El desafío de consolidar a la izquierda en el gobierno

Por Carlos Santiago (*)
La aparente irrealidad uruguaya, qué no excluye a ningún sector, es preocupante, casi trágica. No hablamos solo de la situación de los dirigentes, sino también las de voceros, publicistas, “operadores políticos”, periodistas vinculados que, ante un país que se debate en una problemática grave, de deficiencias de todo tipo, siguen pensando cómo colocar a sus candidatos: por el seudo oficialismo Astori o Mujica y tres candidatos más en danza que, sin posibilidades electorales aparentes, que sólo podrían forzarse como fruto de un amasado acuerdo ecuménico de dirigentes.
Por la oposición algo de lo mismo: el hoy ascendente Lacalle o Larrañaga, que parecen haber convertido al nacionalismo en la moneda de cambio y, los candidatos colorados, Bordaberry, Hierro López y Amorín, que completan un marcador sin otras aspiraciones que iniciar un largo camino que haga revivir al viejo partido de José Batlle y Ordoñez.
Todos nombres para estar en los primeros lugares de las listas de los sectores para que, eventualmente, estén en condiciones de acceder a la primera magistratura del gobierno para seguir o usufructuar de nuevo el “poder burocrático” que, al parecer, es el más preciado en nuestra sociedad.
¿A qué se debe esa irrealidad que, de manera casi exultante, se ha reflejado en eventos que se realizaron en las últimas horas? Quizás en que cuando se apartan o se olvidan los hechos objetivos, por una razón de política menuda que prefiere esconder la realidad que se vive o que se avecina, lo que queda entonces es la ideología partidaria pura y dura que, generalmente, simplifica las cosas con una metodología anti dialéctica que lleva primero al enclaustramiento sectario y luego al temor de abrirse a la decisión de la gente.
Quizás porque se teme que los caminos se tuerzan y los centros del poder burocrático cambien de manos. Por ello no se cree en la bonanza de las decisiones adoptadas en el marco de la más absoluta libertad, por lo que se prefiere – como quisieron algunas fuerzas – llegar o forzar acuerdos de dirigentes aunque el resultado de los mismos se convierta en negativo, por estar a contrapelo del sentimiento general y no encaminado a resolver ninguna problemática planteada.
Cuando escribimos esta nota la incógnita sobre lo que ocurrirá en el Congreso del Frente Amplio está todavía abierta, pero lo ocurrido en los meses anteriores fue ejemplo de un infrecuente cambio de posiciones de los grupos que, cuando sentían que su candidato tenía posibilidades de ser proclamado en ese ámbito, habían dejado el mecanismo de la elección interna (que, por lo demás es el mecanismo que marca la Constitución de la República).
Sin embargo, cuando los números dejaron de dar positivo, las alianzas se complicaron, no alcanzan ya los “dedazos” incluso los realizados por el Presidente de la República, Tabaré Vázquez, cambiaron de rumbo. Buscaron ahora en el camino electoral una suma masiva de voluntades, para lo que se basan esperanzadamente en lo que dicen algunas encuestadoras, que les permitan modificar la realidad interna de la coalición de izquierda, en donde otro candidato tiene, por razones de aparato y alianzas, una mayor cantidad de delegados.
Claro, muchos de quienes son partidarios de los acuerdos burocráticos seguramente han olvidado cómo se gestó el triunfo del Frente Amplio que llevó al doctor Vázquez a la Presidencia de la República. El mismo fue el resultado de un país movilizado, de gente en la calle que protagonizaba mítines políticos multitudinarios, como pocas veces se han visto en el país, de una base política de la coalición de izquierda fermentar y unitaria que trabajaba sin descanso para lograr, voto a voto, a través de los Comités de Base, que las urnas rebosaran de sufragios a favor de los sectores de la izquierda. Y así fue.
Fue un movimiento multiclasista, en que tuvo un papel protagónico la clase media que sumada a la oposición de izquierda y a los descontentos (hartos) de las trapisondas de los Partidos tradicionales. Tres corrientes que sumadas contribuyeron a dar el aporte decisivo para sustentar un triunfo que, pese a todo, fue ajustado.
Por ello la tarea que hoy enfrentan los frenteamplistas, si pretenden mantenerse en el gobierno, es doblemente compleja. En primer lugar deberían tratar de lograr una paulatina participación popular, masiva y fervorosa, que pueda crear una corriente favorable a los candidatos de la izquierda. Los acuerdos ecuménicos, por más potentes que sean, pueden contribuir de manera decisiva a esto.
Por otra parte ese objetivo parecería no estar claro ni ser prioritario, descontando en el imaginario de muchos integrantes de la coalición de izquierda un triunfo electoral que, obviamente, se abre a diversas dificultades, muchas de ellas difíciles de transitar con éxito, especialmente cuando algunos sectores del gobierno confunden una presunta posición clasista con enfrentamientos reiterados con sectores de la clase media (que fuera uno de los sustentos del triunfo electoral del FA), sin medir consecuencias.
Confunden clasismo, con una actitud que es más bien de nacionalismo rancio, aplicando recetas – como la de impedir la compra de tierras por parte de extranjeros – en políticas contrarias a las realidades universales, en donde los “enemigos” se deben encontrar en nuevas coordenadas, no en las anteriores vinculadas a visiones preponderantes durante la llamada “guerra fría”
Parecería que el camino de alianzas se ha despejado. Según el sociólogo César Aguiar, si se profundiza una imagen de izquierda en la coalición de gobierno, se lesionaría un tanto el esquema electoral anterior, porque muchos de los actores que participaron buscarían otras salidas menos conflictivas para los destinos del país, especialmente cuando muchas de las propuestas que se tratan de imponer en el programa frenteamplista, parecen esquemáticos remedos programáticos sesentistas (quizás el documento presentado a los candidatos hace algunas horas tenga bastante de ese contenido), que suma hasta el hartazgo objetivos que integran los programas reivindicativos de las burocracias estatales, dejando fuera de contexto todas y cada una de las visiones sustentadas por otros sectores esenciales para el desarrollo armónico de una economía nacional, sana y pujante.
Hace pocos meses las perspectivas económicas que de manejaban eran espléndidas y mostraban un país de maravilla. Se decía que Uruguay aceleraría su crecimiento, asegurando que varios proyectos de inversión “en curso” le imprimirían a la economía uruguaya un persistente dinamismo. Hoy, la realidad es muy distinta. El pasado miércoles el diario El Observador, basado en una compulsa realizada por la consultora KPMG entre los empresarios, puso sobre la mesa una serie de datos preocupantes. De allí surge que el 27% de las mismas reducirá personal, indicándose además que el 56% de las empresas se ha visto afectada negativamente por la crisis financiera internacional, en el lapso de los últimos tres meses. El 48% de las empresas opina que se desacelerará el incremento de las ventas, el 17% cree que continuará el crecimiento registrado en el año que corre y el 16% que se estancará.
Este baño de realidad fue tomado con escepticismo por el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi que no tenía noticias de la situación la que, obviamente, primero debiera estar en conocimiento de los organismos públicos qué, ante la situación, deben medir sus consecuencias. Habría, se producirse el achicamiento de las plantillas laborales del 27% de las empresas, que prever un engrosamiento inmediato de los beneficiarios de los seguros de desempleo.
Mirar con desdén los datos negativos, sin manejar otros contrapuestos que los desmientan es una demostración de ineficiencia. Como también lo es restarle importancia a las visiones que tienen organismos internacionales, como la OIT, sobre aspectos del proyecto de negociación colectiva. Ello no aparece como una actitud intelectualmente abierta. Se parece más a una visión cerrada, algo seguidista, que se dirige directamente a una zona sin salida, en que se producirán situaciones enojosas.
Y las situaciones enojosas, cuando se trata de trabajadores, siempre terminan en desocupación, capitales que se retiran de la producción, familias que pasan necesidades y convulsiones sociales que nadie quiere. Todo ello enmarca una situación nueva, en que está planteado el Congreso del FA, integrado por “miles” de delegados de la ficción que son los Comités de Base, los que no tienen vida activa y pública desde hace mucho tiempo.
Claro, más allá de ello, de la valoración de la representación de esas “bases” que podríamos haber hecho oportunamente, ahora, luego de reunido el Congreso, el escenario es distinto.
Hay fuerzas que quieren consolidar a la izquierda en el gobierno para lo cual deberán sortear dificultades muy poderosas. La pregunta que cabe es: ¿la base social que posibilitó el triunfo del gobierno encabezado por Tabaré Vázquez estará dispuesta a recorrer el nuevo camino?
Una incógnita que se revelará rápidamente.
(*) Periodista.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


GeoBitácoras:



Norberto Lòpez Cora dijo
Estimado Charly:
En verdad que atreverse a glosar, hacer una apreciaciòn de una larga exposiciòn de lo que es una realidad candente, tan bien expresada, que hasta un analfabeto, si alguien se lo leyera podrìa entenderlo, es no un poco sino totalmente aventurado y dirìa atrevido, hacer una opiniòn al respecto, cuando uno sòlo acepta la verdad con lògica y no es partidario ni partidista de ningùn grupo polìtico sino un simple , honrado y convencido ciudadano del mundo. Por tal motivo y sin atreverme a opinar cosa alguna de lo ya escrito con magnificencia; suelto sòlo alunas frases ya puestas en el escrito, por dar satisfacciòn al grande y en su caso pequeño ego, de que ha sido leìdo con atenciòn y convinciòn: situaciones enojosas, cundo se trata de trabajadores siempre terminan en desocupaciòn, comitès de base sin vida activa y pùblica desde hace mucho tiempo (tengase en cuenta que yo escribo en el 2009 Enero). La base social que posibilitò el triunfo del Gobierno encabezado por el Dr.Tabarè vàzquez. ¿estarà dispuesta o no a recorrer el mismo camino?. El asunto Bengoa, casi benerado por el ex prestigioso Economista Danilo Astoriz sòlo muestra la buena cara de una moneda (la amistad) pero la no mostrada, està fallida por completo que ni se podìa ver, para Astoriz una moneda con cara pero sin cruz, con anverso y sin reverso; el tremendo y desgastado esfuerzo del socialista bernardo Kreimerman, se desbarranca por la pendiente y por ìltimo porque està todo dicho, los dichos de la politica de Javier Ortiz en su Weblog y en su Web.
no quiero pasarle la mano de admiraciòn porque su capacidad u humildad no la precisan.
19 Enero 2009 | 07:04 PM