Uruguay: ¿Por qué crecemos y no nos desarrollamos?
Sobre el consumo como reflejo de la riqueza
Por Carlos Santiago (*)
Los frenteamplistas estamos inmersos en una problemática contradictoria en la qué están apareciendo hechos del funcionamiento de las instituciones, que habíamos idealizado como óptimo, y que estamos comprobando que tienen un aspecto claramente monstruoso y contradictorio a los intereses de la comunidad. El triunfalismo de quienes apoyaron la candidatura del binomio Mujica -Astori se mantiene fundamentalmente en el marco acotado de los que detentan cargos en la propia administración y, en algunos sectores del FA, como el MPP, que de alguna manera son el motor de la actual administración frenteamplista. En el resto, inclusive en los aliados estratégicos que apoyaron la candidatura ganadora, el PCU, y en otras organizaciones, en distinta proporción, las contradicciones afloran y se multiplican.
El nivel de la congoja es tan agudo, en ciertos casos dentro de la interna frenteamplista, que hasta se ha comenzado a hablar en candidaturas presidenciales para el próximo período y a intentarse alineamientos a favor de personajes, como el ex presidente Tabaré Vázquez. Y ello cuando no va ni siquiera un año del gobierno de Mujica y el país, pese a que la bonanza de las coordenadas internacionales siguen apuntando al crecimiento acelerado de los índices económicos cuyo resultado, lamentablemente, no se expresa en progreso real sino en la multiplicación del consumo.
Objetivamente desde el cambio de los elencos gubernamentales se produjeron algunas modificaciones resaltantes en distintas políticas de desarrollo. La obra pública que se llevaba adelante con tono afiebrado, en materia de rutas nacionales, con un impulso sorprendente (recordemos la inauguración de la ruta perimetral, de el tramo de la inter balnearia que une la zona del Aeropuerto de Carrasco con la del primer peaje sobre la doble vía al Este, la puesta en funcionamiento del magnífico nuevo Aeropuerto, una realización que quedará sin duda como ejemplo magnífico de la inteligente participación de la actividad privada en la construcción de obra pública. Y podríamos seguir.
Sin embargo, en materia de construcción de rutas es bueno citar que se detuvo la realización de obras. La doble vía en la rambla desde el puente de Carrasco en adelante, obra que ya estaba adjudicada a la empresa Alvaro Palenga, se suspendió o postergó, sobre lo que no se dieron razones. ¿Entonces?
Y hay más. El esfuerzo realizado por toda la sociedad uruguaya a favor de la educación, aumentando de manera notable la partida de recursos para apuntalarla, de acuerdo a las evaluaciones específicas realizadas por organismos internacionales (recientemente se conoció la evaluación PISA), muestra que el aprendizaje en Uruguay se encuentra en un lugar más que lamentable dentro de una ponderación mundial. ¿Cómo se invirtió todo ese dinero con que contaron los organismos de la enseñanza en el período anterior, si ello no redundó en un mejoramiento de la educación? ¿Es posible que el economista Ernesto Talvi tenga razón cuando afirma que los estudiantes salidos del ciclo básico no tienen los instrumentos para realizar ninguna tarea remunerada que tenga mediana exigencia? Por otra parte no aparecen logros, mínimamente resaltables, de otros organismos de la enseñanza. La Universidad de la República ni siquiera ha resuelto la contradicción que la aqueja desde hace décadas de no poder sostener con el mínimo decoro al Hospital de Clínicas que ahora, en materia de atención pasó depender de ASSE. Sin embargo el tema de fondo sigue planteado en una contradicción que a los universitarios uruguayos les cuesta encarar y resolver.
La ciudad está tapada por la basura con la que ADEOM, un gremio desquiciado en su ética ciudadana, nos sanciona a todos los que tenemos la desgracia de vivir en esta bella ciudad. La Intendencia de Montevideo, encabezada por primera vez por una intendenta proveniente del Partido Comunista, ha tomado una decisión histórica resolviendo pedir la esencialidad de algunos servicios de la IMM. Es que los municipales agrupados en ADEOM, como había afirmado Tabaré Vázquez, habían tirado demasiado de la cuerda y esta se rompió con consecuencias imprevisibles para su organización. Quienes observaban a diario como crecían las montañas de podredumbre alrededor de los conteiner, lo que tendría como lógico resultado que ningún turista, por largo tiempo, quiera visitar la bella "tacita del Plata", arribaba posteriormente a la conclusión de que el poner un freno al desmán era algo imprescindible.
A ello sumada toda la problemática de salubridad que esa basura acumulada representa, lo que es un problema, que además de grave por si mismo, mostraba que la irresponsabilidad de ADEOM colocaba a esa organización en el centro de la atención nacional. Sin embargo más allá de lo coyunturales, creemos que la IMM no ha sabido desde siempre gestionar la limpieza de la ciudad, ni la recolección de la basura ni el barrido de la misma. Y ello, fundamentalmente, por temas estructurales. En lo personal es porque creemos que un organismo público, de las características de la IMM, esté es condiciones de gestionar con éxito la recolección de basura, una tarea específica que se le debiera asignar, mediante contratos estrictos, a la actividad privada. Y ello, porque el sistema actual es desastroso, dejando de lado el conflicto puntual, es desastroso.
Sin embargo ahí entran los rezagos ideológicos de muchos gobernantes de izquierda de esta parte del mundo, quienes creen todavía en que las actividades deben estar en manos del Estado, aunque por ese mecanismo de gestión se concreten las tareas con total ineficiencia como ocurre en Montevideo. A ello se suma la acción de un gremio como ADEOM, con una dirigencia ensoberbecida, por éxitos logrados sobre claudicaciones y demagogias del pasado que hasta ayer creyó que "incendiando la pradera" tendría éxito en sus reclamos que colocarían a los trabajadores municipales en una situación de mayor privilegio. Claro la IMM llegó a la conclusión que era necesario poner límites a la voracidad, porque no hacerlo significa multiplicar la posibilidad de nuevos conflictos por los más desmedidos objetivos. Los montevideanos, obviamente, están seriamente preocupados por una situación que determina que su calidad de vida se deteriore, porque no es posible seguir viviendo en esta situación y, además, con una autoridad municipal que aparecía como contemplativa ante la situación. Ahora veremos que ocurre y cual será la reacción de algunos sectores del propio Frente Amplio que, como todos sabemos, también atizaban este conflicto desmedido.
Lo sorprendente que aparecía en este contexto una dualidad de criterios en torno a distintos conflictos. Cuando se trató del gremio de los médicos, quienes no reclamaban otra cosa que el mantenimiento de un derecho adquirido, incluso de los amenazó con la aplicación de un decreto de esencialidad y ello sin considerar que los galenos, en sus medidas de fuerza, aseguraban - tal como hicieron - la atención de urgencia, las operaciones oncológicas y en las que la vida humana estuviera en juego. La basura que tapó Montevideo provocó una acción tardía pero adecuada de la IMM. También sorpresiva, porque no se había manejado ningún tipo de acción gubernamental, ni pedido de parte de la IMM, ni nada. Solo la pasibilidad de un desgaste de los actores, esperando que los hechos se calmaran por si solos. Ahora se cortó por lo sano, atendiéndose la necesidad de poner fin a la acción de un gremio que, con total irresponsabilidad, estaba agrediendo a más de un millón de personas.
En algún trabajo anterior decíamos que era sorprendente que Uruguay, país que desde hace cinco años está creciendo a buen ritmo y en los últimos cómputos a "tasas chinas", muestre su supuesto bienestar solo en el aumento del consumo. No existe una potenciación de la obra pública, aunque se sigue hablando interminablemente de la construcción de viviendas para los sectores vulnerables, la reactivación del ferrocarril, una obra necesaria para el transporte de insumos industriales y de exportación, la que camina a menos velocidad que las propias locomotoras que fueron compradas ya usadas en el año '60. ¿De que reactivación del ferrocarril se habla? Sin duda que el mecanismo de gestión elegido no funciona o no es idóneo para un país que debe contar con ese medio de transporte al más breve plazo posible.
Podríamos seguir adelante, porque todas las referencias de esta nota son las preocupaciones que tenemos los frenteamplistas que asistimos con estupor a las palabras del presidente de ANCAP, que se queja porque el precio de los combustibles es utilizado para aplacar el crecimiento inflacionario. Lo que no dice el señor Sendic es que esos combustibles, congelados en su precio hace varios meses, tienen los valores llevados a dólares, más altos del continente.
Por todas estas contradicciones, por esta gestión gubernamental que no está correlacionada a la riqueza que se recauda en base a la presión impositiva, por el pernicioso consumo que sigue presionando a los precios y distorsionando los valores de toda una sociedad, por las necesidades imperiosas que tiene el país, es que estamos preocupados realmente por un futuro que vemos cada día más problematizado.
El decreto de esencialidad aplicado a varios servicios de la IMM, acción que es apoyada casi por unanimidad, nos abre, sin duda, otro perfil para el análisis.
(*) Periodista (Publicada en el suplemento Bitácora)




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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