desocupados son los delincuentes, que estarían sin soluciones para sus vidas. Este proceso no los afectaría como tampoco el importante crecimiento que ha tenido el país, ni la acción del Ministerio de Seguridad Social de “salarización de la pobreza”, ni sus planes de apoyo a los más desvalidos, tendrían andamiento entre ellos.

El robar, asaltar, rapiñar e incluso asesinar es una actividad diaria y real – en que nada tiene que ver la difusión que le da la prensa – que afecta a enormes sectores de nuestra sociedad, modificando sus formas de vida, cambiando costumbres y determinando que en zonas como la costa de oro, o balnearia, como las de las zonas de playas de los departamentos de Canelones y Maldonado, pululen las agencias de seguridad con alarmas de respuesta rápida, que en caso de “alerta roja” deben llamar a la Policía que, generalmente, no tiene medios adecuados para llegar con prontitud y socorrer los bienes afectados o las víctimas de algún acto delictivo. Claro, puede pasar que los delincuentes sean menores, entonces "no se puede hacer nada de nada".

Cualquier persona con más de dos dedos de frente de pregunta: ¿Qué hizo del gobierno con los ingresos de más que tuvo el fisco como consecuencia del crecimiento económico y, del “aprete” impositivo que se hizo sobre algún sector de la población, que sumó muchos millones de dólares? ¿Por qué no se invirtió en tecnificar la seguridad, dándole recursos al Ministerio del Interior y solucionando, de manera definitiva, el gravísimo y denigrante problema de las cárceles, verdaderos centros de martirio, violatorios en los hechos de lo que dice la Constitución de la República, los que se han convertido, por su hacinamiento, desorganización y carencias edilicias, en verdaderos lugares que funcionan más como “escuelas” de delincuencia que como lugares de reeducación? ¿Por qué no se pide, ante el desborde, el apoyo de las fuerzas armadas que están cumpliendo tareas policiales, con éxito, en Haití? ¿Es que se teme que los militares, que por aquí solo gastan yerba en los cuarteles, "le tomen el gustito" a la represión?

Por otra parte cualquier persona que tenga vinculación con la Ciudad de la Costa o las zonas balnearias de Canelones o Maldonado, sabrá que allí la Policía no tiene recursos mínimos para cumplir con su difícil tarea. Solo se concurre a los lugares afectados después de ocurridos los hechos y los agentes más allá de una labor “administrativa” no realizan otra tarea, como por ejemplo la de analizar las “bocas de reducidores”. La investigación del delito en los hechos se ha dejado de lado. Si en un balneario ante una ola de robo de garrafas de gas, por ejemplo, cualquier manual policial del mundo indicaría, comenzar ha analizar el posible tránsito del bien. ¿Quién puede haber "comprando" las garrafas?

¿Si se desvalija una casa, el camino es similar? ¿Cómo no llegar en primer lugar a los reducidores para, por ese conducto, tratar de identificar al autor del primer delito? Se afirma que la impunidad es tan alta en la zona balnearia de Canelones que los ladrones de garrafas de gas, de 13 kilos, las venden en los comercios del ramo, los que les exigen – en casi todos los casos – el documento de identidad al vendedor. Sin embargo ese mecanismo parece no ser válido ya que la Policía no tiene posibilidades, por, falta de medios, de llegar a cada uno de los comercios y solicitar los datos precisos.

¿Qué nos queda? La población está, de alguna manera, obsesionada por una situación que parece crecer en su magnitud, sin soluciones que surjan desde el gobierno (vamos a ver el Plan de Seguridad que ahora se conocería el miercoles), y el partido de gobierno enfrascado en un tema tan etéreo, que solo responde a intereses parciales y no generales, como el de las candidaturas. A los uruguayos de los barrios Borro, Cerro Norte, etc., de la Costa de Oro o balnearios de Canelones y Maldonado, les interesa conocer como se solucionará el problema de la violencia en contra la propiedad y, eventualmente, en contra de las personas. De eso habrá poco, solo se seguirá hablando de las candidaturas.

Los dirigentes del Frente Amplio, en otro acto supremo de irrealidad, siguen hablando de Mujica, Astori, o quién será el candidato a la Intendencia de Montevideo, cuya definición determinaría un apoyo a alguno de los nombres en danza. ¿Se puede concebir una mayor dosis de despropósito cuando las elecciones nacionales están previstas para octubre del año próximo y las departamentales para 12 meses después?

Mientras en los sectores del Frente y del gobierno, por supuesto, tratan de apuntalar a sus “pollos” para afirmar sus candidaturas, no hay soluciones legales ni proyectos para los menores, "ininputables" que asaltan armados y que quizás también cometan asesinatos, el Ministerio del Interior sigue manejando encuestas que dicen que la acción delictiva no ha crecido, pese a que en realidad la población cada vez se “fortifica” más, y las agencias de seguridad se han convertido, por su cantidad, en uno de los “negocios” de mayor desarrollo del país, etc.

Y esto no es exclusividad del Frente Amplio. En el momento en que escribo esta nota estoy escuchando al dirigente blanco, Jorge Larrañaga, por una radio de Montevideo, en que el tema central es, por supuesto, las candidaturas, el presunto “balotaje”, etc.

Así vamos mal, muy mal. Parecería que existe un divorció irreconciliable entre la realidad y los intereses políticos de su dirigencia, que tienen como objetivo conservar el poder burocrático del gobierno. Estamos en un país, quizás por sus características y pequeñez, en que no existen otros mecanismos de poder: ni el dinero, ni la estructura industrial, ni la influencia financiera. El poder está en detentar el poder burocrático, mantener en las manos los hilos del gobierno para utilizar los beneficios que da el mayor surtidor de prebendas y halagos que existe en el pequeño país.

Quizás ese sea uno de los grandes problemas del. Hasta que alguien no vea como solución (veamos los ejemplos de Irlanda o Nueva Zelanda) el reducir drásticamente el Estado, seguiremos así hasta evential y preterita disolución de nuestro país.

Por algo, los descontentos que siguen creciendo porque en esta situación descripta “no se puede vivir”, piensan un día sí y otro también, en irse. Y ese tema, claro, ni siquiera es mencionado por los “veteranos”, los que ya no tendrían "chance" en el exterior, que siguen discutiendo sobre candidaturas.

Y qué “el último que quede apague la luz”

(Publicado en Montevideo.com.)

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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