¿Luchando por privilegios o reivindicaciones laborales?
Una visión de Uruguay desde otras realidades
Por Carlos Santiago (*)
Sin embargo esta gira que nos llevó a Turquía, Egipto, Francia e Inglaterra, nos mostró que la uruguaya es una sociedad posiblemente inmadura, qué vive en una convulsión permanente, poco clara en sus raíces, en base a la cual algunos sectores organizados se tratan de montar sobre los privilegios que se logran por las debilidades de los gobiernos y no avanzando, realmente, en conquistas que mejoren la cualidad del trabajo. Desde fuera se advierte que en el grueso de los conflictos no está planteada la vieja y hoy discutible premisa de la lucha de clases, porque ocurre que los mismos se enfilan a torcerle el brazo nada menos que al segundo gobierno de izquierda que gobierna el país.
Cuando visitamos Francia, la clase obrera y el estudiantado, estaba convulsionado en una lucha muy dura contra la reforma previsional propuesta e impulsada por el gobierno de Zarcosy. Los trabajadores franceses pararon las doce refinerías del país, jaqueando en buena medida al gobierno de derecha que, sin embargo, pudo sacar su proyecto adelante. Fue en esa circunstancias, cuando se reducían la cantidad de frecuencias de los Metro y de los trenes suburbanos, que llevan a la población a los alrededores de París, es que tuvimos noticias de la declaración rotuna de un dirigente del PIT-CNT uruguayo, que sostenía que la gente que estaba en las paradas de ómnibus un día de paro, lo hacía porque estaba “carnereando”
A ningún dirigente obrero, de la línea más combativa, de cualquier sector sindical francés se le habría ocurrido tal exabrupto contra una necesidad básica de la gente, la de poder desplazarse. ¿Cómo hubieran tomado en cualquiera de los países visitados una expresión tal totalitaria, tan llena de odio, qué expresa una clara visión antidemocrática? Esta pregunta nos las hemos planteado muchas veces y lo seguiremos haciendo. ¿Cómo es posible que en nuestra cúpula sindical aparezcan tales muestras de intolerancia? Es evidente que en muy pocas realidades se podrían verificar tales desfachatadas muestras de odio por los que piensan distinto (o no), lindantes con la demencia.
Pero también desde otra parte del mundo se pueden intentar otras reflexiones. Es evidente que la vorágine de cambios que tratan de emparchar al sistema capitalista, dentro de este mundo globalizado, tendrán repercusiones diversas sobre todos los integrantes del conglomerado humano, estén estos envueltos en los más distintos regímenes, desde Japón a Corea del Norte, Brasil, Egipto, Francia, Cuba, Dinamarca, etc., etc. Y, por supuesto nos comprenderán también a los uruguayos quienes, es imposible, que sigamos creyendo (como muchos desgraciadamente lo hacen todavía), que somos tan omnipotentes como para aspirar a un desarrollo distinto, autogestionable, en qué nos podemos dar el lujo de despreciar al capital de riesgo invertido en el país y tengamos que resignarnos a oír, con indisimulada alarma, qué algunas empresas que arman vehículos chinos, y de otros rubros, están pensando en retirarse del país porque no pueden lograr niveles de producción aceptables por falta de calificación de la mano de obra y la exagerada acción sindical que aspira que los trabajadores uruguayos, en las condiciones de escasa productividad, tengan un trato salarial parecido a quienes trabajan en plantas similares en otros países del continente con, por supuesto, otros niveles económicos. De nuevo aparece una visión en que se prefiere lograr el privilegio sin sustento, que apoyar las reivindicaciones para hacer el trabajo más sustentable y humano.
Y además no entendemos que este fenómeno, este descomunal viento a favor que está llenando de inversiones al país, tiene como uno de sus basamentos que la Reserva Federal de EEUU mantiene en 0 las tasas del interés y, por supuesto, a nadie se le ocurre invertir para no obtener réditos. Uruguay hoy es un buen receptor de inversiones, quizás uno de los mejores de América Latina. Por ello sorprende que no se intente crear en el país la conciencia que significa el ingreso de esa riqueza y qué el gobierno no haga ninguna movida ante acciones que van en contra de este proceso claramente positivo.
Tenemos claro que la crisis del capitalismo es profunda y quizás a la larga el sistema no se pueda reciclar y evitar que desde esta sociedad que produjo, profundamente injusta – quizás la más injusta de todas las que ha conocido la humanidad - se consoliden las fuerzas que construyan caminos nuevos que sean una síntesis inteligente de las casi siempre negativas experiencias de modelos económicos que ha vivido la humanidad, para abrir paso a una sociedad más justa. Y ello sin mirar para atrás, como la de algún trasnochado que piensa que los rumanos vivían mejor bajo el régimen de Nicolae Ceauşescu, en donde además de la tiránica grisura de la tiranía de un régimen burocrático, el pueblo vivía en condiciones miserables por falta de perspectivas de todo tipo, y una carencia de libertad generalizada.
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El capitalismo es el régimen económico que ha potenciado la marginación de enormes sectores de población, mostrando su incapacidad para englobar en el modelo a todos los habitantes de las zonas en que se desarrolla. Inclusive, nos animamos a decir, que el régimen de marginación que hoy se vive, y de que es también víctima parte de nuestra población, es más pernicioso y deshumanizado que otros modelos sociales inclusive los que en diversos períodos de la historia, recurrían a la esclavitud. Los esclavos, por lo menos y pese a la brutalidad de una explotación deshumanizada, tenían un rol dentro de aquellas sociedades, ocupando lugares dentro de la misma. Los marginados de hoy están fuera de la sociedad, son verdaderos parias, dejados de lado, abandonados por la cobertura educacional, de salud, de vivienda, etc., hundidos solos en una miseria que es una afrenta para la humanidad. Y allí están las razones de una sociedad, como la nuestra, que debe encerrarse tras rejas y alarmas, recurrir a guardias privadas y requerir regimenes sancionatorios para el delito cada vez más duros y abarcativos.
Sin embargo no es fácil decretar la caducidad del capitalismo, pues este sistema es de todos el que ha tenido la mayor capacidad para rehacerse y reaparecer, como el Ave Fénix, de entre las cenizas. No ocurrió lo mismo con el llamado “socialismo real”, mostrándose en ese caso que los pueblos se cansan de la carencia de libertades y, en el caso de los países del este, se debe sumar el lamentable y pernicioso modelo impulsado por la estatización de los medios de producción que, mostró tener como única contrapartida la burocratización, el privilegio y el rezago desde todo punto de vista.
Una nueva sociedad moderna deberá tener en claro los fracasos del pasado y como sustituir al capitalismo por un sistema democrático, en que la libertad sea el denominador común, en qué se acaben los privilegios – como los que observamos a diario en la realidad uruguaya - , y los objetivos centrales de la gente no estén impulsados por el “consumismo”, característica inherente al capitalismo que como observaba el filósofo André Gorz, es el verdadero “nuevo” opio de los pueblos.
(*) Periodista.




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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nestor dijo
Podra esta generacion lograr un camino propio y justo es dificil.Los lastres son muy pesados y no se ve en el horizonte ninguna mejora solo hace la tuya.El libro del docente G.Vazquez Franco:"la historia y sus mitos" puede aclarar algo.
12 Noviembre 2010 | 12:03 PM