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18 Abril 2010

¿Cuál es la mejor norma para la TV digital?

 

Por  Carlos Santiago (*)

Fue una semana muy importante en materia de información sobre cambios en los medios electrónicos, sin embargo las definiciones todavía no se han dado con claridad.  El centro de todo es la decisión, que deberá partir del Poder Ejecutivo, sobre la norma de la televisión digital que se adoptará en el país, es polémico. El gobierno de Tabaré Vázquez ya se había definido por la llamada norma europea qué, en definitiva, determinará que nuestro país funcione como una isla en un continente que mayoritariamente se volcó por la norma japonesa-brasileña. Pero además esa resolución deberá sortear la oferta del vecino del norte de integrar 40 millones de dólares para los trabajos previos, siempre que se tome una decisión modificando la anterior resolución.

Muchos nos preguntamos sobre la pertinencia de esta polémica, tan alejada del centro de la atención general, qué además debería contener algunas aclaraciones previas: ¿Por qué Uruguay optó por norma europea, junto a Colombia y Panamá, dejando de lado la corriente generalizada en el continente de implantar la norma japonesa-brasileña? Uno de los argumentos que manejan los defensores de la norma europea es que hoy un cambio de la misma determinaría que se perderían todos los avances realizados en torno a la misma. Claro, que nos gustaría saber quienes realizaron esos trabajos y qué avances existen más allá de algunos de consultorías bien pagados por contribuciones llegadas desde el viejo continente.

Luego que Uruguay firmara el convenio de financiación con la Unión Europea para iniciar pruebas de televisión digital según su norma, se hicieron ensayos y como demostración para la posterior introducción del sistema, se planea emitir un partido del mundial en forma digital.

La Unión Europea (UE), donó 690.000 euros para la compra de equipamiento y capacitación de personal en Televisión Nacional del Uruguay (TNU), para comenzar a emitir digitalmente en Montevideo.

El Ministerio de Industria firmó el convenio con la UE el 9 de marzo, más allá de que aún no está la última palabra dicha en cuanto a cuál norma de televisión digital se adoptará, si la europea (DVB-T) o la japonesa/brasilera (ISDB-T).

Si después se decide cambiar de norma - como solicita Brasil y duda el presidente Mujica -  este va a tener que tomar en cuenta que hay cosas que ya están en marcha, hay dinero investido y planes concretos para la puesta en marcha del sistema europeo.

En 2007 se hizo la elección, sin mayores explicaciones, por el sistema europeo y se concretaron acuerdos y compromisos, pese a que ahora surgen claras dificultades.  El quedar despegados tecnológicamente de los demás países del continente, con la excepción de Colombia y Panamá, le plantea al sistema importantes contrariedades especialmente en la contratación de "enlatados" y otras dificultades para la transmisión por cable, ya que los canales de "cabecera"  se regirán por el sistema japonés-brasileño que, según estudios brasileños, es mucho más "confiable",

Al parecer la norma japonesa/brasilera sería más idónea para la transmisión de televisión móvil y tendría una mejor calidad de recepción. Pero los equipos brasileños, al ser más modernos, serían más caros, mientras que los receptores de la opción europea son de bajo costo. Los brasileños afirman que la norma europea es "vetusta". 

Ambos sistemas brindan televisión en alta definición, múltiples canales, televisión móvil e interactividad, y además, cada vez van a tener más compatibilidad, así como en principio hubo diferentes sistemas para la televisión color (PAL-N, NTSC) que luego se aproximaron.

A través de la multiplicación de canales que implica la televisión digital, se genera la oportunidad para el país de vender contenidos audiovisuales, aunque nuestra televisión tiene una lamentable realidad en este aspecto de la que son prueba palpable las programaciones de los canales nacionales. 

Según informa el diario "El País", antes de adoptar el sistema japonés, Brasil realizó en el año 2000 un exhaustivo estudio de las tres normas existentes, la europea DVB-T, la japonesa ISDB-T y la estadounidense ATSC.

El informe final concluyó que el sistema ISDB-T presentó "la mejor performance en cuanto a recepción dentro de edificios, notables ventajas en recepción móvil bajo condiciones de ruido y es mucho más flexible que los otros sistemas". En tanto, el sistema americano ATSC resultó el más inadecuado, debido a deficiencias en la recepción móvil.

En España, cuando se lanzó la TV digital, concretándose el apagón del sistema analógico,  se habilitaron 2.200 canales nuevos de TV. Sin embargo, el mercado no pudo absorber la demanda de contenidos y no fue posible conseguir avisadores para tantas señales.

Mucho tememos que en Uruguay los cambios, incluidos los de índole tecnológica, sean siempre accidentales y nunca esenciales, de continente mas qué de contenido. Con la imperativa implantación de la Televisión Digital, en el sistema que se adopte finalmente,  se demostrará una vez más esa afirmación.

Seguramente el innovador artilugio que los usuarios nos veremos obligados a incorporar a nuestros televisores para nada determinará cambios en la programación de la televisión nacional, inalterable en sus bodrios "nacionales" o "enlatados" qué persisten desde los tiempos de su aparición como tal, por la década del 50.

Le realidad de la televisión uruguaya da cuenta de una situación que es incontrastable. Cuando el funcionamiento de un sector es monopólico, como el de la TV (a cargo de tres concesionarios que heredan por generaciones el usufructo de ondas que son del Estado), el resultado es más que lamentable.

La pobreza en los contenidos en una TV que además muestra a cada segundo el bajo presupuesto que utiliza para sustentar su programación (hasta la elección de les películas qué se exhiben en la programación es calamitosa), sin hablar de la poco creativa y repetitiva fórmula noticiosa que se limita a llevar a la pantalla noticias que tienen cierta vetustez, con el aditivo de alguna pobre toma en el lugar de los hechos o ilustrando las mismas con escenas de archivo.

¿Es lo que veremos por la modernísima televisión digital? Porque la alta definición  (ya existen canales de cable que trasmiten en este sistema) no asegura nada, ni determina que haya un salto en lo cultural, ni que el país mejore en su industria audiovisual. ¿Alguien cree por ventura que luego del posible "apagón analógico", que se produciría algún día, los uruguayos tendremos la posibilidad de ver algo mejor?

Por supuesto que ya se anuncia que en nuestro país la televisión digital funcionaría "a medias", porque no habría que abandonar los televisores del viejo sistema, a los que se les acoplaría un mecanismo que permitiría la compatibilidad de los sistemas.

Podríamos hablar largamente de la monopólica televisión nacional, de sus carencias insuperables, de su lucha en un medio chico por un rating esquivo y su dependencia de factores, como el político, que la ha acostumbrado a hacer una labor poco atractiva, en que programas de fuerte denuncia, revulsivos y creadores de agenda (tenemos ejemplos como Zona Urbana y Lanata), qué por razones distintas son jaqueados.

Dejaron de salir porque les resultó en algunos casos insoportable y en otros imposible de sortear, las presiones, de los propios canales o de una opinión pública sesgada, que generalmente victimiza a los periodistas duros, transgresores, pero que a la vez - como la vida misma - tienen perfiles frívolos, como cualquier ser humano.

Una televisión nacional que se complementa también con los canales cable que presentan una multi oferta altamente competitiva para nuestro medio y enfrentan al teleespectador con propuestas de mejor nivel de producción televisiva. Mientras aquí no aparece rentable armar programas interesantes que salgan de ciertos márgenes: si son transgresoras, porque los anticuerpos creados en la sociedad y en el poder de inmediato actúan, tampoco si exigen medios medianamente costosos de producción dado que en el país no existe respuesta publicitaria suficiente como para financiar el esfuerzo.

Entonces, ante tanto dislate, es claro que se debe regular la relación entre el Estado que entrega las ondas - que no quiere decir gobierno - y los permisarios de la mismas, es una acción básica que esté vinculada al necesario afianzamiento de valores fundamentales para el desarrollo de la democracia, estableciendo cuotas de pantalla para el autor y el actor nacional y una serie de otros elementos básicos vinculados al interés nacional.

Son esenciales para la construcción de una sociedad democrática - dijimos en alguna ocasión - la libertad de prensa, la libertad de expresión y el derecho a la información mediante la promoción de la ética, la investigación, la precisión y el uso de las nuevas tecnologías en el ejercicio periodístico, así como la protección de los periodistas, sin duda, uno de los eslabones más débiles, junto con los receptores de la información, de todo el proceso comunicacional.

En materia de elegir los programas, tiene todo el derecho del mundo el teleespectador de ver lo que quiere, un enlatado de Tinelli, que los largos y tediosos "enganchados" de carnaval que ofrece el canal de la IMM.

Muchos de nosotros podemos tener las cosas claras y definirnos por gustos y decir que programa queremos que se vean en la TV, que quizás algún director de programación nos haga caso. Pero hay que recordar que los canales privados viven de los avisos y estos dependen de la cantidad de pantallas prendidas (rating) existan. Sin embargo para sortear los problemas que la mediocridad de su programación muestra, han optado por actuar monopólicamente, manejando todos los vericuetos del negocio. La TV abierta está vinculada, canal a canal, con un sistema de cable, que recauda por su lado. El negocio - pese a la chatura de los contenidos propios - es redondo. La televisión digital, no lo dudamos, caerá en la mismas manos y la alta definición y su interactividad solo potenciará algunos de los bodrios actuales.

Y todos nosotros, las víctimas de esa situación, los que miramos la colorida pantalla boba, debemos advertir que tenemos en nuestras manos la fórmulas para comandar el proceso, dándoles la razón a unos o defenestrando las ideas de uno o de otro, con una simple acción.

Haciendo clic en el botón y cambiando de canal.

(*) Periodista.

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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