La estratificación social que la izquierda no ¿supo? resolver

Difícil de explicar la compleja realidad de Uruguay, a la luz de la situación que comenzamos a vivir como consecuencia de la crisis. ¿Por qué decimos esto? Porque en este país tan lleno de contradictorias visiones, dónde durante la gestión de la izquierda en el primer gobierno logrado luego de un siglo de luchas por el poder, se vivió un factor positivo que ayudó a su gestión: el incremento general de los precios de los comodities a nivel mundial, entre los que se encontraban los principales productos primarios producidos por el país, aumentando su rendimiento tanto en precio como en volumen.
Un proceso de notables características, único en la historia de la humanidad, que hizo que nuestro país y los demás del continente comenzaran un crecimiento que abarcó casi 5 años seguidos, con niveles muy altos, récords para la media nacional y de la región.
Sin embargo los males de una sociedad armada bajo los criterios del funcionamiento compartimentado del capitalismo, con sus clásicas divisiones en grupos y subgrupos, de acuerdo a su capacidad para el consumo, minimizó en los hechos a un gobierno de orientación de izquierda, pues siguieron presentes pese a que son catogarizaciones - claramente - negativos para el conjunto. Y ello más allá de que el nuevo gobierno progresista atacó la pobreza, sin poder resolver todavía sus problemas endémicos, situación que se evidencia a cada paso en cualquiera de nuestras ciudades.
Y estas cosas no cambiarán sustancialmente en el futuro si la política se limita a resolver los conflictos intercapitalistas, sean estos transnacionales, corporativos o interestatales, ocultados mediante categorías fetichistas en la forma de problemas de “crecimiento”, inversiones, etc.; quedándonos de esa manera aprisionados por el sistema y sin salidas hacia caminos que lleven a nuestra sociedad a concreciones realmente más profundas. Pero, claro está, en todo esto juega la naturaleza humana, los deseos personales, el “valor” que se le da al poder burocrático en el Uruguay que es, quizás, el más valorizado.
Para comprobarlo basta analizar la lucha de perfilamiento de los precandidatos, la qué es sorprendente para cualquier observador extranjero. Como lo es también que sea justamente la izquierda la que prefiera resolver por métodos cupulares el tema de sus disputadas candidaturas (en emulación de funcionamiento de partido único), como temiendo que el ponerlas en juego por intermedio de una real consulta popular pudiera cambiar las definiciones que se manejan en los más altos niveles de la conducción política.
Entonces, en ese panorama de crecimiento y de una población que ha podido gozar de los beneficios del mismo de acuerdo al lugar que ocupa en la estratificación del sistema, ¿Cómo explicar racionalmente esta cuasi nacionalización de bancos que está ocurriendo, como consecuencia de la crisis, tanto en EEUU como en países de la Comunidad Económica Europea? Política "novedosa" surgida luego de la tormenta de este octubre, una de las mayores que haya afectado al capitalismo financiero, que todavía está mostrando relámpagos en el horizonte y que, de alguna manera, modificó la realidad uruguaya de los últimos cinco años.
¿Se camina hacia el fin de la banca libre - nos preguntamos - o se busca el mejor camino para reiterar todo tipo de trapisondas en el mercado financiero? ¿Será el avance de la lógica de los pesos relativos en la economía, de los que hablaba Keynes, o el hecho tiene otras explicaciones?
Quizás este “retorno del Estado” de los principales centros de producción capitalista, y por ende del activismo estatal en la economía, en contra todo lo enseñado por Milton Friedman y los demás gurúes de la libertad económica, sea nada más que una solución momentánea, para el corto y aún para el mediano plazo, tendiente a resolver las dificultades que se han presentado y procurar implementar nuevos mecanismos para el manejo del sistema y los mercados que lo integran, a fin de evitar las “quiebras” o al menos minimizarlas.
Tener en cuenta que esa solución, como lo fue también en su momento tras el "rescate" financiero a raíz del crac del 29 y la implementación de políticas keynesianas, lo es solamente desde el punto de vista de los intereses sistémicos del capitalismo. Si se ven así las cosas, entonces se reiniciará un nuevo ciclo, que aunque de paso favorezca algunas de las políticas sociales, la misión principal del Estado será restablecer a largo plazo las condiciones de la acumulación de capital, y del capital financiero en particular. ¿Cabe alguna duda al respecto?
Sabemos porque existen numerosas pruebas de ello y, personalmente advertimos el desencadenamiento de esta crisis hace varios meses (pero nuestra palabra, seguramente importa menos que algunos cantos de sirena) sosteniendo que este sistema, que es también de valores, está agónico desde hace tiempo, y como civilización es pernicioso y decadente.Si en lugar de participarse en la brutal y siniestra fiesta gitana, enomermente cara, del derroche y se hubiera cambiado el ritmo a uno menos estridente pero responsable, conservador, anticíclico, de ahorro, los problemas serían otros y en lugar de esperar a la defensiva, el país podría seguir tratando de conquistar el mundo con sus productos, cada vez más diversificados por una inteligente política productiva que no fuera solo dictada por el mercado.
El único futuro que intuímos y que planteamos como oferta al ser humano es el de mantenerlo aferrado al presente sin futuro, como consumidores apegados al “consumismo” insaciable, inducido por la publicidad, y cumplidores con el pago de deudas que se convierten en eternas, tanto como la vida laborable de las personas. ¡Alguien puede alegar ignorancia de esto! Luego, con la declinación, se entra en la jubilación que, en nuestro país, significa un rápido camino a la pobreza, el deterioro y la muerte.
El resultado son individuos alienados y socialmente disgregados y a la vez agrupados por los mercados, lo que constituye una de las fuentes del verdadero poder del capital y un lamentable mecanismo que consolida los males endémicos existentes en una sociedad como la uruguaya.
“Esta moderna dominación se completa con la enajenación del poder social por el poder de la representación de los políticos profesionales y la tecno burocracia (pública y privada, civil y militar)”, dice Wallerstein, agregando: “Las cosas no cambiarán sustancialmente en el futuro si la política se limita a resolver los conflictos intercapitalistas, sean estos transnacionales, corporativos o interestatales, ocultados mediante categorías fetichistas en la forma de problemas de “crecimiento”, inversiones, etc.; quedándonos de esa manera aprisionados por el sistema”
En términos de Wallerstein, están vigentes las opciones abiertas al capitalismo histórico por la transición: ¿desintegración?, ¿decadencia?, ¿”transformación controlada”?, ¿revolución? Una pregunta más: ¿los mismos principios que sustentaran “la alternativa” que sustituyera al socialismo realmente existe, servirán y/o serían igualmente aplicables para lo que es su reverso, el capitalismo histórico?
Las reformas como las que requiere urgentemente el sistema monetario internacional servirán solamente para postergar en el tiempo la crisis definitiva, aun cuando la hegemonía de una sola superpotencia (la de EEUU, en franco declive) sea sustituida por arreglos políticos entre los estados de los países centrales (los propios EEUU, Europa occidental, Japón) que involucren a los grandes capitalistas y corporaciones, así como los mercados de capital.
Los acuerdos de Breton Woods, los organismos especializados que lo gestionan (FMI, Banco Mundial), o las tertulias del Foro de Davos, resultan inservibles para mantener el sistema (menos todavía su “gobernabilidad”, como le gusta decir a algunos políticos uruguayos.
(Publicada en blog de Montevideo.comm.)




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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