Buscando un modelo para país confuso
Por Carlos Santiago (*)
Las reflexiones sobre el desarrollo de la humanidad y dentro de ese inmenso conglomerado, de este pequeño enclave que es el Uruguay, nos sigue despertando contradicciones que, con el paso de la vida, se convierten en frustrantes. Y ello cuando hemos sobrepasado los primeros seis meses del segundo gobierno de izquierda que, por razones que otros han analizado, logró tener uno de los apoyos populares mayores de la historia moderna del país.
Porque a esta altura lo que no está claro, de ninguna manera, es qué proyecto político tiene el gobierno para hacer del Uruguay un país en que las desigualdades comiencen a borrarse en un mar de equidad distributiva, especialmente cuando algunos sectores gremiales corporativos parecen carecer de toda visión de conjunto para acentuar cada vez más su lucha por lo logros particulares. ¿Cómo el gobierno puede alentar la esperanza de iniciar un camino de equidad cuando trabajadores del Estado, que cumplen la misma función pero en distintos organismos, y tienen sueldos que en ocasiones son enormemente diferentes, luchan para que la situación se mantenga congelada o empeore?
¿Cómo se puede esbozar un proyecto distributivo de equidad, cuando grupos de exaltados irrumpen en la secretaría de trabajo, insultando soezmente al titular de la repartición, a la vez ex dirigente histórico de uno de los más combativos sindicatos de que se tenga memoria en el país y factor preponderante en la formación de la cooperativa FUNSA que rescató la planta de neumáticos a la actividad, logrando que hoy tengan trabajo centenares de personas?
¿De qué se trata todo esto? ¿Cómo se concibe que sobre esta base de intransigencia, de “las mil huelgas” como dijo un dirigente comunista definiendo su proyecto político, el país pueda salir adelante. Obviamente quién habla de esa manera no tiene idea de la volatilidad del capital que hoy, por la buena administración existente y la seriedad del equipo económico, sigue fluyendo. Pero, ¿cuál será el punto de inflexión? ¿Los inversores extranjeros estarán dispuestos a arriesgar su capital en un país en que se anuncia un futuro de “mil huelgas” y la arrebatiña por las migajas presupuestales supera ya todo lo imaginable?
Algunos, seguramente, no han percibido que la llamada lucha de clases ha modificado su esencia. Ya no se trata, como en el siglo XIX, de patrones contra obreros y viceversa. Hoy en todo caso, luego de las crisis que se han verificado en el mundo, el enfrentamiento surge de la perversa agresión sistemática del obsceno sector financiero no solo contra los asalariados, sino contra los derechos de la inmensa mayoría de ciudadanos del mundo. Nosotros hemos reflexionado mucho sobre este tema y advertimos que en un país como el Uruguay, metido en una vorágine de cambios producidos por nuevas formas de producción en las que tienen muchos que ver las necesidades de productores capitalistas argentinos y brasileños qué, en alguna medida, han modificado formas arcaicas de producción para convertir lo que eran desérticas estancias cimarronas en vergeles productivos que, igualmente, en razón de las nuevas tecnologías que se aplican, tienen la particularidad de expulsar a los trabajadores. Pero, ¿alguien ha realizado un estudio serio sobre la importancia de esta nueva realidad? ¿Era mejor el país del latifundio y el estancamiento?
Zonas del país, históricamente mal explotadas, caracterizadas por una población agrupada en los “pueblos de ratas”, se han convertido hoy en productoras de soya y otros cereales, logrando niveles de producción que al exportarse modificaron en mucho la tradición de los negocios uruguayos con el exterior. La pregunta que cabe es: ¿por qué desde el Uruguay en decenas y decenas de años nunca se implementaron políticas que determinaran esta revolución tecnológica en el campo? Las respuestas no son fáciles, sin embargo en el último período – gracias a la política de retenciones aplicada por el gobierno argentino – muchos productores del país vecino prefirieron pasar a producir en el Uruguay, para lo cual invirtieron mucho dinero en mejores y tecnología.
Por todo esto que describimos, muy a vuelo de pájaro, es que el gobierno debe tener dificultades para fijar un claro proyecto político - económico que puede englobar todos los intereses en juego, haciéndolos coincidir en puntos estratégicos comunes. Quizás por todo ello, muchas veces, aparezca el discurso del presidente Mujica, como contradictorio en muchos temas. Es que vivimos una realidad nueva, o mejor dicho, muy nueva.
Es que el Uruguay es un país cambiante y las decisiones políticas que afectan a unos y a otros deben ser tomadas con ponderación, porque cualquier desequilibrio puede llevarnos al despeñadero, especialmente cuando en lo social se sigue viviendo una situación gravísima producto de varios factores, entre ellos, el problema de la drogadicción que acentúa la exclusión de sectores marginales que, además, carecen de la contención reeducativa que debería dar el INAU, en el caso de los menores infractores y las cárceles, en el caso de los mayores. Y esto, quizás, por una reiterada carencia, la de una adecuada decisión política.
Contradicciones que para viejos izquierdistas siguen apareciendo como las falencias del olvido de un viejo discurso. Cuando Mujica ante los trabajadores de una fábrica de envases en el Cerro sostuvo que si las “multinacionales” son clientes que sean bienvenidas, en la lógica de la mayoría de los empresarios se creyó asistir a una modernización del discurso del viejo ex guerrillero tupamaro. Sin embargo ese trago es para muchos todavía amargo, especialmente para quienes durante toda una vida han convivido introducidos hasta las orejas en el discurso antiimperialista.
Pero hay más piedras en el camino, algunas situaciones que se siguen enrareciendo por la decisiones que no sabemos quién adoptó pero qué, evidentemente, culminarán en un conflicto de proporciones. Uno de estos temas es el continuado acoso que tienen los médicos, cuya explicación es poco clara. Sus sueldos están entre los más sumergidos de la administración pública pero, en la visión popular, los galenos todos “lucran con la salud”, aunque para vivir deban trabajar jornadas extensas, recurrir al multiempleo y los más “jerarquizados”, o sea quienes cumplen tareas docentes para la Facultad de Medicina, por tareas de su especialidad profesional sin las cuales no funcionarían varios hospitales de Salud Pública, mantienen solo el sueldo universitario que es una tercera parte del que paga ASSE a los médicos que contrata directamente. ¿En que cabeza entra que esta discriminación se pueda mantener un día más? Sin embargo ASSE no responde los planteos del SMU, actuando por intermedio de Salud Pública, que a partir de diciembre haría desaparecer, además, la caja de auxilio de los galenos, un beneficio que, además se pagan ellos mismos.
Sabemos que nada es fácil, que la lucha de intereses abre frentes complejos y contradictorios. Además, es claro, que no existe una intangibilidad presupuestal infinita. Sin embargo todo parece envuelto en contradicciones ideológicas que comienzas a mostrarse en una realidad nueva, distinta, sin que el país se encamine hacia un proyecto político que unifique las ilusiones y los intereses de las grandes mayorías.
Para colmo hay quienes introducen temas que vienen a embrollar más la receta, hablando por ejemplo de candidaturas pretéritas, como si en la coyuntura no hubiera temas más importantes cuyas soluciones deben encontrarse de inmediato, aventándose viejas contradicciones ideológicas, teniendo una visión justa y adecuada para que en el país se comience a tender a la equidad.
(*) Periodista. (Publicado en el suplemento Bitácora)





"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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nestor dijo
.."contradicciones ideológicas que comienzan a mostrarse en una realidad nueva...candidaturas pretéritas..." Si observamos nuestra realidad actual luego de estos años de gobierno del FA, cada vez se parece más a lo que sucedió en Chile con la concertación y hoy vemos sus resultados; puede aplicarse lo dicho por el ex-presidente brasilero:" los pueblos prefieren los originales a las copias".Ante nuevos pedidos habrá que tener cuidado con el "basismo",cuanto mas se fuerza la democracia por la base, más se refuerza el mecanismo de la delegación y se corre el riezgo de la personalización.
13 Septiembre 2010 | 05:59 PM