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La Coctelera

Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

14 Agosto 2009

Enseñando "cumbia villera" en el centro de Montevideo

 

Si hablamos de un afán integrador nos parece muy bien que el MEC promueva clases de "cumbia villera" en una de sus dependencias, pero las cosas hay que ponerlas en su lugar, porque las declaraciones del director nacional de cultura, por ingenuas son tan estridentes como los sonidos ruidosos de la anti música que promueve.

          Nos atrevemos a opinar en este tema porque se entronca directamente en el fenómeno de la exclusión que viven sectores de la población que se distribuyen en más de quinientos asentamientos precarios, en los que, pese a los esfuerzos que se han hecho, siguen viviendo un paulatino y dramático proceso de marginación y desculturización.

Dejados de la mano de Dios y de los organismos oficiales, pese a que en esas zonas es donde habita la mayoría de los niños y adolescentes uruguayos (casi un 50%, de acuerdo a cómputos de UNISEF), sufren un proceso de marginación y desculturización que los lleva directamente a la exclusión, lugar en la sociedad en el cual las personas carecen de toda capacidad de adaptación al mundo, creando seres que no están capacitados para cumplir ni siquiera las tareas más elementales.

         Por ello, si emprendemos tareas de integración de esos compatriotas, tratando de solucionar aspectos de su problemática más aguda, esencialmente inculcando valores de convivencia utilizando el camino de acercarle valores de la cultura, sean estos bienvenidos. Pero, no idealicemos la anti - cultura que producen esos sectores para lograr, en un camino claramente bizarro, idealizar una expresión musical pobre, que no es poco más que ruido, enseñando a danzarla - como si hubiera una coreografía medianamente interesante qué trasmitir - en un local de la calle San José y Paraguay.

         Si el MEC organizara actividades en las zonas marginales con el fin de intentar inculcar valores de socialización dentro de la marginalidad, tratando de quebrar los bolsones de exclusión social, nos parecería que el camino es el correcto. Pero el camino inverso, el llevar al centro de la ciudad a la cumbia villera para presentarla como una expresión cultural más y colocarla en un plano parecido a Mozart, el tango y Gardel, es más que excesivo, porque la cumbia villera es producto de una anti - cultura.

         ¿Es qué el señor Achugar, dada su formación seguramente exquisita lograda en claustros donde más bien no se oiría volar una mosca, nunca ha reparado en el significado de la expresión cultural de los sectores marginales qué, lamentablemente- repetimos- no pasa a ser más que ruido?

         No sabe acaso de los procesos que se han ido dando en los países del llamado tercer mundo, en que Uruguay está inserto, donde los valores se han deteriorado y hoy existe un sector de la sociedad qué maneja "anti-valores", lo que se comprueba con varios ejemplos, entre ellos el de la música.

         La música que prefieren los hoy en día llamados "jóvenes planchas" que viven esa dramática exclusión es solo "bulla", totalmente estridente, sin letras mínimamente pensadas ni bonitas, menos, con algún elemento rudimentario que trasmita sentimientos positivos y no resentimientos.  Los bailes, por su parte, no son más que danzas "eróticas" de claro contenido machista, sin coreografía, ni formas, ni intentos de expresión coherentes.  

         Existe una correlación entre la "cumbia villera" que hace furor en los pasillos del MEC con el "cuarteto" cordobés, también expresión de anti- valores culturales que una dirección como la que encabeza Achugar no debe desconocer.

         ¿Qué tendrá que ver la "cumbia villera" con el tango - comparación más que odiosa, en nuestra opinión, que se realizó el secretario de cultura - el que surgió de un crisol de influencias europeas que comenzaron a expresarse con la inmigración en el Río de la Plata y al que se le fueron sumando, en distinta épocas, músicos y poetas del más alto nivel expresivo que lograron imponer esa expresión musical, poético, cultural y hacerla una marca características de esta parte del mundo? ¿Es necesario nombrar a algunos para probar nuestras palabras?

         Si el MEC, en lo cultural, trata de nivelar hacia abajo, se equivoca. Haría bien en emprender un camino tendiente a integrar a la sociedad a los jóvenes que viven la atroz marginalidad por medio de elementos de la cultura, pero más que eso, de la educación. Porque la marginalidad determina la exclusión y esta crea seres incapacitados para la convivencia en sociedad, porque con el fracaso dramático de la educación, no tienen elementos para insertarse en casi ninguna tarea, ni siquiera las más rudimentarias.

El camino es el contrario. La sociedad debe abrirse para integrar a los sectores marginados, dándoles oportunidades reales de superación y no jugando a "escribir" una teoría novedosa sobre la creación de una expresión musical en el marco de la más absoluta pobreza cultural, en la orfandad de recursos, sin tener en sus manos experiencias de la evolución cultural que ha engrandecido al ser humano en todas las épocas.

Por otra parte las expresiones de "cumbia villera" que se presentaron en el local del MEC, en pleno centro de Montevideo, son edulcoradas imitaciones rítmicas de lo que es expresión de esa anti - cultura de los jóvenes marginados, con aditamentos que las hacen potables a los oídos de los posibles asistentes de esas veladas bailables de los viernes.

Lo demás es pura desorientación.

 

 

        

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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