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La Coctelera

Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

11 Marzo 2009

Sobre los que se equivocan en la defensa de Cuba: de libertades colectivas e individuales

  

            Me interrogo sobre la libertad, tanto en su expresión individual como colectiva en una reflexión que es disparada, sin duda, por la ola de cubanos que utilizando el derecho individual que le corresponde a cualquier ser humano, han optado por quedarse en nuestro país.

            Y lo hago desde una posición que estimo de autorizada, porque desde la epopeya del Granma y la posterior toma del Moncada, desde el lejano año 58, nos arrugábamos las manos con el engrudo y la pintura embardunando paredes en la zonas Paso Molino, La Teja, Pueblo Victoria, Cerro, en multitudinarias pegatinas que salían en las media noche desde un centro socialista (no retengo ya su nombre), enclavado en la calle Angel Salvo, defendiendo la nueva experiencia redentora en la isla caribeña.

            Y recuerdo a algunos compañeros de tareas, como el entrañable David Mañana, Guillermo Chifflet, Jorge Manera, quién luego tomó otro camino para su militancia, el "gaucho" De Simone, un maravilloso compañero que siempre tenía la anécdota justa y alentadora que luego de la tarea, seguía relatando en el viejo Bar de Vidas.

            Fueron años y años de militancia, de lucha a brazo partido en defensa de los heroicos barbudos que en la pequeña isla caribeña se plantaron con dignidad e indoblegable fuerza en contra la potencia más poderosa, los EE.UU.  Y fueron años también de ejemplos, de lucha por la igualdad en contra el imperio depredador, plantado el pequeño país, soportando intentos de invasiones y sacando adelante a su economía, luego de la caída del mundo socialista, con dificultades multiplicadas por el inhumano bloqueo que tiene tanta vigencia como la experiencia revolucionaria.

            Pero la existencia de un partido único, mecanismo que impide el libre juego de las ideas, donde la discrepancia aparece como disidencia y esta se paga con el ostracismo social y laboral,  a lo que se sumo en el tiempo un funcionamiento de la economía que tuvo claras dificultades para desarrollarse y determinar un crecimiento que mejorara la capacidad de consumo de la población, determinó una fuente y constante de descontento que comenzó a chocar con otro aspecto negativo de la política cubana:  las restricciones existentes en la isla a la libertades individuales y colectivas.

            Aparecieron, como un mal endémico, los balseros,  miles y miles de cubanos que arriesgaban su vida en la aventura de conseguir una mítica libertad.  El fenómeno se siguió multiplicando en intensidad y profundidad. El gobierno de la isla, pese a haber logrado ofrecer a todo su pueblo altos niveles de atención de la salud, una educación de buena calidad, universal, que forma profesionales del más alto nivel, y no dejemos de mencionar, por supuesto, la capacidad de Cuba para preparar a sus deportistas con la notable virtud de lograr triunfos del más alto nivel mundial, no logró la felicidad colectiva de su gente.

            Esos trabajosos logros de la Revolución Cubana no fueron ni son suficientes para un pueblo que busca, como todos los demás, formas modernas de vida en los cuales poder desarrollar en la mayor libertad todas sus potencialidades. Claro, muchos de esos objetivos no son más que espejismos, pero los seres humanos siempre hemos avanzado en busca de quimeras y en más de una ocasión nos estrellamos en el camino.

Cada vez que un político y alguno de sus "religiosos" seguidores repiten que lo que importa en política son "los valores", los valores del político y los valores morales del partido, lo que hacen es confirmar lo contrario.

Estos valores son los valores de Maquiavelo, sentimientos morales estratégicamente establecidos por una práctica de dominación a veces imperial, a veces solo domestica. La expresión de "un hombre de valores conservadores" hasta no hace mucho conmovía hasta las lágrimas a la mayoría de la población norteamericana, como los uruguayos todavía nos emocionamos cuando nos enfrentamos a algunos paradigmas cuasi "religiosos", como la figura del "Che" en su epopeya boliviana. Tanto que nadie podía contestar a esa fanática convicción "del centro", que en la práctica significaba mandar ejércitos a invadir países para mantener "nuestro estilo de vida" imponiéndole a los bárbaros de la periferia, por las malas cuando no por las buenas, "nuestro humanismo democrático".

Ayer leímos en un diario montevideano la vicisitudes de un oftalmólogo cubano, que llegara al país para trabajar en la Operación Milagro y de un colega uruguayo, solidario, que le dio acogida y le brindó amistad.  El cubano decidió lo que para cualquier uruguayo sería una cuestión estrictamente personal: no volver a su país, quedándose en el nuestro en donde se casó con una profesional uruguaya. Una decisión que para un habitante de Cuba tiene un costo muy alto.

Sin duda que todos los uruguayos debemos agradecer al gobierno cubano la ayuda que brindó al MSP para instalar el mentado Hospital de Ojos, acuerdo que provocó un largo desencuentro con la sociedad que agrupa a los oftalmólogos uruguayos, en nuestra opinión, por la incapacidad oficial de negociar claramente la instalación del necesario nosocomio. El tema tomó de sorpresa a los oftalmólogos, que eran grandes olvidados en los centros de salud oficiales y a nivel de las mutualistas.

Para colmo, para resolver la polémica, las autoridades del MSP calificaron a los profesionales uruguayos como meros "comerciantes", "propietarios de clínicas", acusándolos de no querer operar a quienes no pagaran. Argumentos falaces que determinaron un muy mal ambiente en contra los oftalmólogos uruguayos que, en los comienzos del funcionamiento del Hospital de Ojos, tuvieron largos y difíciles enfrentamientos con los profesionales cubanos.

Hoy, al pasar raya, se debe reconocer que el Hospital de Ojos es un logro notable que fue apuntalado por un convenio oportuno con el gobierno cubano. Pero, ¿ello que tiene que ver con la libertad individual de cada uno de los médicos?

¿Cómo se puede estimar que tratando de buscar un desarrollo personal que, ellos creen no tener en Cuba, tampoco tienen el derecho inalienable, como cualquier ciudadano del mundo,  a decidir sobre su destino individual? Claro, no lo tenían los ciudadanos de la vieja Alemania "Democratica" (RDA), impedidos por un muro y guardias que tiraban a matar ante cualquier intento de pasar a la otra Alemania. Tampoco ocurre hoy en la frontera mexicana, donde nos que decean labrar su provenir en EEUU están impedidos por otro brutal muro, parecido al que los israelías levantaron para ser separados, en algunas zonas de palestina, de sus vecinos. Otra afrenta a la humanidad. 

Entonces ¿Cómo pueden existir personajes tan tristes y sectarios capaces de calificar de "traidor" al médico uruguayo que recibió en su casa al oftalmólogo cubano y lo vinculó con algunos políticos para resolver su situación? ¿Cómo pueden existir tales trogloditas que se sientan con el derecho de calificar a quienes son solidarios con las víctimas, de saltar los muros, de dejar atras sus familias, sus escasos bienes y ser señalados internacionalmente como todavía se hace, para buscar un quizás dificil camino propio.

Para llegar a los logros, a las libertades, con que podemos contar hoy en día los uruguayos, sean pocas o muchas, hubo que pasar por muchos dolores, revelándonos en la militancia, que nos llevó a la muerte, cárcel o exilio,  contra la autoridad arbitraria e ilegítima, alzándonos por el derecho a la vida individual y colectiva, reclamando, siempre reclamando hasta la última gota el derecho a la desobediencia y a la vida en toda su plenitud, a la igual-libertad.

Aquí debimos saltar muchos muros u oradarlos, debimos resistir en el país o en el exterior, luchando siempre contra la dictaduta, para que se restableciera la libertad.

Los uruguayos tuvimos una larga experiencia en ello. Lo hicimos para restablecer nuestras libertades esenciales y también trabajamos denodadamente para que los propios cubanos pudieran ser un bastión inespugnable para la primera potencia imperialista del mundo.

En ello la solidaridad fue el elemento esencial. Pero, ahora, cuando un hombre busca un camino individual enfrentandose a decisiones burocráticas inexplicables,  no neguemos esa solidaridad.

Sería traicionar toda nuestra militancia

 

 

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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