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Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

12 Agosto 2009

¿Qué modelo de país nos proponen los candidatos?

Una campaña política que no entusiasma a los indecisos

Por Carlos Santiago (*)

Los enigmas siguen presentes pese a que ya faltan menos de tres meses para que los uruguayos decidamos quiénes nos gobernarán en los próximos cuatro años.

Los candidatos, en una vorágine creciente de enfrentamientos verbales, dejan poco margen para desentrañar intenciones, caminos y qué políticas impulsarán, más allá de sus enunciados voluntaristas, para que el país resuelva algunos de sus más agudos males como el de la pobreza y el de la inseguridad.

Los discursos son confusos, exitistas, plagados de aristas de una superficialidad aburrida, los que están provocando en mucha gente un profundo rechazo por la política, en la que se utiliza cualquier tipo de planteo, incluso algunos abalados por la experiencia en otros países, para plantear polémicas y profundizar diferencias como si el camino de la confrontación permanente fuese el mecanismo idóneo para "cazar" a los votantes indecisos. La realidad política está logrando imponer una visión extendida de mediocridad ideológica en todos los sectores participantes de la puja pre electoral, qué no logra entusiasmar a la gente.

Ya no existen actos multitudinarios y ningún encargado de movilización de arriesga a organizar algún mitin que sirva para medir fuerzas, aunque sea tan solo comparados con recuerdos históricos, que puedan servir para desestimular aún más a la escuálida militancia callejera. La verdad, en general, los pagatineros, pintores de grandes murales y colocadores de pasacalles, a falta de militantes dispuestos, han sido sustituidos por "profesionales" de la tarea sin cintillo partidario, los que no tienen prurito alguno en propagandear hoy al candidato A y mañana al B, aunque sean de partidos adversarios.

Parecería que los candidatos están confundiendo las características del país, su modelo dentro del capitalismo periférico, situado en el panorama de la globalización. Formas propias que no emergieron espontáneamente de la marginación de sectores de población aplastados por "el mercado". Más bien fueron el resultado de un proceso colectivo que se inició a nivel planetario, en el siglo XIV, con la circulación de mercancías y su intercambio por dinero.

Sin embargo en los discursos políticos pre electorales faltas las ideas, los derroteros nuevos que despierten esperanzas en que nuestro país pueda sortear, en corto, mediano o largo plazo, algunos de sus males endémicos. Los indecisos, por más que las encuestadoras midan y remidan mes a mes las tendencias en esa opinión pública apática, por el momento siguen en su situación, porque no existe la propuesta de un modelo de país que destrabe alguno de los grandes males nacionales.

Todavía discutimos sin entender mucho el significado del "pre-capitalismo o mercantilismo", qué maduró con la propagación de las ideas liberales a partir del siglo XVIII, en especial con el período de la Ilustración Francesa y la obra de Montesquieu, "El Espíritu de las Leyes", cuando se instaló la base teórica del derecho a la propiedad y su necesidad de protección, plasmada a través de las leyes y de la constitución de un Estado, iniciando, de esta manera, un proceso revolucionario que cambiaría todas las reglas de juego, político, económico, cultural y social, existentes hasta ese momento.

En nuestro país el batllismo modernizó el sistema "pre-capitalista", más que rudimentario existente, creando instituciones sólidas y estableciendo reglas de juego que hicieron del Uruguay un país de avanzada, determinando un crecimiento meteorito qué hoy todavía asombra por su magnificencia en obras públicas. José Batlle y Ordóñez modernizó el país y, claramente en su tiempo, quebró las constantes de un capitalismo primitivo, creando las bases de nuestra sociedad democrática y moderna.

Sin embargo no se siguió avanzando. Los uruguayos lograron en los primeros años 50 años del siglo XX, un adecuado nivel de vida, con una organización social que no rechinaba en crisis cíclicas por la existencia de altos niveles de empleo y mecanismos de producción de materias primas que tuvieron, durante un largo período, una real aceptación en los mercados externos. Hay veteranos que todavía recuerdan los emporios de riqueza que significaban las industrias frigoríficas existentes en la zona del Cerro de Montevideo, o en algunos lugares del interior.

Pero junto al bienestar comenzó a predominar el conservadurismo de "Cómo el Uruguay no hay", en una expresión que se decía mostrando la profundidad de una visión conformista con la realidad, que no veía los problemas que el desarrollo del país iba planteando y que nadie resolvía. Las deficiencias del país y el deterioro de los términos del intercambio, como analizó Vivían Trías con notable agudeza, siempre, los gobiernos posteriores intentaron resolver con el método de la devaluación del peso, que, lo único que significa, era una rebaja de la masa salarial medida en dólares.

Durante todo el siglo XX la hegemonía de los partidos tradicionales en el gobierno fue total. Recién con la aparición del líder, Tabaré Vázquez, un hombre que moderó el intrincado y confrontativo discurso de la izquierda, se logró cambiar el resultado de la vieja ecuación electoral nacional. La izquierda tenía un discurso en que no ponía los caminos ni la existencia de los tipos de socialismo que proponía, ni aclaraba en como esa fuerza nada más que testimonial, podría llegar a aplicar el modelo marxista tradicional en una sociedad tan alejada de los cánones primigenios que hicieron posible la experiencia del luego fracasado socialismo real. Luego de la experiencia guerrillera cubana, también se surgieron movimientos como el MLN que, finalmente, también terminaron en un callejón sin salida.

¿Cómo hacer para que en el Uruguay, donde no existe una gran acumulación de capital, ni siquiera un campesinado fuerte con "hambre" de tierras y la columna central de las organizaciones sindicales está integrada, esencialmente, por trabajadores dependientes del propio Estado, para llevar adelante un esquema de socialismo marxista paradigmático? ¿Era realmente posible en un país pequeño como el nuestro, rodeado de Argentina y de Brasil, concretar un enclave de esas características?

En ese panorama el discurso de los sectores de la izquierda fue infructuoso por años. El enorme esfuerzo de militancia no redundó en éxitos de obtención del poder. Solamente la situación comenzó a revertirse cuando el discurso cambio por la aparición de un líder distinto, el doctor Vázquez, que hablaba un lenguaje moderado, comprensible, de justicia social, pero alejado de aventuras que posteriormente fueron cayendo una a una en el mundo entero. Un planteo respetuoso de las instituciones, en que - recordemos - cuando Vázquez logró ser por primera vez intendente de Montevideo, pudo "cohabitar" sin traumas con el presidente nacionalista, el hoy nuevamente candidato Luis A. Lacalle.

La sensibilidad social imperante en los uruguayos, que es un bien a señalar, determina que una buena parte de la población tenga como modelo deseado a un "socialismo" sui generis al estilo de los países nórdicos europeos. Esto se debe a la gran valoración que existe sobre los importantes beneficios sociales que estas naciones han logrado conquistar y mantener.

Ahora bien, la gran mayoría de los que desearían gozar de un sistema similar, no desconocen que el sistema económico que existe en estos países nórdicos es el capitalismo con un total respeto a sus premisas programáticas.

Nos preguntamos de nuevo: ¿Conocen esta condición aquellos que apoyan este tipo de socialismo? El respeto que estos países nórdicos tienen por la propiedad privada es lógico. Ellos saben que se trata de la piedra basal del sistema económico y que, si comienzan a deteriorarla, la confianza se pierde, el dinero huye y con ello, se va también el bienestar social que han conseguido con tanto sacrificio. Por ello, nos preocupan, algunos discursos irreflexivos que hemos escuchado, a lo que sumamos algunos platillos de balanza que se inclinan peligrosamente a favor de un sector de la sociedad, aunque esto no sea lo más idóneo para una política de inversión y progreso generalizado.

Sin embargo, todas - por más que se manejen otras visiones - son reflexiones que nos hacemos desde el llano, porque desde lo alto de las candidaturas solo se plantean hasta hoy discursos confrontativos, faltos de ideas, que deja a los indecisos en una situación tanpoco clara, similar a la que los llevó a no votar el 28 de junio.

Claro, ni los modelos ni las medidas concretas aparecen en el discurso de los candidatos. Ni siquiera se han abierto caminos para comenzar a analizar temas de Estado, como el de la violencia y la delincuencia juvenil que, obviamente, deben abarcar también el fin de la impunidad que se verifica en una zona de edad que es en la que reincide en el delito y, además, tampoco se plantean soluciones de fondo para el INAME, con el fin de contener y reeducar a los infractores.
Existen sí violentas diferencias sobre la implementación de servicios higiénicos en las zonas de población marginada, medida elemental y conocida que se aplica en muchos otros países, la que resuelve algunos de los problemas que surgen de la vida carenciada, en los barrios marginales.
Si no existen acuerdos en esos niveles básicos, ¿cómo se acordarán políticas en un Parlamento en qué, seguramente, no habrá mayorías automáticas?
Así lo indecisos seguirán indecisos.

(*) Periodista.

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nestor

nestor dijo

Tomado nota; tengo que volver a leer el libro de Carlos Real de Azùa: El impulso y su freno.(No hay nada nuevo bajo el sol)

12 Agosto 2009 | 04:05 PM

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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