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La Coctelera

Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

18 Junio 2011

Dudas y contradicciones de un periodista de opinión

 

 

Ante la hoja en blanco

 

 

 

 

por Carlos Santiago (*)

 

 

"Quizá haya enemigos de mis opiniones,

pero yo mismo, si espero un rato, puedo

 ser también enemigo de mis opiniones"

Jorge Luís Borges

 

 

 

         Muchas veces, por horas, días, semanas, meses, hemos titubeado ante la pantalla del computador en que debemos exponer, con una cadencia semanal para Bitácora y en algunos casos mayores para otros medios con los que colaboramos. Es que el periodismo de opinión exige claridad, fundamentos éticos invariables y un "cuero duro" en el periodista para aguantar las respuestas, desde todos los niveles, de quienes en general de manera sorda, muchas veces agraviante, buscan desacreditar la pluma sin contrarrestar casi nunca los hechos que se manejan. También existen los apoyos, sin los cuales - obviamente - la tarea sería un apostolado imposible de mantener. Y nosotros hace más de 10 años que estamos ocupando este espacio.

 

         Es que quienes escribimos, mostrándole a todos la rigidez de nuestras fortalezas y las debilidades de nuestros baches, los que, aparecen y reaparecen en un mundo tan competitivo, debemos afirmarnos enteramente en valores permanentes, como creer - pensamos en primera persona - en el valor insustituible de la democracia, en la necesidad de convivir en paz, de

trabajar para que entre todos construyamos un país moderno en que nuestros hijos y nuestros nietos puedan planificar sus vidas con posibilidades de progreso y perspectivas de lograr eso, tan etéreo, que es la felicidad.

 

         Por supuesto, la realidad que interpretamos recibe el análisis que es producto de  valores ideológicos, algunos de ellos, quizás anquilosados, porque provienen de un pasado de militancia que los ha fijado en nuestro pasado e integrado a los fundamentos de nuestra propia existencia.  Otros que se han ido conformando en el devenir de la vida, del estudio y el análisis, y que hoy, cuando nos enfrentamos al papel en blanco, son los que nos hacen dudar y enlentecer la confección de una nota de opinión porque la duda es preponderante y la certeza muchas veces no aparece. En ocasiones también, las dudas, nos hacen aparecer como si estuviéramos fuera de forma, sin equipaje suficiente para el viaje de las palabras y los espacios.

        

         Pero hay hechos de la realidad que nos desaniman, haciendo que  repensemos nuestra tarea y, de alguna manera, no sintamos frustrados cuando el destino común que está al alcance de nuestras manos, las de todos, parece alejarse cada día, a cada paso, por hechos de la realidad que parecería que dejaran a nuestra realidad indefensa ante contingencias que se deciden en otro lado.

 

         Ello es lo que nos ocurrió hace algunas semanas,  cuando asistimos -  - al lamentable espectáculo de los que fue la sesión televisada de la reunión parlamentaria en que se rechazara la Ley interpretativa de la norma que estableció la caducidad de la pretensión punitiva del Estado. Allí apareció, descarnadamente, ante nuestros ojos la visión descarnada de la cúpula política parlamentaria. Ese fundamental cuerpo republicano, esencia de nuestro andamiaje democrático que lugar de ser un foro creativo que nos lleve a la modernidad se convirtió en un pequeño circo plagado de rencillas menores, en que un proyecto de Ley de importancia se trataba de imponer, no base al convencimiento, sino a la tiranía de establecer una mayoría regimentada.

 

         Pero además se mostró un debate lamentable, tan pobre en ideas como en la retórica misma de la mecánica parlamentaria. La exhibición televisiva fue buena porque nos hizo reconocer, descarnadamente,  los pobres niveles en que está transitando nuestra vida parlamentaria, apareciendo sectarismos, intransigencias, maniobras menores, lamentables argumentaciones, discursos incomprensibles, etc., etc. Ni hablar de algunas expresiones que deberían ingresar en la antología del disparate, las que nos abruman que debieran lesionar la inteligencia de todos. Y todos sabemos de lo que estamos hablando.

 

En aquel momento nos impedimos escribir, porque pensábamos que introducirnos en este tema podría, en nuestra medida, lesionar al cuerpo, quinta esencia del funcionamiento de nuestra democracia. Lo pensamos y dudamos, porque allí no se salvaban ni tirios ni troyanos. Lo otro hubiera sido hacer una crónica renga, sin elementos esenciales del todo, con el fin de evitar roces y malas interpretaciones. Ello violentaba nuestro estilo basado en una interpretación ética de la tarea hoy, quizás, en revisión.

 

Por estas horas, cuando enfrentamos de nuevo al computador y en el país se está discutiendo un presunto o eventual gravamen a las extensiones agropecuarias de más de 2.000 hectáreas, sobre el que existe una crisis muy profunda en el gobierno, nos está pasando algo similar. Al respecto nos sorprende la grotesca enormidad de que sobrevivan todavía sectores políticos que hayan salido a realizar pintadas en contra el latifundio, como si la propuesta de Mujica, de aplicarse, fuese a mellar en algo a las grandes extensiones de tierra. Los que saldrán lesionados, obviamente, son los productores con menos posibilidades, no justamente quienes hoy en base a nuevas técnicas de laboreo han logrado hacer de las viajes estancias cimarronas verdaderos vergeles de riqueza y menos aún los grandes capitales que han colaborado - aunque a algunos no le guste - a que la riqueza agropecuaria se haya multiplicado por nueve.

 

Parecería  que esas pintadas son la expresión, casi ingenua, de una larga frustración, basada muchas veces en consignas del pasado, construidas para otras realidades, hoy irreales. Claro, fueron el apoyo movilizador de una militancia de base pero que nada tienen que ver con la realidad de nuestro país en donde no existe "hambre de tierras" y algunas necesidades redistributivas se han canalizado por períodos a través del Instituto Nacional de Colonización.  La vieja consigna de la reforma agraria suena muy rara y más aún que se viva la irrealidad que el proyecto Mujica de gravamen a las tierras de más de 2.000 hectáreas sea una "solución tendiente a erradicar el latifundio" Otra temática que nos deja enredado en las dudas, porque chocamos con una irrealidad que no es nada fácil de retratar en un trabajo de estas características.

 

Pero, no solo son esas las dudas que rumiemos a solas en la madrugada. Hace pocas horas veíamos una interesante película de cineasta compatriota Mario Handler en la que, con inteligencia, se introducía en la temática de las violaciones de los derechos humanos ocurridas durante la dictadura. En un fragmento de la misma  se entrevista a dos ex dirigentes o ex militantes del MLN, uno muy conocido por su labor científica y el otro no para quién escribe con estupor estas líneas. El primero de los ex dirigentes nombrados, hablando del futuro del país y como forma de llegar a una reconciliación con los militares responsables por las violaciones de los derechos humanos, especulo con que era necesario un acto de  "humillación " por del la Institución militar. Nada de "verdad y justicia" para lograr que el desesperado reclamo de los familiares sea contemplado alguna vez: este señor quería para acordar una tregua final que los militares se "humillaran"

 

El segundo personaje tomó seguidamente la palabra y mostrando, quizás, un desarreglo siquiátrico muy importante, contribuyó al análisis con estas afirmaciones: "Vos sabes que yo tengo otro pensamiento.... Si a mi me meten un rato con el capitán.... ( dijo un nombre) en una pieza, en pocos minutos quedaría poco del mismo. ¿Cuál es el mensaje que reciben nuestros jóvenes cuando se enfrentan con estos personajes que, evidentemente, todavía no han abandonado la trinchera y, en pie de guerra, buscan mantener en alto banderas que no son justamente la de un país en paz que construye una democracia justa y que trata que la justicia actúe para evitar la impunidad?

 

En este panorama que debemos transitar, para tratar de hacer pie y construir sobre esa realidad un trabajo de opinión que sirva para abrir, por lo menos eso, el debate entre los lectores de Bitácora. Pero, realmente, la realidad de hoy hace que nuestro basamento ideológico, aquel permanente, el que tememos quizás algo anquilosado porque existe desde un comienzo de nuestra vida inteligente, y los fundamentos éticos en que siempre intentamos sustentarnos, comiencen a flaquear y a volar como la arena frente al viento. Hoy estamos algo desencantados, en un país con un proceso que, al comienzo del período, tuvo una fuerza arrolladora. Mujica comenzó su gestión con alto apoyo de los uruguayos, pero además contando con una situación mundial favorable que determina que toda nuestra riqueza se venda a altos precios.

 

Hoy, la mitad de su gobierno lo apoya solo con reticencia y en las encuestas de opinión pública su suerte es aún peor. Los uruguayos, como el periodista, están desorientados por las veces en que el gobierno se empantana, una y otra vez.

 

 

(*) Periodista.(Publicada por el suplemento Bitácora del diario LA REPUBLICA de Montevideo)

 

 

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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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