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Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

27 Noviembre 2008

La necesaria "tensión" entre prensa y poder

''El político vive siempre del secreteo,

considera que hay una conspiración

en su contra, cuando en realidad la

prensa debe estar en tensión con el poder.

En un país en que baja la tensión

entre la prensa y el poder, baja la democracia''.

Antonio Mercader

(Periodista, ex ministro de Educación y Cultura)

Actualmente, de acuerdo a una visión extendida, el primer poder es el económico, el segundo el mediático y el tercero el político. Por lo tanto, los “mass media” han ido aumentando su influencia a niveles no cuantificados y, no es novedad para nadie que cuando llega la hora de resolver políticas comunicacionales adecuadas a la nueva realidad, en nuestro país, más allá de la “ruptura de vestiduras” y el “golpearse el pecho”, todo queda estático, congelado, como si el tiempo que pasa no fuera un acicate necesario para definir para cada uno, por lo menos a nivel empírico, el papel a jugar.

Es como si todavía no se hubiera comprendido que la prensa goza de las libertades que existen en el marco de la coyuntura, puede “informar” leal o antojadizamente dentro de los márgenes de la democracia. Pero los uruguayos sabemos lo que significa cuando el Estado omnipotente impone sus criterios, y obviamente ese “otro poder” se amolda o desaparece.

No fue eso lo que ocurrió durante la dictadura, donde pudieron sobrevivir solo quienes aceptaron ser vehículo de la propaganda adocenada de las fuerzas conjuntas, los que bajaron las servís ante las prohibiciones, hasta de términos, que realizaron primero los “técnicos en comunicación” de la DINARA, que fueron los que encabezaron los operativos “mordaza”, logrando en cierre – por distintos métodos – de decenas de medios de comunicación? Fue un período oscuro de la historia uruguaya, pero que sirve como ejemplo claro.

¿Qué hubiera hecho Búsqueda por aquellos años? ¿Sus periodistas podrían haber informado con libertad de todo lo que le llegaba a su mesa de trabajo? Por eso el gran contrasentido es que uno de los prohombres del histórico organismo censor de la prensa, Danilo Arbilla, haya fundado ese semanario que hoy reclama una etérea libertad de informar y, paralelamente, de desinformar.

¿Por qué el editorialista que pide esa cuasi impunidad absoluta para decir lo que se quiera, no hace un trabajo de análisis histórico y trata de insertar su pensamiento ultraliberal en el marco de un régimen autoritario o semi autoritario y en ese contexto valorar lo que tenemos en nuestro país en donde, más allá de desencuentros y encuentros con el poder, existe la más absoluta más libertad de informar? ¿Eso quiere decir lo mismo que libertad de prensa?

La libertad de prensa y de expresión

Sobre esto es bueno reflexionar, porque la mayoría de las personas que en teoría tienen derecho a poseer una empresa de comunicación, no lo pueden hacer porque las mismas son difíciles de sostener tan solo con buena voluntad y esfuerzo por lograr una expresión libre. Entonces, ¿qué ocurre en este difícil panorama? Dentro de los regímenes democrático liberales solo las empresas privadas o los organismos estatales, pueden sostener mecanismos de prensa y opinión que sean medianamente estables y que tengan, por su continuidad y vigencia técnica, la capacidad de ser verdaderos trasmisores de las informaciones.

La democracia se concibe como un mercado apolítico que no colectiviza las elecciones del público como consumidor, y será de éste que dependa la asignación de recursos y por ende el éxito o fracaso de los medios de expresión de quienes los desarrollen como inversores de riesgo, lo que incluye la creación de grandes empresas forzosamente reducidas en número.

La prensa no preexiste al capital: es un capital, considerado como producto personal, y es creado sólo con el dinero de quienes deseen convertirse en empresarios periodísticos, de forma que el uso positivo del "derecho negativo" a la libertad de prensa es accesible a cada uno sobre cada propio medio de comunicación o porción accionaria del mismo, siendo su éxito dependiente del mercado de consumidores sin otra responsabilidad que la de afrontar pérdidas por no satisfacer a su respectivo público.

El Artículo 19 de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos", dice:"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión." Pero, nos preguntamos, el mecanismo anterior de formación de medios de comunicación, ¿no conspira contra este derecho fundamental? ¿Cualquier persona o sector social puede expresarse a través de medios que, de manera neutra, deberían dar cabida a “todas” las opiniones”? Lamentablemente la realidad nos dice otra cosa, que en cualquier sociedad existen sectores sin voz y que la prensa se maneja, como en nuestro país, como un mecanismo enteramente político para tratar de imponer definiciones en la sociedad para incidir en su superestructura política.

Ignacio Ramonet en un trabajo sobre el tema sostiene que un sondeo reciente ha develado la desconfianza de los ciudadanos hacia la televisión y la prensa, mientras que la radio conserva un tanto su credibilidad. Claro, no es un análisis de opinión realizado en Uruguay, en donde los márgenes de credibilidad podrían modificarse. El director de “Le Monde Diplomatique” en su visión no ha tenido en cuenta a otros medios alternativos que van ganando importancia en la comunicación, como los blogs (bitácoras), la prensa digital que se difunde a través de Internet. etc.

Nuevos mecanismos informativos, de potencia incalculable con un crecimiento exponencial, que han ido logrando su lugar en el panorama de la comunicación, obteniendo espacios, dueños de nuevas modalidades comunicativas que aventan lejos preconceptos anteriores y que, además, ponen en ridículo valoraciones que se hacen en conferencias y aulas, con modelos estáticos que ya han desaparecido o tienden a ello. Pero nuevas formas que están solo al alcance de sectores sociales medios y altos que tienen acceso a Internet, o sea que la mayoría de los “sin voz” siguen sin tenerla.

Es justo decirlo. Para los griegos, la democracia era la mejor manera de gobernar, pero la democracia a la que se referían era en la que sólo gobernaba parte del pueblo. Por eso tienen un concepto de igualdad diferente a la nuestra: para el griego no existe el concepto de igualdad social, sino el de igualdad ante la ley. La propia ideología de los griegos se basa en la desigualdad.

Por supuesto que ninguna de esas definiciones, quizás antagónicas, podrían aplicarse en nuestra realidad y la que se vive en otros países de América Latina. Ante la preeminencia del fenómeno mediático quien no quiera ver la necesidad de trabajar de manera adecuada en el frente periodístico, se equivoca, especialmente cuando utiliza como método no el nutrir a los medios con información, abriendo las puertas de par en par, sino denunciar continuas confabulaciones de los medios. Y más lo hace cuando ante la adversidad de las versiones encontradas, algunas con contenido intencional y otras por desinformación, se protesta de manera airada y se sostiene que no se hace ''juego limpio''. Afirman, además, ''que algunos no lo hacen, porque son 'opositores' y no lo dicen''.

La prensa y los medios de comunicación han sido, durante largos decenios, en el marco democrático, un recurso de los ciudadanos contra el abuso de los poderes. En el Uruguay, más allá del papel denigrante por la manifiesta genuflexión ante el poder de algunos medios, la prensa también ha jugado -en alguna medida- ese papel.

La genuflexión y la realidad

Llama a la risa cuando algunos representantes de medios, dentro del Forum Libertad 2006, se rasgan las vestiduras señalando prácticas de los funcionarios, similares a las de los gobiernos anteriores, con llamadas desde ''oficinas del poder para protestar por artículos informativos o de opinión que se publican'', cuando los medios que representan fueron quienes, en más de una ocasión, aceptaron ''las sugerencias'' de ese ''poder'' para mostrar una sola cara de la realidad, la más favorable al gobierno de turno. ¿Tendremos que dar ejemplos de esta afirmación? ¿Qué hubiera pasado con el tema de los derechos humanos, con los llamados ''vuelos de las muerte'' si no se hubiera dado cabida a las notas del investigador Roger Rodríguez?

Si desde alguna sección de un diario no se hubiera denunciado -por ejemplo- el tema de las órdenes verbales emitidas por el ministro de Economía, Alberto Bensión, para favorecer a los bancos claudicantes, quizás los uruguayos no estaríamos en conocimiento de un tema capital que, de alguna manera, explica por que hoy los que vivimos en este tierra tan potencialmente rica, sobrelleváramos una coyuntura difícil que implicó que una tercera parte de la población se hundiera en la miseria, en el marco de un quiebre social que para ser restañado demandó esfuerzos inmensos, que pese a los años de crecimiento económicos que se iniciaron con el avenimiento del nuevo gobierno, todavía nos se restañaron totalmente. Claro, la coyuntura internacional favorable y una adecuada política económica -como diría Jorge Jauri - posibilitó un camino distinto al deseado por algunos: que el país se sacudiera en rebeldía concretando un traslado de riqueza, que debiera continuar, que de alguna manera sirvió para ir rescatando a los pobres.

La prensa que tenemos

Los tres poderes tradicionales -Legislativo, Ejecutivo y Judicial- pueden fallar, confundirse y cometer errores, por ello la prensa juega un papel fundamental. Una prensa que se encuentre continuamente en ''tensión'' con el poder, con periodistas de corte crítico, nunca complacientes, que trasmitan con objetividad y sin autocensura, sus visiones de las coyunturas. Para el argentino Joaquín Morales Solá el periodista debe ser necesariamente crítico, para merecer esa
denominación.

De una crónica sobre el Forum que citamos, rescatamos una frase del ex ministro de Educación, Antonio Mercader, que reseñamos: ''El político vive siempre del secreteo, considera que hay una conspiración en su contra, cuando en realidad la prensa debe estar en tensión con el poder. En un país en que baja la tensión entre la prensa y el poder, baja la democracia''.

Mucho más frecuentemente ello ocurre, en los estados autoritarios y dictatoriales, donde el poder político es el principal responsable de todas las censuras contra las libertades. No fue lo que ocurrió durante la dictadura, en que se eliminó todo atisbo de presa opositora.

Habría que preguntarse, entonces, el porqué la prensa tiene dificultades para obtener la adecuada información de los ámbitos de decisión del gobierno, elemento -por otra parte- fundamental para que la dialéctica social no haga tan impunes a los responsables de las peores políticas. Será, porque quienes debieran informar no se sienten seguros de lo que están haciendo.

A los tres poderes que Montesquieu diferenciaba se le añadió en su momento un cuarto, la prensa, cuya función debería ser la de informar sobre el funcionamiento de los otros tres. Pero -más allá de esas definiciones- nos encontramos quienes estamos en esta función informativa con teléfonos que no contestan, con un secretismo que no tiene sentido.

¿Es posible que organismos de gobierno de primera importancia carezcan de oficinas especializadas para el contacto con los medios, que permitan hacer transparentes todas las acciones que se emprenden? ¿Es justo que los periodistas deban recurrir a informantes ''extraoficiales'' para reconstruir reuniones y conocer cómo un grupo de personas, con el poder que le hemos otorgado todos, deciden sobre temas que afectan a los uruguayos en su conjunto? ¿No se convierte en indigno que cuando se menciona el nombre de un órgano de prensa ante los secretarios o funcionarios de alguna repartición estatal, se cometa la inaudita acción de cortarse la comunicación?

La prensa y los medios de comunicación han sido, durante largos decenios, en el marco democrático, un recurso de los ciudadanos contra el abuso de los poderes.
Y ello más allá de que cada uno de los medios representen intereses distintos y que algunos de ellos -subidos a un fantástico carro alegórico- hablen de un periodismo empírico, químicamente puro, de hombres y mujeres que tienen solo el compromiso de informar, para los que no debe existir el multiempleo, la militancia política o confesional.

Claro, un periodismo de ''extraterrestres'', con el que se trata de encubrir la verdadera realidad, que es la de un medio (o más de uno), cuyo objetivo es la apariencia de imparcialidad política cuando, en realidad, no hace otra cosa que ''operar'' siempre a favor de los mismos intereses. Está en su derecho y defendemos que lo haga, pero entonces a no juzgar a los demás y a tratar de generalizar recetas de funcionamiento que, a la vuelta del razonamiento, aparecen como sórdidamente ridículas.

El ''éxito'' de una expresión periodística se basa en la trasgresión y la crítica, en abrir las siete llaves del secretismo que se intenta y que solo tiene el resultado de una información torcida, interesada y muchas veces mendaz. El nuevo concepto de información plantea la verdad ligada a la emoción: todo lo que emociona es verdad, existiendo una confusión entre ambos términos.

Para Ramonet existe un nuevo tipo de censura, mucho menos visible, que funciona apoyada en la enorme abundancia de información que se ofrece, y que realmente lo que consigue es que no podamos percibir aquello que falta.

Estos grandes flujos de información son mucho más difíciles de controlar, a diferencia de cuando la información es más escasa y está siempre bajo el férreo control del poder.

Por ello decimos -basándonos en estos conceptos de Ramonet- que es sorprendente el secretismo que se practica en Uruguay, donde los sectores especializados no son más que oficinas retransmisoras de hechos sin sustancia, de fotos y textos informativos que dan cuenta de la superficie anodina de la noticia.

¿Por qué no se explican las dificultades? ¿No es hora de que los cientos de miles de uruguayos que siguen apoyando o no la opción triunfadora, tengamos elementos para redoblar nuestro esfuerzo y así apuntalar en andamiaje que, por el bien de todos, no se puede derrumbar?

Los periodistas estamos abiertos a informar, porque esa es nuestra obligación, e intentar también transformar nuestra visión con el valor agregado que es el análisis, sin duda el elemento sustancial que hace ingresar al manejo transparente de la información, en un juego de confrontación dialéctica que haga crecer a todos y, además, le permita al país encontrar sin mayores traumas los caminos más adecuados.

Y por ello es necesario que se atiendan los teléfonos y que no ocurra más -cuando un organismo considera temas trascendentes para todos- que se ordene el más absoluto silencio.

Es una lástima.

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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