Fernando Lorenzo. "El debate por la equidad no hay que dejarlo apagar"
"Prosperidad y equidad", identidad del FA
Está convencido de lo que está haciendo. Se le nota optimista y confiado en el rumbo del país. La palabra "equidad" aparece en cada tramo de su discurso. A pesar de ser economista, jerarquiza la política. Hablamos del ministro de Economía y Finanzas, Fernando Lorenzo.
Por Raúl Legnani (*)
- La oposición reconoce que a Uruguay le va bien, aunque agrega que le podría ir mejor. También señala que le va bien a América Latina. Todo lleva a pensar que los éxitos son por factores externos. ¿Qué es lo distinto de Uruguay dentro de un marco de avance continental?
- Veamos algunos datos de la realidad. Todos los países de la región están creciendo por encima de los promedios históricos. Hay factores de índole internacional que influyen sobre el crecimiento. En estos años, hay una mayor calidad de las políticas económicas aplicadas. Las conducciones económicas en el continente han sido un factor clave para aprovechar la bonanza económica y las buenas circunstancias internacionales. Por lo tanto subestimar el aporte que realizan las políticas económicas y subestimar el aporte que realizan las decisiones de los actores privados inversores, productores, trabajadores-, subestimar el esfuerzo interno, conduce a un concepto político muy injusto, que es acepar pasivamente que la idea de todo lo bueno y todo lo malo está fuera de nuestro control. Es una idea decididamente desmovilizadora, que deslegitima buena parte de los debates que ocurren sobre las orientaciones políticas.
Soy un firme convencido que lo que estamos asistiendo en la región es explicado por elementos de contexto y otros por elementos de construcción política y de los actores que están tomando las decisiones más importantes en materia económica en la región.
En el caso de Uruguay hay un elemento nada despreciable. Nuestro país fue, durante décadas, uno de los países de América Latina con peor desempeño económico. Se movía por debajo de la media regional.
Hoy, Uruguay, en este contexto de prosperidad económica y de avances, está creciendo por séptimo año consecutivo por encima del promedio de la región.
Ni la región se mueve al flujo y al influjo de lo que ocurre en el escenario internacional, ni Uruguay es una réplica de la región. Uruguay es parte del propio aporte que los uruguayos hacen a que ese crecimiento ocurra. Hoy las políticas públicas tienen un papel fundamental.
Es tremendamente injusto asignarle a las políticas públicas todos los frutos de la bonanza o las penurias cuando hubo crisis. Es que las cosas son más complejas. Los aportes que realizan las políticas públicas son importantes, pero no es lo único que importa para explicar por qué los hechos ocurren y por qué la prosperidad y por qué las mejoras de bienestar.
- ¿Qué es lo propio en materia de política económica? ¿Qué es lo uruguayo?
- Los dos rasgos distintivos de la política económica uruguaya tienen que ver, en primer lugar, en que hay un esfuerzo de compatibilizar prosperidad y equidad. Esto es una seña de identidad de las políticas económicas del Frente Amplio y una seña de identidad de lo que es la valoración de la equidad y la justicia distributiva que hay en Uruguay. Somos de los países de la región que durante los gobiernos del Frente Amplio han tenido no sólo avances económicos sustantivos, sino mejoras distributivas inocultables y tremendamente relevantes, desde una perspectiva histórica, revirtiendo procesos de concentración distributiva que caracterizaron a otros episodios de prosperidad económica, menos duraderos pero igualmente relevantes ocurridos en los años anteriores. Especialmente en la década de los 90 que fue de crecimiento económico, de cambios muy importantes en la estructura económica, pero con concentración del ingreso y con exclusión social creciente en Uruguay y en la región. La segunda seña de identidad es haber hecho de las políticas, tanto las que tienen que ver con los ingresos públicos como con el gasto público, una gran herramienta al servicio de la redistribución.
Esto es un elemento muy distintivo, tanto de la reforma tributaria como del ordenamiento del sistema tributario. Hoy el país es mucho más justo que en el pasado. Tenemos un sistema tributario que desde el punto de vista de la justicia distributiva hace un aporte sustantivo.
A la vez hemos asistido a una expansión del gasto público sin precedentes, pero con una orientación del gasto público social sobre aquellos sectores más vulnerables, que están padeciendo dificultades de aprovechar los frutos de la bonanza económica como tampoco nunca hubo antes en el país.
Creo que estas son las señas fundamentales de identidad. En un contexto donde la política económica tiene que ser garante de la confianza, de la previsibilidad, la estabilidad, porque las decisiones
que importan a la hora de decir cómo le va a ir a un país en el futuro, son todas decisiones que se toman mirando hacia el futuro.
Si eso es así, reducir incertidumbres, dar confianza, dar previsibilidad y dar certeza respecto a que la orientación política es clara, aunque en algunas cosas la oposición discrepe. Pero la orientación política es clara y la orientación económica es funcional al programa de gobierno que votó la ciudadanía.
- Pero han aparecido, desde la izquierda, algunas preocupaciones. Incluso el presidente José Mujica habló de mejorar la política tributaria para distribuir mejor la riqueza. Hay técnicos que dicen que los que ganan más, hoy ganan más, y que los que ganan menos ganan un poco más, pero todavía la brecha es muy grande...
- Si me permite...La brecha se está acortando en dos dimensiones que son relevantes desde el punto de vista de la justicia distributiva y de la equidad. Estamos asistiendo a un proceso de reversión y esperamos que se pueda celebrar en este período de gobierno la eliminación de la pobreza extrema, de la indigencia. Hoy estamos en niveles mínimos. Nosotros llegamos al gobierno en 2005 con prácticamente 50 mil hogares viviendo situación de pobreza extrema. Hoy estamos en la quinta parte de incidencia de la pobreza extrema en la población. En segundo lugar estamos asistiendo a un proceso de absorción de niveles de pobreza sin precedentes. Nos estamos situando en niveles históricamente de los más bajos que se conocen desde el restablecimiento de la democracia, en materia de incidencia de la pobreza, de familias que viven en situación de pobreza. Y la prosperidad económica está ayudando a que eso ocurra.
Lo más importante es que los indicadores de distribución del ingreso, están comportándose de manera francamente progresiva, mejorando la distribución del ingreso. Hoy están progresando más aquellos que tienen menos y que tienen menos acceso a gozar del bienestar que todo ciudadano debería poder gozar.
A esas medidas de distribución del ingreso, hay que agregarle el enorme esfuerzo de construcción de la nueva red de protección social, dentro de la cual la concentración de recursos y esfuerzos de
la comunidad va a los niños, a los más jóvenes y a los hogares donde viven más niños y personas más jóvenes.
Economía, prosperidad económica y políticas deliberadamente preocupadas por la justicia distributiva, están provocando transformaciones muy importantes.
Ahora, mucho de los fenómenos que estamos atacando y que estamos tratando de resolver, están muy arraigados, tienen muchos años de permanencia y por lo tanto el esfuerzo es mucho más grande por parte de toda la comunidad. Lo peor que nos podría pasar es que interrumpiéramos este ciclo de progreso.
- ¿No existe el peligro de que los ricos sean más ricos?
- En la izquierda tenemos una visión muy clara. No alcanza con que la gente deje de ser indigente, que las familias superen la línea de pobreza: queremos justicia distributiva y por múltiples razones.
Hacemos una valoración de la equidad distributiva, que va más allá de estas situaciones extremas. Detrás de la justicia distributiva hay una sociedad más democrática. Los países más democráticos, los que han alcanzado los mayores niveles de bienestar social, los que tienen mejores desarrollos institucionales, son los que tienen las situaciones económicas y sociales más avanzadas, son las sociedades más justas.
La izquierda, el Frente Amplio, se hace cargo en Uruguay de sus propias tradiciones, pero sobre todo de lo que es la aspiración de los uruguayos de que esa justicia distributiva se plasme.
- ¿Está dispuesto a analizar y si fuera necesario revisar todo lo relacionado con el IRPF, en lo que tiene que ver con las inversiones que llegan del exterior?
- Cuando se aprobó el nuevo sistema tributario siempre se dijo que era evolutivo, que debía progresar. Ya se han realizado progresos. El programa del Frente Amplio incluye algunos compromisos que forman parte de ese proceso de evolución del sistema tributario. Durante este período de gobierno nos proponemos continuar en esa línea de mejora, como no podía ser de otra manera.
Tenemos el mandato del programa y además tenemos la convicción de que nuestro sistema tributario es mucho mejor que el que
Uruguay tuvo en el pasado y que todavía puede ser mejorable. Y tiene que ser mejorado con criterios de equidad.
Tenemos que ser muy cuidadosos de que las mejoras que le introduzcamos al sistema tengan la virtud o la propiedad de contribuir a la equidad. Seguramente en 2011 vamos a estar analizando estas cuestiones.
El debate por la equidad es tan de la izquierda, que tiene que estar siempre presente y siempre vivo: no hay que dejarlo apagar. No hay que permitir que la prosperidad económica oculte la preocupación por la equidad.
La prosperidad económica tiene que ir de la mano de la equidad y de la justicia distributiva, porque de otra forma estaríamos simplemente comportándonos distinto de lo que somos y nuestras señas de identidad no estarían reflejadas.
- El senador Alberto Couriel, del Frente Amplio, escribió en su columna habitual de LA REPUBLICA, que el "sobrepeso" (la palabra es mía) de los ministerios de Economía en los gobiernos es fruto de las ideas neoliberales. ¿En Uruguay hay una sobre dimensión del papel del Ministerio de Economía?
- La política económica en general sólo puede entenderse haciendo su contribución al cumplimiento de los objetivos generales del gobierno. Tiene que contribuir al desarrollo de las áreas en las cuales ocurren las principales acciones que son capaces de cambiar la realidad. Es que la política económica, por sí sola, no es capaz de cambiar la realidad. Es capaz de hacer una contribución a que esos cambios ocurran y ese es nuestro compromiso.
En la medida que la política económica tiene un papel muy relevante en la administración de los recursos, sobre todo los públicos, y lo que son los sistemas de incentivos que se ponen en práctica para el desarrollo de la actividad económica, influye sobre un conjunto amplio de decisiones. Pero eso no quiere decir que haya un sobrepeso del Ministerio de Economía.
Nosotros no pensamos que la política económica puede hacer más que lo que puede hacer. El equipo que trabaja en la política económica tiene una enorme responsabilidad y a la vez una enorme modestia respecto a lo que es capaz de aportar.
Como en toda familia, como en toda organización los temas vinculados a los recursos son delicados. Pero cuando se hace con responsabilidad, con afecto, con sensibilidad y con responsabilidad política no hay posibilidad de que haya excesos.
Cada uno de nosotros, antes que ser autoridad de la política económica, es militante político y tiene muy claro la supremacía de lo político sobre lo económico.
- ¿Cómo se hace un Presupuesto? ¿Quién tiene la primera palabra?
- El puntapié inicial de la discusión presupuestal tiene origen en el gabinete ministerial. Los lineamientos políticos, la definición de las prioridades y los criterios de asignación de recursos, se dan en el Consejo de Ministros.
En este año, en este Presupuesto Nacional, los lineamientos ocurrieron muy temprano, al principio de mayo. Después hay múltiples instancias de trabajo en las que ocurren trabajos al interior del Poder Ejecutivo, contactos muy intensos como los que tuvimos con la bancada parlamentaria.
Toda vez que tuvimos una discusión relevante en el Poder Ejecutivo sobre temas presupuestales, el mismo día, por la tarde, nos reuníamos con los compañeros de la bancada parlamentaria para que fueran parte de los avances que se estaban realizando o para discutir con ellos.
En este año hubo un intenso contacto político entre quiénes estábamos trabajando en el diseño del Presupuesto y las estructuras políticas del Frente Amplio. Todos los sectores del Frente con representación parlamentaria, la Mesa Política, los Comités de Base, las redes frenteamplistas, participaron en el análisis y la discusión, lo que fue tremendamente importante para que todo el Frente estuviera encolumnado detrás del Presupuesto Nacional. Hoy podemos decir que el Presupuesto es bueno, porque refleja el programa del Frente Amplio, que es el que necesita el país.
La ciudadanía votó a José Mujica como Presidente de la República y al programa del Frente Amplio como el compromiso que asumimos los frenteamplistas con todo el pueblo uruguayo. Por eso es un buen presupuesto.
- En el marco de esa discusión ustedes tuvieron problemas, como en el caso del Ministerio de Defensa o con COFE. ¿Quién dice que se pueden destinar más recursos en este u otro lado? ¿Es usted?
- El Presupuesto Nacional que remitió el Poder Ejecutivo al Parlamento de la República, sufrió transformaciones muy importantes. Le diría que se transformaron varios centenares de artículos, fueron mejorados, trabajados con mucha mayor precisión y con mucha mayor calidad en el Parlamento que hizo ajustes a la propuesta presupuestal.
Como siempre en política, hay una interacción entre todos los actores que están interviniendo en la decisión: los parlamentarios con las áreas del Poder Ejecutivo que deben ser tenidas en cuenta a la hora de hacer cualquier revisión.
Si de algo podemos enorgullecernos en este Presupuesto Nacional son todas las instancias de intercambio que contribuyeron a realizar mejoras muy sustantivas.
Esto es parte de una seña de identidad del FA: el gobierno hace de la prudencia fiscal un compromiso político y los legisladores frenteamplistas respaldan con convicción, con mucha solvencia, esa visión. Esto es parte de la solidez que tiene la política económica, que es sólida porque hay un conjunto de acuerdos muy básicos en términos de lo que significan los buenos fundamentos de la economía y lo que significa el aporte desde la política fiscal se tiene que realizar a favor de la estabilidad y previsibilidad de la economía.
- ¿El Presupuesto contiene la reforma del Estado?
- Hay muchas reformas del Estado, muchas reformas institucionales que están siendo viabilizadas con los recursos y normativas previstos en el Presupuesto.
Además hay normativas específicas que impulsan procesos de reformas en un conjunto de ministerios y ámbitos de la administración que se consideran prioritarios y experiencias piloto, hay cambios normativos importantes en lo que se refiere a los vínculos laborales, entre los funcionarios y la administración Y hay, sin duda, en cada uno de los ministerios, normas que habilitan a introducir cambios institucionales que quiero que sean valoradas como reformas del Estado. La reforma del Estado es un proceso continuo, no es un proceso en el que se dispara una fecha y termina a fecha conocida. Para quienes creemos en el papel del Estado para hacer una contribución al desarrollo de la sociedad, no podemos actuar de otra manera que trabajar continuamente para mejorarlo.
El Estado es, probablemente, la institución más importante para asegurar que el esfuerzo de prosperidad y equidad sea duradera. Sin un Estado fuerte, sin políticas bien direccionadas, sin capacidad de influir sobre la realidad, difícilmente podría avanzar nuestra sociedad en la dirección que todos los uruguayos estamos deseando.
- En este debate sobre la reforma del Estado, ¿los gobernantes aprendieron algo de COFE?
- En todas las instancias de negociación, donde hay diferencias de criterios, se aprende siempre, porque la explicitación de las diferencias ayuda a un mejor equilibrio en la toma de decisiones, pero también ayuda porque el ejercicio de la discusión y de la confrontación de ideas es algo inherente a la mejora de las decisiones. En lo personal valoro mucho las diferencias de opinión, porque detrás de las diferencias de opinión y de perspectivas, detrás de esa dialéctica que combina opiniones diferentes, ocurren las mejores posibilidades de encontrar buenas opciones y buenas decisiones.
Estas son materias que siempre involucran intereses en que los que aspiran a tener, es lo que otros tienen que resignar a tener. Este tipo de situaciones necesariamente están expuestas a diferencias de perspectivas y a una actitud, desde lo público, para encontrar equilibrios y no aceptar que los dilemas pueden resolverse de otra manera que no sea con equilibrio. Porque el equilibrio en la decisión es parte de la justicia, es muy difícil que una decisión justa esté lejos de ser equilibrada en término de los intereses que están en oposición.
- Hace pocos días usted se confesó sobre sus preocupaciones sobre la enseñanza. ¿El sistema público de la educación está en una situación de emergencia?
- La educación, la capacitación, son elementos fundamentales para definir de qué manera se puede insertar cada persona en el mercado de trabajo, de qué manera va a conseguir tener una remuneración por su trabajo. Por eso los niveles de educación tienen un correlato directo con la forma en que se distribuyen los ingresos y la riqueza en una sociedad. Es tan importante el papel de la educación desde el punto de vista distributivo, que para nosotros, que somos de izquierda, que creemos en la capacidad transformadora de la educación, nos parece que es fundamental pedirle a nuestra enseñanza pública que haga una contribución relevante en materia de dotar a los uruguayos de mejores herramientas para progresar en la vida y por eso señalamos que el desafío distributivo tiene que ver con la forma en que la educación sea capaz de ayudarnos a transformar el Uruguay.
- ¿La ley más importante para 2011 es la que regula la asociación de lo público con lo privado?
- Creemos que la ley de asociación de lo público con lo privado es una de las más importantes. Estoy convencido que es un muy buen proyecto de ley, porque agrega un conjunto de instrumentos muy positivos y muy valiosos para el desarrollo de las infraestructuras en el país. Va a ser una ley que nos va a ofrecer una herramienta fundamental para consolidar esta frase de crecimiento y de prosperidad económica que tiene el país. Va a contribuir también a la equidad, porque la dotación de infraestructura también hace a quienes pueden aprovecharse del crecimiento económico.
Infraestructuras débiles, mal distribuidas, insuficientes, quiere decir exclusiones y nosotros, los frenteamplistas, no podemos permitir que la inadecuación de las infraestructuras termine generando zonas del país o colectivos económicos que sean excluidos de la prosperidad, cuando las condiciones están dadas para que puedan ser parte de la prosperidad.
Es una ley muy importante, pero la agenda del gobierno es muy rica. Por ejemplo completar la reforma del Sistema Nacional Integrado de Salud, la extensión del Fonasa a los jubilados y a los colectivos que están siendo incorporados.
Estoy convencido que todos los temas que tienen que ver con la vivienda, van a ser asuntos absolutamente cruciales para definir la forma en que avanza nuestro gobierno y en la forma en que la
población siente verdaderamente que la transformación tiene bases de permanencia y durabilidad que están más allá del horizonte de permanencia de un gobierno en funciones.
- Toda indica que la crisis bancaria de Estados Unidos no está solucionada. ¿Le preocupa la crisis del sistema bancario a nivel mundial?
- En un país como el nuestro, no tenemos otra posibilidad que estar permanentemente atentos y con capacidad de anticiparnos, si es posible, a acontecimientos que provienen del escenario internacional o del regional.
No podríamos soslayar ni minimizar nunca el alcance que podrían tener determinadas situaciones internacionales sobre nuestro país. Siempre hay que estar atentos. Ya lo hicimos en 2008.
- El senador Alberto Couriel ha dicho que el gobierno no tiene un modelo de desarrollo productivo...
- El Frente Amplio no propone un modelo y menos en política económica. Los años 90 estuvieron plagados de intentos de imponer modelos predeterminados, cerrados, inspirados en el Consenso de Washington, que fueron una gran falta de respeto en su contenido y en su forma de ponerse en práctica.
Uruguay tiene hoy un dinamismo productivo sin precedentes, tiene un conjunto de herramientas para apoyar ese dinamismo productivo muy consolidado, tiene políticas macroeconómicas sólidas, tiene un conjunto de instrumentos amplios de promoción de la inversión y de apoyo a la generación de empleo y a la innovación y al apoyo a todos los factores que apoyan la competitividad.
Hay una amplísima batería de programas productivos sectoriales. Uruguay ha generado nuevas instituciones y herramientas para ayudar al desarrollo productivo. Esta es una tarea en marcha. Para perfeccionarla necesitamos tener una idea de en qué dirección hay que hacer evolucionar estas políticas para apoyar al desarrollo productivo. Para eso tenemos que generar nuevas capacidades y encargarnos de ser capaces de aprovechar las oportunidades que se presentan. Eso implica hacer un buen uso de lo que hoy tenemos y tener osadía y ambición en términos de lo que no tenemos. Detrás de esos conceptos está lo que tiene que ser la orientación productiva del país. Tenemos que reconocer lo que son los factores más profundos y más estructurales de nuestra realidad económica para aprovecharlos, para potenciarlos, para hacerlos valer, pero al mismo tiempo necesitamos tener una idea, que la tenemos en el gobierno, de cuáles son las capacidades y habilidades que hoy no tenemos y que debemos desarrollar para que el desarrollo productivo sea portador de justicia social y de justicia distributiva.
- ¿Hay temas como el de la industria pesquera que están fuera de los planes del gobierno?
A nosotros no nos compete ir en cada uno de los casos, en cada uno de los sectores, para establecer si el país necesita o no determinado tipo de emprendimiento. Es probable que muchas actividades que hoy no tenemos, tengan la capacidad de hacer una contribución relevante al desarrollo. Es probable y sobre eso tenemos que estar atentos, siempre trabajando junto a otros ministerios como lo estamos haciendo hoy.
(*) Publicado por LA REPUBLICA




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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26 Febrero 2011 | 02:24 AM