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La Coctelera

Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

19 Octubre 2008

Crisis: la "irresponsabilidad" que sepultó toneladas de teoría económica

Más grave que asaltar
un banco es fundarlo.”
Bertolt Brecht,
en La ópera de los tres centavos

No hay coordenadas éticas, morales y tampoco teóricas, que hayan quedado en pie luego del desplome de las hipotecas “subprime”, al conocerse todo el manejo previo de las organizaciones financieras que, con una irresponsabilidad que solo se explica por la voracidad insaciable de un sistema económica que ha sepultado totalmente toda la teoría existente en torno a su sustentación.

Años y años de literatura económica, de análisis de supuestos técnicos y conocedores (llamados economistas), de historiadores que diariamente llenaron páginas y páginas de los medios de comunicación con una teoría que estaba basada, solamente, en la voracidad y la irresponsabilidad más absoluta, quedaron totalmente sepultados ante los vericuetos de una situación que se desencadenó en el corazón del capitalismo y que, esencialmente, ha servido, para mostrar su total falsedad como doctrina económica.

El liberalismo, el neo liberalismo y todas las demás definiciones propias de los que obtuvieron (y obtienen aún, en alguna medida), altos salarios por “inventar” teorías sobre el mercado, su funcionamiento, su reinado, han quedado supultadas en el lodo maloliente de la historia, en un camino que fue presidido por la caída de la economía centralizada y planificada, de la que quedó en evidencia que se había construido sobre la opinión contraria de la gente que, de manera brutal, fue diezmada por el stalinismo, para imponer la pequeñez de su visión centralista que significaba en los hechos no darle participación a la gente de las decisiones que debían ser adoptadas en común.

Marx dijo en alguna oportunidad que “Al capital le horroriza la ausencia de beneficio. Cuando siente un beneficio razonable, se enorgullece. Al 20% se entusiasma. Al 50% es temerario. Al 100% arrasa todas las leyes humanas y al 300% no se detiene ante ningún crimen”

Y, evidentemente en esto el pensador tenía razón: las ganancias de las instituciones financieras, con la utilización como basamento de su operatoria de las hipotecas “subprime”, que en “paquete” eran comercializadas para saciar la voracidad de los banqueros, así lo demuestra. Y todo, claro está, hasta que el mecanismo comenzó a fallar en su base. Cuando la gente afectada, que compró casas en base esos préstamos gigantescos imposibles de pagar, luego de la suba de los intereses, dentro de los niveles de remuneraciones existentes, cortó el irresponsable circuito armado por las instituciones financieras.

Fue el estallido de lo que se llama la “burbuja”, determinando un cataclismo en el corazón del capitalismo mundial que sigue teniendo enormes consecuencias sobre todos y está provocando una modificación de las visiones sobre un sistema que mostró su endeblez, su falta de sustentación teórica y una práctica reñida con la ética más elemental y con las coordenadas morales que cualquiera de las líneas culturales de la humanidad, han fomentado.

El periodista, Jorge Lanata, en su columna del diario Crítica de Buenos Aires, describe la situación de la siguiente forma: “Las hipotecas se tomaban a tasa de interés variable y en junio de 2004 la Fed empezó a subir las tasas para “enfriar” la economía que antes había calentado. Entonces comenzaron a crecer las deudas y la morosidad. Los que compraron las hipotecas les reclamaron a los bancos que no pudieron responder porque sus clientes no pagaban las cuotas”

“La dinámica de las burbujas de mercado no es delito –dijo por su parte, Claudio Loser, ex director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI–. Nadie habla de delito cuando las cosas van bien, sólo cuando se vuelven en contra, lo cual es muy cómodo. Por cierto hay acciones judiciales en contra de aquellos que hicieron operaciones hipotecarias de mala fe, los corredores que colocaban hipotecas sin preocuparse de los ingresos de los deudores.” –“Los controles del Estado no intervinieron porque “casi” todo era legal –dice Hernán Iglesias Illa, autor de Golden Boys, vivir en los mercados, un retrato de jóvenes brokers que triunfaron en Wall Street–.

Digo “casi” todo porque hay casos de vendedores de hipotecas que mintieron sobre la capacidad de pago de los que compraban. Y en los 90 el gobierno de Clinton, queriendo fomentar los préstamos, relajó las reglas para las hipotecas de Fannie y Freddie.” (Recordemos por aquí lo ocurrido con muchas operaciones realizadas para lograr créditos del hoy desaparecido de hecho, Banco Hipotecario, cuyas cuotas de “antemano” estaban destinadas a no ser pagadas, gestiones que se concretaban en base a declaraciones de ingresos obviamente falsas) ¿Nadie fue culpable de esa situación que engendró un desastre bancario en el Uruguay que todavía no ha tenido todas sus derivaciones? Parece qué no, porque los directores del BHU que fueron a la cárcel se les tipificaron otras maniobras, como el usufructo personal de los bienes del banco que era de todos los uruguayos.

Y siguiendo con la actual crisis decimos que: “Las tasas eran bajísimas –recuerda Iglesias Illa–. Los bancos te prestaban el 100% del valor de la casa sin presentar ningún papel.”

Perdóneme el lector que continúe citando la nota del periodista argentino que finaliza con algunas afirmaciones que sirven para destruir casi totalmente la estructura ética del capitalismo. Más que una elucubración propia importan los datos concretos que se expresan en dicho trabajo: 1) El mundo tiene 6.000 millones de habitantes. Dos mil setecientos millones son pobres, 923 millones tienen hambre. De esos 923 millones, 300 millones son niños y 18.000 mueren cada día.

2) Lejos de descender, la cantidad de hambrientos en el mundo actualmente está creciendo a un ritmo de cuatro millones por año –dice la presentación del Informe Anual de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación).

3) Reducir a la mitad la proporción de personas hambrientas para 2015 costaría 150.000 millones de dólares, la mitad de lo que le costó al gobierno de Bush salvar de la quiebra a las compañías Fannie Mae y Freddie Mac y a la aseguradora AIG.

4) Según la fundación española La Caixa, erradicar la pobreza del mundo costaría 10 veces menos que el plan de rescate financiero. Su director, Jaime Lanaspa, aseguró que “es mucho más rentable en términos humanos destinar esos fondos a combatir el hambre que a rescatar operaciones de entidades que no han sido suficientemente responsables, transparentes y probablemente legítimas en su trabajo”. (*)

Finalmente, ¿qué podemos agregar a todo esto? Qué se puede encontrar como elemento para sumar a esta realidad, para explicarla, para darle un basamento teórico que no sea la enorme necesidad, enfermiza, de usura de un sistema financiero que se envenenó, en su voracidad, a sí mismo.

Si la humanidad tuviera memoria y la experiencia sustentara sus acciones, diríamos que este es el entierro de lujo de todo un sistema financiero que nada tiene que ver con los intereses de la humanidad, que en lugar de servirla con créditos para su desarrollo, vía el comercio y la realización de diversas tareas de modernización, mostró su total infecundidad. ¿Qué sentido tiene una superestructura armada para el manejo del crédito, si en realidad solo establece la usura en base a los métodos más irresponsables?

Pero, lamentablemente, los humanos tenemos reflejos cortos y ya se están elaborando a toda marcha nuevas teorías que le darán otra nueva infraestructura supuestamente ideológica sobre la que se basará el nuevo “capitalismo” estatizado, que luego de esta crisis aparecerá a lo largo y lo ancho del mundo en el que seguirán “reinando” los mismos personajes que llevaron a parte de la humanidad a la actual situación.

Lo malo, que en otras visiones tan pobres como las anteriores, quienes hace unos años vieron como su paradigma de la economía planificada se caída a pedazos, ahora busquen comparaciones y valoren con ojos revanchistas el actual desastre.

Parecería que la miopía es contagiosa.

(*) Crónica de Argentina

(Columna publicada en Montevideo.comm)

servido por Carlos 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

cacho

cacho dijo

Lo contagioso es la imbecilidad, nuestra especie no aprende, repite y repite, en mi

blog está el comentario de lo que sucede en materia de burbujas y otras yerbas

lo escribió George SOROS, SALUDOS

19 Octubre 2008 | 04:58 PM

Los comentarios están cerrados


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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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