La legitimidad del Estado en la problemática del INAU
Por un camino intransitable
Por Carlos Santiago (*)
"La razón de Estado está estrechamente vinculada
con el problema de la legitimidad que pudiera
tener el Estado para tomar este tipo de medidas
y con el problema de proporcionalidad en
el medio empleado en relación
al beneficio obtenido o esperado"
Nicolás Maquiavelo
El problema del Estado en la democracia ofrece un abanico de consideraciones que plantean una polémica que, en el Uruguay actual, no tendrían resolución. Con la renuncia de Mateo Méndez a la dirección del INTERJ, quedaron una enorme serie de falencias del Estado nacional, incapaz de solucionar la tarea de recuperación de los menores infractores lo que parecería ser producto de una modalidad nacional en que se tiende a abandonar a distintos sectores de la población a su suerte, sin advertirse que lo que se está haciendo es el abandono sistemático de la población en su conjunto.
Mateo Méndez un hombre probado en el trabajo con jóvenes desamparados fundador de una ONG, Tacuruces, que en un adecuado acuerdo con el Municipio de Montevideo, realiza una tarea adecuada en la ciudad, pese a que - en evidencia - no promociona a los muchachos que, al parecer mantienen únicamente su quehacer de higienizar barrios de la ciudad. Quizás para aspirar a otros lugares en la administración se requieran mecanismos políticamente sinuosos y padrinazgos distintos al de estos jóvenes que fueron acogidos por la organización fundada por el padre Mateo.
Pero Mateo Méndez al frente del INTERJ, fracasó. No pudo sobreponerse a una burocracia totalmente anquilosada, con funcionarios sin esperanzas de salir de una situación de continua crisis que no tienen en claro que entre sus manos tienen a niños y adolescentes que deben recuperar para que se inserten en la sociedad y sean desde allí ciudadanos normales.
Pero la realidad fue carcomiendo todo el andamiaje que se había armado. No bastaba la visita de psicólogos, maestros, técnicos (que, dicen las autoridades que ocurría), para que la tarea se hiciera medianamente adecuada y, verdaderamente, los institutos de la llamada Colonia Berro se convirtieran verdaderamente en institutos de recuperación.
Había denuncia continuas denuncias de torturas, de hacinamiento, de situaciones inadecuadas, de violación de todos y cada uno de los derechos humanos de una población de menores infractores a cargo de nuestro Estado.
La ministra Marina Arismendi, que tiene en sus funciones la administración del INAU, dijo en alguna oportunidad - al inicio de su gestión que ya lleva cuatro años - que la solución para la Colonía Berro, era "dinamitarla". Claro, fue una expresión demagógica y nada más, luego del ridículo que hizo con el senador Lorier, cuando intentaron detener personalmente la fuga de menores de uno de los hogares del instituto.
Pero la expresión quedó en ella misma. Ni se dinamitaron los establecimientos del INAME, ni del INTERJ, ni se buscaron soluciones ni de fondo ni meramente superficiales, para mejorar en algo la situación de algunos de los hogares.
Lo único que ocurrió, luego de la deficiente gestión del doctor Uriarte al frente de ese instituto, fue el nombramiento del padre Mateo Méndez con el objetivo de poner orden, tratar de dar un trato más humano a los internos y reorganizar el INTERJ, evitando, como aseguran que pasó algunos internos, el método de la paliza.
El padre Mateo comenzó a trabajar, acompañado de un equipo de colaboradores, blandiendo su espada contra la burocracia y tratando de mejorar la situación de los hogares. Logró muy poquito, que los funcionarios tuvieran un trato más humano con los menores, evitando las palizas como método tradicional de poner orden, pero poco más.
No pudo salir adelante en ninguna de las otras cuestiones planteadas, evidenciándose que los institutos específicos en que son internados los menores infractores nunca se convertirían en un mecanismo de reeducación que sirviera para la recuperación real de los menores delincuentes.
A esa conclusión llegó Mateo Méndez que, evidentemente, por dignidad y hombría de bien, no podía seguir adelante en una tarea imposible, convalidando lo que es una verdadera pústula vergonzosa cuya responsabilidad le corresponde al Estado uruguayo.
Luego de la espectacular renuncia del sacerdote, quién había sido halagado por la ministra de Acción Social durante su gestión, pasó a ser un réprobo, porque dejaba en claro una situación indeseable que ahora, insólitamente, se asegura que tiene connotaciones políticas. Parecería que todo en el Uruguay, cualquier cosa que ocurra mostrando una falencia grave, tiene connotaciones políticas. Ya ocurrió, para poner un ejemplo extremo, con el conflicto del CASMU, acusándose al presidente del Sindicato Médico del Uruguay de realizar campaña a favor de un candidato blanco. Claro, no importa que la jerarca máxima de Salud Pública concurra a todo acto político que le venga bien. Otro récord insólito fue cuando se acuso a la organización de obesos, que reclama que su enfermedad se tenida en cuenta en las mutualistas, fue acusada también de tener objetivos políticos partidarios.
Ahora la mayoría parlamentaria no quiere discutir este tema porque entiende que existen intereses políticos partidarios. No dudamos que la oposición trate de sacar astillas de cualquier tronco, pero en el tema del INAME (INTERJ), está planteado un tema capital de nuestra juventud, que - evidentemente - no solo tiene vinculación con 200 jóvenes, sino con muchos más.
¿O no sabemos que los participes principales de la ola de delitos de niños y jóvenes que van acentuando su agresividad? ¿No tenemos claro que existe una ley benigna que no castiga de ninguna manera a los menores infractores que cometieron delitos por primera vez y los reintegran al mismo lugar de la sociedad que los llevó a delinquir?
¿Es posible que no se entienda que no se puede desamparar de esta manera a estos niños y jóvenes, que en un increcendo delictivo, a lo que se les suma la pasta base, van indefectiblemente hacia la muerte?
¿Qué salidas le dejan los que estiman que este tema no se debe considerar porque quizás la oposición pueda sacar ventajas políticas, al resto de la población? ¿Qué se arme para repeler a estos muchachos, cada vez más violentos?
¿Qué camino le queda a un jefe de familia, cuando le copan su casa dos o tres menores armados? ¿Defiende a su familia o se abandona a la suerte de la situación?
En todo esto existe una evidente falencia del Estado. El renunciante presidente del INAU, Héctor Giorgi, informaba que su oficina no contaba ni siquiera con una computadora. Una madre, hace pocos días, informaba en un programa radial, que debía llevar diariamente comida a su hijo internado en una colonia del INTERJ, porque allí no le proporcionan alimentos ni a los internados ni a los funcionarios. ¿Y esto?
¿Esta situación puede seguir así? Es posible esta disparidades del Estado que, a través de la DGI, llena sus alforjas de dinero extraído de los que trabajamos o somos jubilados, que se financie a empresas privadas como PLUNA, con muchos millones de dólares, que ANCAP haga un seguro de precio del petróleo ruinoso y que mantenga en Bella Unión un emprendimiento que le da continuas perdidas, casi tan agudas como las de Sol petroleo en Argentina, mientras no existen fondos de ninguna naturaleza para crear un instituto que salve a los menores infractores de un destino atroz y que permita a los uruguayos vivir en paz.
No tenemos la más mínima crítica para hacerle a Nora Castro, que conocemos y nos satisface su nombramiento al frente del INAU. Y le deseamos suerte, sabiendo que por lo menos el Presidente le prometió que contará con una computadora.
Lo que nos molesta vivamente es la declaración de la ministra Arismendi que aclaró que Nora ocuparía ese cargo porque le correspondía al MPP, en razón de los equilibrios políticos internos del FA.
O sea que no hubo un análisis pormenorizado de los posibles candidatos, solamente se actuó con el mecanismo de la vieja "repartija", tan propia de blancos y colorados.
Sin suda, que con Maquiavelo, debemos considerar sobre la funciones del Estado, su legitimidad y los caminos para su consolidación.
Por este camino, el de INAU, vamos más que mal.
(*) Periodista.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


GeoBitácoras:



Gonzalo dijo
El problema está en la carencia de visión de las autoridades que no sabe que hacer con los menores infractores. No saben si deben reprimirlos luego de sus fechorías o hacer la "vista gorda". La tesis de la gente de Mujica, o sea de la vertiente Tupa, es la imperante, y es la que deja que las cosas sigan como están. En la tesis de la ministra del Interior que, claramente, provoca la muerte del infrator o un asesinato cuando viven la astinencia de la pasta base. Claro, el INAME no sirve para nada y menos sirvió el padre Mateo que quería mejorar la situación con buenos modales, trato afable, cuando el asunto es mucho más técnico. Se necesitan establecimientos adecuados y una actitud firme para que los infractores sepan a que atenerse. Si viven en un país en que todo es un "viva la Pepa", es evidente que nunca habrá solución para los problemas gravísimos que hacen que nuestra sociedad se esté convirtiendo en totalmente inhospita.
10 Marzo 2009 | 06:52 AM