Sobre sociedad, consumo, burocracia y frustraciones
Freno para el desarrollo sostenido
Por Carlos Santiago (*)
« El orden social y su progresivo desarrollo
deben en todo momento subordinarse al bien de
la persona, ya que el orden real debe
someterse al orden personal, y no al contrario »
De la Doctrina Social de la Iglesia Católica
Si existe algo palpable en el discurso de los distintos candidatos que se presentan como posibles opciones a candidaturas presidenciales en las internas del próximo 28 de noviembre, es la crisis de identidad que vive nuestra realidad, también la económica y el desencanto que existe sobre algunos paradigmas que se manejaban a nivel global que, luego de la crisis, también se han hecho añicos. Por lo menos, en el imaginario de mucha gente, lo que influye en el oportunismo discursivo de algunos candidatos.
Esta crisis de identidad está ligada a la primacía de lo individual, que ostentan algunos sectores, con ingresos que los mantienen dentro de distintos niveles de consumo, qué manejan como filosofía subyacente que los motiva qué la suma de los éxitos materiales de cada uno constituye el bienestar de todos.
Convive con ello una masa creciente de sumergidos con sueldos por debajo de los mínimos vitales, pobres y marginados. Un grupo importante de población que a cada hora se pauperiza más y, busca salidas mesiánicas, para dar satisfacción a una necesidad impuesta de la sociedad en que vivimos: el consumo.
Porque, aunque se viva en la pauperización, el modelo de sociedad impone, en base a la comunicación y la publicidad, qué se hace necesario para el individuo distinguirse, para mostrar su éxito y un lugar aceptable en el medio social, haya que consumir. Y tener ese rol, además, permanentemente, estando siempre representándolo, incluso frente a familiares y amigos.
De hecho no hay identidad, sino un proceso permanente de identificación, de afirmación de la identidad por intermedio del consumo, qué tiene como ingrediente implícito al fracaso, porque es un proceso en que siempre hay que recomenzar. Una especie de comparación moderna del personaje de Homero, Sísifo, que fuera obligado por los Dioses a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo. Una imagen, sin duda, inquietante y absurda. Este proceso conduce a una manera de pertenecer a los grupos, de distinción o de exclusión, que desembocan, en todos los casos, en una identidad superficial.
La distorsión del Estado benefactor
Uruguay es un país pequeño con particularidades propias y debilidades provenientes del largo mantenimiento de privilegios en que un Estado claramente benefactor, a lo largo del batllismo ("Como el Uruguay no hay") , sembró la semilla de lo que hoy son corporaciones insaciables que fagocitan al Estado, impiden el crecimiento y trancan - por la cantidad relativa y organizada de gente integrada a sus beneficios - la posible solución política a escollos claros e identificados en el camino del crecimiento.
Ya sabemos porque en Uruguay año a año se reiteran los problemas con la energía sin que la monopólica UTE acierte en abrirse a la colaboración de otras fuerzas de la sociedad, de cuño privado, para multiplicar las fuentes de producción. Recién en Uruguay se inauguraron cinco molinos eólicos, mientras en el mundo los parques de producción por el viento de reproducen como hongos luego de la lluvia. UTE prefiere quemar cientos y cientos de millones de dólares en petróleo que dar el brazo a torcer.
Con ANTEL ocurre algo similar. Su banda ancha es deficiente, despareja en sus niveles de velocidad, inadecuada para las actuales necesidades del mercado uruguayo. Y, sin embargo, "tout va tres bien". Nada pasa. ANTEL no toma enseñanza del único sector de esa empresa que tuvo un desarrollo eficiente y descomunal que es orgullo de cada uno de sus directores, la telefonía celular. El sector que está en competencia abierta con otras empresas que invierten fuertemente en el país.
Podríamos seguir con ANCAP que, empecinadamente, mantiene esquemas del pasado atando el precio del litro de combustible al del barril del petróleo, en el manejo de una paramétrica no conocida públicamente, por la cual los usuarios debemos de pagar no solo por llenar nuestros tanques sino por otras aventuras del ente de los combustibles. Empresas fallidas y desfallecientes en la vecina orilla, experiencias de plantaciones de caña de azúcar en zonas inadecuadas, un extraño y confuso entrelazado de sociedades anónimas cuya mayoría accionaria es siempre de ANCAP y cuyas oficinas figuran como funcionando en el edificio de la Avenida del Libertador. Todo este "pastel" adobado por una gigantesca burocracia muy bien paga. Y todo ello lo pagamos con el litro de nafta y gasoil, este último todavía con niveles de azufre tales que no sirve para los vehículos medianamente modernos.
Y hay más, por supuesto, Cuándo se pregunta cuales son las razones de nuestras imposibilidades de avance en muchos aspectos, vemos que una de las principales es ese escollo que, además, está sostenido por varias patas, entre ellas alguna que se apoya muy firmemente en el movimiento sindical.
El principal freno al desarrollo
Entonces, volviendo al tema de la sociedad y la identidad individual. El sector de los pobres y marginados, del que hablamos anteriormente, se encuentra de manera rígida, trancado por una situación económica que ofrece muy pocas alternativas. El desarrollo lo produce solo el sector privado que es el mismo que se contrae cuando se desencadenan las crisis; las empresas corporativas del Estado, al ser monopólicas siguen subsistiendo aplicando mayores rigideces con los usuarios. Nunca las crisis las afectan y ello por la razón del artillero.
Un sector privado que tiene campos vedados y prohibidos, los que ocupan las corporaciones del Estado. El aumento de la producción es necesario en Uruguay para cubrir todas las necesidades del país, para que la gente viva - dentro de una justa distribución de la riqueza - de la mejor manera. Pero, por supuesto ese aumento de la producción no puede ser el único indicador de riqueza, como tampoco puede serlo el consumo de bienes por parte de cada individuo. Es imposible que las personas estamos llamadas siempre a consumir cada vez más, cuando lo que deben completarse son las necesidades individuales, sociales, materiales y espirituales.
"Los forzados al consumo comienzan por consumir objetos, luego a otros seres humanos (violencia y presiones) y finalmente se consume a sí mismo (drogas, sectas, suicidios)", dijo Paul Ariés.
Una visión subliminal de toda la sociedad que entre los que tienen dificultades de inserción en la misma se multiplica. Individuos de las clases populares que son las que viven, objetivamente, los problemas de la pauperización, pobreza y marginalidad, al no existir posibilidades de satisfacer su ingreso por intermedio del trabajo - casi siempre mal remunerado a ese nivel - se sienten profundamente frustrados ante esta realidad que parece ignorarlos. (Qué no se diga que el ruinoso subsidio del MIDES o la posterior asignación familiar es un beneficio que determinó soluciones para algunas de estas familias)
En su imaginario tienen ahora la oportunidad, creen poseerla y la atesoran, proceso que anteriormente también han vivido con otros caudillos políticos, apoyando hoy a un hombre que habla como ellos, y se viste también como ellos.
Claro, como en los casos anteriores, la frustración vendrá después.
(*) Periodista.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


GeoBitácoras:



nestor dijo
Parece ser que el destino crea el modelo de sociedad, no serian los mismos que detentan el poder y los medios de comunicación;las distorciones no las producen los índices de empleados públicos, sí su características, somos junto con Chile los que tenemos menos emp.públicos;es en Chile, ejemplo de modelo para los religiosos de las privatizaciones, donde parece que gana el millonario de la derecha, donde los conservadores se hacen mas conservadores y por estos lares, los enemigos del cambio que abominan de los sindicatos, con su religiosidad esperan que los empresarios rentistas en la mayor crisis de un mundo globalizado,cambien de ideología y realicen una .."justa distribución de la riqueza-de la mejor manera.."sobre innovación de sus empresas preguntenle a Rubianes;no serían los pauperizados(723.585 + o -)los que llevarán a un posible candidato que cínicamente dice:"vamos a reconstruir la base ética,moral,jurídica y de valores del país".Siempre en el mundo la clase que tiene como conducta el pedaleo,"aflojo hacia arriba y apreto hacia abajo";la que mas se asusta con la inseguridad será la que decida en una votación y son sus placeres y no la razón lo que la impulsa a esa clase media.Y esa trampa como dice el gran Mario:"la trampa es la mentira gigantesca con la que convivimos pese a todo de la que nunca vamos a librarnos aunque su falsedad rompa los ojos" y si se cumple el olvido de nuestra historia..."como en los casos anteriores,la frustación vendrá después."
8 Junio 2009 | 04:05 PM