La tarea de Mujica es ciclópea: Austeridad Vs. Consumismo

Por Carlos Santiago (*)
"Mirá, la cuestión de clase dentro de la Administración Pública:
¿En qué oficina hay trabajadores que entraron para limpiar están
limpiando? Ninguna. Está todo mercerizado, porque los trabajadores
del Estado no quieren hacer ese trabajo. Entonces los trabajadores
del Estado engendran soluciones para que ello se desarrolle"
José Mujica (Pepe Coloquios)
Ingresamos en un mundo cambiante, en que todo está en discusión. Dubai la hasta ayer meca de los millones, el oasis que ilusionaba a los grandes millonarios del mundo con posesiones fastuosas levantadas en islas artificiales en un costado de un inhóspito desierto, se derrumbó decretando su cesación de pagos, paralelamente el sistema capitalista no encuentra los caminos para reencausar la senda de su sentido de ser, el crecimiento constante y solo China, apoyada por un ejercito de trabajadores que ganan estipendios propios de la esclavitud parece liderar el camino hacia la vieja solides perdida.
Quizás sea que los gobiernos del mundo, los que piensan las relaciones económicas y de producción, están demasiado ocupados tratando de salvar a la humanidad de "la gran crisis" -la crisis económica, para ellos-, estimulando al mismo consumo que nos está llevando a la catástrofe, el que André Gorz motejaba como el nuevo "opio de los pueblos"
"Si la destrucción global aún no ha alcanzado la catástrofe tan temida, es sólo porque el consumismo no ha alcanzado aun los porcentajes tan deseados" (1) En este delirio colectivo, se confunde al desarrollo con consumismo, éxito con despilfarro, crecimiento con engorde y todavía el éxito de una sociedad se mide por el dinero que genera, aunque los pobres y marginados se multipliquen tratando de alimentarse en los deshechos que se descartan en los depósitos de basura.
Pese a esa orientación del mundo, Uruguay es una especie de "mosca blanca" Con una adecuada administración de los dineros públicos y un gobierno que supo aprovechar, junto con el sector privado los beneficios del viento a favor del crecimiento económico previo a la crisis, se parece a un oasis de paz frente a las convulsiones en el planeta que, en América Latina, por ser países preponderamente productores de materias primas, fueron de un tono más benigno.
Con una deferencia marcada, además, con Argentina, qué ha construido al influjo un Estado que fogosita el trabajo a nivel descomunal, inclusive asombrando al mundo, aplicando por ejemplo retenciones agropecuarias de monto confiscatorios, en un camino con mojones distintos: primero los loables, con el fin de limitar y abatir en algo las ganancias que los precios internacionales derramaban sobre los agricultores verdadera casta de "nuevos" y ahora "viejos" ricos del país vecino. Luego para engrosar las arcas del gobierno en afanes poco claros y posteriormente para castigar a los productores por sus acciones de protesta.
El resultado redundó en qué los empresarios vecinos, por aquello de qué el capital no tiene Patria, comenzaron a arrendar y comprar tierras del "otro lado del río", favoreciendo a Uruguay, cuya producción de granos se multiplicó muchas veces, a tal nivel que la exportación sojera - en alguna etapa - estuvo en el primer lugar de los ranking.
La modernidad de la explotación agropecuaria que impusieron los argentinos se traslado por la razón del artillero, también, a productores criollos que también lograron tecnificarse, tercerizando tareas y reduciendo al máximo, como es la tendencia mundial, la utilización de personal en cada establecimiento. Esto todavía no ocurre en China en donde la pauperización del campesinado es tan rotunda que no hace necesaria la modificación de la introducción de la robotización en los grandes cultivos.
Uruguay es hoy un relativo vergel de riqueza y de incorporación de nueva técnicas modernas de producción. Pero entre esos jardines donde se multiplica la riqueza, a la vez se muestra de miseria y el dolor de gente, con ojos en donde brilla hoy una muy relativa esperanza, Ese progreso producto del cambio tecnológico en la agropecuaria tiene una contracara qué produce pánico cuando se estudia, de atroz: la miseria humana, de miles y miles de compatriotas que se van a sobrevivir a sucuchos de lata y de cartón. Allí tratan de sobrellevar una existencia que es la contracara del exitoso sistema de producción que multiplicó la riqueza.
Aquí también se están cumpliendo, plenamente, las afirmaciones de algunos autores que indican que las tareas de campo cada vez requieren menos personal. Hay extensiones de casi 20 mil hectáreas en la zona de Soriano, cultivadas al máximo, que no requieren un personal estable superior a las 20 personas.
Las nuevas tecnologías podrán ayudar a multiplicar las producciones -ocurre algo parecido en el rubro ganadero, con niveles récords de "cabezas" y mínimos de mano de obra ocupada - pero es improbable que le sirvan algún día a los seres humanos. Estamos en un mundo que recién se encuentra en los inicios de su capacidad para consumir, dilapidar y destruir. El tema de reducir la pobreza está en como sin volver atrás en la tecnologías que abaratan y hacen competitivas las producciones, lograr que la riqueza esté mejor distribuída y la gente, en base al trabajo, pueda tener un desarrollo personal y colectivo superador.
El despilfarro irracional del consumismo no tiene límites; no ha evitado la muerte de millones de niños por hambre pero ha puesto en peligro la existencia de toda la biósfera. Si el exitoso consumismo no es reemplazado por la olvidada austeridad, pronto deberemos elegir entre la guerra y la miseria, entre el hambre y las epidemias.
Por ello felicitamos al presidente electo, José Mujica, por ser un ejemplo de esa austeridad que requiere hoy el mundo. Un hombre alejado del boato, de las tonterías del consumismo, que es feliz en su modesta chacra de Rincón del Cerro. Un personaje así debería tener las condiciones básicas para comprender la hora que vive la humanidad, pues su gravedad puede exceder la tragedia de una, de muchas bombas atómicas, pero no vemos la explosión porque vivimos dentro de ella, porque se parece al incontestable capricho de las fuerzas sociales, ante las cuales solo cabe resignarse.
El hombre mismo se está destruyendo. Queriendo producir más y más barato, abandona a su suerte a miles de campesinos que requieren soluciones inmediatas, y queriendo que la economía se multiplica en éxitos y que fomente el consumismo.
Por otra parte todo está en duda, hasta las viejas clasificaciones sociales. Pensadores de la talla de André Gorz han hablado de la desaparición de la lucha de clases, por los cambios rotundos en los medios de producción. Hoy una planta de armado, prácticamente en su totalidad robotizada, utiliza elementos llegados desde otras zonas del mundo, para realizar una tarea que achicó al mínimo las viejas líneas de montaje en que cientos de obreros apretaban tuercas, colocaban partes, soldaban. Hoy, casi todas esas tareas las hacen máquinas cada vez más sofisticadas, rápidas y baratas. Los obreros no están más.
Los otros trabajadores, los que vemos todos los días, los que tienen tareas en los Shopping, en las casas de comida, en las mil y una tareas de servicios que han aparecido en el funcionamiento del mundo moderno, inclusive en las casas financieras. ¿Tienen - observando su aislamiento - la capacidad de organizarse para luchar contra patrones que nunca aparecen y qué, en ocasiones, son inexistentes?
¿Dónde está la oligarquía uruguaya? ¿En Buenos Aires? ¿En San Pablo? Es la pregunta que muchos debieran responderse porque seguir sosteniendo, como hace 50 años, la vigencia de la lucha de clases, cuando el mundo requiere otros caminos de solución que no están en la confrontación interna, sino en medidas de organización que, quizás, se puedan ir adoptando para que nuestro país sea un emporio de riqueza, con inversiones constantes. Pero que no ocurra como hoy, qué el resultado del éxito del esfuerzo del país se malgaste en una tendencia al consumismo superficial, quedando por el camino, marginados, importantísimos sectores de uruguayos que, necesariamente, hay que incorporar a esta sociedad.
El presidente electo, José Mujica, en el polémico libro "Pepe Coloquios" tocó lateralmente muchos de estos temas. Es evidente que los comprende, entendiendo que la realidad de hoy no es la de 1917 ni tampoco la de 1960. Qué se deben buscar soluciones para una sociedad que debe abrazar a todos aunque, lamentablemente, los mecanismos del trabajo cada vez estén expulsando a más y más trabajadores que, sin la labor diaria, se quedan, junto a sus familias, en el desamparo más absoluto.
Estos temas son de una inmediatez absoluta para los uruguayos, para el mundo, que de seguir adelante por este camino - lo que parece indefectible - con una economía que reduzca el costo de la mano de obra robotizando su producción, se seguirá ahondando la primera contradicción que está en la base de toda nuestra problemática: la dramática miseria de los humanos.
A esperar, entonces, pero no mucho.
(1) Jorge Majfud
(*) Periodista. (Publicado en el suplemento Bitácora de LA REPUBLICA)




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


GeoBitácoras:



nestor dijo
Buen artículo, el tema es ese, inmediatamente que esa miseria humana pueda acceder a un mínimo crecerá su consumismo, como muy bien expresa Majfud, no se ha llegado al límite.Ese quinto shopping que se aprobó en Junio y que s/La Diaria, este fin de semana conversaron el Presidente y Salgado en Anchorena, no se invierte para el público de Carrasco o Pocitos.La esclavitud del siglo XXI será mas difícil de abolir que la anterior.
7 Diciembre 2009 | 05:45 PM